Anuncios

“Dedícate a lo que quieras…pero intenta ser el mejor”

Tu cuñado Alfonso empieza a ensayar su discurso sobre Podemos de cara a la cena de Nochebuena

Tu cuñado Alfonso ha empezado a esbozar esta mañana su aportación al Debate sobre el Estado de la Nación que tendrá lugar, de forma aparentemente improvisada, la próxima Nochebuena en casa de la tía Pili.

Partiendo de la tesis de siempre, según la cual este país “se va a la mierda” porque “hemos perdido el norte”, tu cuñado centrará su alocución en el auge de Podemos, partido al que él se referirá en todo momento con la expresión “los chavales estos”.

Aunque poco más han desvelado las fuentes cercanas al despacho de tu cuñado Alfonso, sí se ha podido saber que Pablo Iglesias heredará, apenas sin alteraciones, muchos insultos que el año pasado recibió Alfredo Pérez Rubalcaba.

Este país se va a la mierda un año más”

“Normalmente la base es la misma cada año, simplemente incorporo referencias puntuales a sucesos de actualidad. Lo que pasa es que esta vez han ocurrido tantas cosas que habrá que replantearlo todo un poco”, ha confesado Alfonso, que se muestra muy reticente a hablar de su discurso “porque luego le filtráis el argumentario al primo Josemi y se prepara las réplicas con tonterías que busca en Internet”.

Intuyendo de antemano por dónde irá el primo Josemi, tu cuñado Alfonso ha ensayado varias veces frente al espejo del pasillo su réplica estrella: “No tienes ni puta idea de lo que estás defendiendo porque ni siquiera han tenido tiempo de escribir su programa”.

Hasta hace bien poco, eran muchas las dudas acerca del discurso de tu cuñado porque, en cierta ocasión, se le oyó decir “Habrá que darles una oportunidad, cojones” refiriéndose a los dirigentes de Podemos. Sin embargo, el jueves de la semana pasada adoptó la tesis de que “los chavales estos nos llevarán a una dictadura si no les atamos corto” porque le llegó al correo un YouTube que le sacó de dudas.

“No voy a decir si estoy a favor o si estoy en contra, pero no es ningún secreto que estoy preocupado”, se ha limitado a decir el cuñado Alfonso.

Por su parte, la tía Pili ha encargado a su hijo Paco que le grabe “un cedé con las canciones de la Pantoja que a mí me gustan para ponerlo, porque es una pena lo que le ha pasado a esta mujer, y no me interrumpas que me da igual lo que digas tú, que ni habías nacido cuando ella ya era la más grande”.

JUAN MANUEL DE PRADA El muro y el anillo

Juan Manuel de Prada me parece un soberano gilipollas encantado de conocerse a sí mismo y pregonando a los demás qué está bien y qué está mal, pero a veces hay que leer lo que escribe porque aunque sea ebrio o dormido a veces escribe cosas interesantes:

Los sucesivos aniversarios de la caída del muro de Berlín sirven al Nuevo Orden Mundial para organizar tediosos saraos que conmemoran el ocaso del comunismo, aquella ideología que quiso ejercer un control omnímodo sobre las conciencias aplicando a rajatabla una estremecedora consigna atribuida a Lenin: «Contra los cuerpos, la violencia; contra las almas, la mentira». El Nuevo Orden Mundial ha hallado en la caída del muro de Berlín un fetiche muy apropiado para su mitología, que a la vez que infunde entre las masas cretinizadas horror a aquella tiranía siniestra les hace olvidar que están siendo aplastadas por una forma de tiranía mucho más sibilina que ya no se acompaña de violencia sobre los cuerpos; pero cuyo control sobre las almas sigue siendo implacable, y acaso mucho más eficaz.

En efecto, donde el comunismo se servía de métodos coercitivos y represores que arrasaban las conciencias, el Nuevo Orden Mundial, mucho más sofisticado, moldea las conciencias a su gusto, exaltando los deseos de sus sometidos. Tocqueville avizoró esta nueva forma de tiranía en La democracia en América; y sus palabras proféticas poseen hoy una vigencia escalofriante: «Después de haber tomado entre sus poderosas manos a cada individuo y de haberlo formado a su antojo, el soberano extiende sus brazos sobre la sociedad entera y cubre su superficie con un enjambre de leyes complicadas, minuciosas y uniformes, a través de las cuales los espíritus más preciosos y las almas más vigorosas no pueden abrirse paso: no destruye las voluntades, pero las ablanda, las somete y dirige; obliga raras veces a obrar, pero se opone incesantemente a que se obre; no destruye, pero impide crear; no tiraniza, pero oprime; mortifica, embrutece, extingue, debilita y reduce, en fin, a cada nación a un rebaño de animales tímidos e industriosos, cuyo pastor es el Estado». A esta forma de tiranía que ablanda voluntades y convierte a los pueblos en rebaños se refería también el siniestro Gran Inquisidor en Los hermanos Karamazov: «Nosotros les enseñaremos que la felicidad infantil es la más deliciosa. (…) Desde luego, los haremos trabajar, pero organizaremos su vida de modo que en las horas de recreo jueguen como niños entre cantos y danzas inocentes. Incluso les permitiremos pecar, ya que son débiles, y por esta concesión nos profesarán un amor infantil. Les diremos que todos los pecados se redimen si se cometen con nuestro permiso, que les permitimos pecar porque los queremos y que cargaremos nosotros con el castigo. Y ellos nos mirarán como bienhechores al ver que nos hacemos responsables de sus pecados. Y ya nunca tendrán secretos para nosotros».

Quizá el gran hallazgo de esta nueva (¡y benevolente!) forma de tiranía, frente a formas obsoletas que se imponían a través de instrumentos sombríos, es que ha logrado el sometimiento de las almas a través de la exaltación de la libertad. Ha sido, en efecto, tal exaltación la que ha logrado aislar a los individuos, rompiendo los vínculos comunitarios que los hacían fuertes, para convertirlos en átomos aislados dentro de una masa gregaria, engolosinados en el disfrute de placeres que los tornan cada vez más egoístas e incapaces de sacrificarse en defensa del bien común. Por supuesto, el Nuevo Orden Mundial se ha asegurado de que los placeres que sus sometidos consumen los obliguen a trabajar más por menos dinero y, por lo tanto, a entramparse de por vida, convertidos en esclavos de un poder financiero que, a cambio de su sometimiento, corrompe sus almas, suministrándoles entretenimientos envilecedores que estragan su espíritu, avillanan sus sentimientos y debilitan sus escasas defensas contra el abismo de la decadencia humana. Y lo más trágico (y a la vez cómico) es que, a la vez que el Nuevo Orden Mundial nos convierte en piltrafas infrahumanas que desde la escuela comulgan sus paradigmas culturales (de tal manera que ni siquiera sea necesaria la censura), a la vez que nos impone las interpretaciones del mundo que le convienen, a la vez que nos dejan sin religión ni vínculos duraderos, a la vez que nos despoja materialmente y nos convierte en hienas que claman por la satisfacción de sus apetitos más egoístas, ha logrado que nos creamos absurdamente diosecillos omnímodos que ejercitan su libertad sin cortapisas.

Se cayó el muro de Berlín. Pero el Nuevo Orden Mundial no requiere muros para oprimirnos. Le basta poseer aquel «Anillo Único» al que se refería Tolkien: «Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas». Y ¡ay del que no pase por el aro de ese anillo!

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/juan-manuel-de-prada/20141123/muro-anillo-7864.html

“Cada nueva idea pasa por tres fases.
Primera: Es una locura, no me haga perder el tiempo.
Segunda: Es posible, pero no vale la pena.
Tercera: ¡Ya dije desde el principio que era una buena idea!”.
(Arthur C. Clarke)

BLABLABLA DE UN FILÓSOFO PIDIENDO LO SUYO

 

 

Abolir la Filosofía

Resulta lógico que en una sociedad gestionada por intereses económicos se deba plantear la abolición de la Filosofía como materia. También, como no, es imprescindible cargarse el Latín, el Griego, la Música y todo lo que implique distracción frente a las necesidades más imperiosas de nuestra industria. Se hace imprescindible que el nivel cultural de nuestros alumnos sea cada vez más ínfimo y pueda ser fácilmente moldeado por unas necesidades “productivas”. Total, ¿qué hacemos desperdiciando recursos en estudios que sólo sirven para aumentar las listas del paro? ¿Qué sentido tiene la cultura cuando lo importante son los números? ¿Qué sentido tiene la lectura cuando lo único que interesa es que sepan poner un voto dentro de una urna sin cuestionarse las connotaciones de ese acto?

Fuente: http://www.indh.cl
Fuente: http://www.indh.cl

Sí, estoy con la gran empresa. Tengo claro que para dar cuestiones inútiles no hemos creado los centros educativos. Que las fábricas de trabajadores no pueden regirse por las expectativas e intereses de los alumnos. Que lo de estudiar Filosofía es una pérdida absoluta de tiempo porque, ¿qué sentido tiene estudiar planteamientos filosóficos cuando lo que interesa es superar una prueba tipo test? ¿Qué sentido tiene saber interpretar un texto o deducir lo que nos plantean determinados autores? Porque, siendo sinceros, ¿a quién le importan, entre otros, un montón de griegos que tenían mucho tiempo y que, incluso en algunas ocasiones, se dedicaban a vivir en un triste tonel? Que para algo hay los minipisos y las órdenes de desahucio. Que para algo existen leyes que protegen a bancos y permiten echar a esos impresentables octogenarios que lo único que hacen es ocupar un piso teniendo una deuda de unos pocos cientos de euros. Dónde vamos a parar.

La cultura sólo la promueve la chusma. Y, lamentablemente, sigue habiendo demasiada chusma en los centros educativos dedicada a la docencia porque, sólo hace falta ver el currículum. Qué perdida de tiempo en mantener a unos profesionales que no aportan nada cuantificable. Qué desatino para la administración no permitir gasear a todos esos amantes de la cultura y distractores del personal con disertaciones que sólo sirven para hacerles pensar y reflexionar. Que para apretar un botón no hace falta pensar mucho. Que si los alumnos adquieren hábitos de pensamiento crítico se desmonta el chiringuito. Que el chiringuito está muy bien para algunos y no es cuestión de cargárselo.

No soy sólo partidario de abolir la Filosofía. Soy un gran defensor de la reinstauración de la guillotina para todos aquellos que se atrevan a pensar y a cuestionarse las órdenes recibidas. Que para eso tenemos un horario escolar de esclavos. Que para eso diseñamos los centros educativos para que, cada vez más, se parezcan a esas cárceles que ya estamos tardando en privatizar.

Vade retro Filosofía. Ven a mí espíritu de la multinacional y de la producción industrial.”

http://www.xarxatic.com/abolir-la-filosofia/

Comentario mío:

Nuevo artículo de un filósofo que se pone las manos en la cabeza porque la Filosofía pase a ser optativa en Bachillerato, porque sin la Filosofía los alumnos dejarán de pensar y razonar (JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA). Solo ellos tienen la verdad.

En cambio estos “filósofos” jamás se han puesto las manos en la cabeza porque en este mundo de números y tecnología los alumnos de ciencias estudiaran “de todo” mientras los de humanidades solo hacían…humanidades.

Lo único que demuestran con estos artículos es que son muy ignorantes respecto a todo lo que no sea lo suyo. Y más en  un país como este donde, como he dicho antes, los alumnos de ciencias están obligados a hacer de todo hasta antes de entrar en la universidad mientras que los alumnos de humanidades se pueden quitar casi todo lo que no sea “lo suyo” con 15 años y hacer incluso unas matemáticas descafeinadas. Lo único que les preocupa es perder prácticamente el único sitio en el que un filósofo puede colocarse y perder sus privilegios en los centros educativos. ¿Por qué no piden que la Filosofía sea obligatoria en 1º y 2º de la ESO? Pues porque esos alumnos no les interesan lo más mínimo.

Decir que las Matemáticas, la Física o la Economía que se da en secundaria son asignaturas entregadas al capital es ser muy burro.

El agujero negro de la Universidad española

A raíz de  la polémica generada por el contrato de Íñigo Errejón en la Universidad de Málaga ha saltado a primer plano del debate público el mal funcionamiento universitario en torno a dos grandes asuntos, amiguismo y precariedad. Es una buena ocasión para entrar en un tema fundamental y poco abordado. Alguien tan solvente como Gregorio Morán, en  una charla reciente con Juan Carlos Monedero, dijo de manera tajante: “La universidad está absolutamente podrida” (min. 1:08:00). ¿Qué significa esto y qué consecuencias tendría de ser así?

Comenzaré por el principio. El ingreso en la carrera académica se hace a partir de una tesis doctoral. El director de tesis no tiene ninguna obligación de realizar un seguimiento adecuado, pero aparece lo que ya  Pierre Bourdieu calificó como “intercambio de favores”. El doctorando se sabe dependiente del director en casi todo. Y este comienza a alimentar “el tiempo de espera”: tu plaza llegará. Esto provoca que la figura del estudiante de tesis pueda convertirse en la de secretario/a, con una “disposición dócil y sumisa” hacia un maestro al que se debe “reverencia”, además de gratitud prácticamente de por vida si finalmente se consigue un puesto.

En las tesis doctorales en España, hasta hace nada, era prácticamente imposible bajar del sobresaliente cum laude. La razón es muy sencilla: a los miembros del tribunal los escoge el director, que también se juega parte de su prestigio en la presentación. A día de hoy sin embargo se están introduciendo algunas reformas, como el voto secreto del tribunal, que hace que la unanimidad respecto a la máxima calificación se rompa. Si esto sucede, ya en algunas universidades se opta por no ofrecer más que un sobresaliente. Bajar de ahí es anatema.

Según avanza la carrera académica cada vez se hace más evidente que se está en una competición donde todo empuja a convertirte  en empresario de ti mismo. De este modo es fácil disolver las solidaridades colectivas. Uno de los primeros pasos como doctor es presentarte a los procesos de acreditación nacional en la célebre ANECA, y aquí el diseño de tu currículum es crucial.

De lograr pasar la evaluación, podrás empezar a optar a plazas universitarias algo más estables. Pero estas evaluaciones de la  ANECA son bastante opacas, sin entrevistas ni exposiciones públicas, donde no se leen las publicaciones, se pesan, ni apenas se valoran las evaluaciones docentes. Con ello, como indican  Patricia Amigot y Laureano Martínez, se promueven además determinadas conductas de investigación y una gestión del tiempo que no resultan inocentes.

Una vez acreditado, si te vas a presentar a una plaza surge el gran problema de la endogamia universitaria. Más fuerte cuantos menos recursos haya y cuanto mejor sea la plaza. ¿Por qué se da? Sencillamente porque los departamentos tienen un amplio margen a la hora de organizar las comisiones que juzgarán los llamados concursos públicos. Y digo llamados porque pocas veces se concursa de verdad, y porque si hablamos de plazas fijas no suelen gozar de buena publicidad, ni en la convocatoria ni en la justificación de resultados. Para ayudar al favorito/a, generalmente de la casa, se cuenta con el instrumento del perfil de la plaza. Este resulta justificable para delimitar campos amplios y aceptados de cada disciplina, pero se puede ajustar de tal modo que deseche de entrada a potenciales rivales y ayude a justificar puntuaciones absurdas.

No podemos decir que haya nada ilegal en la mayoría de las plazas que sabemos que se han otorgado a dedo en la Universidad. Aunque se sepa que la misma convocatoria de la plaza surge de una reunión a puerta cerrada entre un catedrático, o director de departamento poderoso, que quiere colocar a alguien y el vicerrector correspondiente. Un enjambre de normas, puntuaciones detalladas y posibilidades de recurso disfrazan los procesos. En la práctica ganar un recurso, para quien se atreve a solicitarlo, es tarea casi imposible.

El origen del problema universitario está de este modo en la contratación. De aquí surgen querellas de años entre catedráticos, que a veces llegan a las manos —siempre hay casos legendarios— y que hacen extensibles a sus respectivos grupos. Porque aclaremos, tal y como escribeVíctor Pérez Díaz, que en nuestro país no se fomentan los grupos de investigación abiertos y plurales —lo que no impide que contra viento y marea los haya—.

Esto hace que predomine lo que  Fernández Buey describió de manera excelente como mandarinatos. Es decir, grupos cerrados, jerárquicos, con un catedrático con poder universitario en la cúspide. Los miembros de estos grupos antiguamente eran hasta numerados de cara a acceder a los puestos que el grupo podría lograr, y de esa manera se evitaban peleas internas. Hoy que yo sepa no se numera, pero de una u otra manera se deja claro el orden. Y ay de quien se lo quiera saltar. Ni que decir tiene que estar sin padrino o sin grupo de este tipo en la Universidad española es temerario, pero a la vez ofrece una libertad única.

En este paisaje la rivalidad entre los propios grupos suele ser enconada en busca de pequeñas cuotas de poder, sobrepasando las cuestiones teóricas e ideológicas las más de las veces, como también apuntaba en su momento Rafael Escudero. La sombra del franquismo en este caso es alargada. También las de Schumpeter y Schmitt.

Es así en este ambiente bélico donde prenden las relaciones de desconfianza, las competencias a menudo dañinas y las relaciones narcisistas basadas en la adoración al líder, el sometimiento de los seguidores y la continua exposición vacía a lo público.

No es por tanto sorprendente que se den niveles generalizados del síndrome del burnout, o desgaste psíquico laboral, entre el profesorado joven con contratos temporales. Como recopilan  Ana Caro e Isabel Bonachera,se han detectado además alarmantes porcentajes demobbing en el profesorado universitario español. Hablamos de hasta el 50% en algunas universidades. Estudios como los de  José Buendía explicaban ambos fenómenos en 2003 a partir de los siguientes factores: “docencia con grupos masificados, burocracia asfixiante, actividad investigadora interminable (…) un procedimiento de promoción injusto, salarios inadecuados, (…) un sistema de apadrinamiento que genera relaciones de vasallaje, (…) espacios de impunidad (…) y miedo al poder”.

En un reciente libro sobre el caso estadounidense, escrito por Benjamin Ginsberg, podemos extrapolar para el caso español su preocupación por la progresiva pérdida de independencia en el personal docente e investigador. El incremento de los contratos temporales —el 42% de profesores de la Complutense, por ejemplo— y el empeoramiento de las condiciones laborales atentan directamente contra la libertad académica. Dentro y fuera de la institución.

En nuestro país, además, sin mecanismos adecuados de cumplimiento e incentivos, el personal contratado no funcionario suele ser el que soporta mayores cargas de trabajo. Es decir, los profesores e investigadores precarios —pienso en figuras como las de asociado o interino— si incumplen sus contratos es para trabajar de más. Y sí, en Ciencias Sociales es habitual que te permitan investigar a distancia y sin fichar. Cosa distinta es que los proyectos de investigación suelen gozar de laxos controles sobre su financiación y justificación.

Por contra, aunque hay excelentes profesores funcionarios que han renunciado a partes importantes de su vida personal empujados por su vocación y por los requisitos de una carrera exigente, también los hay que incumplen sistemáticamente sus obligaciones más básicas sin ninguna consecuencia.

La universidad tiene muchos más problemas. Me he querido centrar aquí en los que afectan al profesorado porque creo que es de donde proviene el gran agujero ético que repercute también sobre otros ámbitos.

¿Cuántos políticos y columnistas de opinión procedemos de la Universidad? El porcentaje ha de ser muy alto. Si estamos hablando de que gran parte de los concursos públicos no lo son realmente, tenemos un problema, y gordo. A menudo se ha naturalizado tanto la situación que apenas se da un aprendizaje ético en la institución. Pocos son los que tienen otra mirada, unas gafas semejantes a las violetas del feminismo, que les permitan ver injusticias allá donde la rutina y el poder las normaliza.

Este es el gran agujero, lo que alguna vez he denominado  la trampa ética a la que nos enfrentamos toda una nueva generación de universitarios. No propongo un gran proceso inquisitorial, más que nada porque me temo que nos quedamos sin Universidad. Además, y como indicaba más arriba, es muy difícil denunciar que se incumplen unas normas hechas con la suficiente ambigüedad como para permitir la endogamia. Pero sí se puede reclamar más humildad y coraje en el abordaje del asunto. Ni los universitarios de Podemos, y aquí lo siento, pueden dar lecciones desde una perfección moral cuasidivina, ni mucho menos sus críticos en el PP o el PSOE pueden decir una sola palabra sobre casos como el de Errejón. A no ser que empleen ese mismo listón, el cual me parece bien, con sus profesores.

El principio de la solución a mi entender está en empezar a hacer un diagnóstico adecuado, aunque resulte crudo. Y así entrar al debate sobre la serie de reformas radicales que puedan desterrar el clientelismo y la perversión de lo público en la institución. No solo saldrán cuadros universitarios a la política y a la sociedad civil con mayor bagaje ético, sin vergüenzas de las que seguramente habían dejado de ser conscientes, sino que también los lectores, votantes y estudiantes se llevarán a su casa palabras algo más veraces.

http://www.eldiario.es/zonacritica/agujero-etico-Universidad-espanola_6_326577362.html

Tres razones para creer que hay vida extraterrestre inteligente

En teoría (recalco: en teoría), la ciencia de hoy funciona mayoritariamente de acuerdo al método que definió un austríaco de mente preclara llamado Karl Popper. Antes de Popper, lo que se llevaba en ciencia era el positivismo: usted define una hipótesis, y luego se encierra en el laboratorio a demostrar que es cierta. Popper, entre cuyas virtudes figura también el haber sido antinacionalista cuando ser antinacionalista le podía costar a uno la vida, le dio la vuelta a la tortilla de la filosofía de la ciencia, estableciendo que el trabajo de un científico no consiste en confirmar hipótesis, sino en refutarlas. Una proposición solo es científica, decía Popper, si se puede demostrar que es falsa mediante la experimentación. Si los experimentos no rebaten la hipótesis, no implica que esta sea cierta, sino solo que seguirá siendo provisionalmente válida mientras no se produzca esafalsación.

En la práctica, el día a día de la ciencia difícilmente puede ser cien por cien popperiano: sería arduo para cualquier científico conseguir financiación para un proyecto cuyo resultado ideal es refutar una hipótesis. Es cierto que las formas se respetan; cuando un investigador redacta un estudio, nunca escribe “nuestros resultados demuestran”, sino “nuestros resultados sugieren”. Y en teoría (insisto: en teoría), toda conclusión publicada puede luego ser rebatida por posteriores estudios. Pero de puertas adentro, lo que intenta cualquier investigador es demostrar su hipótesis. Es natural que un científico crea en la verdadde aquello que constituye el objeto de su investigación. Incluso los llamadosdebunkers, los que investigan fenómenos paranormales desde la posición escéptica, son en realidad positivistas, ya que tratan de encontrar una explicación natural en la que previamente creen.

Hay un caso peculiar, un campo de investigación que resulta popperianamente fronterizo: el estudio de la vida extraterrestre. Dentro de él se ubica una rama de la ciencia llamada astrobiología, el estudio de la vida extraterrestre desde el punto de vista biológico. Lo peculiar es que, sin haberse encontrado aún ningún rastro de seres vivos fuera de la Tierra, no hay pruebas de que la astrobiología tenga razón de ser. Parece natural que la ciencia estudie aquello de cuya existencia tenemos constancia, pero al contrario que otras disciplinas, la astrobiología se basa en una creencia, la fe extendida entre los humanos de que hay algo vivo por ahí fuera. Incluso la necesidad de pensar que no estamos solos. Y dado que la ausencia de prueba no es prueba de ausencia, es imposible refutar la existencia de vida extraterrestre. En otras palabras: desde el enfoque de Popper, el estudio de la vida extraterrestre tiene difícil encaje como proposición científica.

Es por eso que los astrobiólogos pisan hielo delgado, siempre cuestionados por quienes consideran estas investigaciones una pérdida de tiempo y dinero. Y también es por eso que los programas SETI (siglas en inglés de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), que consisten básicamente en encender la radio y escuchar si hay alguien por ahí fuera emitiendo, vienen financiándose con fondos privados desde hace décadas. Y aún más, es por eso que el 30º aniversario del Instituto SETI, que se celebra esta semana, representa el triunfo contra viento y marea de una institución científica de alto nivel que ha aportado grandes avances a la ciencia y a la exploración espacial, pero que aún mantiene entre sus objetivos esa esperanza incomprendida por muchos de que algún día la radio sintonice la onda alienígena.

La matriz de telescopios Allen (ATA), en el radioobservatorio de Hat Creek, en California. Imagen de Seth Shostak.

“Obviamente me dedico a la astrobiología porque de alguna forma creo que debe haber vida ahí fuera”, señala el astrobiólogo españolAlfonso Dávila, uno de los investigadores principales del instituto privado y sin ánimo de lucro que nacía el 20 de noviembre de 1984en Mountain View, California (EE. UU.). Dávila reconoce que en su hipótesis de partida hay una “deformación profesional”. “No conozco ningún astrobiólogo que intente demostrar que no existen otras formas de vida en el universo”, prosigue. Pero el investigador subraya cómo la astrobiología ha sido esencial en el conocimiento de nuestra propia biología doméstica, como en el caso de los microorganismos que viven en ambientes extremos, y en el estudio de la bioquímica existente en otros cuerpos celestes. “Alcanzar la meta (encontrar vida) es hasta cierto punto lo de menos, lo que importa es el camino”, aclara Dávila. “A los que piensan que no existe vida más allá de la Tierra (por lo general se piensa en vida inteligente) les diría que no se dejen amedrentar por la oscuridad de un Universo estéril. Que no repudien los esfuerzos de aquellos que opinan lo contrario. Al final, todos nos vamos a beneficiar de lo que aprendamos”, concluye el astrobiólogo.

Pero si la astrobiología ha contribuido a la ciencia de las cosas cuya existencia nos consta, el Instituto SETI también mantiene un conjunto de 42 antenas dedicadas a la búsqueda de las hasta ahora esquivas señales de inteligencia extraterrestre. Dado que la Matriz de Telescopios Allen (ATA, por sus siglas en inglés) es una instalación costeada con financiación privada –toma su nombre de su principal mecenas, el cofundador de Microsoft Paul Allen–, nadie puede objetar a un gasto que hasta hoy ha sido infructuoso. Aun así, interesa saber el motivo por el que, pese a las décadas de silencio, todavía deberíamos confiar en que al final de ese túnel cósmico haya algo diferente de… nada. Se lo he preguntado a David Black, presidente y consejero delegado del Instituto SETI, y me ha dado no una razón, sino tres:

Primera:

“En las pasadas dos o tres décadas hemos encontrado pruebas de vida en este planeta prosperando en lugares donde nadie habría imaginado hace 50 años. Estos extremófilos, como se conocen, son ejemplos vivos de cómo la vida podría existir en otros planetas, así que sabemos que la vida no necesita un Jardín del Edén”.

Segunda:

“Hay múltiples especies en este planeta que son inteligentes de acuerdo a cualquier medida; muchas tienen lenguajes complejos y significativos que emplean para comunicarse. El hecho de que seamos la única de ellas que ha ascendido hasta un estado tecnológico no implica que, de no haber estado nosotros aquí, otra forma de vida hubiera podido finalmente hacer lo mismo”.

Tercera:

“Hace 30 años teníamos razones para creer que habría planetas alrededor de otras estrellas, pero no había pruebas de ello (como hoy sucede con las señales de inteligencia extraterrestre). Todo eso ha cambiado en 20 años, sobre todo en los últimos cinco a siete años con los resultados del telescopio espacialKepler“.

Resumiendo, según Black…

“Tomado todo ello en conjunto, hoy sabemos que existe una multitud de planetas, muchos de ellos con condiciones apropiadas para la vida tal como la conocemos; tenemos abundantes pruebas de que la vida puede existir en un rango increíblemente amplio de condiciones; y tenemos pruebas de que en este planeta existen múltiples formas de especies inteligentes”.

Y su conclusión…

“No se requiere un gran salto de lógica (¿fe?) para extrapolar y decir que es probable que existan especies de vida inteligente, quizá tecnológica, en planetas que giran en torno a otras estrellas”.

http://blogs.20minutos.es/ciencias-mixtas/2014/11/22/tres-razones-para-creer-que-hay-vida-extraterrestre-inteligente/

Cómo Pixar usa las matemáticas para que te enamores de sus personajes

Aunque el encanto de las películas de la casa recuerde a cuentos clásicos, son los números lo que nos seduce subliminalmente

Si uno piensa en los magos de Pixar quizá se le vengan a la cabeza sus inagotables directores o la magia que sacan de actores de sobra conocidos. O los guionistas que han elaborado esas fábulas engañosamente simples por las que no pasa el tiempo; ahí está la trlogía de Toy story como prueba. O incluso los diseñadores que han logrado que un viejo huraño como el Up acabe cayendo simpático, que el montón de metal sin capacidad de habla de Wall-Eemocionara como si lo hubiera parido E.T. Pero muy poca gente piensa en los matemáticos.

En realidad, el verdadero secreto de esa magia aparentemente intangible de la casa no está en las artes, sino en las ciencias. Sin la matemática pura y dura, muchas de las historias no se hubieran contado como las conocemos ahora. Un nuevo vídeo, protagonizado por el físico clave en Pixar Tony DeRose en el portal matemático Numberphile, lo revela. La clave no está en los unos y ceros de los ordenadores de la compañía, sino en la geometría. En los millones de diminutas formas que, gracias al arte de DeRose, se esconden bajo la piel de los personajes y que son lo que les da personalidad.

Tan importante como los guiones son las formas geométricas bajo la piel de los personajes

Para entenderlo basta con ver el vídeo en el minuto 1:30: DeRose convierte un robo en una superficie suave. En el minuto 2:45 se ve el mismo proceso en 3-D y en el 3:17, el uso que tiene en el cine. Si el proceso suena excesivamente simple –el propio presentador lo dice–, pueden someterse a la explicación que empieza en el minuto cinco con todos los números. Todo obedece a un sentido estético cimentado en los números que dictan las proporciones de cada microscópica forma.

Si no pueden ver el vídeo, DeRose explica su técnica con un rombo. Su método crea puntos medios en las aristas del polígono y luego desplaza todos los puntos a la mitad de distancia del punto vecino, convirtiendo el rombo en un hexágono irregular. Repite este proceso las veces que crea necesario hasta lograr la suavidad que busca, asemejándo la forma cada vez más a un círculo. Esto es lo que hace, con una mayor complejidad, con los modelos en tres dimensiones que crean los animadores hasta darles el aspecto deseado.

De la divisón matemática de Pixar salen cada año numerosos artículos sobre animación con nombres tan sugerentes como Simulación artística del cabello rizado, que explica la creación del motor gráfico que animó el pelo de la protagonista de Brave

¿Y por qué es todo esto tan especial? Tony DeRose, licenciado en Física y doctorado en Ciencia Computacional por la universidad de California, es uno de las más respetadas mentes matemáticas de Pixar. TIene en su haber decenas de artículos científicos. Profesor de 1986 a 1995 en la universidad de Washington, sus escritos tocan siempre el mismo tema, el campo de los gráficos generados por ordenador. No es casualidad que, tras dejar la academia, se uniera a la división de mentes matemáticas de Pixar, donde su primera gran aportación le valió un Oscar conGeri’s Game, un corto de un anciano que se reta a sí mismo al ajedrez.

Y esta técnica que explica –por cierto, en el edificio bautizado con el nombre del benefactor económico de la empresa, Steve Jobs–, es la que le ha dado la fama, recopilada en un texto titulado Subdivision Surfaces in Character Animation. El texto es un clásico del mundillo y tiene su origen en el momento en el que DeRose llega al mundo de la animación: la forma más habitual de modelar superficies complejas y suaves era usando NURBS, un modelo matemático que calcula superficies curvas a partir de polígonos.

Pero, según explica el artículo de DeRose, este modelo presentaba algunos problemas. Era caro de realizar, tendía a presentar fallos en las cifras y, al animarlos, esa suavidad necesaria desaparecía. El autor ponía como ejemplo todo el trabajo manual que se requirió enToy Story para esconder este defecto en la cara del protagonista.

Ahí es donde entra su técnica. “La experiencia es extremadamente positiva”, avisa en su artículo, añadiendo que dota a los modeladores una libertad que con NURBS no tenían, “lo que reduce dramáticamente el tiempo que deben dedicar a crear y planear un modelo inicial” y facilitando su trabajo. DeRose lidera hoy la división de investigación de Pixar, que emplea a once personas, principalmente científicos computacionales.

El verdadero secreto de esa magia aparentemente intangible de la casa no está en las artes, sino en las ciencias

Pixar se alimenta de la pasión entre el matrimonio entre la ciencia y el arte. Sus orígenes se remontan a 1979, cuando George Lucas, tras el taquillazo de La Guerra de las Galaxias, contrató a Ed Catmull, un científico loco por la animación, para su división de gráficos por ordenador. Tras años dedicándose a desarrollar las técnicas de efectos especiales generados por ordenador para LucasFilm, Catmull decidióindependizarse y fundar Pixar junto con 38 compañeros de trabajo, con Steve Jobs como principal inversor.

Doctorado también en Ciencia Computacional, Catmull es un pionero en su campo, creador de varias técnicas de animación, como el efecto de profundidad conocido como z-buffer, y programas como el Renderman, con el que se hicieron los efectos de Titanic o del precuelas de La Guerra de las Galaxias. Las ecuaciones que la técnica de DeRose usa para formas complejas fueron desarrolladas por Catmull y su compañero Clark hace ya 40 años. Su segundo de a bordo fue Alvy Ray Smith, otro de esos genios de la animación con un doctorado en Ciencias Computacionales, profesor en Berkeley hasta 1974 y que acabó trabajando para Microsoft tras varios desacuerdos con el fundador de Apple.

Con este bagaje no es de extrañar que Pixar tenga, desde sus inicios, esa división científica. De ella salen cada año numerosos artículos sobre animación con nombres tan sugerentes como Simulación artística del cabello rizado, que explica la creación del motor gráfico que animó el pelo de la protagonista de Brave, o Todo el mundo puede cocinar, dentro de la cocina de Ratatouille. Hay otros con títulos tan soporíferos como Problemas avanzados en el nivel de detalle o Mapeado de texturas para un mejor modelo dipolar. La cuestión es que tanto los artículos divertidos como los aburridos son los que hacen posible que los personajes de Pixar triunfen como resultado del amor entre la ciencia y el arte.

http://elpais.com/elpais/2014/11/18/icon/1416316343_955384.html