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– Cariño, me he comprado un puzzle y no se como hacerlo

– Bueno, tomatelo con paciencia, ya sabes, es un puzzle….

– ya, pero estoy desesperada, no consigo encajar nada!!!!

– mira bien la foto de la caja a ver…. Hay foto no?

– claro cariño, es un gallo, pero es que no puedo…. Lo estoy pasando francamente mal, es imposible. Ayudame!!!!!

– a ver…. Vengo a ayudarte.

El marido llega a la mesa, se sienta, mira a la mesa, la mira a ella, ella lo mira a el, se miran ambos……. Y el le dice:

– mira cariño, haremos una cosa, metemos todos los corn-flakes dentro de su caja y aqui no ha pasado nada, ok?

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“Mi hijo dejó los estudios con 16 años para irse a la obra. Ahora quiere ganarse la vida en Bolsa…

De vuelta a la Costa del Sol desayuno con Roberto V., dueño de una afamada pescadería. “Mi mujer y yo, como otros tantos matrimonios de la zona, cometimos el error histórico, imperdonable, de animar a nuestro hijo Carlos a que dejara los estudios y comenzara a trabajar en el tajo. Eran los años del boom inmobiliario, es decir, hace muy poco. Utilizamos de manera impropia de unos adultos esa frase manida de que estudiar no sirve para nada ¡fíjate la cantidad de médicos, químicos, periodistas y demás que están en el paro! Eran los años de la bonanza inmobiliaria en el Reino de España. Un peón albañil ganaba una fortuna y el más idiota de la pandilla se paseaba con un BMW descapotable por el Paseo Marítimo. Muchos padres llevamos a nuestros hijos al matadero que ellos mismos estaban construyendo: avalamos con nuestras viviendas y negocios la compra de sus propias viviendas. Muchos no han podido pagarlas y muchos padres han perdido sus bienes. Siete años después, mi hijo sigue en el paro, pero sin cobrarlo, claro. Siete años después, llegan los lamentos y el reconocimiento de que estudiar sirve para todo, que es necesario, imprescindible en una sociedad avanzada como la actual. Sin conocimientos básicos, las posibilidades de encontrar un empleo son nulas”, me dice.

“Mi hijo Carlos se ha enganchado ahora a la Bolsa, con el poco dinero que tenía ahorrado. Sí, a la bolsa. Lo llamaron un día por teléfono desde no sé dónde proponiéndole un sistema infalible. Algo así como el seguimiento de un modelo técnico ¿Técnico?, unas tablas de comportamiento de las acciones. Sí, le han dicho que no falla”, continúa.

“¿Ganar dinero? El me dice que sí, justo para sacarse el jornal de cada día. Pero no me lo creo. Ando con la mosca detrás de la oreja. Sin conocimientos, sin estudios no es posible que gane dinero ¿tú que opinas?”, me pregunta.

Le digo que hace tiempo que la Bolsa actual es un tejemaneje de unos cuantos y de otras tantas máquinas enchufadas al Sistema, porque el inversor final no ha existido (ahora asoma) atrapado por las garras de la Crisis. El inversor final, que dispone de liquidez, aún tiene miedo. Otros inversores finales están atrapados a precios sensiblemente más elevados que los actuales y no tienen capacidad de reacción: sólo le queda rezar o dejar las acciones de herencia a sus nietos. Además, el inversor final metódico y riguroso, el inversor final de siempre, no entiende la forma de actuar de los mercados en la actualidad y como no entiende ni sabe, prefiere permanecer al margen. Una Bolsa, en manos de unas cuantas máquinas manejadas por licenciados, que no han cumplido aún los 30 años. Máquinas que hacen trading minuto a minuto, segundo a segundo. Lo vemos casi todos los días. Los índices son capaces de pasar del infierno al cielo y del cielo al infierno en un par de horas. Y todo según interpretaban las máquinas los nuevos algoritmos emanados de las últimas medidas del Banco Central Europeo y de un crecimiento menor de lo esperado de la economía USA.

Bloomberg recogía no hace mucho que los mercados financieros han llegado a depender demasiado de matemáticos que usan modelos para prever los cambios de precios y deberían insertar el “sentido común” en la ecuación, dijo Paul Wilmott, autor británico e instructor en materia de finanzas cuantitativas.

Wilmott ha advertido que los llamados “quants” que usan las matemáticas para pronosticar cómo los mercados se comportarán pueden pasar por alto errores en los modelos, lo que conduce a hacer predicciones equivocadas. En una columna en el New York Times el 28 de julio del año pasado, Wilmott también dijo que la llamada contratación de alta frecuencia, en que los fondos de cobertura de riesgo y otras firmas usan computadoras avanzadas para comprar y vender miles de acciones por segundo, amenaza desestabilizar el mercado. “Hay demasiada matemática en este negocio”, dijo Wilmott.

Y hablando de máquinas, un dato curioso:

Escribe BRETT ARENDS en The Wall STreet Journal que los hermanos gemelos Alexander y Thomas Hunter han estafado a inversionistas desde que tienen 16 años, según la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).

Cuando cumplieron 20 años ya habían acumulado más de US$3 millones de inversionistas y promotores bursátiles gracias a una maniobra conocida como “el robot seleccionador de acciones”.

¿Qué se puede hacer con gente así? Fácil. ¡Darles un trabajo en Wall Street!

Las firmas de caza de talentos especializadas en grandes bancos y fondos de inversión de Connecticut probablemente los están llamando ahora mismo. Recientemente, la SEC demandó a los dos hermanos británicos. Según la querella, Alexander y Thomas Hunter ”empezaron a la edad de 16 años… desarrollaron y elaboraron una elaborada estafa para manipular los precios de acciones que se cotizan a menos de US$1 a expensas de los inversionistas desprevenidos.´´

Su engaño tenía dos vertientes según la SEC, y los hermanos cultivaban a ambas. Por un lado, decían a los inversionistas que tenían un robot seleccionador de acciones con un historial increíble de éxito a la hora de elegir valores que subían de precio. Los gemelos vendieron subscripciones a un boletín que enviaba las elecciones más recientes del robot, en sus páginas web doublingstocks.com y daytradingronot.com.

Por otro lado, secretamente recaudaban fondos de los promotores de acciones de menos de US$1 bajo la promesa de recomendar sus valores en el boletín del “robot”.

¿Qué clase de tonto se come el cuento de que existe un robot que elige acciones ganadoras? Muchos más de los que uno pensaría. Según la SEC cerca de 75.000 inversionistas, la mayoría de ellos en Estados Unidos, entregaron en total al menos US$1,2 millones en suscripciones al boletín.

Es fácil ser despectivo. ¿Los reguladores realmente ayudan a alguien al atacar este tipo de estafas? Alguien que es tan tonto como para caer en la triquiñuela del robot seleccionador de acciones probablemente perderá su dinero de una forma u otra.

Pero antes de juzgar severamente a los inversionistas aquí va una reflexión. El robot seleccionador de valores no es muy diferente de los principales fondos de inversión y bancos de Wall Street.

“Los acusados”, afirma la SEC, dijeron a los inversionistas que “el robot era un programa de corretaje informático altamente sofisticado y el resultado de un largo proceso de investigación y desarrollo”.

Eso es exactamente lo que los gestores de patrimonio dicen a sus clientes sobre el último algoritmo informático. De hecho, usan casi los mismos términos para referirse a sus analistas. Ninguno de los dos parece funcionar muy bien. A la mejor todos somos unos idiotas.

Los hermanos Hunter ganaron US$1,2 millones con las suscripciones y US$1,9 millones con la venta de sus servicios de promoción de valores a través de un negocio independiente, equitypromoter.com. Los inversionistas que buscaban darle un impulso artificial a una acción en su poder le pagaban a los Hunter para que, en el siguiente boletín, el robot seleccionador de acciones anunciara que había elegido esa acción. Los incautos se lanzaban a comprarla, elevando el precio lo suficiente como para que los inversionistas vendieran y sacara jugosas ganancias.

En otro tipo de estafa, los hermanos supuestamente también especulaban con algunas de las acciones que ellos elegían, quedándose con un poco de dinero extra.

La SEC denomina esto como una estafa. La mayoría de la gente diría lo mismo.

¿Pero acaso Wall Street no hacia lo mismo? ¿Acaso no sigue haciéndolo? Por una parte, los bancos de inversión promocionan y se jactan de su habilidad para elegir acciones, cuyo historial deja mucho qué desear. Si un simio que escoge acciones puede hacerlo mejor que muchos analistas, ¿por qué no puede hacerlo un robot?

Los bancos también reciben dinero de las empresas que quieren vender sus acciones al público, y a menudo lo hacen a la vez que recomiendan esos mismos valores a sus clientes. Claro, ahora colocan una “advertencia” al final de la página, pero ¿eso de qué sirve?

Finalmente, además de todo lo anterior, los bancos tienen unidades que invierten con dineros de la institución, muchas veces en contra del mercado, lo cual incluye a sus propios clientes. Así que ¿es diferente a lo que la SEC considera como una estafa?

Durante la burbuja financiera algunos bancos de Wall Street crearon deliberadamente productos de inversión destinados al fracaso para vendérselos sus clientes y luego apostar en contra de ellos. Eso no es muy diferente que comprar el seguro de vida de una persona y acto seguido envenenarla. La mayoría de los banqueros disfrutan de la vida en los Hamptons y sin problemas con la ley.

Eric Bruce, el abogado de los hermanos Hunter, no pudo ser contactado. Sin embargo, si Alexander y Thomas Hunter quieren un consejo, tendrían que hacer lo que hacen todos los grandes bancos y comenzar a escribir cheques a los congresistas. Parece funcionar para todos los demás.

twitter.com/moisesssromero @MoisesssRomero

Moisés Romero

http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/mi_hijo_dejo_los_estudios_con_16_anos_para_irse_a_la_obra._ahora_quiere_gan

Un señor entra en una farmacia y ve una nueva máquina al lado de la báscula.

Pregunta al farmacéutico y éste le dice que es una máquina que analiza la orina y te imprime un diagnóstico completo.

Como el señor no se lo creía, se sube en la máquina, mete 100 pts y la máquina empieza a funcionar.

Maquina:

– Buenos días, por favor vierta unas gotas de orina en el recipiente de abajo.

Sale un vasito a la altura de la entrepierna.

El señor mea y la máquina introduce el vaso en su interior y empieza a analizar el “producto”.

Al cabo del rato sale un papelito que dice:

“… Su estado de salud es regular. El colesterol lo tiene 15 puntos por encima del límite. El tobillo derecho lo tiene inflamado. Tiene un lunar en el brazo derecho que es un tumor, así que no haga esfuerzos con el brazo porque se le puede extender…”

El hombre horrorizado, no se termina de creer el tema y se va a su casa.

Coge un vaso y le dice a su parienta que mee dentro, luego a si hija que haga lo mismo, se va al garaje y vierte un poco de aceite de la caja de cambios de su coche y sin que nadie le vea se hace una manola y lo vierte en el vaso.

Lo mezcla todo y se vuelve a la farmacia.

Se sube de nuevo en la máquina, introduce los veinte duros y cuando sale el vaso vierte el contenido del que él traía.

Al cabo del rato sale de la máquina el siguiente mensaje:

“..Su mujer tiene sífilis que se la pegó usted el año pasado. Su hija esta embarazada de 2 meses de un negro. A su coche le toca la revisión dentro de 5.000 Km. y le patina un poco el embrague. Y usted deje de hacer esfuerzos con el brazo derecho porque se le va a extender el tumor que tiene en el brazo derecho….”

EL JUBILADO NACIONAL

“Sentado en la terraza del paseo marítimo, de espaldas al puerto, leo a la última luz de la tarde. De vez en cuando levanto la mirada y observo a la gente que pasa. En un extremo del paseo hay un mercadillo, y en el otro un grupo de negros que venden gafas de sol, bolsos, música y películas. Todo falso o pirata, naturalmente. Hace un rato, uno de ellos me regaló una anécdota personal simpática, cuando me detuve curioso a mirar su despliegue cinematográfico y, al advertir mi interés, cogió una peli en su funda de plástico, me puso una mano persuasiva en el hombro, y me aconsejó, entendido y grave, casi paternal: «Ésta es muy buena».

Leo, miro, leo. Tras volver de la playa o echar una siesta, la gente sale a tomar el aire antes de la cena. Hay mucho guiri: niños con pinta de SS que corretean dando por saco, alemanas o inglesas coloradas como si acabaran de sacarlas de un cocedero de mariscos, endomingadas con trajes de volantes y zapatos imposibles que las hacen caminar, cogidas del brazo de animales tatuados hasta el prepucio, con esa gracia natural que tienen algunas guiris para llevar tacones. Todos van y vienen disfrutando del paseo tranquilo, del mar próximo y bellísimo, mientras la sombra de los edificios y las palmeras se extiende cada vez más, refrescando el aire. Aliviando el calor de la jornada.

Me fijo en los jubilados, quizá porque ya tengo sesenta y dos toques de campana y cada vez suenan más cerca. Una de mis distracciones favoritas es adivinar, o intentarlo, su nacionalidad por la pinta que llevan. Un fresador de Lübeck, un minero polaco, un sargento de los Royal Marines inglés, un camionero holandés, dos modistos de Milán, pasan frente a mí, ellos y sus señoras, o lo que corresponda, mientras imagino biografías posibles o improbables. Pero mi interés por ellos se desvanece cuando veo a un jubilado español. Uno de los de siempre, como suelen ir: parejas de matrimonios, a menudo de dos en dos, ellos caminando delante, sin prisas, con las manos a la espalda; y ellas, unos pasos detrás, charlando de sus cosas.

Me gusta observar el paso migratorio de esa especie en extinción: el digno jubilado de toda la vida, abuelo clásico cuya indumentaria sigue siendo canónica. No pueden ustedes imaginar el respeto que les tengo. Ellos, con su camisa de manga corta bien planchada, su pantalón largo con raya, sus calcetines y sus zapatos de rejilla. Ellas, algo entradas en carnes y con esos maravillosos vestidos bata estampados de siempre, con botones por delante -qué madre o abuela nuestra no vistió en verano uno de ésos-, su pelo de peluquería, su bolso colgado del brazo en cuya muñeca hay una pulsera de oro con un colgante por cada uno de los hijos. Arreglados como Dios manda para salir, saludar a los conocidos, pasear mientras hablan de fútbol, de los nietos, del último viaje a Benidorm y lo bien que lo pasaron bailando Macarena y Los pajaritos.

No hay color, pienso enternecido. Incluso entre extranjeros se los reconoce al primer vistazo: abuelos españoles hasta el tuétano, pensionistas de manual, señores y señoras de lo suyo. Hay algo característico en ellos. Hasta cuando no visten de jubilado clásico se los reconoce también, de lejos. Lo malo es cuando han pasado, antes, por la desoladora puesta al día que este tiempo exige. Ocurre cada vez más. Oprime el corazón ver a un abuelete al que los nietos, el yerno y hasta la legítima dicen que no sea antiguo y se vista moderno, cómodo, informal. Y el pobre hombre, que a su manera fue siempre un señor, cambia resignado la honorable camisa de manga corta por una camiseta con el rotulo España, sol y chusma, por ejemplo; y en vez del pantalón largo con raya se pone unas bermudas hawaianas; y los zapatos de rejilla, incluso las sandalias veraniegas, los sustituye por chanclas que hacen menos daño en los callos. Y así, actualizado, patético, pasea con otros abuelos vestidos igual, con sus piernas flacas, sus varices y una gorra de béisbol para rematar la cosa. Y cuatro pasos por detrás van las aquí mis señoras, a las que -aunque ellas suelen resistir, por ahora, mejor a la ordinariez- también acaban convenciendo entre los nietos y la tele, vestidas con una camiseta que les dibuja bien los tocinos y unos leggins apretados, o como se llamen. A sus setenta.

Y tú, antes de volver a la lectura buscando consuelo, los ves alejarse mientras piensas que tiene huevos la cosa. El pobre abuelo. Toda una vida trabajando como un tigre, militando en Ugeté o en Comisiones, criando dignamente una familia, para acabar en un paseo marítimo playero, en vacaciones, disfrazado de Forrest Gump.”

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/20140817/jubilado-nacional-7526.html

Oiga, perdone, ese Pedro Sánchez… Sí, sí, ese… ¿Es una broma o van ustedes en serio?

Ese “muchacho” vive en un planeta político muy alejado de la realidad. Pero eso no es lo más chocante. Lo más llamativo es que Pedro Sánchez pretenda convencer a millones de ciudadanos de que le acompañen en su viaje virtual a ninguna parte.
Y tanto o más chocante es que entre las decenas de altos cargos y electos que tiene el PSOE no haya ninguno con vergüenza suficiente para abandonar ese planeta y hacerlo con dignidad, diciendo adiós en voz alta, sin miedo ypromoviendo la puesta en marcha del partido socialdemócrata que ya no existe en España.

Ese “muchacho” de mandíbula cuadrada que recuerda vagamente a los héroes de Hollywood fue consejero de Cajamadrid durante el período 2004-2009, votó a favor de emitir y comercializar participaciones preferentes, aprobó que la caja (entidad de Derecho público) invirtiera una fortuna en la compra de Bank of Florida, ¡qué guay!, ¿verdad?; dio su visto bueno a que los directivos percibieran emolumentos millonarios y después de esos y otros desmadres, cuando Cajamadrid ya era una ruina rebautizada Bankia, ese “muchacho” rechazó la apertura de una investigación para aclarar cómo canastos se había evaporado tanto dinero…
Y ahora, por si no fuera suficiente su indigno pasado político, ese “muchacho” recurre a la insidia para afirmar queexiste una «coalición de intereses» entre PP y Podemos con la finalidad de destruir el PSOE.
Sólo un político (y rentista) que vive fuera de la realidad, un tonto de atar o alguien que se hace el tonto cree necesario inventar una conspiración para… ¡como si los falsos socialdemócratas que dirigen el partido necesitaran ayuda para desmantelar el PSOE!
Hoy, el PSOE de ese “muchacho”
Posando
carece de utilidad política
¡Paradojas de la política!, el Gobierno del PP es quien mejor sostiene la ilusión electoral de que el PSOE es una alternativa. Si el PP fuera menossanguinario con los derechos sociales, el PSOE que lidera ese “muchacho” carecería de toda relevancia.
¡Una «coalición de intereses» PP-Podemos para destruir el PSOE!…
¿De dónde narices ha salido ese “muchacho”?, ¿acaso la pertenencia al órgano de gobierno de una caja de ahorros puede causar tan grave adocenamiento intelectual?, ¿cómo es posible que miles de afiliados y simpatizantes del PSOE guarden silencio ante tanta futilidad?
Las cosas que dicen ese y otros “muchachos” del PSOE son tan superficiales que ni siquiera es necesario hacer una crítica política. Es imposible. No hay nada que debatir, sólo emiten un inane blablablá. Peor: ni siquiera hacen lo que dicen por simple que sea, como aquello de que si soy secretario general habrá primarias antes de… pero ahora no es el momento y será el año que viene.
Conste que no estoy enrolado en un círculo de Podemos, pero observando la realidad, comprendo perfectamente a las personas de izquierda o centro-izquierda que prestan atención a Pablo Iglesias [aunque yo, personalmente, prefiero alternativas másclásicas]. Lo que cada vez me cuesta más es comprender a los militantes del PSOE que son o dicen ser de izquierda o centro-izquierda.
Salvo que un grupo de socialdemócratas sensatos dé un puñetazo encima de la mesa, ese ex consejero de Cajamadrid y Bankia va camino de ser el último error y horror del PSOE… Sí, sí, el último.
CON ANTERIORIDAD y relacionado:
Junio 2011: «La única “pinza” política que funciona como un reloj suizo es la del PSOE con los mercados».
INFORMACIÓN relacionada:
¡Albricias! Varios altos cargos del PSOE han advertido al secretario general de que el enemigo electoral de la socialdemocracia es el PP, pero él ha insistido… Lo dicho, un “muchacho”, aparte de ex consejero de la caja vaciada y otras cosas.
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DE INTERÉS:
«PP a favor del PP, PSOE contra PSOE», por Ruth Toledano, vía ELDIARIO.ES, y
«La última cena de Botín, Salvador Monedero y José Antonio Errejón», por Félix Población.
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El “muchacho” se ha envalentonado y dice tonterías
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El tuit de Sánchez fue emitido el 14 de septiembre de 2014

Muere a los 79 años un señor pobre que no tenía un banco ni un centro comercial y que por lo tanto no hizo nada por España

La prensa y los mercados no muestran ningún tipo de consternación por la noticia

LAUDE

Laudelino De Las Cuevas murió víctima de una insuficiencia cardíaca el pasado Domingo. El español, hijo de no empresarios ni banqueros y nieto de no empresarios ni banqueros, notó un pinchacito en el corazón mientras se encontraba en el sofá de su casa, ahí, sin crear riqueza, por lo que rápidamente no fue ingresado en un hospital de Madrid.

La prensa nacional, así como distintas personalidades del mundo de la diplomacia y los negocios, han coincidido en señalar que la muerte de Don Laudelino, heredero de una larga saga de personas normales, les importa una mierda. Uno de los motivos que podrían justificar este hecho es que no le deben dinero a su familia.

La vida de De Las Cuevas es una historia de película. Concretamente, de película de Ken Loach. Nacido en una deprimente aldea de Murcia, su curiosidad y ambición pronto le impulsaron a emigrar a la gran ciudad, con la esperanza de cumplir el sueño de convertirse en un hombre rico y poderoso. Empezó desde abajo, trabajando de dependiente en una pequeña sastrería. Allí aprendió los secretos del oficio. Las ventas, las telas, la negociación con los proveedores y, por supuesto, su marca personal, un exquisito trato con el cliente. Tras años de esfuerzo y dedicación, el negocio fue traspasado y sustituido por una hamburguesería. De las Cuevas acabó cazando gatos callejeros para alimentarse.

La muerte de Don Laudelino deja un hondo vacío en el salón de la fama de los españoles que no han hecho nada por España porque no son lo suficientemente poderosos para tener a los poderes fácticos cogidos por las pelotas. Un hueco que será rellenado con cualquier otro español no ejemplar, como tú.

http://www.eljueves.es/2014/09/15/muere_los_anos_senor_pobre_que_tenia_banco_centro_comercial_que_por_tanto_hizo_nada_por_espana.html