Desmontando la concertada (otra vez)

Otro artículo excepcional del blog amigo Valles y Cumbres:

 

Desmontando la concertada (otra vez)

 
La reforma educativa que quiere imponer el PP a punta de mayoría absoluta es inminente. Poco a poco van adelantando las medidas que ya anunciaron en su programa electoral; en el ámbito de los conciertos educativos también dieron pistas. Es necesario estar preparados ante lo que se nos viene encima, y también informados de la moto que nos quieren vender.
 
El concierto educativo, lejos de la musicalidad que acompaña al término, chirría a quienes conocen su funcionamiento real: es el regalo anual de dinero público a una empresa privada, en muchas ocasiones órdenes religiosas, para que monte un centro educativo con el que lucrarse (y cuyos beneficios no revierten en el Estado, sino en los dueños de la empresa). En teoría, los centros concertados juegan con las mismas reglas de los colegios e institutos públicos (educación gratuita, acceso libre, etc.), pero parece que está socialmente aceptado el incumplimiento constante en la inmensa mayoría de los casos.
 
Vayamos por partes, porque el asunto tiene miga. En primer lugar, el PP anunció en su programa electoral dos medidas directamente relacionadas con los conciertos; a continuación reproducimos lo que ya publicamos en su momento al respecto del proyecto de este partido:
 
 
    • Autonomía en la gestión económica: esto significa que abrirán las puertas para concertar centros. Actualmente la red pública (de acceso libre, contenidos consensuados, con fomento de valores universales, etc.) se financia con dinero público. Si se flexibiliza la “autonomía de la gestión económica” cualquier empresa podrá entrar en la financiación de colegios e institutos, y la pregunta en tal caso es si se buscará la rentabilidad económica por encima de la calidad educativa. Traducido: mejor 2 profesores que 3, y si se pueden meter 40 alumnos en una clase, perfecto; no olvidemos que una empresa privada lógicamente busca su propio beneficio.
 
  • Libertad de elección de las familias: después de leer el punto de “Autonomía en la gestión económica”, esa mal llamada libertad se traducirá en la multiplicación de colegios concertados-privados. El concierto, para el que no esté familiarizado, es un copago educativo: paga la administración y paga el cliente (la familia, se entiende). Ahora, la Educación Pública garantiza una serie de valores universales, laicos y sobre todo la gratuidad: el PP aboga por el copago, colegios con educación diferenciada (separación de niños y niñas) y la perpetuación de la iglesia y la religión católica en las aulas,‘cosubvencionada’ con dinero público.
 
 
Más claro, agua. Para ir allanando el terreno nos encontramos en estos días con titulares como “El PP considera la escuela concertada “un pilar fundamental” para la libre elección de centro“. Y se basa en la media verdad (peor que una mentira, no olvidemos) de que una plaza concertada sale mucho más barata que una pública. Recomendamos ver un video que pone de manifiesto la realidad de los colegios concertados:
 
 
 
 
 
 
Demostrado el co-pago (o re-pago, según prefieran) que significa la educación concertada, seguimos desmontando la media verdad anterior. ¿Por qué el concierto educativo sale más barato a la administración?
 
  • Porque las empresas, al ser privadas y escatimar en gastos hasta el último céntimo buscando su rentabilidad económica, en muchas ocasiones no disponen de los recursos necesarios. Pero como deben usarse, alguien debe comprarlos: son las familias las que se hacen cargo.
  • Porque seleccionan a su alumnado, y así gran parte de la plantilla de profesores que corresponderían a maestros de apoyo (pedagogos, especialistas de audición y lenguaje, educación compensatoria, etc.) ni siquiera es contratada -mucho menos ampliada en caso de necesidad-. ¿Qué ocurre con los alumnos que presentan necesidades educativas? ¿Por qué su número va bajando hasta casi no haber ningún alumno de estas características en los cursos altos? ¿Acaso son “invitados a probar otro estilo de escuela”?
  • Porque esquilman a las familias gracias a conceptos tan peregrinos como “gastos de matrícula”, “gastos de gestión”, “renovación de expediente”, etc. Eso sin contar con las típicas “aportaciones voluntarias”, la compra del vestuario obligatorio (uniforme, chándal, baby…), la presión para matricularse y pagar las actividades extraescolares o incluso el “material oficial”. Más flagrante puede llegar a ser la obligación de pagar cierta cantidad de dinero por la “prematrícula” o “reserva de plaza”, un concepto de pago ilegal que atentaría contra el proceso de escolarización, algo que en teoría debe ser respetado y compartido por todos los centros subvencionados (públicos o no).
  • Porque los colegios concertados siempre están enclavados en un lugar con suficiente demanda, donde pueden tener más rentabilidad. Por supuesto que sale más caro mantener una escuela rural con 20 alumnos en mitad del monte: no nos cansaremos de decir que la función de la administración consiste, en estas ocasiones (escuelas rurales, unitarias, CRA…), en garantizar el derecho a la Educación de todos y cada uno de los alumnos de este país aunque obviamente a veces salga deficitaria en términos económicos. ¿A que nunca nadie ha visto una empresa concertada ofrecer plazas escolares en una aldea?
 
 
En otro ámbito, la escuela concertada significa un estruendoso tiroteo contra la participación democrática, la inclusión social o la igualdad. Los profesores cobran menos y son explotados por la empresa, obligados a hacer más horas que en un claustro de centro público, ya que su menor número hace multiplicar el esfuerzo para sacar un curso adelante. Así, la atención individualizada se diluye: a la hora de trabajar con un alumno que se retrasa, primero se le aconseja apuntarse a las clases particulares (del propio centro) y, si los resultados no son los esperados, buscar otro colegio o instituto. Además, la contratación del profesorado es libre, ya que los docentes no pasan ninguna oposición o proceso más que el del propio centro: aunque nos encontramos con grandísimos y experimentados profesionales en este sector, se constata que no han pasado pruebas objetivas para ser seleccionados de entre los mejores.Stats
 
Por todas estas razones podemos decir que el concierto educativo es una aberración. Significa un trato de favor hacia algunas empresas privadas (la mayoría órdenes religiosas), cuyos beneficios no revierten al Estado. Las familias son presionadas para re-pagar lo que ya mantienen mediante sus impuestos, y los responsables de esta injusticia miran para otro lado. Los puestos de trabajo generados por la educación concertada ofrecen peores condiciones y menor sueldo a los docentes, tras una contratación subjetiva y dada al enchufismo (sobre todo ideológico: ¿por qué los no católicos, o personas divorciadas, deben tener menos posibilidades de ser contratados?). Además, el trato a los alumnos es inevitablemente menos completo por las cuestiones que explicábamos antes.
 
Por último, no nos explicamos por qué la religión sigue estando subvencionada: es una opción personal, y como estado laico en el que nos encontramos, debería sustentarse únicamente con la aportación privada. Volvemos a repetir que no estamos en contra de las creencias religiosas, pero no es justo mantenerlas con los impuestos de todos: para eso están los colegios privados, que son el lugar perfecto al que pueden acudir aquellas familias que deseen una educación religiosa para sus hijos.
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