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Para los amantes del buen Rock’n’Roll: Scorpions

Scorpions ha lanzado en este año 2015 su nuevo disco (y van ya…), cuatro años después del último y rozando ya muchos de ellos los 70 años.

No tenía gran esperanza en este nuevo disco pero la verdad es que me han sorprendido, empezando por el que fue el primer single: We built this House, y varias canciones que hay por el disco. Os dejo con las que más me han gustado:

Prejuicios respecto a los países europeos

Entre países existen numerosos prejuicios (especialmente entre vecinos). Que si los alemanes son unos cabezas cuadradas, que si los italianos (varones) son unos metrosexuales, que si los ingleses son rabiosamente puntuales, etc. Hoy os presentamos con un poco de humor los prejuicios que “supuestamente” unos países tienen acerca de otros en Europa. Os dejamos un set de 15 mapas “Europa según…”. ¿Creéis que se asemejan a la realidad?

Europa según los franceses

Europa según los americanos

Europa según los polacos

Europa según los turcos

Europa según el Vaticano

Europa según los suizos

Europa según los españoles

Europa según los latinoamericanos

Europa según los griegos

Europa según los búlgaros

Europa según los rusos

Europa según los italianos

Europa según los alemanes

Europa según los alemanes

Europa según el futuro (en 2020)

Fuente de los mapas: Brainpickings y Alpha Designer

http://muhimu.es/cultura-entretenimiento/europa-prejuicios/

ESPAÑA y sus jóvenes en estado puro: Quejas por el retraso de MYHYV por el accidente del Airbus

El terrible accidente aéreo que ha sucedido este martes, ha causado más de 140 víctimas mortales, entre las que hay 42 españoles y dos bebés. Noticia de la que siguen llegando nuevos datos y que los Reyes han recibido durante su visita oficial en Francia. Allí han comparecido junto al presidente de Fracia, François Hollande, donde han anunciado la interrupción del viaje oficial en el que se encontraban y han manifestado su pésame.

Todas las redes sociales se han volcado con los perjudicados, pero también ha habido algunas voces intolerantes e incomprensibles que han protestado por el retraso de la emisión del programa Mujeres y Hombres y viceversa por la emisión de un informativo especial sobre el accidente.

Algunos de los tweets vistos reclamando por la demora del programa han sido:

Alerta anumérica sobre el accidente de Germanwings

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Llevo desde ayer recibiendo noticias sobre el accidente aéreo que se ha llevado 150 vidas en los Alpes franceses. No he dicho una palabra porque ya hay demasiados expertos hablando por todos lados, y la verdad, los comentarios de algunos listillos de Internet me sacan de quicio. No quería contribuir a la cacofonía.

Por otro lado, este accidente me toca más que otros. Mi hermana vive en Alemania, en Colonia concretamente, y en algunas ocasiones ha tomado vuelos de Germanwings para venir a España a pasar las vacaciones con su familia; llegará en un par de días para pasar la Semana Santa con nosotros (con otra aerolínea). Sé que no hay relación, que para cualquier suceso siempre habrá alguien que casi subió al avión, o que tiene un billete de lotería muy próximo al premiado, o que conocía al que murió de sobredosis; pero aun así, me imagino a mi gente esparcida por mitad de las montañas y se me revuelven las tripas.

Por eso hoy me ha sentado especialmente mal un caso de anumerismo relacionado con el accidente de Germanwings. Un tonto de bote del que no voy a dar ni su nombre (no se lo merece), de esos que parece pensar que a las aerolíneas baratas les da igual que sus aviones puedan estrellarse con tal de ganar más dinero a mayor gloria del capitalismo salvaje, suelta la siguiente perla:

El avión accidentado se encontraba al límite de su vida comercial. Contaba cono 24,3 años de ‘vida’. La media de edad es de 25 años

Este señor se presenta como asesor científico de esto y colaborador de eso otro. No hay más que revisar su TL para darse cuenta de que… mejor no, prefiero pasar del asunto. Tampoco me voy a fijar en que la vida útil de un avión no se mide en años sino en ciclos de vuelo, o de que un avión certificado para volar está certificado para volar. En su lugar me limitaré a expresar lo siguiente:

– La media es un valor promedio, no límite. Que los españoles tengan una estatura media de 1,76 metros no significa que no haya nadie de estatura superior; que les pregunten a los hermanos Gasol o a cualquier jugador de la ACB.

– Si la vida media es de 25 años, entonces por definición la mitad de los aviones son más viejos que eso. Decir que el avión de Germanwings se acercaba a la media de edad es como afirmar que una de cada dos veces es la mitad. Sí, de acuerdo, ¿y?

– Para mis amigos matemáticos: ya sabéis que lo que acabo de decir no es cierto. Estrictamente hablando, esa es la definición de mediana, no de media. Media es un promedio (normalmente, la suma aritmética dividida por el número de elementos, aunque hay otro tipo de medias). Cuando los datos se ajustan a una función de distribución simétrica, como las famosas gaussianas, media y mediana coinciden. Yo uso en mi trabajo una función distinta (lognormal) y en ese casi sí son distintas, de modo que hay que saber de qué parámetro estamos hablando; pero por lo general, media y mediana tienden a coincidir. Os pondría gráficas, pero ya las tenéis en la Wikipedia.

He oído que este caballero (lo llamaré así porque no lo conozco bien) se ha justificado diciendo que 25 años es la media de edad límite en modelos comerciales. Sí, yo también he leído el artículo. Aun así, es irrelevante. En primer lugar, no tiene sentido comparar la edad de una aeronave con la media de los límites de edad de otros aviones; si el avión siniestrado es un A320, compare su edad con en límite para los aviones A320, no para los Boeing o los Bombardier.

Y ni es cierto que 25 años son el límite de edad de un avión comercial de pasajeros, ni tiene sentido hablar de vida límite de un avión, como puede leerse aquí. El concepto limitador no es la edad sino, repito, el número de ciclos de vuelo y el estado de la nave. Yo mismo volé una vez, allá por los años ochenta en un DC-3, un avión construido durante la Segunda Guerra Mundial; ya han pasado setenta años desde que construyeron los últimos, y algunos de ellos siguen volando hoy.

Lamento que la ignorancia numérica haya alcanzado tales cotas. Por mi parte, me consuelo mirando a mis alumnos, que en estos momentos están haciendo prácticas de laboratorio a unos metros de mí. He podido sentarme unos minutos a escribir esto mientras ellos miden, calculan y promedian. Al menos, parece que ellos saben usar los promedios, la media y la mediana. Acabo de recordárselo al empezar la sesión, de hecho les he puesto este mismo ejemplo de anumerismo, y por la sonrisa de incredulidad que han puesto creo que lo han entendido. Bien por ellos.

Recordad esta verdad matemática: si el cuñado tuitero medio es tonto, la mitad de ellos son más tontos todavía. Ojo con ellos.

Y Mariajo, por favor, llama en cuanto toques tierra. Te quiere tu hermano Arturo.

http://elprofedefisica.naukas.com/2015/03/25/alerta-anumerica-sobre-el-accidente-de-germanwings/

Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura

Strambotic

celestina

Todos tenemos libros que nos marcaron. Llegaron a nuestra vida en el momento justo, nos ayudaron a tener nuevas ideas, a delimitar el camino vital que hemos seguido desde entonces. Sin embargo, también están esos otros libros que aborrecemos porque alguien nos ‘obligó’ a leerlos: un mal profesor, una indicación en el momento menos adecuado…

Hemos preguntado a once personas que juntan letra con letra cada día (periodistas, novelistas, dramaturgos…) para que nos digan cuál fue ese libro que le obligaron a leer y que, a cambio, aprendieron a odiar. Afortunadamente, algunas de las historias tienen final feliz y hacen a sus protagonistas reconciliarse con grandes obras de la literatura en español.

Es el caso de Fernando de Córdoba, ‘community manager’ y autor de Marca por Hombro y Ecomovilidad. Fernando recuerda cómo tuvo que leer ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez, a los 14 años. La profesora de Lengua subía un punto en la nota final por cada libro que leía. Con la obra más conocida del escritor colombiano, recuerda, “nunca pasaba nada interesante y todos se llamaban igual, algo mortal para mí que tiendo a confundir a gente solo porque sus nombres compartan vocales. Leía en internet a gente diciendo que el libro les había cambiado la vida y me planteaba si no sería porque desde ese momento todos los demás les parecían mucho mejores. A mis 14 años, el realismo mágico era simplemente un frase que aprender para vomitar en el examen”.

Afortunadamente, pasaron los años y Fernando se reconcilió con el libro en una nueva (y voluntaria) lectura: “Y me di cuenta del error que había cometido al juzgarlo mal, pero tal vez aquel primer encuentro no había sido ni en el momento ni en el lugar adecuado”.

mio cid

Algo parecido le pasó a Iria López, la responsable de la web de escritura Literautas, con el ‘Cantar del Mío Cid’, “que fue lectura obligatoria en 3º de B.U.P. y me costó horrores terminarlo, por aquello del castellano antiguo y porque la profesora de literatura de ese año no me gustaba nadita. Sin embargo, años después tuve que hacer un trabajo del mismo libro para la universidad y me encantó la relectura porque descubrí cosas que antes no había visto”.

El ‘Cantar del Mío Cid’ o ‘La Celestina’ también se le atravesaron a la periodista Ana García Huerta: “Tú tienes 13 años y en el instituto te hacen leer eso o las Cantigas de Alfonso equis el Sabio; o el Libro de buen amor, o las coplas de Jorge Manriquecon su alma dormida y su seso avivado; o el Cantar de Mío Cid o la Celestina y te quieres abrir las venas y a Dios pones por testigo que nunca más volverás a agarrar un libro. Arciprestes, marqueses de Santillana, infantes, reyes…gente ociosa que juntaba letras. Eran los que había pero ¿eran buenos? No voy a releerlos para comprobarlo. Panda de rijosos chupacirios moralizantes. Pesados”.

sile ncio

Seguimos con los clásicos españoles que obligaban a leer en aquel lejano 3º de B.U.P. En este caso, uno del siglo XX: ‘Tiempo de silencio’, de Luis Martín Santos,piedra en el zapato del escritor almeriense Alberto Cerezuela aquel curso: “No sé si fue por falta de tiempo, por acumulación de exámenes o por otra cosa, perodesde las primeras páginas me resultó denso, desagradable y, sobre todo, interminable. Sé que está considerado como una de las obras maestras de la literatura española, pero se me atragantó. No recuerdo ni cómo aprobé el examen referente a esta obra, pero el caso es que lo hice, y aunque debe de ser un buen libro, no quiero volver a oír hablar de él”.

Un paisano de Cerezuela, el pediatra y escritor Bruno Nievas, confiesa su tirria al‘Lazarillo de Tormes’. Se lo mandaron leer “siendo aún pequeño”, durante unas vacaciones de Navidad. “Fastidiado por no poder dedicar todo el tiempo del mundo (que aquel entonces era lo que parecía) a poder jugar”, recuerda, “me puse a leerlo… para encontrarme una historia de pillos, engaños y traiciones realizadas por personas harapientas hacia otras aún más hambrientas y desvalidas. Robos, peleas, golpes a traición… No me gustó lo que estaba leyendo, no me gustaba ese mundo de pillería, hambruna y traiciones sin piedad. Era demasiado duro para un chaval con una imaginación desbordada, y de tan solo unos ocho o diez años, que no quería admitir que las personas pudiesen ser tan dañinas, los unos con los otros”.

La tortura duró todas las vacaciones: “Recuerdo muchas tardes, paseando con mi madre o de compras, mientras sufría pensando que un rato después tendría que regresar a ese mundo de raterías y traiciones. Lo terminé, e hice un buen trabajo, pero no me gustó ese libro. No me gustó aquella España que mostraba. Y no me gustó aquella Navidad”.

Quince años tenía el profesor y escritor Alejandro Melero, que estrena el 7 de marzo la comedia musical ‘Tras el telón’ y tiene en cartel ‘ClímaX!’ y ‘El hombre del cuarto oscuro’, cuando le obligaron a leer ‘La Regenta’: “El profesor de Literatura se había empeñado en que todos sus estudiantes odiáramos leer, y por eso nos mandaba textos imposibles para la adolescencia: Ayala, ensayos de Azorín… Pero la obra de Clarín fue algo más. Imposible saber ahora, después de haberla releído, si ya entonces supe desdoblar los pliegues ocultos de su historia: el heroísmo de las mujeres frente al primitivismo de los hombres dominantes, el lesbianismo del personaje de Obdulia… Y la mayor de las paradojas: ‘La Regenta’ trata, como casi todas las grandes obras del naturalismo, sobre la educación, la mala educación y sus efectos subversivos. Esos fueron los deberes que nos pusieron en mi colegio de curas”.

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Demos un salto a comienzos del siglo XX. Hace 100 años se publicaba la primera edición de ‘Platero y yo’. El periodista Víctor Navarro tenía apenas 12 primaveras cuando le tocó leerlo:  Aquel era mi primer año de instituto, la obra de Juan Ramón Jiménez era uno de mis primeros libros ‘de mayores’ y yo no entendía nada en absoluto”, explica.

La experiencia fue surrealista: “Recuerdo a mi profesora, una mujer jóven, pequeña, muy delgada, morena, con el pelo corto y problemas para pronunciar la letra ‘che’. ¿Soledad? Creo que se llamaba Soledad. Soledad vivía el libro, interpretaba cada línea. Me acuerdo de ella gritando en clase: ‘¡Un poquiiiiiitoooo de paaaaan!’. Y recuerdo perfectamente cómo se le quebró la voz cuando leyó en voz alta la muerte de Platero. Rompió a llorar, se levantó diciendo ‘perdonad, chicos’ y se fue al baño. No sé cómo reaccioné entonces . Tal vez me reí, los preadolescentes hacen esas cosas, pero ahora creo que la admiro.Solo me molesta no haber sido lo bastante maduro para apreciar lo que ella quería que viéramos”.

Sarah Manzano, una de las críticas del blog literario Papel en Blanco, también tiene metido entre ceja y ceja un clásico español del siglo XX, ‘La colmena’, que provocó en ella “el más absoluto rechazo”. “Aunque al principio me llamó muchísimo la atención la manera en la que estaba escrito, a través de pequeñas anécdotas, reconozco que me costó una barbaridad terminarlo”, nos cuenta. “Los personajes no me interesaban lo más mínimo y la manera de expresarse de Cela me sonaba tan falsa que me parecía insufrible tener que leerlo. Un no rotundo a ‘La colmena’”.

En el instituto también se desarrolla la anécdota del bloguero y guionista Javier Meléndez, que no puede olvidar la experiencia que supuso leer ‘Azul’, del nicaragüense Rubén Darío (un libro clave en el modernismo literario). “Además de una obra de lectura obligatoria en el instituto, fue el comienzo de un “grupo poético” de Bachillerato formado por cuatro o cinco tipos. Yo era uno, pero no pretendí ser poeta sino narrador. En el grupo fui sufrido oyente de rimas a cada cual más cursi y rebuscadas metáforas. ‘Azul’ me hizo aborrecer la poesía durante años. ‘Azul’ o lo que trajo luego“.

Al escritor Andy García le tocó odiar otro libro hispanoamericano cuando era adolescente: ‘La guerra del fin del mundo’, de Mario Vargas Llosa:  “El título creó unas falsas expectativas entre los alumnos; a día de hoy, todavía no entiendo el porqué de ese título. Solo unos pocos compañeros lograron terminar de leerlo; yo creo recordar que abandoné su lectura cuando tan solo llevaba leídas unas treinta y tantas páginas. Como es lógico, casi toda la clase suspendió la asignatura. Creo que no estuvo acertado el profesor al ofrecernos esa novela contando la mayoría de nosotros con la edad de doce o trece años”.

Con los años, Andy le dio una segunda oportunidad y no fue mejor: “Ya de adulto, y habiéndome convertido en un apasionado de la literatura, he retomado su lectura, pero tampoco he podido terminar de leerla”.

Quijote

Y en una lista de libros para aborrecer no podía faltar el clásico de los clásicos: ‘El Quijote’. “Gracias por darme la oportunidad de confesarlo”, se sincera el traductor, corrector y redactor Xosé Castro, que tuvo que leerlo de pe a pa en la secundaria. “En aquel momento, uno no podía dejar de leer esta ‘magna obra’, ‘paradigma de la literatura internacional’, ‘uno de los libros más editados y leídos después de la Biblia’, ‘orgullo de las letras hispánicas’ y ‘modelo, durante centurias, para literatos de cualquier lengua’. La responsabilidad era enorme, como os podéis imaginar. Así que, enfrentado al mayor ‘spoiler’ de mi vida, empecé a leer algo ‘tan clásico’ que no había opción a decir que no te gustaba (no fueran a llamarte ‘analfabestia’)“.

La experiencia no fue buena, aunque, afortunadamente, como le pasó a Iria, Fernando o Alejandro, Xosé releyó con el tiempo la obra de Cervantes y la opinión fue otra: “Hasta unos años después no supe descubrir —por mí mismo— el valor de aquel libro; pero, por torpeza o desconocimiento, mis antiguos profesores no supieron transmitirme que, en el siglo XVI, cuando la gente leía el ‘Quijote’ se reía a carcajadas, como si un niño de mi época leyera un cómic irreverente en el que Supermán se sacase pelotillas de la nariz y tuviera una halitosis que arruinara sus relaciones sociales”.

En definitiva, como nuestra amiga Iria concluye: “Cada libro tiene su momento en la vida y no es bueno obligar a los chavales a enfrentarse a lecturas para las que no están preparados”. ¿Y tú? ¿Cuál fue el libro para el que no estabas preparado?

http://blogs.publico.es/strambotic/2015/03/libros-conazo/

Seguimiento del robo de un sandwich

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