Sheldon enseña fisica a Penny

3x10 ¿Por qué Penny no entiende la física que Sheldon le enseña?

¿Por qué Penny no entiende la física que Sheldon le enseña?

http://www.cienciaonline.com/2012/10/22/%C2%BFpor-que-penny-no-entiende-la-fisica-que-sheldon-le-ensena/

Para leer este post es necesario ver primero (quien no lo haya visto) la secuencia, de la famosa serie Big Bang Theory, donde Sheldon enseña física a Penny.

 

Sheldon comienza bien, ya que admite que enseñar física le supondría un esfuerzo enorme (a no ser que se refiera a enseñar a Penny, no enseñar física), es decir, reconoce que enseñar física no es fácil, y menos a alguien que parte de cero como es el caso de Penny. También empieza preguntando sobre los conocimientos que Penny tiene de ciencia (min 1:10) que, aunque no sea un test exhaustivo sobre los conocimientos previos, es un buen comienzo. Aunque debería de haber preguntado concretamente sobre la física, ya que cada ciencia tiene sus propias dificultades de aprendizaje. Pero a partir de aquí, Sheldon empieza a hacer todo lo que un buen profesor no debe hacer.

En primer lugar, trata a Penny como alguien que difícilmente puede aprender física, por tanto, va a ser prácticamente imposible enseñarle. Una manera de mejorar la motivación es aumentar la expectativa de éxito del alumno en las tareas. Sin motivación no hay aprendizaje pero sin aprendizaje tampoco hay motivación. Si, a pesar de esforzarse, el alumno tiene la expectativa de que no va a aprobar o a aprender nada, difícilmente se esforzará. Sheldon comienza comparando la capacidad de aprendizaje de Penny a la de Coco el gorila, o mejor dicho, por debajo de Coco, por lo que Penny empieza con el ánimo de que no puede aprender nada de física. Llamar tontos a tus alumnos no ayuda

Sheldon usa una motivación extrínseca, ajena al propio conocimiento científico, los exámenes, y no intenta despertar una motivación intrínseca que llevará a Penny a esforzarse por comprender lo que estudia y darle significado. La verdadera motivación por la física será aquella que haga a Penny descubrir el interés, el valor, que tiene acercarse al mundo, indagando sobre su estructura y naturaleza, descubrir el interés de hacerse preguntas y buscar las propias respuestas. Sheldon no intenta evitar que Penny sientan aún más rechazo hacia la física.

Sheldon dicta apuntes y, por tanto, Penny desconecta porque no hay interacción, no hay diálogo. Además, Sheldon juega un papel de contador de historias. Se trata de una concepción de la ciencia que se va a contar como una historia. Se trata de una enseñanza habitual transmisiva donde el profesor enseña y el alumno aprende sin participar en su propio aprendizaje. Sheldon da por sentado que el proceso de enseñanza-aprendizaje se reduce a una simple transmisión y recepción de conocimientos elaborados.Por ello yo no dicto apuntes ni leo del libro, siempre busco el diálogo y la interacción con los alumnos

Sheldon no ofrece a Penny lo que a ella le interesa sino le enseña lo que a él le gusta y considera importante. Es decir, no parte del interés de Penny (el trabajo de Leonard), no busca la conexión con su mundo cotidiano con la finalidad de, posteriormente, transcenderlo, de ir más allá, e introducirle, casi sin saberlo, en la tarea científica.

No plantea problemas reales a Penny que le lleven a plantearse preguntas que pongan en tela de juicio su conocimiento previo y que la haga buscar nuevas explicaciones.

No hace ver a Penny la insuficiencia de sus explicaciones y de la necesidad de buscar nuevas explicaciones, introduciendo una herramienta (no una explicación) que le sirva a Penny para explicar esos fenómenos y otros nuevos.

Sheldon quiere que Penny aprenda de manera bulímica. Fuerza a Penny a alimentarse con un festín de datos que debe memorizar y utilizar en algunas tareas muy concretamente definidas, tareas que conducen siempre a una única “respuesta concreta” previamente definida por Sheldon.

Sheldon piensa que Penny debe de aprender por autoridad, debe creer lo que él le enseña, sin pruebas.

Sheldon sólo se fija en cómo enseña y no cómo Penny aprende. Penny tiene dificultades para aprender física que encuadran dentro de las dificultades “clásicas” que identifica la didáctica de la ciencia: la estructura lógica de los contenidos conceptuales, el nivel de exigencia formal de los mismos y la influencia de los conocimientos previos y preconcepciones del alumno. No obstante, Sheldon usa las matemáticas y las fórmulas físicas para sacar conclusiones.

Sheldon piensa que la enseñanza causa aprendizaje, sin más:
“¡Cómo puedes no saberlo, te lo acabo de decir!” (min 5:00)

Si el alumno no aprende es por sus propias deficiencias: falta de nivel, falta de capacidad…:
“¿Has sufrido algún golpe frecuente en la cabeza?” (min 5:07)

Al final, Penny opta por el aprendizaje memorístico sin comprensión. Penny, tras demostrar que ha aprendido de memoria lo que tenía que decir a Leonard, sin comprender nada de lo que dice, Sheldon le felicita con un movimiento de cabeza, evaluando positivamente su actuación. La forma de evaluar de Sheldon condiciona la forma de enseñar y aprender de Penny.

 

Martin Gardner y la Fiesta de la mente

“En psicología experimental es clásica la anécdota de un profesor que pretendía estudiar la capacidad de los chimpancés para resolver problemas. Colgó un plátano del centro del techo a suficiente altura para que el animal no lo alcanzase de un salto. Distribuyó al azar cajas de embalar. El experimento consistiría en ver si la chimpancé era capaz de apilar las cajas para llegar al plátano.
La chimpancé le observaba desde un rincón, esperó hasta que el profesor cruzó el centro de la sala, en ese momento se le subió de un salto al hombro, dio un salto en el aire y alcanzó el plátano.
Moraleja: problemas aparentemente muy difíciles pueden tener soluciones sencillas e inesperadas”
Martin Gardner en la introducción a “Inspiración ¡ajá!” Editorial Labor

Mi primera experiencia con Martin Gardner (nacido en Tulsa en 1914) fue en el instituto. Alguien me recomendó leer la serie de ¡ajá!, que durante mucho tiempo fue mi lectura de cabecera (literalmente, pasó años en la mesilla). La tesis del libro la podemos leer, muy simplificada, en la moraleja de la cita que encabeza este artículo. En cualquier libro de la serie de ¡ajá! nos encontraremos un buen puñado de problemas muy bien ilustrados por Jim Glen, comentados y con ampliaciones para no dejar de pensar. Los problemas están separados en categorías (geometría, numéricos, lógicos, verbales…) pero creo que lo mejor es abrir el libro por cualquier página y dejarse llevar. Las indicaciones con las que Gardner termina la introducción son muy recomendables para aplicarlas a nuestra necesidad cotidiana de resolver problemas:

¿Podemos reducir el problema a uno más sencillo?
¿Podemos transformar el problema en otro isomorfo, y de resolución más fácil?
¿Se puede inventar un algoritmo sencillo para resolver el problema?
¿Se podría aplicar algún resultado general de las matemáticas? (o de alguna otra ciencia)
¿Podemos contrastar el resultado con buenos ejemplos y contraejemplos?
¿Contiene el problema elementos irrelevantes cuya presencia sirve sólo para despistar?
Gardner se graduó en filosofía y se dedicó al periodismo. La fama le llegó con la columna en Scientific American que escribiría durante 30 años (1956-1986). Yo también empecé Filosofía, llevaba ya varios años en la facultad de Matemáticas y había estudiado ya la (única) asignatura de lógica matemática. Necesitaba más y por aquel entonces había otro libro de Gardner ocupando mi mesilla, su edición anotada de Alicia en el país de las maravillas y a través del espejo. Alicia, Carroll (y esta versión en particular) tuvieron mucha culpa de mi excursión por el mundo de la lógica y la filosofía del lenguaje.

En la introducción casi nos pide disculpas por las notas, porque con esta obra contribuye a que Alicia se convierta en un libro académico, pero la verdad es que ayudan a desentrañar la tremenda madeja que tejió Carrol y a comprender, y apreciar, mejor las dos partes de Alicia.
Martin Gardner escribió más de 70 libros de divulgación, escepticismo y pasatiempos lógico-matemáticos. Su vida y su obra han inspirado a innumerables divulgadores que entre otras cosas han instaurado el 21 de octubre, la fecha de su nacimiento, como la “Fiesta de la mente” (G4G, Reunidos por Gardner). Por cierto, en el logo del G4G, encontraremos un ambigrama del maestro Scott Kim, en su web hay más.
Mi admirada Vi Hart ha ido más allá y ha decretado todo el mes de octubre de 2012 como el mes del flexágono, otra estructura que Gardner popularizó:

Gardner nos dejó en mayo de 2010, nos dejó con nuestros problemas, así que no nos quedamos solos.

http://www.tocamates.com/2012/10/martin-gardner-y-la-fiesta-de-la-mente.html

3º ESO:SOLUCION DE TODOS LOS EJERCICIOS DEL TEMA

3A: http://www.mediafire.com/view/?d3253e3zexggs53
3B: http://www.mediafire.com/view/?a61nwd2rzl1lect

NOTA: Respecto a los ejercicios de Wiris, al ser la primera toma de contacto con el programa y al tener problemas a la hora de guardar los ejercicios, en este tema NO HABRÁ EXAMEN DE WIRIS ni tendréis que entregar ejercicios, con lo que los que NO VINISTEIS A CLASE os vais a librar. Aún así, los que SÍ vinieron a clase pueden entregar los ejercicios para subir nota.

“Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricón”

Imaginad… un chaval de 38 años (uno más de los que tiene el que os habla). Un chico que tenía una imaginación desbordante… un homosexual, rojo y republicano en un pueblo de mancos… en un país de paletos manipulables…

Nunca cogió un arma… más allá de la pluma y las estrellas…

Estudió en la Residencia de Estudiantes en Madrid… papá con dinero se lo podía permitir… consentido… sensible… pudo hacer lo que más le gustaba en la vida… vomitar versos… escupir metáforas…

Ser libre… hasta morir atado…

Una madrugada de 1936, la del 19 de agosto… un solo mes de guerra… “mil panderos de cristal herían la madrugada”…

Es fácil de imaginar… en un cuartelillo… con los ojos llenos de lágrimas… aterrado… paloma blanca desorientada…

Un cerrojo que se abre… unos gritos… un saco en la cabeza… calor… mucho calor…

Empujones y golpes hasta un vehículo… motor en marcha…

Olor a alcohol por todas partes… risas… y todas las almas del universo gritando en silencio por lo que iba a suceder…

El vehículo se para… el motor se para… el tiempo se para…

Quizá un golpe… le bajan… cae al suelo… como el toro… aunque no “a las cinco en punto de la tarde”…

Más empujones… quizá le quitan el saco de la cabeza para sentirse más hombre que él… un poco de aire fresco le reconforta… levantar la cabeza… ¿cuántos? Uno no… para eso hay que ser valiente… varios… quizá cuatro… como los cuatro jinetes del Apocalipsis…

Y Federico, personaje de un poema de García Lorca… al estilo de Antoñito Camborio… acepta su destino… sabe lo que va a suceder…

Sabe que va a morir… quizá se orine encima (como lo haríamos todos)…

Un poeta en la madrugada… manos atadas… armas de fuego…

Disparos que revientan la línea espacio-temporal… que ahogan los sonidos de la noche…

Risas… quizá un último trago de algún vino barato…

Un cadáver eterno está en una cuneta…

Una constelación de carne y huesos es observada por la Osa Mayor mientras llora por la estupidez humana…

Un panteón de naturaleza para la eternidad…

Quizá con el rabillo del ojo pudo ver por última vez su “luna de pergamino”… su inspiración… su musa…

Quizá pensó en algún último verso…

Y ya veis… ni siquiera una sepultura… aunque supongo que le dé igual… los cementerios tienen paredes para coartar la libertad de los que allí moran…

Muerto… e inmortal… los que le quitaron la vida se la dieron para siempre… el gañán que se jactaba de acabar de matar a Federico García Lorca, el que dijo “Yo le metí dos tiros en el culo por maricón” le convirtió en el más grande soñador de nuestra historia…

Muy bien idiota… privaste a tu gran España de un premio Nobel… privaste a tu España de un artista inacabado que tras “La casa de Bernarda Alba” había demostrado que podía alcanzar las estrellas… y gracias a ti las alcanzó a tiros…

Por rojo y por maricón… ¡qué grande tu España!

Y claro… nada se puede decir de estas víctimas… porque es remover el pasado… porque es tener falta de sensibilidad… porque… ahora no es el momento… porque ambos bandos hicieron tal y cual y yo qué sé… porque era rojo y los rojos van al infierno… y si encima son maricones van de culo…

Hace 76 años mataron a García Lorca sin juicio, sin culpa… de madrugada, entre llantos, entre risotadas… y al final… “verdes vientos, verdes ramas, el barco sobre la mar y el caballo en la montaña”…

Un 19 de agosto, de 1936, un chaval de 38 años, que nunca cogió un arma, fue asesinado y nunca se ha sabido quién lo hizo… porque nunca se ha investigado… y no sabemos ni siquiera dónde está enterrado… si es que lo enterraron…

Y en una cuneta la poesía española murió aquella madrugada… al alba…

http://luismiguelartabe.com/2012/08/19/federico-garcia-lorca-muerte/

Las construcciones imposibles de Escher llevadas a la realidad por una impresora 3D

Las impresoras 3D siguen pegando fuerte y parece que en un futuro muy cercano van a tener mucho que decir en tantos campos que sería dificil enumerarlos. Ya hay modelos capaces de convertir en realidad casi cualquier cosa diseñada por ordenador y de aquí a poco bastará con descargarte un archivo con las instrucciones y darle al play…

Si el Profesor Gershon Elber del Technion’s Faculty of Computer Science ha sido capaz de realizar las más imposibles construcciones surgidas de la imaginación de M.C. Escher, como el Belbedere o la Casa de la cascada, lo demás será coser y cantar.

http://amazings.es/2012/08/19/las-construcciones-imposibles-de-escher-llevadas-a-la-realidad-por-una-impresora-3d/

España no es la primera opción

En el 2005 fui a dar una charla al instituto donde cursé el módulo superior de administración de sistemas informáticos.
Ese año estaba trabajando como administrador de sistemas en una empresa del grupo Mondragón subcontratado por Softec, posteriormente comprada por Ibermática.

Me habían invitado a hablar a los alumnos que estaban terminando el ciclo y que ese año empezarían sus tres meses de prácticas y formación en empresa.
Sus caras eran de escepticismo, sabían lo duro que iba a ser conseguir encontrar trabajo, e incluso en el caso de encontrarlo, se enfrentaban a un mercado laboral en el cual un licenciado recién salido de carrera no iba a ganar más de 24.000€ al año en Madrid, en Bilbao la cosa estaba aún peor.

Estos alumnos, aunque tenían una formación técnica de sistemas más práctica y actualizada con respecto a la de un licenciado, no tenían ningún tipo de esperanza de competir y sabían que en muchos casos les echarían para atrás en las entrevistas por no tener el título universitario.
Los universitarios por su lado, veían que habían invertido cinco años de su vida, en los mejores casos, para aprender teoría desfasada que les convertiría en mileuristas, algo que pasaba también en otros sectores.

Algunos tenían suerte, otros tuvieron que currárselo, y la experiencia hacía que fuesen progresando profesionalmente, otros nunca consiguieron avanzar mucho más de su barrera de 1080€ mensuales y cuando empezaron a hacerlo, se encontraron con que todo lo que habían vivido hasta ahora era irreal e inmantenible ya que, como algunos nos dicen, habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Es amargo pensar en qué estará pensando hoy alguien que esté estudiando informática, gente que seguramente tenga problemas en casa porque sus padres tengan dificultades para llegar a fin de mes y otros dramas que se están produciendo en este país. Y yo pienso, ¿a qué podemos aspirar ahora mismo y en los próximos diez años, en este país, si cuando supuestamente vivíamos por encima de nuestras posibilidades, el promedio de la sociedad era mileurista?.

Irónicamente, nos encontramos en el momento en el que más demanda existe de programadores en todo el mundo por parte de empresas tecnológicas, sobre todo en el sector internet, un sector que en España no se respeta en absoluto.

Para los pequeños negocios y startups la cosa no está mucho mejor. Nunca habíamos tenido tanta propaganda destinada al apoyo del emprendedor, pero no sólo no ha servido para generar riqueza sino que ha justificado un ecosistema formado por funcionarios, eventos e iniciativas que se han ido mezclando con otros temas como la igualdad, innovación, sostenibilidad y demás palabras que sonaban bien a quienes repartían dinero en forma de subvenciones.

En estos tres últimos años y pocos meses, he fundado y ayudado a fundar, tres negocios que están funcionando y creciendo hoy en día sin subvenciones e invirtiendo lo mínimo, cosa que hace que me quede atónito cuando tengo reuniones con supuestos grandes empresarios, con mucha más experiencia en el sector que yo, que me dicen que no van a poder pagarme porque no tienen subvención y que la cosa está fatal.

No puede ser que los ídolos que algunos medios de comunicación nos ponían como ejemplos de grandes emprendedores, sin dinero público o inversores, no sean más que prepotentes caraduras vestidos con traje y corbata.

Por “suerte”, estos figuras están saliendo a la luz y ahora las empresas no están para pagar las tonterías de otros, ofreces algo de valor real o desapareces. De hecho incluso ofreciendo valor, no hay garantías de éxito.

Hace unas semanas, me quedé con ganas de responder al post de Javier Usobiaga (http://blog.javierusobiaga.com/y-si-no-me-voy-de-espana, en el que planteaba si la opción era no irse de España a pesar de tal y como están las cosas. Irónicamente, esa misma semana, el gobierno anunció la subida del IVA del 18 al 21% y del IRPF del 15 al 21%.
En su post, Javier nos planteaba a todos el trabajar de forma individual, intentando colaborar con gente proactiva para conseguir mejorar las cosas, sin esperar ayudas o apoyos de terceros, algo con lo que no puedo estar más de acuerdo.

Sin embargo la verdadera crisis que tenemos en nuestro país es que falta más gente proactiva, gente con pasión por su trabajo e inquietud que no se acomode o que espere a que el camino esté asfaltado para poder andar sobre él.
Y no me refiero únicamente a emprendedores (y os juro que odio escribir esa palabra), me refiero a gente normal, que se preocupe un poco y tome la iniciativa, como tuvieron que hacerlo nuestros padres, y ya no te cuento los padres de nuestros padres.

Ahora las empresas ya no es que no puedan pagar a gente que está con el Facebook abierto todo el día o pendiente del WhatsApp, sino que no pueden pagar a gente que a las 18:30 se vaya como si esa empresa no fuese su problema.
Tampoco debería ser posible que una profesora de treinta y más años te escriba metiendo una media de tres faltas de ortografía por frase, y no es justificación que la herramienta sea WhatsApp.

Por otra parte un negocio necesita tanto buenos clientes como excelentes proveedores y empleados. En el último año, he visto cerrar o irse a más de la mitad de mis contactos, excelentes profesionales.
Pensando a corto plazo, se podría asumir que es una oportunidad ya que hay menos competencia, pero creo que llegar a esa conclusión es no ver que el mercado se está muriendo y que la única opción es reaccionar.

Muchos se quejan día a día en twitter y comentan de abandonar España (https://twitter.com/#!/search/realtime/%22irse%20de%20espa%C3%B1a%22. Es muy típico, ¿quién no ha tenido al lado al típico compañero de trabajo que se quejaba día a día de su jefe y amenazaba con irse, pero nunca se iba?.
Para irte necesitas ser competitivo, saber venderte, tener contactos, que el inglés no sea un problema, saber buscarte la vida por tu cuenta y preocuparte por ser bueno en lo tuyo.
Si vas porque has visto en cierto programa de TVE1 que en Finlandia o Noruega te van a contratar nada más bajarte del avión, te recomiendo que leas esto (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/11/actualidad/1328962500_273909.html.

Sin embargo tengo comprobado que si eres bueno, fuera de España no hay un nivel desproporcionado como pudiésemos pensar, también hay gente acomodada y mediocre en otros países. Muchos de los problemas que asumimos que otros países no tienen, los tienen en igual o mayor medida que nosotros.

Yo personalmente tengo asumido que si quiero hacer crecer mi negocio, no sólo sobrevivir, debo trabajar con gente de fuera y en cuento tenga la mínima oportunidad, trabajar desde una buena ubicación en la que exista un mercado y una sociedad que respete a la gente que se lo curra.

Habrá quien vea bien o mal el que otros se vayan, pero en verdad eso ya ha dejado de importar. Lo que importa es lo que tú haces en lugar de quejarte.

http://asiermarques.com/2012/08/02/espana-no-es-la-primera-opcion/

“Si cada español hablase de lo que entiende,
y de nada más,
habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio”
(A. Machado)

A partir de cuatro suspensos, nosotros elegimos el color

Unos padres y su hijo adolescente se encuentran en una tienda de exposición y venta de motocicletas, mirando entre los diferentes modelos para adquirir una. El empleado, que se encuentra cerca, puede escuchar esta frase dirigida por los primeros a su hijo: “ya sabes que, a partir de cuatro suspensos, elegíamos nosotros el color”. Esta anécdota, que parece ser cuenta el conocido juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, muestra un caso extremo, el de unos padres que –por las razones que sean, no se trata de juzgarlos- carecen ya de la mínima autoridad para educar a su hijo, el cual se encuentra en una edad de por sí difícil y está a punto de entrar en la sociedad adulta, presumiblemente con unos conceptos infantiles que debería haber abandonado hace tiempo: que los premios llegan sin esfuerzo y que tiene derecho a casi todo a cambio de casi nada.

Quizá el verano sea un buen momento para hablar y pensar relajadamente sobre educación aunque no haya colegio, o precisamente porque no lo hay, ya que los verdaderos responsables de la educación son los padres, y no los centros de enseñanza. La patria potestad, en su moderna concepción, ya no es, como antiguamente, un poder del padre (una potestad) sobre el conjunto de la familia y por tanto renunciable por aquél. Ahora es un derecho-deber, más lo segundo que lo primero, intransmisible, irrenunciable e imprescriptible. Se acentúa en su ejercicio la función social de la institución, de misión encomendada a los padres por el conjunto de la sociedad para que les entregue personas adultas intelectual y moralmente, formadas y maduras, que contribuyan a hacerla más fuerte, más próspera, más compasiva. Mejor.

En otro post escribí que de esta crisis -económica, social, política, ética- saldremos como de todas las anteriores, pero que tan importante como el cuándo, es el cómo vamos a salir. Cunde una cierta impresión de que está totalmente fuera de nuestro control como ciudadanos la resolución de la misma, de modo no podemos influir en ella salvo por medio de acciones extremas: manifestaciones, acampadas, tomas de calle, o la reciente y berlanguiana “toma del carrito del Mercadona”. No creo que sea así, sin embargo. Uno de los aspectos menos comentados de la crisis es su devastador efecto en la autoestima de la población, en especial para aquellos que han perdido mucho. A veces, cuando como notario formalizo una escritura de dación en pago en la que un matrimonio entrega el inmueble al banco por no poder pagar la hipoteca, se percibe en ellos no solamente la lógica tristeza por desprenderse de algo que con tanta ilusión habían adquirido, sino algo muy parecido a la vergüenza de ser castigados por haberse portado mal, por haber fracasado, e incluso con la creencia de que los que estamos presentes compartimos esa impresión. Y no son pocas la ocasiones en las que cuando creo detectar ese sentimiento, me elevo de la frialdad propia del documento jurídico para transmitirles que lo único que ha salido mal es un contrato y que han cumplido conforme a la ley al soportar sus consecuencias y perder el inmueble, por lo que ya no hay deuda ni con la entidad bancaria ni con la sociedad, de modo que no deben permitirse este tipo de sentimientos negativos, tan injustos como falsos.

Un lenitivo para estas emociones negativas puede ser esta cadena de pensamientos: ni los mercados, ni las agencias de calificación, ni el BCE, ni los agoreros de la crisis, tienen la facultad de formar las mentes y el carácter de los ciudadanos del mañana, es un terreno vedado para ellos, somos los padres los que conservamos esta facultad, este arma de futuro. Implicarse a fondo en la educación de ciudadanos libres, responsables, solidarios y conscientes, es una contribución real, eficaz y valiosa, a medio plazo, para superar la actual depresión; probablemente es la más importante a la que podamos dedicarnos, si bien no la más espectacular. Al mismo tiempo, ser más conscientes de que en nuestras manos está el hacer algo concreto, de que tenemos un deber ético que cumplir con ellos y con la sociedad, y un derecho a que nuestros hijos no sean invadidos por la desesperanza, la rabia, el nihilismo, el consumismo o la mediocridad moral (y estar dispuestos a emplearnos a fondo para impedirlo) tiene un poderoso efecto regenerador. La educación de nuestros hijos se revela en estos momentos, pues, como benéfica fuente de tres caños: es un ámbito no contaminado por las convulsiones de la crisis, un refugio personal -si se quiere llamar así- cuando tantas cosas parecen desmoronarse; es una forma de superar aquélla, haciendo a nuestros hijos mejores de los que somos nosotros, y, también, es nuestra tabla de salvación a la que subirnos para mejorar nosotros mismos y con ello aumentar nuestra propia consideración. Tres caños necesarios, que haremos bien en procurar que manen abundantemente.

No es el momento de exponer aquí, post de reflexiones veraniegas, en qué habría de consistir esencialmente esa educación- ni yo tengo en absoluto los conocimientos ni la capacidad para ello-, pero sí me atrevo a humildemente a compartir la concepción de Pitágoras: educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida. Qué sencilla, certera y bella frase pero qué difícil tarea. Rudyard Kipling lo dice de forma más extensa pero no menos hermosa en su conocidísimo poema “Si”. Es un manual de educación en solamente 32 versos: Si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado…si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti/ pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda…si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho…

Estimo imprescindible hacer una autocrítica si queremos asentar sólidamente la tarea de educar. Todos, o casi todos, hemos sido a lo largo de estos últimos años como el adolescente de la tienda de motos, que recibe más de lo que merece, premiado por no hacer nada de lo que estaba obligado, aunque, quizá, como lo ocurre a él, no toda la culpa sea nuestra sino que parte es producto de una mala educación social. En nuestras manos está el evitar que nuestros hijos pasen por esta adolescencia.

O, por decirlo de otra manera, vamos a trabajar para impedir que en el futuro nos vendan más motos, sean del color que sean.

http://hayderecho.com/2012/08/13/a-partir-de-cuatro-suspensos-nosotros-elegimos-el-color-2/

La fabula del "funcionario malvado"

Érase una vez una nación dónde todo el mundo era feliz, donde un nene semianalfabeto sin la ESO se ponía a apilar ladrillos y ganaba 4000 euros al mes, dónde los ministros se entretenían encargando estudios estúpidos sobre la reproducción de la lagartija espongiforme, dónde a los políticos les regalaban trajes que estrenaban en puticlubs (estos con gastos pagados por el ayuntamiento de turno), dónde existían traductores en el Senado, dónde todo era feliz y feliza (por aquello de la igualdad).

Pero en este bonito país no todo era perfecto, había un malvado llamado “El funcionario”, tuvo que sacar unas duras oposiciones, vago entre los vagos, tomador de cafeses y fumador de cigarros, de trato desagradable, forrado (ganaba unos 1.000 a 1.200 € al mes) y sinvergüenza, que vivía de lo robado a los honrados banqueros y políticos, a los honrados curritos que no de

fraudaban (curritos que sólo preguntaban por facturas con IVA o sin IVA).

Pues bien, en este país nuestro protagonista, el de los 4.000 euros/mes, era un tierno obrero llamado Jonathan salido de un instituto sin aprobar ni el recreo a los 18 años y que al volver un día del tajo decidió comprarse un BMW serie 3 (Pack Sport con llantas, que tunea con fluorescentes y un equipazo de música subwoofer incorporado) ademas de un chalecito adosado

En el banco, el señor director generoso y muy amable le prestó el dinero sin ningún problema y además mejorando la petición con un incremento del préstamo, es decir mas dinero, para que se diera un homenaje en la Rivera Maya.

Pasó el tiempo evolucionó el negocio de la construcción y un mal día a Jonathan lo echaron del trabajo, ¿con qué iba a pagarse sus vicios? Y sobre todo, ¿su BMW?
Mientras…. el malvado funcionario seguía trabajando en la sombra, envidioso él de nuestro amigo Jonathan, que no tiene estudios y dilapidaba los euros que ganaba.

Apurado, Jonathan fue a ver al Sr. director del banco que, muy simpático él, no pudo ayudarle a pesar de que se desvivía por los necesitados. El Sr. director, compungido, al ver que Jonathan no podía pagar, y sobre todo que el banco no cobraba y no ganaba dinero, fue a ver al mago bueno, Mariano que con papá Obama y mamá Merkel decidieron que esto no podía seguir así.

La solución estaba clara, salvar a Jonathan como se buscó al soldado Ryan, caiga quien caiga. ¿y quien cae? ……el malvado, envidioso e inútil funcionario al que se le baja el sueldo y se le incrementan las horas de trabajo (por aquello de la productividad, es decir para que tengan mas horas de tomar cafeses y fumar cigarros).

Resumen-Secuencia:

Jonathan no paga lo que debe al banco
el banco no cobra y le pide pasta al Gobierno
el Gobierno le da la pasta al banco quitándosela al funcionario
el BMW y la casita lo paga el funcionario con su 5%.

En España no funcionaría

En verano de 2004 (dicho así parece anteayer, ¿verdad?) fui de vacaciones con mis amigos a Salou. Esto suponía comerse un viaje de unas nueve horas entre Valladolid y Tarragona en un Talgo de los años 60. Cuando fui a comprar los billetes, el horror: “sólo nos quedan plazas en vagón de fumadores“. Qué remedio. Ya se podría haber bajado en Burgos la tipa que iba a mi lado, pero no, durante todo el trayecto hasta Tarragona estuve aguantando sus tres o cuatro cigarros por hora.

Ese mismo año, había empezado la Universidad. Y allí fumaba todo el mundo. En los pasillos, en los servicios, no digamos en la cafetería. Y algunos profesores, en el aula. Del mismo modo, todo el mundo circulaba sistemáticamente 20 ó 30 kilómetros por hora por encima del límite, y generalmente el cumplimiento de las normas de tráfico se reducía a fingir que llevabas el cinturón cuando veías una patrulla de la guardia civil y aminorar la velocidad cuando alguien que venía de frente te daba destellos para avisarte. ¿Alcohol al volante? por unas cañas no pasa nada, un café y listo, si te tomas un Almax no da positivo, etc.

Cuando otros países “civilizados” empezaron a tomar medidas drásticas contra el tabaco y la conducción temeraria, el español típico, apurando su colilla en la barra del bar, declaraba que “eso en España no funcionaría”. ¿No fumar en el bar mientras echo la partida? ¿ir a 90 por una carretera nacional? Venga ya.

Y sin embargo, hoy por hoy en España no se fuma en los bares (y puedo dar fe de que el grado de cumplimiento de la ley antitabaco es muy superior al de Holanda, por ejemplo). Es más, no se fuma en ningún espacio público cerrado. Y fumar en los pasillos de la facultad o en el vagón de tren suena a ciencia ficción (o a película de los 70). Igualmente, el nivel de respeto a las leyes de circulación (velocidad, alcohol, cinturón…) ha aumentado espectacularmente en la última década, con el consiguiente descenso del número de muertos en carretera.

¿Pero no quedamos que en España no funcionaría? mentira, las reformas que redundan en un mayor bienestar general acaban funcionando en todos los sitios. Pero como con toda reforma, la resistencia al cambio siempre es grande. Lo que hace falta es voluntad política. Porque para eso tenemos instituciones políticas: para que tomen decisiones que, colectivamente, son imposibles de tomar. Y sí, eso implica que los políticos tienen que comerse quejas, protestas y pérdida de popularidad. De los hosteleros que dicen que tendrán que cerrar si no se puede fumar, de las asociaciones de conductores que piden más “libertad” al volante… siempre habrá algún colectivo perjudicado bien organizado para hacer ruido. Pero los gobiernos tienen que discernir el ruido de unos pocos del interés general de la mayoría.

Viene esto al caso de la crisis que tenemos y la patética incapacidad del gobierno para aprobar reformas. Se habla de liberalizar el taxi, como sucede en la mayoría de países europeos, y ya salen los taxistas en masa a decir que ese sistema “en España no funcionaría”. ¿Pero cómo que no? ¿acaso los españoles somos marcianos en vez de seres humanos que respondemos a incentivos económicos igual que el resto del mundo? el caso es que al final el gobierno se acojona, da marcha atrás. Seguimos con taxis que no cumplen su función de servicio público (son demasiado caros) y miles de personas a las que les encantaría competir ofreciendo transporte de pasajeros a precios más bajos o en mercados de nicho, y que no pueden hacerlo por el actual sistema de licencias.

Lo del taxi es un ejemplo casi anecdótico, pero hablemos por ejemplo del mercado laboral. Con un 25% de paro (uno de cada cuatro trabajadores, joder) está claro que el sistema que tenemos es una auténtica mierda que no funciona. Cualquier otro sistema funcionaría mejor, en serio. Es muy, muy difícil conseguir que una economía desarrollada (sí, España lo es, no hagamos hipocresía) alcance un 25% de paro. Ni aposta. Bueno, pues cuando se habla de flexibilizar el mercado laboral adoptando sistemas similares a los de Dinamarca, Austria u Holanda (todos ellos con aproximadamente un 5% de paro, en plena crisis europea) ya salen los sindicatos a decir que “eso en España no funcionaría”. No sólo eso, sino que además te montan una huelga general. Resultado: primero ZP y luego Rajoy aprobaron dos reformas laborales birriosas que no atacan el origen del problema laboral español (la dualidad) y que no han valido para absolutamente nada (ya que el paro sigue creciendo desbocado).

La situación perfecta para un político es aquella en la que todo parece funcionar y por tanto no hay que hacer verdaderas reformas sino que basta un buen maquillaje electoral. Esto fue lo que le pasó a Zapatero los cinco primeros años: España crecía casi por inercia empujada por una descomunal burbuja inmobiliaria y unos tipos de interés excepcionalmente bajos tras la entrada de nuestro país en la eurozona. Ninguno de los problemas estructurales del país estaba solucionado pero… ¿para qué? si todo funcionaba. En el mismo periodo, en cambio, el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder lanzó un impresionante paquete de reformas estructurales llamado Agenda 2010 para revitalizar a una estancada Alemania. Le costó una escisión en su partido y perder las siguientes elecciones.

Cuando estalló la crisis, la realidad nos dio en todos los morros: mercado laboral disfuncional, modelo de crecimiento basado en el ladrillo, infinitas trabas burocráticas a la creación de empresas (y por tanto, a la creación de riqueza y empleo) y un largo etcétera. El resultado es de todos conocido: 25% de paro, subida brutal de impuestos y recorte sin precedentes en el estado de bienestar. Alemania, en cambio, tiene ahora mismo un 5% de paro y su economía crece a pesar de la pésima situación de la economía europea en general.

Hay un magnífico libro de Daron Acemoglu y James Robinson titulado “¿Por qué fracasan las naciones?“, donde se explica con decenas de ejemplos históricos que hay instituciones, estructuras políticas y reformas buenas; y otras malas. Y que esto es, tal como la historia demuestra, independiente de la geografía e historia del lugar. Si Japón y Botswana son los países más desarrollados de Asia y África subsahariana no es por casualidad, sino porque adoptaron las reformas pertinentes en el momento adecuado (sí, Botswana está por delante de Suráfrica en el Índice de Desarrollo Humano).

España está cuesta abajo y sin frenos, no tenemos nada que perder. Es hora de copiar de una vez lo que en el resto del mundo funciona ¿Que en España no funcionaría? en el momento en que lo intentemos nos daremos cuenta de que esa frase es una excusa. Y una gilipollez.

http://ig.nac.io/blog/2012/08/en-espana-no-funcionaria/

Se saca un interraíl para ir a currar porque le sale más barato que el bonobús

Comunidad de Mandril, Puerta del Sol. Que en España el precio del transporte público está a precio de caviar Beluga servido en el canalillo de una escort de lujo es un hecho. Que en Madrid más que revisores, al precio que se paga, podrían poner mayordomos, también. Pero la picaresca és una tradición ya asentada en nuestro ADN, y este revival de posguerra que vivimos es un aliciente para ello.

Hermenegildo Pi, estudiante de Humanidades y parado en potencia desde que eligió carrera, ha encontrado la forma de ahorrarse unos durillos. “El precio del bonobús es tan alto que me ha salido más a cuenta pillarme el interraíl para España-Portugal-Marruecos” – comenta Hermenegildo – “En realidad no se puede, pero con dejarte un poquillo de barba de mochilero y llevar unas bambas qechua ya no te ponen pegas en el metro. Con estas pintas tampoco desentono mucho en el trabajo, aunque me confunden con el informático de la empresa. Además, tiene ventajas, el otro día me acerqué a Portgual y me traje toallas para toda la familia, así que el ahorro es doble. También me bajé a Marruecos”- comenta a sotto vocce -“pero todavía estoy con dolor en el culo y cagando apaleado”.

Y es que, parece mentira, pero el precio de un billete internacional es más barato que el de un secillo de metro (¡y que medio gramo de cocaína!, comenta nuestro publicista). Ante este escándalo preguntamos a los responsables políticos que nos contestaron amablemente: “¿Bonobús? Emmmm…un momento que le pregunto a mi chófer.” Nada más que añadir, señoría.

http://www.eljueves.es/2012/08/10/compra_interrail_para_currar_porque_sale_mas_barato_que_bonobus.html