"España es un país de letras; la ciencia está acosada"

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Carlos Elías es químico y profesor de Periodismo en la Universidad Carlos III. Publica un ensayo en el que critica un sistema que estrangula la producción científica y a los investigadores más brillantes.

Un químico que se lanzó al mundo del periodismo. O tal vez un periodista que es químico. La calificación de Carlos Elías no es, desde luego, sencilla. Licenciado en Químicas y en Ciencias de la Información, ahora es profesor de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, aunque ha trabajado en diversos medios de comunicación.

Elías es el autor del libro La razón estrangulada, resultado de un estudio sobre el declive de la ciencia en Occidente, en el que ofrece una visión catastrofista del estado de la ciencia en Europa en general, y en España, en particular. Este ensayo, recientemente publicado en la editorial Debate, es el resultado de un año de investigación en la London School  of Economics.

“España es un país de letras, dominado por la gente de letras, en el que existe un problema de acoso a la ciencia”, dice. Crítico con la Universidad y con los medios de comunicación, Elías no es políticamente correcto y alerta del retraso que puede vivir Occidente si renuncia a las ventajas de los estudios científicos.

Su libro asusta, al menos a cualquiera que se preocupe por el futuro de nuestro país. ¿Tan mal está la ciencia?

Creo que hay que preocuparse por determinados datos. Por ejemplo, por el descenso de vocaciones. En España, el sistema está llevando a alumnos muy brillantes hacia disciplinas que no requieren ese tipo de talento, como, por ejemplo, Comunicación Audiovisual. Hay más matriculados en esa carrera o en Periodismo que en Física, Química o Matemáticas… ¡Y necesitamos físicos, necesitamos químicos y necesitamos matemáticos!

Necesitamos la ciencia.

Claro. Los anglosajones se han preocupado mucho en saber por qué fue Inglaterra y no España quien tomó el liderazgo mundial a partir de los siglos XVI o XVII. Y fue porque ellos apostaron por las ciencias de la naturaleza y nosotros no. Ahora, ellos empiezan a temer que sean países como China o India los que estén apostando por la ciencia.

En cualquier caso, la ciencia de España no tiene comparación con la anglosajona. Usted menciona la diferencia de premios Nobel.

Es curiosa la comparación. Los países conquistados por Gran Bretaña tienen muchos premios Nobel. No sólo Estados Unidos, donde la comparación es terrible. Tenemos el ejemplo de Australia, que tiene nueve premios Nobel. Y nosotros sólo tenemos el de Ramón y Cajal, porque el de Severo Ochoa computa para Estados Unidos. En el año 2006, yo estaba en Londres y allí se debatía sobre por qué en los últimos años el Reino Unido no había recibido ningún premio Nobel. En España, en esas fechas, el debate era la celebración del centenario de nuestro único Nobel, el de Cajal.

“Los científicos tienen que ser ‘frikis’ para salir en los medios”
En su libro, compara la Royal Academy británica con la Real Academia de nuestro país y pone el ejemplo de dónde están situadas ambas.

Sí. El edificio británico es una magnífica construcción en un lujoso barrio, muy glamuroso. En España, la Real Academia de la Ciencia se ubica en una degradada calle de Madrid, llena de prostitución... Si hasta tiene un sex-shop al lado, pared con pared. No voy a desmerecer a los sex-shops, pero la diferencia es paradigmática.

El problema, según denuncia usted, es muy serio. Pero, ¿cuáles son las soluciones?

Tenemos un problema educativo. No entiendo que haya un bachillerato exclusivo de letras. Y también hay problemas económicos. En el currículum de una persona como María Dolores de Cospedal, figura que a los 26 años ya era abogada del Estado. Si haces Derecho, puedes tener la vida asegurada a esa edad. Pero, si estudias Física, a los 26 años eres, como mucho, becario. Y, para ser profesor universitario, está más valorado tener una decena de publicaciones mediocres que una única publicación revolucionaria. Así lo que se consigue es eliminar a la gente brillante de la carrera. Albert Einstein publicó tres artículos. Fueron sólo tres, pero son los más importantes de la ciencia del siglo XX.

Usted critica mucho la visión de la ciencia que se da en los medios de comunicación. Y pone el ejemplo concreto de un personaje de la serie ‘Aída’, Fidel, un joven al que se le denigra a menudo porque le interesa la ciencia y la tecnología. ¿Cree de verdad que ese tipo de personajes pueden hacer daño a la investigación?

Quizás no para una persona de 35 años que trabaje en un banco. Pero, para la ciencia, sí es relevante la visión de un joven de 16 años, porque tiene que elegir carrera. Y la muestra es que en los últimos años el interés de los jóvenes por la ciencia se ha reducido. Desde luego, ningún chico de 16 años quiere ser como Fidel, el protagonista de Aída. Pero no es sólo la televisión, en el cine pasa lo mismo. El arquetipo de científico allí es igual. En el cine sólo los profesores de letras tienen vidas interesantes con aventuras amorosas y eso. Los físicos son feos y están locos.

“Hay más matriculados  en Periodismo que en Química”

Los medios escritos, ¿son tan peligrosos?

No. La mayor parte de la prensa, no. Los medios escritos tienen un tratamiento más serio, pero… ¿qué chico de 16 años lee el periódico? Además, se trivializan las informaciones y se destacan estudios como la resolución del volteo de la tortilla de patata, el descubrimiento de la estrella de Belén o hacia qué lado se gira la gente cuando besa. Los científicos tienen que ser frikis para salir en los medios.

La conclusión de su libro es que no sólo no avanzamos, sino que, además, vamos para atrás.

El economista estadounidense Paul Samuelson ha dicho que antes se medía la riqueza de los países en sus toneladas de acero o megavatios de electricidad y que ahora se mide por el número de ingenieros y científicos que tienes. Si en Occidente, da igual que sea Reino Unido que España, desciende el número de vocaciones, tenemos motivos serios
de preocupación.

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Algunos comentarios:

españa es un país de letras porque en las facultades las licenciaturas de letras literalmente se regalan. forman parte de la picaresca española. se regalan por una cuestión de estadística. la formación de los licenciados es ridícula. el resultado es una depreciación de este tipo de títulos hasta el punto que muchos trabajadores manuales han comenzado a darse cuenta del vacío que estos chavales aportan cuando llegan a la empresa. un vacio de formación.

@Enrique, el problema no es que halla un bachiller de eltras, si no SOLO de letras, que no estudieis ni física, ni biología ni tecnología, que un ordenador, básico en vuestra vida sea una caja mágica, que no conozcáis como se mantien en pie un edificio, o que es eso de AC/DC (aparte de un grupo de música)

No existe un bachillerato de ciencias. Existe el de letras, y punto. Y el de ciencias tiene lo mismo de historia, lengua, etc., pero además, en vez de horas de relleno, tiene asignaturas de ciencias. Digo yo que se podrían equiparar los dos bachilleratos, porque lo mismo que uno de ciencias estudia matemáticas y lengua, uno de letras debería estudiar lengua y matemáticas, ¿no? La prueba fehaciente de que las ciencias se toman a chirigota es que pese a su evidente discriminación en las enseñanzas medias, a la gente se la suda y lo ignora, llegando a compararlo, en un colmo de cinismo, con las letras.

A mi lo que me irrita es que en este pais haya gente que se tiene por muy culta e intelectual y sea un total analfabeto cientifico y encima haga gala de ello. Yo soy ingeniero, tengo una formación científico-técnica y ademas una formación humaística. Ambas son necesarias.

Las Ciencias son las grandes olvidadas en la Eso. Todos/as estudian “letras” (Sociales, Lengua, Idioma) en 4º, pero sólo unos pocos BG y FQ, olvidándose en muchas CCAA el enfoque práctico. Hasta sus Matemáicas son diferentes. ES esta mutilación en las enseñanzas obligatorias lo que está generando una gran incultura y esa falta de vocaciones que denuncia el periodista-químico. Otr dato: el tiempo dedicado a las Ciencias (Biología, Geología, Física Química es de 10 h en la Eso, mientras que para la Religión es de cinco horas para los que la eligen que se traduce en cinco “pérdidas de tiempo” para los que huyen de ella.

A enrique: ¿Un bachillerato sólo de ciencias? ¿Cuál? Porque el bachillerato de ciencias puras tiene asignaturas comunes que ¡oh, sorpresa! son todas de letras. Claro, es que son contenidos comunes, conocimientos generales. Ya sabemos, si has leído muchos libros sobre el arte renacentista flamenco eres muy culto aunque no sepas ni derivar “e^x”. Pero si no sabes quien leches es Kafka y eres de ciencias, ya tenemos a otro inculto ingeniero.

Para enrique (26), NO hay un bachillerato solo de ciencias, en todos los bachilleratos se estudia lengua y literatura, historia y filosofía. Por supuesto que es normal que estas asignaturas estén en cualquier bachillerato, pero también debería ser normal que asignaturas como matemáticas estén en TODOS los bachilleratos, aunque sea en plan “chupiguay” como en el bachillerato mixto. Me parece increíble que una persona pueda entrar en la universidad sin hacer una derivada… o sin saber lo que es.

Un comentario sobre el tema del “bachillerato de letras”. Me temo que el autor tiene razón. Me voy a referir a lo que estudié yo: COU; en la LOGSE es muy parecido. Cursé el bachillerato científico: mis asignaturas optativas fueron matemáticas, física, química y biología; además, cursé las tres que eran obligatorias en aquel entonces: lengua, filosofía e inglés. Mi formación fue, por lo tanto, mixta: cursé asignaturas tanto de letras como de ciencias. Por el contrario, un estudiante de lo que se llamaba “letras puras” podía cursar, como asignaturas optativas, literatura, historia del arte, historia del mundo contemporáneo y latín, además de las mismas obligatorias que cursé yo: todas de letras. Creo que la diferencia es obvia: un bachiller científico recibía en COU 4 asignaturas de ciencias y 3 de letras; un bachiller humanista, 7 de letras o bien, si elegía matemáticas como optativa, 6 de letras y 1 de ciencias. Consideremos, además, lo que en este país se entiende por “cultura general”: historia, literatura, arte, geografía… ¿y las matemáticas?, ¿y la física?, ¿y la biología?, ¿por qué los conocimientos científicos son generalmente excluidos de la cultura? Un lector escribió “no es difícil encontrar ingenieros o físicos iletrados, que desconocen qué ocurrió en España durante la segunda república, o qué obras escribió Faulkner”. No voy a rebatir tal afirmación, pero estoy absolutamente convencido de que hay más físicos que conocen las obras de Faulkner, que filólogos que saben lo que es el segundo principio de la termodinámica. (Todo lo cual no invalida el hecho de que es mucho más fácil encontrar trabajo como científico o ingeniero que como humanista: eso es una verdad como un templo).

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Con esta pulsera del MIT no pasarás ni frío ni calor (aunque lo haga)

El Instituto Tecnológico de Massachusetts nos regala otro de esos inventos que parecen casi brujería. Se trata de una pulsera termoeléctrica que engaña al organismo para que no sienta frío o calor aunque, de hecho, haga frío o calor.

El invento se llama Wristify, y es bastante sencillo en apariencia. Se basa en el hecho de que, aplicando calor o frío repentinos sobre ciertas partes del cuerpo con una gran afluencia de sangre, como la muñeca, se puede modificar hasta cierto punto la forma en la que el organismo percibe el calor ambiental.

Lo que hace la pulsera es monitorizar la temperatura corporal y enviar variaciones muy rápidas, pero imperceptibles, de calor o frío a un ritmo de 0,4 grados celsius por segundo. De esta forma, el cuerpo no siente tanto las variaciones de temperatura y se mantiene en una zona de confort. Una batería de ion-litio mantiene en funcionamiento la pulsera durante ocho horas sin recargar.

Con esta pulsera del MIT no pasarás ni frío ni calor (aunque lo haga)
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Wristify ha ganado el primer premio MADMEC de ciencia y diseño de materiales del MIT, dotado con 10.000 dólares, y ya tiene un prototipo funcional. Sus creadores la han concebido con un motivo muy concreto: el ahorro energético. Una gran parte del consumo eléctrico se debe a los sistemas de calefacción y aire acondicionado. La pulsera podría ayudar a ahorrar millones de dólares manteniendo a los inquilinos de un edificio en una zona de equilibrio térmico sin necesidad de alterar la temperatura tan drásticamente. [MITnews vía Popular Science]

http://es.gizmodo.com/con-esta-pulsera-del-mit-no-pasaras-ni-frio-ni-calor-a-1448070843