El rechazo al desempleado tras un despido

http://empleoytrabajo.blogspot.com.es/2006/11/la-orga-burstil-que-se-avecina-con-la.html

Muy bien, ha ocurrido… Lo que temías que ocurriera algún día ya ha pasado y te encuentras “en la calle”. Estás desorientado, confuso, no sabes qué hacer, no sabes qué será de tí aunque tienes una idea muy clara de qué es lo que NO te gustaría que fuese de tí: estar en el paro.

Bien por una restructuración de la empresa, bien porque has cometido un error imperdonable (poco probable en estos tiempos donde todo el mundo pone lo mejor de su parte para conservar su trabajo), bien porque ha sido el desenlace previsible a una situación de acoso en el sitio del trabajo (cada vez más frecuente, desgraciadamente). El caso es que ahora estás sin trabajo y un poco/bastante desorientado al principio.

¿Y ahora, qué? ¿Ponerte a buscar trabajo inmediatamente? ¿Tomarse un descanso bien merecido? ¿Empezar algo por cuenta propia? Sea cual sea tu decisión, estará bien tomada mientras no te sientas presionad@ a hacerlo. Si te apetece descansar, descansa, si lo que quieres es ponerte a trabajar en seguida y no perder el tiempo (o porque tu situación económica no te permite hacer un “break”), encuentra un trabajo. Lo importante es que en estos momentos, más que nunca, hagas aquello que más te apetezca, sin forzarte, y siendo consciente y comprensivo con tus emociones y sentimientos.

En caso de querer tomarte un descanso, es importante contar con el apoyo de tu familia o pareja, para que te puedan sostener no solamente económicamente, sino también emocionalmente, quizás el tema más importante. Con demasiada facilidad, los más cercanos al que se queda en paro pueden mostrar con el tiempo algo de indiferencia o incomprensión por el estado emocional del parado. Si bien en un principio todo el mundo se muestra comprensivo (más por una cuestión de imagen que por otra cosa), con el tiempo incluso la pareja puede soltar frases algo hirientes como “ponte a trabajar, no vaguees” o “yo no estaré siempre para sacarte las castañas del fuego (?)”, etc… Cuando más cercana sea la persona que nos dedica tan “cariñosas” frases, peor nos vamos a sentir.

Lo que ocurre es que la gente, normalmente, tiene una capacidad de empatía muy pequeña y muy limitada en el tiempo. En realidad, la gente, y es bien sabido, admira a los triunfadores, quiere estar a su lado, pero tratar con los desempleados parecen ser algo muy incómodo. En palabras de un recién desempleado, te sientes tratado “como si tuvieras el SIDA”, es decir, evitando tratarte de forma prolongada, más o menos cortésmentey siempre con un deje de condescendencia difícil de soportar.

Si encima el despido se produjo en circunstancias difíciles, como resultado de un acoso moral o sexual, el desempleado tendrá que hacerse cargo de unas emociones muy complicadas, y arrastrando una posible situación de depresión, resultado de las prácticas vividas dentro de la empresa. En estos casos, la recuperación del ánimo necesario para hacer frente con garantías a una búsqueda de trabajo puede alargarse bastante en el tiempo, y es en estos casos cuando la familia tiene que volcarse absolutamente en el cuidado, la escucha y el alivio de la víctima del acoso. Aunque la buena noticia es que esa situación se ha acabado, por lo que la víctima tiene la garantía de que al día siguiente no tendrá que volver a hacer frente a los mismos estímulos negativos a los que se venía enfrentando y es libre de comenzar el proceso de curación.

En todo caso, amigos y familiares deberán evitar en la medida de lo posible hacer juicios fáciles o lanzarse a agobiar con consejos de todo tipo a la persona desempleada, que probablemente ya tendrá en mente ella misma esos consejos. Lo más recomendable sería respetar el período de duelo necesario para sobreponerse a la pérdida del trabajo, que está calificada como una de las situaciones que crea más estrés (tras la muerte de un familiar y el divorcio).

Este período de duelo, además, es altamente recomendado por los psicólogos, ya que permite a la persona hacer un punto y aparte en su vida, reflexionar sobre los puntos fuertes y débiles de su situación en el pasado y permitirle descansar para enfrentarse con renovadas fuerzas a la búsqueda de trabajo, que suele ser agotadora.

En todo caso, habrá que ser conscientes que es en estas circunstancias donde los verdaderos amigos se conocen, y que es posible que algunos ya no quieran estar tan cerca como lo solían hacer antes, bien porque no puedan aguantar la depresión del que se acaba de quedar en el paro, bien porque el parado ya no les resulta “interesante” para sus proyectos o relaciones de negocios, bien porque temen algún tipo de “contagio” (aunque parezca mentira, muchas personas consideran que el “mal fario” de los parados podría acabar contagiándoseles si tratan a menudo con este “tipo” de gente).

Si es así, hay que tomarse esta situación como la oportunidad de distinguir entre los vedaderos amigos y los que sólo actuaban por interés. Pero indudablemente, esto puede constituir un motivo adicional de depresión, al descubrir que estábamos siendo utilizados por determinadas personas, únicamente en razón de nuestra posición laboral o empresa donde trabajábamos.

La realidad es que el rechazo al desempleado existe y es practicado, desgraciadamente, por un montón de personas: empezando por los propios funcionarios de la oficina del INEM, que se suelen comportar con mucha condescendencia, y terminando con algunos miembros de nuestra familia o amistades próximas, que de la noche a la mañana cambian su forma de comportamiento y ya no mantienen conversaciones normales como no sea para dar consejos que, por supuesto, sólo ellos están en disposición de dar.

Un poco de paciencia con esta situación, porque el dicho dice que nada en la vida es eterno y una vez que el desempleado se encuentre con más fuerzas, podrá dar ese cambio a su vida que le permita volver a estar plenamente activo, con la ventaja añadida de que sabrá que conserva en su entorno sólo a los verdaderos amigos y a la gente que de verdad le quiere.

SEGÚN 2º DE CIENCIAS SOCIALES: TRABAJAR DE PROFESOR ES COMO NO TRABAJAR

EL PROFESOR DECEPCIONADO. DIVAGACIONES Y MIERDAS VARIAS. EL OCASO DE UNA ÉPOCA.

Qué bien vivís los profesores

Para hablar de algo hay que conocer. Si no, uno corre el riesgo de meter la pata hasta la cadera y no poder sacarla después. La gente que dice “qué bien vives” ni ha estado en su jodida existencia en un aula, ni sabe qué es “Educación para la ciudadanía” ni sus contenidos, ni comprende por qué un 30% de los profesores de secundaria tienen depresiones. Sólo ven las vacaciones, el sueldo y el horario. Por eso voy a desmontar ciertos tópicos sobre las insignes prebendas de tan ilustre profesión. Y lo haré desde la experiencia de estar dentro y haber estado mucho tiempo fuera, conduciendo el toro, blandiendo la llave inglesa, moviendo cajas o envolviendo recuerdos.

1- Los maestros y profesores tenéis tres meses de vacaciones o más. Pues no. Para el que no lo sepa (casi todos), ni empezamos el 15 de septiembre…

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Soy exactamente lo que dicen que soy

Bueno canción de esta banda, Adelitas way:

 

Notorious, so notorious
So notorious

They call me notorious for livin’ it up and not givin’ a fuck
Like a lion in the a land of sheep
Feel my teeth as they sink in deep

They say I’m a rebel soul
Bad to the bone, always ready to go
Everybody wants to wear the crown
I keep lining ‘em up I keep knocking ‘em down

Notorious, so notorious

I am exactly what they say I am
I stand for everything that they can’t stand
I can’t help it I was born this way
But when I’m gone you’ll remember my name
I am exactly who they say I am

Notorious, so notorious

I’m too fast, too furious
You’re pushin’ your luck and that’s dangerous
I told you once so you better believe
You never met a motherfucker quite like me

Notorious
Notorious

I am exactly what they say I am
I stand for everything that they can’t stand
I can’t help it I was born this way
But when I’m gone you’ll remember my name
I am exactly who they say I am

Notorious
Notorious
Notorious

I am exactly what they say I am

So notorious
Notorious

I am exactly what they say I am
I stand for everything that they can’t stand
I can’t help it I was born this way
But when I’m gone you’ll remember my name
I am exactly who they say I am

Notorious
Notorious

Otro comentario…

…sobre la universidad española de un foro:

No es que la educación toda esté destruida con estos fines económicos: 1) generar un montón de titulados, que tiren los salarios por los suelos, al haber otros doscientos tíos formalmente como tú, aunque no sepan leer, por cada puesto de trabajo; y 2) permitir el acceso a profesiones que otrora tuvieron prestigio, como ingenieros o abogados, a hijos tontos de clases acomodadas.

El nivel es bajísimo, pero en la universidad y en todo lo demás. Todo bajo el pretexto de no estresar a los niños, de no promover la cruda competitividad desde pequeños, de dar las mismas oportunidades a todos (confundiendo deliberada o ingenuamente oportunidad con derecho a aprobar; igualdad en el acceso con igualdad de resultados) de permitir que sean ellos quienes construyan su propio conocimiento jugando (el constructivismo de Piaget), de destruir la tradición capitalista que entraña toda ciencia (Vigotsky) entre otras muchas tonterías a ras de suelo o pseudointelectuales inventadas por los pedagogos de todo siglo (léase, por ejemplo, el Emilio de Rousseau, que parece un manual de instrucciones. Un discípulo y admirador de Rousseau, Pestalozzi, educó a su hijo, llamado como su ídolo, Jean-Jacques Pestalozzi, siguiendo su sistema. No le enseñó a leer hasta los doce años. Y alternaba períodos de anarquía total con la lectura de los clásicos durante varias horas al día. Se suicidó a los 31 años).

La educación es una puta mierda deliberadamente. Todo sistema social, en lo que depende de la voluntad humana, ha de ser juzgado por los resultados que arroja. Si estos son los resultados (analfabetismo funcional, falta de comprensión lectora, incapacidad para expresarse por escrito distinguiendo diferentes registros del lenguaje, abundancia de titulados, presupuestos disparatadamente altos destinados a educación), es que alguien los quiere.

«¡El hijo del obrero, a la universidad!» fue un grito de guerra en los ochenta para la PSOE de Isidoro. Como si la universidad fuera sólo para obreros. No. A la universidad tiene que ir quien reúna dos exigentes requisitos: 1) capacidad acreditada en las etapas anteriores; y 2) interés genuino por un elevado objeto de estudio.

Lo peor que le puede pasar a alguien cuya suerte y cuyo sustento futuro dependa únicamente de su trabajo, como es el caso del hijo del obrero, es que el sistema educativo sea fácil, un coladero, pues de este modo no podrá diferenciarse del hijo tonto del empresario palillero local, que acabará titulado como él, pero trabajando a cuenta de los contactos del padre.

Un sistema educativo riguroso es un arma al servicio de la igualdad de oportunidades, pues expulsa a esos niños ricos pero tontos. Que sea empresario si su padre consigue colocarlo, pero no ingeniero de caminos, farmecéutico o abogado, ni ninguna otra profesión que requiera un título habilitante.

Un sistema educativo exigente es un instrumento revolucionario, de izquierda no vergonzosa. Hoy, como sabemos, todos los partidos son facciones del verdadero partido único y en consenso, el R78, y son a la vez estatales (los verdaderos órganos del Estado; el resto, Tribunal Supremo, Constitucional, CGPJ, etc. son órganos de cartón-piedra, Potémkim), socialdemócratas (la ideología de la nada, con lenguaje de izquierdas demagógico, pero al servicio de la oligarquía económica; hegemónica desde la IIGM) y conservadores (en la medida en que quieren, so pretexto de un reformismo vacuo, cambiar lo accesorio y mantener lo principal, el sistema de poder vigente y las estructuras sociales y económicas en que se apoya).

Y no hay más. No hace falta ningún conjuro que cambie a las personas por dentro, ni una terapia de grupo, ni recetarle al personal que sea justo y benéfico para que las cosas funcionen. Sólo una revolución política, que organice el poder de un modo enteramente nuevo, puede arreglar el problema de la universidad. Hoy está podrida. No enseña nada. Sus profesores se eligen por cooptación, y son pobres diablos. El 96% de ellos (los funcionarios: titulares y catedráticos) desde que está vigente el sistema de la ANECA obtiene su plaza en la misma universidad por la que se doctoró, de ahí la famosa endogamia. Escriben en publicaciones propias, editadas por cada universidad, que sólo leen ellos, y en las que sólo puede escribir quien pertenezca a alguna tribu que esté a bien con quien controla el órgano editor. Por ejemplo, muchos profesores de la PSOE publican sólo en la editorial de la Carlos III, la universidad que creó la PSOE en los ochenta revistiéndose de despotismo ilustrado, hecha a medida para su rector, Gregorio Peces-Barba, padre (¿padrino?) de la Constitución.

Sin revolución política no hay nada que hacer.

No la queréis. Revolcaos en vuestro lodo. No saldréis de él sin ella. No se puede tener la suegra borracha y la bota llena de vino.

Gaudeamus, pues! ¡Viva la Universidad! ¡Larga vida al R78, nuestro padresito querido, clavo do todo cuelga! Hip, hip, ¡hurra!

 

¿Lotería de navidad en el mundo romano? Así es…

https://antiguaroma.com/loteria-roma/

Se lo que estás pensando… ¿También la lotería? ¿Es que hay algo que no hicieran los romanos antes que nosotros? Pues efectivamente, en la antigua Roma la lotería ya era, como en la actualidad, un popular juego de azar en el que cualquiera podía conseguir grandes premios si la diosa Fortuna se ponía de su parte.

banner_colaboraNo deja de ser curioso, aunque meramente anecdótico, que la lotería de navidad actual coincida en su fecha con los sorteos más importantes en la antigua Roma, que tenían lugar durante las saturnalia, celebradas entre el 17 y el 23 de diciembre y sobre las que ya hemos hablado hace poco. Si quieres saber más sobre esta fiesta no dudes en leer este artículo.

En el mundo romano era tradición que durante las saturnalia los familiares y amigos cercanos se hicieran regalos unos a otros, como nosotros hacemos en navidad. Existían, de hecho, “mercadillos de saturnalia” en los que la gente podía comprar pequeños regalos y detalles, al más puro estilo de los tradicionales mercados de navidad de muchas ciudades actuales.

Entre los regalos que se hacían unos a otros, era común que se hicieran pequeñas rifas en las que todos los boletos acababan estando premiados. Pero, como se puede comprobar en tantas otras circunstancias, en Roma el lujo iba de la mano del exceso por lo que si hablamos de una familia en especial, la imperial, las pequeñas rifas se convertían en grandes sorteos de lotería en los que los premios podían llegar a ser inconmensurables.

banner_patrimonio_directoAl emperador Augusto, amante de las saturnalia, de sus bromas y de su ambiente desenfadados, le encantaba hacer grandes sorteos en los que aprovechaba para gastar bromas con los premios. En sus banquetes festivos solía repartir a los comensales boletos de lotería que podían estar premiados con grandes sumas de dinero, telas exóticas e incluso oro puro o, por el contrario, con objetos de broma como pinzas, esponjas o mantos de pelo de cabra.

loteria tesoro aureos navidad

Otros emperadores como Nerón llegaron a repartir entre la población hasta mil boletos de lotería en ocasiones especiales. Algunos incluso inventaron nuevos formatos para dar más emoción a los sorteos. El emperador Heliogábalo hacía grotescos emparejamientos con los premios: con un solo boleto alguien podía ganar diez camellos o diez moscas, diez libras de oro o de plomo, diez avestruces o diez huevos de gallina… y tantas otras parejas disparatadas que hacían las delicias del emperador y sus invitados.

Y la próxima vez que compres lotería, recuerda que los romanos ya lo hicieron antes que nosotros…
Néstor F. Marqués – Coordinador Antigua Roma al Día