El 60% de los aspirantes a bombero en Burgos, eliminado en la prueba de ortografía

Maravilloso sistema educativo el que tenemos y maravilloso el españolito medio al cual la educación se la trae al pairo:

http://www.rtvcyl.es/Noticia/62279BA6-AA06-74A3-45FB5F71FFB481FC/20170130/60/aspirantes/bombero/burgos/eliminado/prueba/ortografia

Un total de 38 de los 62 aspirantes a cubrir una de las ocho plazas del cuerpo municipal de bomberos convocadas en libre oposición por el Ayuntamiento de Burgos resultó eliminado del proceso al no superar la prueba de ortografía, según recoge en su edición de hoy el ‘Diario de Burgos’. El jefe en funciones del Parque de Bomberos, Julio Estébanez, calificó el resultado calificado como “lamentable” y aseguró que “se pedía un nivel de ESO”.

De acuerdo con la información recogida por el rotativo, en la convocatoria hubo 112 candidatos admitidos y siete excluidos, de los cuales 62 se presentaron a la primera de las cuatro pruebas excluyentes: cultura general, correcto uso ortográfico (dividida en un dictado y una prueba de detección de faltas de ortografía), problemas matemáticos y conocimiento de la ciudad y callejero.

Todos los examinados superaron el primer test, 38 cayeron en el segundo, 1 en el tercero y tres más en el último, hasta saldar el examen, de cinco horas de duración, con veinte aspirantes aptos para las ocho plazas convocadas. Tras superar el test psicotécnico posterior, esta semana deberán enfrentarse a la prueba teórica específica, para llegar posteriormente a las pruebas físicas.”

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CUANDO LOS TONTOS MANDAN

http://elpaissemanal.elpais.com/columna/cuando-los-tontos-mandan/

El problema no es que haya idiotas desaforados exigiendo censuras y vetos, sino que se les haga caso y se estudien sus reclamaciones imbéciles.

COLUMNISTAREDONDA_JAVIERMARIAS

LO COMENTABA hace unas semanas Jorge Marirrodriga en este diario: el sindicato de estudiantes de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres “ha exigido que desaparezcan del programa filósofos como Platón, Descartes y Kant, por racistas, colonialistas y blancos”. Supongo que también se habrá exigido (hoy todo el mundo exige, aunque no esté en condiciones de hacerlo) la supresión de Heráclito, Aristóteles, Hegel, Schopenhauer y Nietzsche. La noticia habla por sí sola, y lo único que cabe concluir es que ese sindicato está formado por tontos de remate. Pero claro, no se trata de un caso aislado y pintoresco. Hace meses leímos –en realidad por enésima vez– que en algunas escuelas estadounidenses se pide la prohibición de clásicos como Matar a un ruiseñor y Huckleberry Finn, porque en ellos aparecen “afrentas raciales”. Dado que son dos clásicos precisamente antirracistas, es de temer que lo inadmisible es que algunos personajes sean lo contrario y utilicen la palabra “nigger”, tan impronunciable hoy que se la llama “la palabra con N”.

El problema no es que haya idiotas gritones y desaforados en todas partes, exigiendo censuras y vetos, sino que se les haga caso y se estudien sus reclamaciones imbéciles. Un comité debía deliberar acerca de esos dos libros (luego aún no estaban desterrados), pero esa deliberación ya es bastante sintomática y grave. También se analizan quejas contra el Diario de Ana Frank, Romeo y Julieta (será porque los protagonistas son menores) y hasta la Biblia, a la que se objeta “su punto de vista religioso”. Siendo el libro religioso por antonomasia, no sé qué pretenden los quejicas. ¿Que no lo tenga?

LA PRESIÓN SOBRE LA LIBERTAD DE OPINIÓN SE HA HECHO INAGUANTABLE. SE MIDEN TANTO LAS PALABRAS QUE CASI NADIE DICE LO QUE PIENSA

Hoy no es nadie quien no protesta, quien no es víctima, quien no se considera injuriado por cualquier cosa, quien no pertenece a una minoría o colectivo oprimidos. Los tontos de nuestra época se caracterizan por su susceptibilidad extrema, por su pusilanimidad, por su piel tan fina que todo los hiere. Ya he hablado en otras ocasiones de la pretensión de los estudiantes estadounidenses de que nadie diga nada que los contraríe o altere, ni lo explique en clase por histórico que sea; de no leer obras que incluyan violaciones ni asesinatos ni tacos ni nada que les desagrade o “amenace”. Reclaman que las Universidades sean “espacios seguros” y que no haya confrontación de ideas, porque algunas los perturban. Justo lo contrario de lo que fueron siempre: lugares de debate y de libertad de cátedra, en los que se aprende cuanto hay y ha habido en el mundo, bueno y malo. No es tan extraño si se piensa que hoy todo se ve como “provocación”. Un directivo del Barça ha sido destituido fulminantemente porque se atrevió a opinar –oh sacrilegio– que Messi, sin sus compañeros Iniesta, Piqué y demás, no sería tan excelso jugador como es. Lo cual, por otra parte, ha quedado demostrado tras sus actuaciones con Argentina, en las que cuenta con compañeros distintos. Y así cada día. Cualquier crítica a un aspecto o costumbre de un sitio se toma como ofensa a todos sus habitantes, sea Tordesillas con su toro o Buñol con su “tomatina” guarra.

La presión sobre la libertad de opinión se ha hecho inaguantable. Se miden tanto las palabras –no se vaya a ofender cualquier tonto ruidoso, o las legiones que de inmediato se le suman en las redes sociales– que casi nadie dice lo que piensa. Y casi nadie osa contestar: “Eso es una majadería”, al sindicato ese de Londres o a los padres quisquillosos que pretenden la expulsión de clásicos de las escuelas. Antes o después tenía que haber una reacción a tantas constricciones. Lo malo es que a los tontos de un signo se les pueden oponer los tontos del signo contrario, como hemos visto en el ascenso de Le Pen y Putin y en los triunfos del Brexit y Trump. A éste sus votantes le han jaleado sus groserías y sandeces, sus comentarios verdaderamente racistas y machistas, sus burlas a un periodista discapacitado, su matonismo. Debe de haber una gran porción de la ciudadanía harta de los tontos políticamente correctos, agobiada por ellos, y se ha rebelado con la entronización de un tonto opuesto.

Alguien tan simplón y chiflado como esos estudiantes londinenses censores de los “filósofos blancos”. No alguien razonable y enérgico capaz de decir alguna vez: “No ha lugar ni a debatirse”, sino un insensato tan exagerado como aquellos a los que combate. Cuando se cede el terreno a los tontos, se les presta atención y se los toma en serio; cuando éstos imponen sus necedades y mandan, el resultado suele ser la plena tontificación de la escena. A unos se les enfrentan otros, y la vida inteligente queda cohibida, arrinconada. Cuando ésta se acobarda, se retira, se hace a un lado, al final queda arrasada.

 

“¡Me pagan por enseñar, no por aguantar!”: la arenga de una profesora contra la mala educación

http://www.lainformacion.com/educacion/profesora-arenga-alumnos-padres-disciplina_0_993202120.html

POR JUAN BOSCO MARTÍN ALGARRA / LAINFORMACION.COM
  • Tras haber recibido golpes de una alumna y soportado constantes faltas de educación, la profesora de un instituto público de Marchena (Sevilla), ha dicho “¡basta!”
  • En una conversación con lainformacion.com explica por qué ha publicado un texto de protesta que ella califica como “arenga” y que ya está recibiendo numerosas adhesiones.
Eva Romero, profesora de Instituto: "De aquí en adelante no pienso quedarme callada por educación".

Eva Romero, profesora de Instituto: “De aquí en adelante no pienso quedarme callada por educación”. L.I.

“Ya me han empujado dos veces y me han dado patadas los alumnos y ya estoy harta”, dice a lainformacion.com Eva María Romero Valderas, una profesora del instituto de Marchena ‘Isidro Arcenegui’ que ha gritado “¡basta!” por la mala educación que sufre de estudiantes y padres.

“Me dijeron que la chica que me pegó tiene problemas psicológicos. ¿Entonces yo me tengo que aguantar porque ella tenga problemas psicológicos?”, protesta. Recuerda además que nadie le había avisado de que otro alumno conflictivo al que imparte clase ya tiene antecedentes policiales. “Yo no estoy aquí para aguantar, como me dijo hace poco por teléfono el padre de una alumna al que llamé para informarle de la mala actitud que su hija mostraba en el aula. A mí me pagan para enseñar, no para aguantar”.

Eva María acumula una experiencia docente de 19 años en distintos centros educativos, y asegura que donde trabaja actualmente en Marchena, localidad sevillana cercana a los 20.000 habitantes, no es el peor. “Mi centro no es conflictivo, es estupendo en muchas cosas, pero hay otras que no”. Por ejemplo, los gestos totalmente fuera de lugar de algunos progenitores, demasiados, como aquella madre que hace unos días irrumpió en el colegio para llevarse a su hija y, frente a todos los alumnos, increpó a un profesor “llamándolo calvo hasta ponerlo verde”.

(Te interesa leer: Cómo castigar a un niño hoy para que te lo agradezca mañana. Ocho criterios (casi) infalibles)

O esa alumna de primero de la ESO que ante la pregunta de Eva María: “¿Qué quieres ser de mayor?” respondió: “¿Yo? Quiero casarme con un banquero que me mantenga”.

La respuesta no hizo ninguna gracia a Eva María: “Yo he tenido que luchar mucho para superarme como mujer y para combatir las desigualdades de género como para que ahora venga una niña a decirme eso”.

O para que ante la recomendación a sus alumnos de que participen en actividades solidarias, en voluntariados como la Cruz Roja, tenga que escuchar la pregunta de siempre: “¿Pero ahí pagan? Y si no pagan, ¿para qué?”.

O para que ante agresiones, desplantes, insultos de los alumnos, las autoridades no provean de herramientas coercitivas mínimas, como la de poder echar a un alumno del colegio.

(Te interesa leer: Qué hacer si eres profesor y un alumno te manda a tomar por c…)

“La mala educación se está imponiendo”

Y es que, según asegura esta profesora y secundan muchos de sus compañeros docentes, unos 55 que atienden a 700 alumnos, la mala educación se está imponiendo desde edades tempranas. Cuenta una anécdota referida hace poco por una amiga suya, maestra de infantil, que tuvo que escuchar cómo una madre le decía a su hija, en presencia de la misma docente: “Hay que ver qué cosas más tontas tiene tu maestra”.

Por todas estas razones, y por la falta de apoyo que percibe de las autoridades políticas, decidió levantar su voz y proclamar en pleno claustro de profesores una arenga que está recibiendo numerosas adhesiones, especialmente de profesores y personas vinculadas al mundo de la educación.

(Te interesa leer: Diez frases con acento finés que podrían inspirar una reforma educativa)

“Para mí ha sido una descarga emocional. Tenía que gritar. Porque si uno no grita, la cosa se enquista y el peor”, confiesa.

A continuación, reproducimos el texto que leyó delante de sus compañeros y que, asegura, “refleja el sentir de todos mis compañeros y las circunstancias en que trabajamos: estamos vendidos”.

¡YA ESTOY HARTA!

Vayan por delante dos premisas:

1ª: No tengo nada en contra del Equipo directivo. Esto que voy a decir a continuación no es producto de una situación puntual que deba resolverse con una modificación del Plan de Centro ni nada parecido. Sí quiero que conste en acta.

2ª: Esto que voy a hacer ahora se llama arenga: discurso militar para enardecer a las tropas antes de entrar a la batalla.

¡Ya estoy harta!

Ya está bien señores, de seguir aguantando.

Yo no estoy aquí para aguantar, y utilizo las palabras textuales que un padre me dijo por teléfono cuando lo llamé para que corrigiera la actitud de su hija, que no me dejaba hacer mi trabajo.

A mí, que yo sepa, me pagan para enseñar, no por aguantar.

Harta de la sociedad, que encumbra a seres que presumen de su ignorancia, que valora a un futbolista o a un ‘nini’ más que a una persona con estudios, respetuosa y educada. De los programas de televisión, que presentan como modélicos a aquellos que sin estudios y sin sacrificio alguno se han colocado ganando un sueldazo por criticar, acostarse con, comprar en…

Estoy harta de aguantar la mala educación con la que llegan, cada vez en mayor porcentaje, los niños al Instituto. La falta de consideración, no digo ya de respeto, hacia mi persona cuando entro en las clases, que parece como si entrara el viento por la ventana.

Harta del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir, sin traumas…De la falta de valoración del esfuerzo que sí hacemos nosotros.

Harta de la Administración, que cambia las leyes y la normativa que rige en mi trabajo sin preguntarme qué opino y sin darme formación para hacer bien mi nuevo trabajo. Que me coloca dos horas más en el horario lectivo y me explota laboralmente, porque yo, en los últimos años, lo único que hago es trabajar, trabajar como una posesa. Ya, hasta mis hijos me lo dicen.

Ahora dicen que nos van a devolver esas horas, ¿sabéis donde nos la van a devolver? En el horario irregular que dedicamos en casa, el que nadie ve. Yo tardo cinco horas en corregir 30 exámenesde 1º de Bachillerato, entonces ¿ya esa semana no doy ni una hora más en casa, no? Ya no programo, no preparo mis exámenes, no me actualizo para utilizar la tablet (que me he comprado de mi bolsillo para trabajar mejor), ni para saber utilizar la plataforma digital del Centro, no relleno informes de faltas, no redacto actas…y un largo etcétera de tareas invisibles.

El colmo es que algunos de nosotros nos hemos planteado pedir reducción de jornada, cobrando menos, para hacer bien nuestro trabajo. Pero, ¿adónde vamos a llegar? ¿En qué trabajo se hace eso? ¿Dónde se ha visto renunciar a tu salario para dormir con la conciencia tranquila? Esto no pasa en ningún lado.

Y encima de todo hay que aguantar “¡Qué bien viven los maestros!” Porque para la sociedad somos unos privilegiados que “no damos un palo al agua”.

Las 67 propuestas de mejora de la Educación famosas no vienen sino a machacarnos todavía más. ¿Qué vamos a hacer cuando a un alumno no lo podamos expulsar unos días por mal comportamiento? Además, tampoco está bien visto que lo pongamos a barrer o hacer tareas para la comunidad…el padre no quiere que humillemos a su hijo. Pues yo creo que debemos imbuirnos de la gracia del Juez Calatayud. Autoridad somos igual que él. Ejerzamos nuestra autoridad, es lo único que la ley nos reconoce, hagámosla efectiva.

Tenemos que hacernos oír, actuar como colectivo, no irnos quejando por los rincones, a escondidas, que parece que nos da vergüenza. Así no se nos oye fuera. Gritemos nuestro inconformismo, no podemos seguir así, exijamos nuestros derechos como trabajadores, que parece que todo el mundo tiene derechos menos nosotros.

Enseñamos a nuestros alumnos por ser críticos, mentes libre pensadoras que puedan elegir y discriminar lo que les conviene de lo que no, y nosotros somos los primeros aborregados, no hacemos nada, seguimos agachando la testuz para que el yugo nos caiga con más fuerza.

Yo así no aguanto más, vosotros haced lo que queráis. Llevo 19 años en la docencia, tengo 45, a lo mejor es mi crisis de la mediana edad…pero, si algo me han dado los años es valor, no tengo miedo, y, como me aprieten más el tornillo, saltaré como un resorte. Solo quiero avisar: de aquí en adelante no pienso quedarme callada ‘por educación’. Contestaré en el mismo tono y con la misma contundencia que se me trate.

A mí me gusta enseñar y transmitir. Me gusta el trato con los alumnos, los quiero y animo. Me considero un motor social de cambio, una fuerza generatriz. No soy un burro de carga dispuesto a aguantar hasta que reviente.

Sigue @martinalgarra

¿Qué clase de antro feudal es la universidad española?

http://rfeito.blogspot.com.es/2017/01/que-clase-de-antro-feudal-es-la.html

¿Qué clase de antro feudal es la universidad española?

Últimamente se suceden noticias dolorosas para la universidad española. Hace unas semanas eldiario.es dio a conocer que Fernando Suárez,  rector de la universidad pública Rey Juan Carlos, había plagiado la mayor parte de su producción científica, labor que le ha dado la posibilidad de cobrar “sexenios” de investigación, haber accedido a la condición de catedrático –igualmente plagiando- y, ulteriormente, convertirse en rector.

Tan solo unos días atrás, la prensa ha informado sobre los abusos sexuales sufridos por dos profesoras y una becaria, cometidos por otro catedrático -Santiago Romero- que en su momento fue decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Sevilla.

Estas dos recientes noticias son en sí mismas muy preocupantes. Sin embargo, lo más inquietante es la impunidad con que durante muchos años estos dos individuos han estado cometiendo las fechorías de las que ahora se les acusa. ¿Cómo es posible que hasta que la prensa no ha metido sus narices en tan turbios asuntos nada de esto hubiera trascendido? ¿Cómo explicar que sin la intervención de la prensa –y de los tribunales en el caso del profesor acosador- estos dos profesores de universidad seguirían campando por sus respetos?

Lo que ha ocurrido –y que, por desgracia, ocurrirá aún en muchos otros sitios- denota claramente que la universidad es una especie de feudo donde resulta relativamente fácil conculcar las normas más elementales del estado de derecho. Que la carrera docente de tantos candidatos a profesores de universidad dependa de no enojar a quienes tienen el poder es un claro indicio de que la libertad intelectual, que debería ser santo y seña de la universidad, no ha terminado de llegar a tan alta institución educativa. En el blog hayderecho.com, Blanca Villanueva –una excandidata a profesora de universidad que finalmente se decantó por unas exitosas oposiciones a notaría- decía lo siguiente sobre la arbitrariedad en la universidad:

No sabes cuál es el criterio objetivo de selección, si es que existe, ni quién lo pone, ni si se mira con los mismos ojos a todos, ni cuándo vas a poder tener oportunidad de optar a una plaza.

No me queda más remedio que confesar mi ingenuidad. Creía que tras casi cuatro décadas de democracia estos comportamientos eran cosa de nuestro pasado franquista. Sin embargo, nuestras universidades –hablo de las públicas- son instituciones democráticas: rectores, decanos y directores de departamento son elegidos democráticamente. Entonces, ¿qué falla aquí? Para que sucesos como estos tengan lugar hace falta haber tejido previamente una red de complicidades y de miedos, lo que permitiría explicar cómo incluso profesores con plaza fija –prácticamente intocables- hayan podido contribuir con su ominoso silencio a tal estado de cosas. Pero es que, además, los sindicatos apenas han dicho nada y parte de lo que han dicho es mejor que se lo hubieran callado.

Estamos hablando de fechorías que se han realizado a lo largo de años y años. ¿Nadie sabía nada sobre las pulsiones lascivas del profesor de la Universidad de Sevilla? ¿Nadie vio nada extraño en los escritos de Fernando Suárez?

Se me dirá que estos comportamientos son excepcionales. Sin duda. No obstante, el problema es que se pueden realizar durante años sin que pase nada. El profesor acosador ha sido condenado a siete años de prisión. Sin embargo, la Universidad de Sevilla ya era conocedora desde años atrás de las acusaciones contra este profesor y no hizo nada al respecto.

Y, ¿qué pasará con el plagiador? ¿Se investigarán sus sexenios de investigación y su acceso a la cátedra? Espero equivocarme, pero todo seguirá básicamente igual. El plagiador no se presentará a rector, pero en su lugar puede que lo haga uno de sus adeptos. La cosa está bien clara: what happens in Vegas stays in Vegas

Físicos tildan de “disparate” cambiar el huso horario de España

El reloj que marca la hora en la popular Puerta del Sol de Madrid. EFE

08/01/2017 17:43

Varios físicos han alertado de las consecuencias que tendría para España el cambio de huso horario, como reclaman desde hace tiempo asociaciones como la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), y afirman que el país se encuentra en la zona horaria correcta por lo que la materialización de esta propuesta sería “un disparate”.

En declaraciones a Europa Press, el Catedrático del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela, Jorge Mira, ha argumentado que “un cambio de huso no sólo no arreglaría nada sino que incluso traería problemas”. Además, ha añadido que los científicos observan “con mucho pánico que se está razonando sobre un mapa plano cuando la Tierra es redonda” al tiempo que ha advertido de que “se están dando argumentos que son falacias”.

A su juicio, España “está en el huso correcto” y “si se cambia, se va a generar un caos que implicaría un coste enorme”. “Es un disparate porque el modo de vida seguiría siendo el mismo, sea cual sea el huso, que es sólo una manecilla del reloj, porque el sol va a seguir saliendo y se va poner igual -ha dicho-. Por ejemplo: una persona sale actualmente a las seis de la tarde pero, con el cambio horario, saldría de noche por lo que, como primera consecuencia, esto implicaría que la vida se trasladaría una hora más hacia la noche. Y si para compensar, se adelanta una hora la entrada al trabajo, nos quedaríamos exactamente igual que como estamos ahora”.

El experto también ha lamentado que se esté “razonando sobre un mapa plano y no una esfera” por lo que no se pueden comparar los horarios de España con los del resto de Europa. “No se puede comparar el norte, donde hay menos horas de luz, con el sur del continente, donde disfrutan de más horas solares. Es una animalada y se razona falazmente porque se hace sobre un mapa plano, aunque sea difícil de entender”, ha reiterado.

Asimismo, Mira niega que el horario actual sea fruto de una decisión de Franco ya que, como ha recordado, durante la Guerra Civil y la II Guerra Mundial hubo sucesivos cambios debido a cuestiones bélicas. El científico ha precisado que, al término del conflicto, fue Charles De Gaulle quien mantuvo el actual horario central europeo y España se mantuvo alineada con el país vecino por lo que el origen del huso actual “es gaullista y europeo”.

Además, ha cuestionado que la Subcomisión para la Estudio de la Racionalización de los Horarios, la Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral y la Corresponsabilidad puesta en marcha en 2013 -en cuyo informe final se abogaba, entre otras medidas, por un cambio horario ya que incidiría “favorablemente” en la conciliación- no contara con ningún científico experto en estos temas “que hubiese enseñado datos en gráficas desde una perspectiva científica” con el fin de parar “esta bola de nieve”.

Por su parte, el científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Fernández-Albertos, ha incidido en la idea de que el sol “influye en los hábitos de vida”. “Es cierto que los hábitos sí responden a la posición del sol porque, aunque sea la misma hora legal en el este y oeste peninsular, los hábitos sociales son diferentes porque la hora solar lo es”, ha aseverado.

El científico ha indicado que “cuando el sol se pone antes en términos de hora legal, esto hace que la gente acelere la salida del trabajo” y ha coincidido con Mira “en que compararse con los países del norte de Europa es un error porque tienen menos horas de sol, sobre todo en invierno, y concentran la jornada laboral, lo que favorece la conciliación, pero en los países del sur de Europa es más complicado concentrar esta jornada”. En este punto, ha señalado que hay que compararse con Japón, Estados Unidos, Italia y Portugal, “países que están en la misma posición con respecto al sol y con los que no se tienen costumbres tan diferentes”.

¿Cambiar el huso implica un cambio de costumbres?

Así, se ha mostrado “escéptico” sobre la posibilidad de que cambiar el huso horario implique un cambio de costumbres. “Las sociedades se adaptan al huso al que están. A lo mejor, a largo plazo, se cambian cosas como el presencialismo o se acortan las comidas pero al final seguiremos teniendo muchas horas de luz y volveríamos al punto en el que estamos”, ha afirmado. Además, ha alertado de la posibilidad de cambiar los horarios para adecuarlos a países como Dinamarca o Noruega: “Entonces sí que seríamos una excepción porque seríamos un país con muchas horas de luz pero que concentra su jornada en pocas horas del día. Y eso sí que sería un poco raro”.

Mientras, el doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Sevilla, José María Martín Olalla, ha coincidido con sus colegas en que los ciudadanos “se han adaptado ya al horario existente” y que modificar el huso horario “sólo implica cambiar un numerito que aparece en el reloj”. “Hay países como Francia, Bélgica o Argentina cuyo hora es distinta a la de su huso y no pasa nada, porque la Tierra sigue girando y el mediodía sigue corriendo cada 24 horas”, ha añadido.

“Si finalmente se llevara a cabo el cambio, sólo se beneficiaría a un porcentaje de la población que tiene una jornada laboral muy concreta -la discontinua, con pausas para comer que se reducirían-, pero perjudicaría a los de jornada continua al retrasar la entrada al trabajo y también la salida”, ha indicado. En cualquier caso, ha recordado que “no todo el mundo podrá salir a la misma hora ni se podrá regular el nivel de actividad de lo que se quiera hacer a la salida del trabajo”, un aspecto que actualmente sí está regulado “de un modo bastante razonable”.

“El tema del huso horario no tiene nada que ver con la conciliación: tiene que ver con cuántas horas se dedican al trabajo, a comer o a lo que sea, y eso es el tiempo medido como una duración, mientras que cuando hablamos del huso nos referimos al tiempo como una referencia, qué hora marca el reloj en un instante, algo que es independiente del tiempo que se usa para hacer una actividad. Son dos conceptos diferentes”, ha precisado.

La Real Academia de Física no se posiciona

Por su parte, fuentes de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (RAC) han señalado a Europa Press que el debate sobre el cambio de huso es “político y económico”. “Desde el punto de vista de la ciencia no hay ninguna postura que tomar”, han zanjado. Mientras, el presidente del Colegio de Geólogos, Manuel Regueiro, ha indicado que “parece más útil estar en el huso centroeuropeo para trabajar” aunque ha dicho que “el huso horario es fijo, tiene que ver con coordenadas y es algo perfectamente definido y establecido”.

Finalmente, desde la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), su presidente, José Luis Casero, ha insistido a Europa Press en que “la gente va a trabajar y a estudiar sin que haya pasado un período normal de luz solar”. En la misma línea, el coordinador general de ARHOE, Ángel Largo, ha reiterado que España “no está en el meridiano que le corresponde (el de Greenwich) y que los hábitos actuales han cambiado: si amanece antes y comemos antes, podemos salir antes del trabajo y esto sería una palanca para otros cambios, además de lograr un beneficio para la salud”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/01/08/58726c11e5fdeab10c8b458e.html