Hallado muerto el vocalista de Linkin Park, Chester Bennington

D.E.P. Vocalista de una de las mejores bandas de rock de la pasada década. Sus últimos discos ya eran bastante más oscuros.

https://elpais.com/cultura/2017/07/20/actualidad/1500575039_153934.html

 

Chester Bennington durante un concierto el pasado 3 de julio, en Londres. En el vídeo, durante una grabación. Burak Cingi Redferns | LINKIN PARK

Chester Bennington (Phoenix, 1976), vocalista del grupo de rock Linkin Park, ha sido hallado muerto en una residencia de Palos Verdes, en Los Ángeles, según ha confirmado la oficina forense de la ciudad. “La principal hipótesis que manejan los investigadores es la del suicidio”, ha declarado el jefe de la oficina. Su cuerpo ha sido descubierto esta mañana, antes de las 09.00, hora local de California (18.00, hora peninsular en España). Bennington tenía 41 años y tuvo seis hijos de dos matrimonios.

El cantante de Linkin Park, según aseguró él mismo, luchó durante años contra sus adicciones a las drogas y el alcohol. Aunque en 2011, aseguró que llevaba seis años sobrio. En alguna ocasión declaró que había considerado suicidarse porque de niño sufrió abusos sexuales por parte de un adulto. Bennington tenía una estrecha relación con Chris Cornell, vocalista de Soundgarden y Audioslave, que también fue encontrado muerto en mayo pasado.

Bennington no era parte de los fundadores originales de Linkin Park, pero se unió al grupo antes de que lanzara su primer disco, Hybrid Theory, en 2000. Tuvo tanto éxito, que llegó a ser el séptimo álbum más vendido de la década. El grupo californiano ganó dos Grammy y ha vendido 68 millones de discos. Su estilo, enmarcado en el nu metal, mezcla rock, rap y sonidos electrónicos. Entre sus éxitos más conocidos están Crawling o In the end. Bennington fundó en 2005 un proyecto alterno que se llama Dead by Sunrise.

El grupo estaba promocionando su décimo álbum, One more light, lanzado en mayo. El disco vendió 111.000 copias en su primera semana y logró ser número uno de la lista Billboard. El 22 de junio, Linkin Park estuvo en concierto en Madrid, y el pasado 3 de julio, en Londres. El inicio de su gira estadounidense estaba preparado para el próximo jueves, 27 de julio, con una presentación en Massachusetts.

Un homenaje:

 

Los mileuristas son los nuevos ricos: crónica de una gran estafa

http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2017-07-01/mileuristas-nuevos-ricos-sueldos-bajos_1406603/

Hace 12 años, percibir 1.000 euros mensuales parecía un escándalo. Una década y una crisis después la sensación es que estamos aún peor y que muchos cobran incluso menos

Foto: 1.200… 1.000… 800… Los empleos precarios y a tiempo parcial hacen que los ingresos desciendan aún más. (iStock)

Mucho antes de que no se nos cayese la palabra ‘millennial‘ de la boca, existió otro término que reflejaba de manera más precisa la realidad de toda una generación: ese “mileurista” que se pudo leer por primera vez en una carta al director publicada en ‘El País’. La autora, Carolina Alguacil, lo describía como “aquel joven, de 25 a 34 años, licenciado, bien preparado, que habla idiomas, tiene posgrados, másteres y cursillos”… pero que no cobra más de 1.000 euros mensuales. Era el primer síntoma de una enfermedad que se extendería como una pandemia dos años después con el estallido de la crisis, el paro endémico, la bajada de sueldos y, sobre todo, esa sensación de haber sido traicionados que compartía toda mi generación. ¿Dónde está la vida que nos prometieron?

Todos sabemos lo que ocurrió a continuación. Los primeros artículos sobre el mileurismo probablemente fueron escritos por periodistas a los que les parecía inconcebible que alguien (¡quizá sus propios hijos!) cobrasen tan poco a pesar de todo su esfuerzo. A medida que el término se popularizó, muchos empezaron a admitir sin complejos que ellos también lo eran, como en ‘Espartaco‘. Terminó dándose la paradójica situación de que los reportajes sobre las tristes expectativas vitales de los mileuristas fuesen escritos por redactores que cobraban incluso menos. Pero bueno, aquello iba a durar poco. O no. Finalmente, los antiguos mileuristas terminaron por engrosar las filas del paro, al ser el eslabón más débil de la cadena, y las empresas comenzaron a considerar los 1.000 euros como la frontera del sueldo digno.

Una gran parte de los españoles viven en esa tierra de nadie que abarca desde el sueldo mínimo hasta los cuatro dígitos de los 1.000 euros

El listón ha ido bajando tanto que, en algún momento de esta última década, aquello que parecía una lamentable excepción ha terminado convirtiéndose en deseable. No son ni una ni dos las veces que en los últimos años he oído hablar de una paga de 1.000 euros mensuales (¡brutos!) como “un buen sueldo” (a veces acompañado por la coletilla “para lo que hay por ahí”). “Soy consciente de que es un sueldo bajo y que quizá no podría independizarme”, me explica una conocida a punto de terminar sus estudios. “Pero aceptaría, porque es más de lo que me ofrecen actualmente”. Tiene una dificultad añadida, que es que la mayoría de trabajos que le ofrecen exigen que deba ser autónoma. Y ya, por lo tanto, no hablamos de 1.000 euros, sino de mucho menos.

Es probable también que el término “mileurista” tuviese tanto éxito porque dio por fin nombre a una realidad que ya existía pero de la que no se hablaba demasiado, al estar fuera del radar de los líderes de opinión: la de la gran cantidad de trabajadores no cualificados –a veces autónomos, a veces con contratos a tiempo parcial, casi siempre precarios– cuyos ingresos quedaban por debajo de ese umbral. Quizá los mileuristas siempre existieron, pero no tenían nombre. Hoy en día, un tercio de españoles se mueve en esa tierra de nadie que abarca entre el sueldo mínimo interprofesional (707,6 euros) y los cuatro dígitos.

Lo señalan los datos del INEel 30% de españoles cobra menos de 1.221 euros brutos al mes. Esta semana, la Encuesta Anual de Estructura Salarial recordaba que el sueldo más frecuente de los españoles se encuentra en 16.498,47 euros euros anuales brutos, menos de 1.000 euros al mes si se divide en 14 pagas. Según un trabajo del profesor Florentino Felgueroso, hasta 6,58 millones de trabajadores cobran al año ingresos inferiores al SMI. Es todo cuestión de perspectiva, y quizá el mileurista que revise estos datos suspire tranquilo; es la trampa de que siempre haya alguien incluso peor que tú.

El becario de 50 años

Basta con buscar en Google cualquier profesión que se nos ocurra junto al término “mileurista” para comprobar que sueldos de 1.000 euros hay en casi todos los sectores. ¿Abogados? ¿Profesores? ¿Médicos? ¿Psicólogos? ¿Funcionarios? ¿Controladores del SER? ¿Cajeros de supermercado, trabajadores de cadena de comida rápida? ¿Dependientes de tienda de ropa? ¿Vigilante de seguridad? No hay sector que en un momento u otro no se haya sentido identificado con el término de mileurista, con honrosas excepciones.

Aunque ganen más de la media de 800 euros, no son ricos. Nos quitan la vida, pero tienes que dar las gracias

La diferencia en 2017 se encuentra en que poco a poco se ha desarrollado la conciencia de que estos sueldos son injustos pero inevitables. Podríamos estar mucho peor, sospechamos. Los altos niveles de paro han provocado que empleos que en un principio se considerarían mal pagados terminen aceptándose, puesto que la única opción es el paro y, con él, la salida del mercado laboral y esos incómodos huecos en el currículo que tan difíciles resultan de explicar en una entrevista, como dice la ideología de la búsqueda de trabajo. En ese contexto, cobrar 1.000 euros se vende casi como una deferencia por parte del empresario. “No son ricos aunque ganen más de la media de 800 euros, porque los gastos son iguales”, se queja un amigo. “Nos hacen creer que somos afortunados, y nos quitan la vida, pero eh, tienes que dar las gracias”.

No hay mejor ejemplo de ese deterioro de los sueldos que esas personas que, en cada nuevo trabajo, han cobrado un poco menos que en el puesto anterior, una trayectoria descendente que desmiente todas las promesas sobre la progresión laboral (“vale, ahora cobras poco, pero es un paso indispensablepara ganar más dentro de un par de años”). Por supuesto, estos ya no son jóvenes, sino trabajadores que llegan a superar los 40 años y que han tenido que volver a la casilla de salida, reciclándose o no. Para muchas empresas, contratar a trabajadores con experiencia a precio de becario ha sido un chollo que han podido permitirse fácilmente.

Para que las cuentas salgan, tenemos que hacer ciertas concesiones. (iStock)
Para que las cuentas salgan, tenemos que hacer ciertas concesiones. (iStock)

Otros tantos han tenido que conformarse con cobrar menos que antes. Me lo explica un amigo que se dedica al rotulismo, y que a sus 47 años ha experimentado en sus propias carnes los efectos de estas gangas salariales: el de 1.000 euros es “un sueldo que sin prorratear está bien”… pero que es muy inferior a lo que cobraba hace más de una década. No hay nada como verse obligado a rebajar las expectativas para tolerar lo que antes parecía excepcional o, en todo caso, era propio de jóvenes que empezaban y necesitaban foguearse un poco. También porque otros incentivos económicos han ido desapareciendo; en su caso, me explica, el pago de las horas extras se ha sustituido por descansos. En el nuevo estado de las cosas, es habitual ser mileurista con tiempo libre; es decir, a tiempo parcial, pero mileurista al fin y al cabo. Quizá pluriempleado.

¿Qué fue de nosotros?

En el fondo de la queja de la joven Alguacil, que tenía 25 años por aquel entonces, latía la sensación de que las cosas debían cambiar, y que de hecho, tenían que cambiar. Vista hoy en día, su carta no es tanto una pataleta (quizá esta columna sí lo sea) como una llamada a la acción. Como suele ocurrir en estos casos, el término tuvo su eco y su consabida reacción. Entre los primeros, que se empezase a hablar de “la generación más preparada de la historia de España“. Entre los segundos, el argumento de que había demasiado licenciado para el mercado laboral español y que, claro, no se pueden pedir peras al olmo. ¿Resultado? Que debe ser la universidad la que se adapte a la empresa, que más de la mitad de los trabajadores menores de 30 años esté sobrecualificada y que este mismo viernes la encuesta del Centro Sofía sobre Juventud calificase a los jóvenes como “optimistas” a pesar de que el 68% de ellos reconociese que van a tener que trabajar “en lo que sea”.

“Si me dices que es hasta las tres de lunes a viernes, al menos tienes tiempo”: quizá seas mileurista o peor, pero con la tarde libre

Es solo el principio. Las nuevas tendencias apuntan a que el empleo será aún más fragmentado, más parcial, más inestable… y, por lo tanto, mucho más difícil de entender y controlar. Esta misma semana descubrimos que uno de cada cuatro empleos temporales tenían una duración de una semana. Un 43% duraban menos de un mes. ¿Mileuristas? Resulta casi imposible utilizar dicho término en esta nueva realidad en la que la precariedad es cotidiana. Ya no se trata de graduados. En este país de turismo y hostelería en el que nos estamos convirtiendo, el indefinido es el rey.

Muchas de las respuestas que recibo al preguntar por los dichosos 1.000 euros ya no se centran el empleo en sí, sino con las expectativas personales, que son las que, forzosamente, se han tenido que amoldar al estado de las cosas. “Depende de la situación personal, si alquilas, si eres soltero, si tienes hijos o perros”, me cuenta una amiga. “Si me dices que es hasta las tres de lunes a viernes, al menos tienes tiempo”, me recuerda otro colega. Al final, la trampa es siempre la misma: por mucho que consideremos que nuestro trabajo vale más o menos, no es el orgullo, la conciencia de clase o nuestros principios lo que nos hace aceptarlo o rechazarlo, sino más bien, lo que necesitamos para ver cubiertas nuestras necesidades. Salvo que seamos ricos (pero de los de verdad, no de los de 1.000 euros) y podamos permitírnoslo.

No te quiero

Hablarán todo lo mal que quieran de esta banda pero esto era un temazo de esos con los que no puedes esta quieto:

O esta otra, con un estribillo brutal: “I don’t love you…like i loved you yesterday” (No te quiero…como te quería ayer)

Una banda muy infravalorada y catalogada siempre como emo pero que tienen muy buenas canciones y álbumes:

  • I’m not Ok.
  • Helena.
  • Welcome to the black parade.
  • Famous last words.
  • I don’t love you.
  • Summertime.
  • Nananananana.
  • Sing.
  • The only hope for me is you.
  • The world is ugly.
  • The light behind your eyes.

 

Un par de canciones

The All American Rejects es una banda usana que conocí hace 12 años con su álbum Move Along, con canciones como el título del disco, Dirty Little Secret o It ends tonight. Con su siguiente cd tuvieron incluso más éxito pero se estrellaron con el siguiente. Llevan un tiempo sin sacar nada pero el año pasado incluyeron esta canción en una banda sonora:

There’s a place
Somewhere that’s between dream and awake
That’s where we’ll find each other
And I know that that sounds stupid
It’ll give us both something to find

When we were kids
All run-and-gun and back-talk kinda kids
We’d get drunk out on the sidewalk and we’d laugh ourselves home
Used to do that kinda shit all the time
And what I fight today
I always keep those yesterdays in my mind

All I want, wanted
Was to be want, wanted by you

Cause when goodbyes
Get easy, we’ll all be alone
But why God, why?
Can’t this one just be even though
That I’m gearing up for this battle
Even if I know that I may never win
When you throw yourself away
Just to throw yourself away again

All I want, wanted
Was to be want, wanted by you
All I need, I needed
Was to be need, needed by you

In your heart, that’s where I’ll always be
Now close your eyes and I will never leave
It’s funny how I see us hand in hand
I miss you already, understand
That I know that you aren’t ready
But you don’t get to pick the day
That the worst one in your life will land right on
I can hear you beg for more
I can hold you in this song

All I want, wanted
Was to be want, wanted by you
By you, by you, and honey
All I need, all I needed
Yeah, was to be, just to be needed by you

Your subtleties
They strangle me
I can’t explain myself at all.
And all the wants
And all the needs
All I don’t want to need at all.

The walls start breathing
My mind’s unweaving
Maybe it’s best you leave me alone.
A weight is lifted
On this evening
I give the final blow.

When darkness turns to light,
It ends tonight
It ends tonight.

A falling star
Least I fall alone.
I can’t explain what you can’t explain.
You’re finding things that you didn’t know
I look at you with such disdain

The walls start breathing
My mind’s unweaving
Maybe it’s best you leave me alone.
A weight is lifted
On this evening
I give the final blow.

When darkness turns to light
It ends tonight,
It ends tonight.
Just a little insight won’t make this right
It’s too late to fight
It ends tonight,
It ends tonight.

Now I’m on my own side
It’s better than being on your side
It’s my fault when you’re blind
It’s better that I see it through your eyes

All these thoughts locked inside
Now you’re the first to know

When darkness turns to light
It ends tonight,
It ends tonight.
Just a little insight won’t make this right
It’s too late to fight
It ends tonight,
It ends

When darkness turns to light
It ends tonight,
It ends tonight.
Just a little insight won’t make this right
It’s too late to fight
It ends tonight,
It ends tonight.

Tonight
Insight
When darkness turns to light,
It ends tonight.

 

O esta obra maestra de la banda sonora de Dirty Dancing:

She’s like the wind through my tree
She rides the night next to me
She leads me through moonlight
Only to burn me with the sun
She’s taking my heart
But she doesn’t know what she’s done
Feel her breath on my face
Her body close to me
Can’t look in her eyes
She’s out of my league
Just a fool to believe
I have anything she needs
She’s like the wind
I look in the mirror and all I see
Is a young old man with only a dream
Am I just fooling myself
That she’ll stop the pain
Living without her
I’d go insane
I feel her breath on my face
Her body close to me
Can’t look in her eyes
She’s out of my league
Just a fool to believe
I have anything she needs
She’s like the wind
Feel your breath on my face
Your body close to me
Can’t look in your eyes
You’re out of my league
Just a fool to believe
Just a fool to believe
She’s like the wind
Just a fool to believe
Just a fool to believe
She’s like the wind
Just a fool to believe
Just a fool to believe
She’s like the wind
Just a fool to believe
Just a fool to believe
She’s like the wind
Just a fool
She’s like the wind
She’s like the wind
Just a fool
She’s like the wind
Just a fool

Roig vs Bezos: Mercadona necesita ser Amazon antes de que Amazon consiga convertirse en Mercadona

https://m.xataka.com/empresas-y-economia/roig-vs-bezos-mercadona-necesita-ser-amazon-antes-de-que-amazon-consiga-convertirse-en-mercadona

¿Puede uno de los supermercados más potentes de España perder 30 millones en su negocio online cada año? Por supuesto. Tan sólo tiene que proponérselo y arrastrar una página web digna de principios de siglohasta 2017. Una que su propio presidente ejecutivo y máximo accionista, el empresario valenciano Juan Roig, calificó recientemente de “mierda” en un arranque de sinceridad.

Las declaraciones de Roig sobre la calidad de su página web no vinieron solas, ya que venían acompañadas de un propósito de no sólo modificarla, sino darle un giro a la compañía hacia lo digital. O, como últimamente está de moda decir, abrazar un modelo de transformación digital de una vez por todas.

Las preguntas que debemos hacernos son las siguientes: ¿Qué ha cambiado para que se acometa este proyecto ahora¿Por qué no hace dos, tres o cinco años? ¿Qué supondrá adquisición de Whole Foods por parte de Amazon en todo ello?

Aunque, probablemente, la más importante de todas sea esta: ¿qué ocurrirá antes, que Amazon se vuelva diestro en el negocio de la distribución de alimentos o que Mercadona haga lo propio pero con la digitalización del suyo?

El estancamiento de las marcas blancas y el crecimiento del ecommerce

Bebdias

No es ningún secreto que uno de los factores del éxito de Mercadona es su marca blanca. Mediante las marcas propias Hacendado y Deliplus, ha sabido atraer a los clientes bajo una propuesta de calidad a precios muy competitivos. Una estrategia que funcionó muy bien durante los años de crisis.

Este éxito ha atraído a otras cadenas, que rápidamente expandieron la disponibilidad y variedad de las marcas blancas en España. En 2001 había alrededor de 85.000 referencias de este tipo; hoy alcanzan las 147.000 según datos de Kantar Worldpanel recogidos por El Mundo.

Marcas Blancas Evolucion Espana 2015El formidable crecimiento experimentado en las marcas blancas se ha detenido y comenzado un ligero retroceso.

Sin embargo, el crecimiento fácil se ha detenido y este sector ha alcanzado la madurez. Atrás han quedado crecimientos de dos dígitos año a año y ahora coquetea cerca del cero. En el global del mercado de alimentación, hemos pasado de comprar un 19,7% de marcas blancas en 2002 según Nielsen (recogido por el diario ABC) al 39,7% en 2015, según la consultora IRI.

El duelo Mercadona y Amazon tiene dos escenarios: en uno, las marcas blancas se han estancado; en el otro, el ecommerce sigue creciendo como la espuma

Este estancamiento en el despliegue de marcas blancas es, en cierto modo, normal. Cuando se tiene una base pequeña en valores absolutos, el crecimiento es más sencillo que cuando es muy amplia.

Ecommerce

Un estancamiento que contrasta con el crecimiento todavía a dos dígitos del ecommerce en España. El ritmo no es el mismo que hace un par de años, pero este sector ha pasado de mover 2.000 millones de euros a más de 6.100 millones en cinco años. Y se trata de uno que, casualidad, es en el que juega Amazon.

Y no olvidemos que Amazon también cuenta con su propia línea de productos de marca propia: AmazonBasics. Enfocado a productos commodity tipo pilas o cables, la compañía de Jeff Bezos dio el salto recientemente al mercado de productos frescos con AmazonFresh. Sin embargo, AmazonFresh palidece en comparación con Hacendado, no sólo en variedad de productos sino en un aspecto tremendamente necesario en la distribución: el efecto red de los supermercados.

El reto de Amazon: el efecto red de los supermercados

Amazon Prime

Con frecuencia, los que compramos mucho por internet tendemos a despreciar la distribución física. Y, sin embargo, la invasión del ecommerce y su infinita escalabilidad carece de un valor fundamental: la visibilidad. O también podríamos llamarlo efecto red, un concepto que recuerda a las redes sociales y apps de mensajería instantánea.

Todas las redes sociales y apps de mensajería que han triunfado lo hicieron porque fueron capaces de escalar de manera casi instantánea. Facebook, WhatsApp, Line y WeChat han llegado hasta donde están porque todos nuestros contactos están ahí y entraron casi al mismo tiempo que cada uno de nosotros. Por eso es tan difícil construir una red social o app de mensajería que triunfe partiendo de cero, porque no tienes tiempo para crecer lentamente tu base. Por eso han fracasado innumerables compañías que han intentado crear una nueva red social o app de mensajería desde cero.

Con la distribución ocurre lo mismo. Las cadenas de supermercados juegan un papel protagonista en la venta minorista. Mercadona cuenta con 1.588 supermercados situados en poblaciones de toda la geografía española. 1.588 lugares conocidos por millones de personas en todo el país que saben que ahí van a encontrar lo que buscan, gracias a que es un lugar familiar. Amazon no puede competir lentamente contra Mercadona, construyendo su red de distribución de productos de supermercado desde cero porque carece de efecto red: no tiene la inmensa cantidad de clientes familiarizados que ya tiene la compañía valenciana.

Ni tampoco tiene el tiempo para construirlo desde cero.

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Los supermercados son como las apps de mensajería: necesitas tener muchos de golpe para poder rotar gran cantidad de producto en poco tiempo, de lo contrario se pudrirá

De ahí se explica la adquisición de Whole Foods, una cadena de supermercados cuyas ubicaciones se corresponden de manera significativa con el despliegue de Amazon Fresh en EEUU. Y es que, de golpe, Amazon ha comprado a su WhatsApp de turno (que recordemos, es de Facebook) y toda la red que le acompaña. Porque no sólo está comprando las ubicaciones de los supermercados, sino también a los millones de clientes acostumbrados a hacer la compra en ellos.

Trabajar con un producto que en 7 días se echa a perder es una gran presión para un negocio. Debe saber gestionar la recepción y envío a los supermercados de los alimentos para que éstos sean colocados lo suficientemente rápido como para que un cliente los vea y compre a tiempo. Comprar 10 toneladas de tomate para ensalada es relativamente fácil, pero cuando lo tienes, ¿cómo te deshaces de él?

Debes ser capaz de distribuirlo a los clientes antes de que se pongan malos. Y aquí es donde entra de nuevo el efecto red. Seguramente, a pocos del sector se le ocurrió pensar que Amazon podría solucionar su principal desventaja en la venta de alimentos frescos a base de talonario. Ahora, esto supone una posibilidad muy real para expandirse por otros continentes.

La dictadura de los átomos de Mercadona

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Adaptarse al mundo digital cuando tienes una mochila muy pesada en forma de átomos no es nada sencillo. Como prueba tenemos la maravillosa versión online del supermercado de Mercadona que mencionábamos al principio. “Una web es una chorrada que no sirve para vender más” es una frase que se podría escuchar de algún ejecutivo y no le faltarían pruebas. Como muestra está el hecho de que perdiera millones cada año. “¿Veis lo que os decía, la gente no quiere comprar online?”

Aunque más que los átomos, lo que Mercadona debe cambiar es su cultura. Dar el salto a lo digital no significa abrirse una cuenta de Twitter corporativa y lanzar un par de tweets ingeniosos,  ni tener una web molona. Tampoco se consigue contratando a veinte millenials muy digitales. Ni consiste en vender más con una tienda online. Es mucho más que todo esto.

La transformación digital no es sólo tecnología, es una oportunidad de conectar empleados, clientes y empresas

Es un cambio de concepto, de foco y de mentalidad. Es una fusión entre lo offline, lo físico y los átomos con lo online, los bytes y lo inmaterial. Es derribar las barreras que separan ambos mundos para hacerlo funcionar al unísono. Es aprovechar la tecnología existente y la futura para que todo fluya: empresa, empleados, clientes y proveedores. Porque lo digital se retroalimenta de lo físico y a la inversa.

En este salto, es muy tentador confundir digitalización con tecnología, cuando esta transformación engloba tres aspectos: recursos humanos, procesos y estrategia comercial. Una empresa como Amazon combina los tres y los hace girar alrededor del cliente, colocándolo en el centro de verdad. “Las personas primero”, un lema que siempre se ha dicho de boquilla pero pocos han aplicado en el mundo real.

En este sentido, Mercadona cuenta con un as en la manga. Su presidente es plenamente consciente de los retos a los que se enfrenta su empresa y no desecha la digitalización como una moda pasajera. Porque si la orden viene de arriba, este viaje es más sencillo de recorrer que si la cúpula lo ignora u opone frontalmente.

El tiempo corre en contra de Mercadona y Amazon

Tick-tack, es el sonido de los segundos desvaneciéndose. Tanto Mercadona como Amazon se encuentran en una carrera contrarreloj por ver quién consigue su objetivo antes que el otro. Mercadona está dispuesta a poner toda la carne en el asador, no sólo contratando a perfiles digitales sino adaptando la empresa a esta nueva realidad. Pero no tiene tiempo para derrochar.

Por su parte, Amazon es incapaz de crecer de manera orgánica. Necesita hacerse con un grupo distribuidor potente con presencia en toda Europa a ser posible. Aquí, su asociación reciente con el grupo DIA en España, es interesante pero insuficiente. Amazon necesita un grupo mucho mayor:

Ranking
Amazon no puede crecer orgánicamente, abriendo un supermercado tras otro. Necesita tener 400 o 500 en muy poco tiempo

Hay un ranking elaborado por Deloitte sobre las 250 cadenas de retail a nivel mundial clasificadas por facturación anual (nota: hay alguna contradicción sobre el año, parece 2016 pero en la tabla indica 2014). En la imagen superior podemos ver las 20 primeras, donde aparecen varias de Europa:

  • LIDL – Schwarz Unternehmenstreuhand KG de Alemania, en 4º lugar.
  • Tesco de Reino Unido, en 5º lugar.
  • Carrefour de Francia, en 6º lugar.
  • Aldi y Metro de Alemania, en 7º y 8º puestos respectivamente.

Para encontrar algún representante patrio, debemos ir hasta el puesto 44 donde nos encontramos con la propia Mercadona, o hasta el número 68 donde se encuentra El Corte Inglés (pero que engloba todo su negocio). DIA por su parte, está en el número 96. Tal vez, Amazon podría adquirir un player regional y no multinacional en cada uno de los países más relevantes de Europa. O que en este ranking haya alguno multinacional escondido del tamaño de Whole Foods, más asequible.

El partido parece que aún está abierto. Ambos colosos tienen ventajas sobre el otro, así como debilidades. ¿Y si Amazon acabara comprando Mercadona?

Otro comentario…

…extraído de un foro en el que se debate sobre una oferta de empleo a un ingeniero eléctrico senior por 1100 euros/mes (una vergüenza), y que me ha encantado porque refleja la realidad de un país enfermo:

Pon una oferta de trabajo buscando ingeniero con tres años de experiencia por 1.000€ y prepárate para recibir cientos de CV.

Busca un electromecánico especializado en grupos electrógenos que ofrezca experiencia y garantías, y ofrece 1.500€ al mes, ahora siéntate a esperar. Algunos se apuntarán, pero son matados que no cumplen con unos mínimos.

La formación como llave para el ascenso social ha sido una de las tantas mentiras que ha colado el sistema para tener atontada a la población joven, de tal forma que no haga arder las calles.

Es curioso como en mi empresa todos los operarios están casados o arrejuntados, con sus correspondientes hijos. Tienen su casa y su coche. Muchos de ellos se traen todoterrenos de 50.000€. Mientras tanto los “inteligentes” estamos empezando a formar cierto patrimonio después de habernos incorporado al mercado laboral mucho más tarde. Los que se casan lo hacen con tías que llevan más kilometraje que un taxi. Hoy en día un universitario es la definición de gilipollas en estado puro. Te dejas tu juventud y tu salud para después ser el pringado de la empresa.

Desde que se masificó la universidad estudiar es de imbéciles desde un punto de vista práctico. El sistema quiere borregos y para ello tiene que promocionar sus centros de adiestramiento.

¿CÓMO ES EL UNIVERSO: FINITO O INFINITO?

http://cienciadesofa.com/2017/07/como-es-el-universo-finito-o-infinito.html

Hoy toca responder a unas cuantas preguntas que quedaron en el aire cuando hablé sobre el concepto de universo observable que, en resumidas cuentas, es el volumen de 46.500 millones de años luz de radio que nos rodea. Esa esfera representa la distancia a la que se encuentran hoy en día los objetos más lejanos de los que tenemos información, que son los que emitieron la radiación de fondo de microondas hace 13.800 millones de años.

Pero, ¿qué relación tiene el límite del universo observable, también llamado horizonte de partículas, con el tamaño real del universo? ¿Hay más espacio y galaxias tras ese horizonte o la realidad termina en él como si fuera una carretera cortada? Y, si el universo continúa más allá de este límite, ¿el espacio y las galaxias se extienden hasta el infinito o dejarías de ver materia si te alejaras lo suficiente?

Creo que son demasiadas preguntas incluso para mí.

No te preocupes, voz cursiva. Empecemos por lo básico: ¿cómo sabemos que el universo continúa más allá del universo observable?

Ya habíamos visto que el universo no está en expansión porque las galaxias se estén alejando de un punto “central” del espacio sino que, en realidad, lo hace porque el propio espacio que las separa se está estirando. Como todas las galaxias se alejan unas de otras ellas sin ningún punto de referencia común, siempre te dará la impresión de que tú estás en el centro del universo y que el resto de las galaxias son las que se están alejando de ti, vayas donde vayas.

Por supuesto, eso no es más que una ilusión óptica que se puede apreciar claramente en esta secuencia de imágenes: cada vez que se centra el mismo punto de las dos imágenes (los puntos están más separados en una de ellas), el resto quedan descentrados, dando la impresión de que todos los demás se han alejado de él.

En la vida real, este fenómeno provoca que cada punto del espacio tenga su propio universo observable a su alrededor, lo que significa que, si te mudaras a una galaxia lo suficientemente lejana, observarías regiones distantes del universo que quedan fuera de nuestra vista desde la Vía Láctea.

Y a cada observador que está en el centro le parece que todo lo que le rodea se está alejando de él.

Total que, como parece que el universo no tiene un centro absoluto y a lo que llamamos universo observable es una simple cuestión de perspectiva, entonces parece lógico concluir que el universo continúa más allá de nuestro universo observable.

Captado. Así que, en principio, existirían más espacio y más galaxias tras el horizonte de partículas ¿verdad?

Exactamente, voz cursiva.

Vale, vale. Pero, entonces, ¿qué pasa con todo ese universo que hay más allá de nuestro universo observable? ¿Es una esfera aún mayor, pero con un tamaño limitado? ¿O, por el contrario, las galaxias se extienden para siempre en todas las direcciones?

Esa es una pregunta más difícil de responder.

Para poder estimar hasta qué distancia se extiende universo más allá del horizonte de partículas, primero tendríamos que recibir algún tipo de información emitida desde esa región que nos permitiera deducir cómo está estructurada. El problema es que todo lo que se encuentra más allá de nuestro universo observable se aleja de nosotros a velocidades muy superiores a la de la luz, de modo que nunca podremos recibir ninguna señal emitida desde su interior.

De hecho, incluso hay objetos que están dentro de nuestro universo observable que se alejan de nosotros tan deprisa que nunca sabremos nada más de ellas. Esto se debe a que se encuentran tras otro límite cosmológico, el horizonte de sucesos del universo, que representa la distancia a partir de la que un rayo de luz emitido ahora mismo nunca podrá alcanzarnos el el futuro, por mucho que se expanda nuestro volumen de Hubble.

Actualmente, esta frontera se encuentra a unos 16.300 millones de años luz así que, como podéis ver en la siguiente imagen, eso limita mucho la cantidad de información del resto del universo observable que podremos recibir en un futuro.

Pero, un momento, ¿cómo que no tenemos información de la materia que hay más allá del universo observable? ¿Y qué pasa con el famoso flujo oscuro?

Buena observación, voz cursiva, aunque no sé de dónde sacas eso de famoso.

El flujo oscuro es una supuesta anomalía en la distribución de la velocidad de algunas galaxias lejanas que parece indicar que se están moviendo hacia la misma región del espacio (aún más alejada que el famoso Gran Atractor). En base a estos datos, se ha sugerido que, en el pasado, estas galaxias podrían haber sido atraídas por la gravedad producida por una gran concentración de masa situada más allá de nuestro universo observable… Pero aún se está debatiendo la existencia de esa anomalía así que, de momento, no hay nada claro.

En cualquier caso, aunque no tenemos evidencias directas de que hay algo más allá del horizonte de partículas, el consenso el universo observable es una parte de un universo aún mayor. Partiendo de ahí, existen dos opciones: que la extensión del universo sea limitada más allá de nuestro horizonte de partículas o que se extienda infinitamente en todas las direcciones.

Veamos qué consecuencias tendría cada una de ellas.

HIPÓTESIS 1: EL UNIVERSO ES FINITO.

Venga, voy a ayudarte a encaminar esta sección. ¿Cómo se supone que funciona un universo infinito? ¿Es como una esfera enorme llena de galaxias que se acaba de repente? ¿O hay algún tipo de barrera al final, como un barranco en el límite del espacio?

Gracias, voz cursiva, pero no hay nada de eso. Un universo finito no tiene por qué estar limitado necesariamente por una frontera.

Hace un tiempo estuve hablando sobre qué significa que el universo sea “plano”. Los astrónomos no están afirmando que el espacio tiene literalmente dos dimensiones cuando dicen que el universo es “plano”, sino que es un término con el que se refieren a si nuestro espacio tridimensional está curvado o no sobre una dimensión adicional.

La curvatura del espacio influye en la pregunta de hoy porque, si se descubriera que el universo tiene una curvatura positiva (como una esfera), entonces no sólo significaría que el espacio está cerrado sobre sí mismo y que, por tanto, el universo tiene un volumen finito sino que, además, implicaría que tampoco tiene ninguna frontera que lo delimita.

¿Pero cómo puede estar el espacio tridimensional cerrado sobre sí mismo? ¿Y cómo no va a tener una frontera? ¿Cómo se supone que tengo que tragarme eso?

Intentaré ponerlo de otra manera que suene menos extraña.

Imaginemos que nos encontráramos sobre una superficie plana y finita que flota en medio del espacio (que no es el caso). Si nos pusiéramos a caminar en línea recta en cualquier dirección encima de ese mundo plano, entonces terminaríamos llegando hasta el borde y nos veríamos obligados a detenernos. Sobre una superficie curvada como la de una esfera, en cambio, ocurre algo muy distinto: si caminamos en línea recta en cualquier dirección, siempre volveremos al mismo punto de origen incluso aunque, desde nuestro punto de vista, no hayamos hecho más que alejarnos de él durante todo el camino.

¿Y qué tiene que ver esto con el universo real? Pues que si el espacio tuviera curvatura positiva y, por tanto, estuviera cerrado sobre otra dimensión adicional, entonces podrías montarte en una nave, partir en cualquier dirección en línea recta y, con el tiempo suficiente, volverías a llegar a la Tierra aunque nunca hubieras dado media vuelta.

Ah, vale, como en esos videojuegos viejos en los que desaparecías por un lado de la pantalla y aparecías por el otro.

Sí, bueno, más o menos. En cualquier caso, la ventaja de vivir en un espacio cerrado es que puedes calcular el tamaño del universo si consigues medir su curvatura. Y eso es precisamente lo que se está intentando.

En primer lugar, me gustaría adelantar que no tiene pinta de que el espacio tenga curvatura alguna: las mediciones más precisas que se han hecho hasta ahora parecen sugerir que vivimos en un universo “plano”. Pero, aunque hablaré sobre eso en un momento, en principio también existiría la posibilidad de que vivamos en un universo cerrado (y, por tanto, finito), pero tan grande que somos incapaces de distinguir su curvatura con la tecnología actual.

Partiendo de esta premisa, hay gente que se ha dedicado a intentar estimar cómo sería esa curva imperceptible e intentar calcular el tamaño del universo. Por ejemplo, en 2011, un grupo de investigadores aplicó análisis estadístico sobre el mapa de la radiación de fondo de microondas y concluyeron que, para observar una curvatura tan pequeña, tendríamos que estar metidos en un universo con un volumen 250 veces mayor que el de nuestro universo observable.

Por otro lado, otro artículo de 2006 sostenía que el volumen del universo podría ser al menos 21 veces mayor que el del universo observable. Pero el artículo añadía que, en el caso de que el universo fuera finito, las perturbaciones que sufre la radiación de fondo de microondas de camino a nuestros telescopios harán que nunca podamos saber si su volumen es más de 10.000 veces mayor que el del universo observable, por mucho que mejore la precisión de nuestros instrumentos.

Pero, pese a que existe la posibilidad de que vivamos en un universo “cerrado” y finito, aunque tan grande que nunca podremos deducir su tamaño, de momento hay otro escenario que parece más probable…

HIPÓTESIS 2: EL UNIVERSO ES INFINITO.

Ya en el siglo XVI, se razonó que el universo tenía que ser finito porque, si fuera infinito y contuviera una cantidad ilimitada de materia, en todos y cada uno de los puntos del cielo habría una estrella. Si esto fuera cierto, entonces el cielo debería estar permanentemente iluminado por la luz combinada de infinitas estrellas… Y, como habréis notado, ese no es el caso.

Pero esta contradicción no demuestra que el universo tenga que ser necesariamente finito: hoy sabemos que la expansión del universo se acelera con la distancia así que, incluso aunque existiera un número infinito de estrellas ahí fuera, sólo podemos ver la cantidad finita que está dentro de nuestro volumen de Hubble. Y eso por no decir que la luz emitida por objetos suficientemente lejanos está tan estirada por la expansión del espacio que queda fuera del rango de la luz visible.

En realidad, el hecho de que no se haya podido medir una curvatura apreciable del espacio apoya la idea de que el universo podría ser infinito.

¿Pero qué quiere decir exactamente que el universo podría ser infinito? ¿Que sería infinitamente grande y contendría infinitas galaxias? ¿Que contiene una cantidad limitada de materia, pero el espacio es infinito? ¡ESPECIFICA!

Me refiero a que podría ser infinito en los dos sentidos: tanto en su extensión como en la cantidad de materia que contiene.

Hemos visto que, en un espacio tridimensional cerrado, siempre volverías al punto de origen si te movieras en línea recta. Pero, si hicieras lo mismo en un espacio plano (e infinito), simplemente te alejarías de tu planeta de origen eternamente y nunca más volverías a ver a tus seres queridos… Aunque es posible que encontraras cosas bastante raras por el camino.

Como explica Fraiser Cain en Phys.org la probabilidad de que cualquier cosa se repita en alguna región del espacio en un universo infinito debería ser del 100%. Por tanto, podrías encontrar cualquier cosa imaginable si te alejaras lo suficiente de tu planeta natal, siempre y cuando las leyes de la física permitieran su existencia. De hecho, en un universo infinito, nada impediría que exista un planeta idéntico a la Tierra habitado por una copia exacta de ti mismo en algún lugar del espacio… O incluso que existieran infinitas versiones de ti mismo perdidas en la distancia eterna.

Pero, antes de que convirtamos la ficción en ciencia, no está de más mencionar que todo esto es especulación: hay se opone a esta idea y sostiene que un universo infinito no implica necesariamente que cualquier evento se tenga que repetir más de una vez en su interior.

Bueno, vale, pero estoy empezando a aburrirme de tantas elucubraciones sin fundamento. Ve al grano: ¿El universo es finito o infinito?

Pues siento decepcionarte, voz cursiva, pero nadie lo sabe de momento. En base a los datos de los que disponemos a día de hoy, podemos encontrarnos en dos escenarios:

  • Si el espacio no tiene curvatura (que, de momento, parece ser el caso), el universo podría ser infinito tanto en su extensión como en la cantidad de materia que contiene.
  • Si el espacio tiene una curvatura positiva tan leve que no la podemos detectar, entonces viviríamos en un universo inmenso, pero finito, cerrado sobre sí mismo.

Para variar, las cosas no son tan simples porque, mientras que un espacio con curvatura positiva da lugar necesariamente a un universo finito, parece ser que hay topologías que permiten que un espacio plano también genere un universo finito.

En cualquier caso, si desconocer la verdadera extensión del universo os impide dormir, tened en cuenta este dato: tanto si el universo es finito como si es infinito, permaneceremos siempre atrapados en el interior de nuestro universo observable.

Es más: teniendo en cuenta que el horizonte de sucesos del universo está mucho más cerca que el límite del universo observable, incluso aunque ahora mismo nos montáramos en una nave del futuro y pusiéramos rumbo a los confines del espacio, tan sólo tendríamos acceso al 3% del universo observable. Y ese número no hace más que bajar a medida que la expansión del universo se acelera.

O sea, que nunca podremos comprobar personalmente si alejarte en línea recta de la Tierra te lleva de vuelta a casa o si, por el contrario, te distancia para siempre de tus seres queridos, porque nunca llegaremos a atravesar el límite del universo observable para ver qué hay más allá… A menos que alguna de esas tecnologías teóricas tan recurrentes en la ciencia-ficción se convierta en una realidad (como los agujeros de gusano).

Así que no te preocupes de momento, voz cursiva, porque, independientemente de que el espacio sea finito o infinito, estaremos para siempre atrapados en un pequeño volumen del universo observable.

Soy psicóloga y sufro ansiedad

http://rasgolatente.es/psicologa-sufro-ansiedad/

El 11 de septiembre del pasado año sufrí mi primer ataque de pánico. En su momento no tuve claro qué me estaba pasando. Ahora sí. Pero empecemos por el principio. Era un día normal. No me encontraba peor que otros días. Es más, era uno de los mejores momentos de ese año, todo estaba tan bien como podía estar. Sin embargo, esa mañana, mientras trabajaba, me tomé un café –el segundo de la mañana– como muchos otros días. Al terminar la taza comencé a sentir mareo, dificultades para respirar, opresión en el pecho, taquicardia, sudoración en las manos, temor a desmayarme, a estar sufriendo un derrame cerebral, un ataque al corazón… Terror. Miedo a morirme. Todo ello acompañado por el temor a desmayarme en público, a, en definitiva, perder el control de mí misma y de mi cuerpo. El café no fue el culpable, claro. Tan solo fue el detonante de algo mucho más profundo que llevaba meses , incluso años, gestándose.

Piense en seis personas de su entorno. Manténgalas en su memoria. Ahora considere que, según las estimaciones disponibles, una de esas seis personas sufrirá en algún momento de su vida un trastorno de ansiedad: ataques de pánico, agorafobia, fobias específicas, fobia social, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés post-traumático, trastorno por estrés agudo, trastorno obsesivo-compulsivo o trastorno de ansiedad no especificado. Con este post no pretendo dar claves para superar un trastorno de este tipo ni voy a ofrecer recetas mágicas. Mi pretensión es más modesta: ayudar a normalizar un trastorno que nos puede afectar a todos, bien sea directamente o a personas cercanas. Y dentro de ese ‘todos’, claro, no estamos excluídos los profesionales de la salud mental.

Y es que sí, soy psicóloga y he sufrido (sufro) un trastorno de ansiedad. En principio mi formación no debería ser relevante en esto, pero quizás sorprenda que una de las frases que más he escuchado estos últimos meses haya sido “¿tienes ansiedad siendo psicóloga?”. Cuando tenía ánimo para responder mi respuesta era “pensar que un psicólogo no puede padecer algún tipo de problema de salud mental es como pensar que un médico no puede resfriarse”. Ni los psicólogos, ni ningún otro profesional, estamos exentos de sufrir problemas de salud. En mi caso, descubrí que tampoco parecía tener más herramientas que el común de los mortales para hacer frente a este trastorno.

Hace unos años una amiga muy cercana comenzó a sufrir problemas de ansiedad. Yo me permití el lujo de darle algunos consejos –que acudiera a un profesional de la salud mental, que realizara técnicas de relajación, etc.–, pero cuando me llegó el turno a mí no fui capaz de aplicarme ninguno de esos consejos. Y es que, ya lo dicen, “en casa de herrero, cuchillo de palo”.

Mentiría si dijera que el primer ataque de pánico fue el comienzo de mis problemas de ansiedad, así como tampoco fue la peor parte de todo este proceso. Todo comenzó hace aproximadamente dos años. Al principio la ansiedad se presentó con síntomas leves: noches aisladas y alejadas en el tiempo en las que los síntomas físicos eran la dificultad para quedarme dormida, la sensación de tener la mandíbula rígida y dificultad para tragar. Sin embargo, había otro tipo de síntomas que me angustiaban más: me sentía mareada y me daba miedo quedarme dormida, por si me daba algún tipo de ataque, un derrame, un ictus, y me moría durante la noche sin enterarme. Temía dormirme y no volver a despertarme. La angustia y el miedo me mantenían en vela hasta que me dormía de puro cansancio.

No me costó darme cuenta de que eran síntomas de ansiedad. No, lo supe muy pronto, seguramente debido a mi formación personal, pero eso no hizo que le diera la importancia que merecía. Por una parte, no quería aceptar que era posible que tuviera un problema de este tipo y, por otra, creí que sería algo temporal y podría controlarlo yo sola. Ese fue mi primer error.

Esta situación se extendió durante meses: una época en la que estuve sin trabajo y tenía dificultades para encontrarlo, otra época en la que sufrí un desengaño sentimental, etc. Mi malestar, las noches en vela y los mareos que no sabía de dónde venían justo después de consumir cosas excitantes (café, coca-cola, etc.) empeoraron ligeramente con el diagnóstico y avance de la enfermedad terminal de una de las personas más importantes de mi vida. Siempre he sido una persona muy sensible; mi familia y amigos se ríen de mí porque lloro por todo. Sin embargo, durante toda su enfermedad, y después de su muerte, no fui capaz de llorar. Estaba completamente bloqueada y no era capaz de explicar las emociones ni de aceptar lo ocurrido.

Localizar la causa de lo que nos ocurre no resulta fácil. Muchas veces no hay una sola ni tenemos modo de encontrarla, pero yo creo esta situación fue la gota que colmó el vaso. Mi miedo a morir yo, o alguna de las personas que quiero, se incrementó y aparecía en los momentos más inesperados y de la forma más variopinta. Cuando menos lo esperaba, el miedo me atacaba y me dejaba helada y paralizada. Todavía hoy no sé cómo explicar la sensación de frío en el estómago, como si perdiera toda la sangre de golpe. Recuerdo una ocasión en la que iba por la calle calzada con unos tacones altos. Comencé a pensar que podía tropezarme, no mantener el equilibrio, caerme y abrirme la cabeza contra el suelo. No era tan solo el pensamiento de que pudiera ocurrir, sino miedo real, que me paralizaba, me provocaba taquicardia y me daba ganas de volver a mi casa lo más rápido posible para volver a sentirme segura.

Algunas situaciones cotidianas, como coger el tren, comenzaron a preocuparme por el riesgo a sufrir un accidente. Dejé de leer periódicos o ver las noticias porque cada noticia sobre accidentes o fallecimientos inesperados me angustiaba pensando que podía pasarme a mí también. Estos pensamientos se presentaban con un temor intenso, sudoración de las manos y algo de taquicardia. Además, en esa época, comencé a sufrir cada vez más dificultades para dormir.

En cualquier caso, esos momentos eran breves y cuando me distraía era capaz de olvidarlos, por lo que, aunque me preocupó lo suficiente como para comentarle la situación a mi familia, tampoco busqué ayuda profesional. Me limité a tomar tilas para intentar dormir mejor y esperé a que se me pasara por sí solo. Segundo –y más grave– error.

Esa situación se mantuvo durante algo más de un mes. Después de eso pasé por un periodo breve en el que me sentía bien, conseguía dormir con facilidad y no me acosaban los pensamientos catastrofistas. El periodo fue muy breve, pero yo me confié, y asumí que lo que fuera que me pasaba ya estaba solucionado y que, aunque me lo había llegado a plantear, ya no necesitaba ayuda profesional.

Pocas semanas después tuve el primer ataque de pánico.

Ahora, mientras lo escribo, me pregunto cómo no fui capaz de darme cuenta de lo grave de la situación y de cuánta ayuda necesitaba, pero no lo fui, y ser psicóloga no lo facilitó.

El mismo día del primer ataque de pánico, movida por el miedo intenso y la angustia incontrolable que sentí, localicé a una psicóloga con una formación que me convenció y solicité una cita para tres días después. Sufrir esa situación y verme absolutamente sobrepasada me hizo entender que necesitaba ayuda y que yo sola no podía controlarlo. El miedo a no superar la situación nunca por mí misma fue lo que me movió al fin. No quería, no podía volver a pasar por algo así.

Además de buscar ayuda psicológica acudí a mi médico de cabecera, derivada desde el servicio de Urgencias en el que acabé después de dicho primer ataque donde hicieron uso del Lorazepam para controlar mi ataque. Ella me propuso un tratamiento farmacológico que en un principio no quise seguir.

Dos días después del primer ataque de pánico sufrí el segundo estando en casa. A pesar de saber lo que me estaba pasando y que ya me había ocurrido antes sin mayores consecuencias no fui capaz de manejarlo y, de nuevo, tuve que recurrir al Lorazepam ya que el miedo me sobrepasaba y todavía no tenía las herramientas necesarias para sobrellevarlo sin ayuda de fármacos.

Lo peor no eran los ataques de pánico sino el estado general en el que me encontré cada día después de ese segundo ataque. Estaba constantemente mareada, como si fuera en un barco o el suelo fuera completamente irregular. Estaba desconcentrada, cansada, incapaz de prestar atención, constantemente pendiente de mi estado, asustada de volver a sufrir otro ataque. El miedo no daba tregua. Miedo y angustia. No era capaz de prestar atención a la gente que tenía alrededor. Salía con mis amigas o mis familiares y no era capaz de seguir sus conversaciones porque el malestar y el miedo apenas me dejaban salir de mí misma. He olvidado conversaciones y situaciones enteras de aquellos meses. Y no es que no recordara exactamente las conversaciones, pero me sonaran, sino que no recuerdo que hayan ocurrido en absoluto. He olvidado haber visto películas, haber escuchado canciones, etc., totalmente por completo. Durante meses he estado mirando hacia mí misma a la espera de una parte oscura que me acechaba.

Y dentro de mí los pensamientos recurrentes. Me atacaban y no era capaz de controlarlos. Todos relacionados con la muerte o con accidentes, con cuándo y cómo iba a morir, con que todos mis familiares y seres queridos un día ya no estarían y no sabía cuándo sería la ultima vez que los vería. Imaginad la angustia de que ver a tus seres queridos dispare el pensamiento de si esa será la última vez que los vas a ver. Llegué a un extremo en el que me cruzaba con gente por la calle y solo pensaba en los años que esas personas habían vivido. Calculaba la edad que debían tener y pensaba que si ellos habían llegado a esas edad igual yo también era capaz. Pensaba una y otra vez en el momento en el que me llegara la hora de morir. Temía envejecer porque me acercaba a la muerte. Me preguntaba cómo sería, si sentiría miedo o al ser mayor ya no lo tendría. Todos sabemos que algún día nosotros y las personas que queremos ya no vamos a estar, pero vivimos el día a día sin pensar en ello. Sin embargo, para mí era como si eso que yo siempre había sabido que estaba ahí de pronto alguien lo estuviera iluminando con un foco potentísimo y ya no fuera capaz de mirar otra cosa. La verdad es que temí no ser capaz de recuperarme nunca o caer en una depresión.

Durante las primeras semanas, ya lo he comentado, preferí no tomar demasiado Lorazepam a pesar de que mi médico me lo había recomendado. Profesionalmente siempre he defendido la combinación de psicoterapia y uso controlado de medicación, pero cuando me llegó el turno a mi caí en los mismos prejuicios que otras personas y temí engancharme, volverme tolerante y necesitar cada vez más, etc. Probé a tratarme únicamente con psicoterapia, pero la mayoría de las noches necesitaba media o una pastilla para conseguir dormir.

Las noches eran, sin duda, el peor momento. Llegaba a las nueve de la noche con una tensión altísima, temblaba incontroladamente y me faltaba el aire. Era como estar aterrorizada sin interrupción. Una vez, de vacaciones con mi pareja, me encontré en el coche temblando de miedo, sin que él pudiera hacer nada para consolarme y sin que hubiera pasado nada. La ansiedad y la sensación de pérdida de control van de la mano. El miedo me atenazaba, me impedía comer, me hacía temblar como si estuviera muerta de frío. Pensad en el miedo más intenso que hayáis sentido jamás e imaginad que dura horas o incluso días.

Finalmente, acepté el consejo de mi doctora de cabecera, a la que agradezco su buen hacer, ya que desde el primer momento me trató con respeto, seriedad y preocupación, y comencé a tomar algo de medicación — siempre bajo control e indicación médica — a media tarde para llegar a la noche más calmada. Dejar de sentir ese miedo tan intenso y constante gracias a la medicación me ayudó no solo a ser capaz de relajarme, sino a ser capaz de aprovechar la terapia mucho más y mejor, ya que al fin podía comenzar a concentrarme.

En cuanto a la psicoterapia, supuso un trabajo muy intenso y profundo. Comenzó por darme cuenta de que la ansiedad no sobrevino de pronto, sino que se debía a mis patrones de comportamiento, de manejo del estrés, de afrontación de problemas, de falta de autoestima, etc. Y que no todo se limitaba a las situaciones recientes, sino a todo un historial de necesidad de control, de falta de asertividad, de baja autoestima y de problemas de confianza en mis capacidades personales. Se debían a una personalidad catastrofista muy centrada en todo lo que podía salir mal. Las situaciones estresantes recientes lo único que habían hecho eran llevarme al límite.

El trabajo personal de autoconocimiento y de cambio que debí realizar el tiempo que duró la terapia no fue sencillo, tampoco exento de dolor, pero me sentí acompañada durante todo el camino por mi psicóloga, por mis familiares y por mis amigos, que desde el primer momento supieron lo que me estaba ocurriendo. Debí ser muy constante y poner toda mi fuerza de voluntad en esforzarme en aprovechar la terapia, llevar a cabo las propuestas que mi psicóloga me hacía y no rendirme aunque tardara en ver resultados. Además, hablar sobre mi situación con mis seres queridos fue de mucha ayuda ya que descubrí cuánta gente había pasado por ello, incluso dentro de mi familia más cercana, sin que yo lo supiera. El testimonio y apoyo de otras personas que habían recorrido un camino similar al mío resultó de gran ayuda. Me ayudó a ver que se podía salir de aquello y que no estaba sola.

Ha pasado casi un año y mi ansiedad no ha desaparecido ni ha terminado el trabajo personal que debo hacer cada día, pero ya no me domina, no me mantiene sin dormir cada noche y no me condiciona. Cada día es un esfuerzo para seguir cambiando y mejorando mis patrones de comportamiento y los pensamientos negativos que me sobrevienen, pero ahora tengo las herramientas necesarias y la motivación para hacerlo y sé, que si lo necesito, puedo volver a acudir a mi psicóloga. No he cambiado por completo mis antiguos hábitos, pero ahora soy consciente de lo que me hacía y hago a mí misma y eso me ayuda a ser capaz de pararme y buscar opciones diferentes. La terapia y el trabajo personal me han hecho consciente de múltiples actitudes y comportamientos evitativos que llevaba a cabo sin haberme dado cuenta nunca.

Como he dicho al principio, nadie está libre de sufrir cualquier tipo de enfermedad, independientemente de su profesión, pero los trastornos de ansiedad pueden mejorar y controlarse con ayuda profesional. En mi caso fue necesaria la ayuda de psicoterapia y medicación. Cada uno debe buscar la opción que mejor se ajuste a sus necesidades, pero siempre, siempre, siempre solicitar ayuda profesional. Se puede controlar, puedes no solo recuperar tu vida normal, sino mejorarla. Pero no puedes ni tienes por qué hacerlo solo, no importa si eres psicólogo, amo/a de casa o astronauta. Necesitamos ayuda y debemos buscarla tanto en nuestro centro médico de atención primaria, donde tu médico de cabecera valorará si tratarte él o derivarte al psiquiatra, como en un psicólogo especializado en trastornos de ansiedad. La página web del Colegio Oficial de Psicólogos de tu provincia puede ayudarte en dicha búsqueda.

Hablar con tus seres queridos u otras personas que hayan pasado por la misma situación que tú puede resultar de gran ayuda. Para mí lo fue.

No estás solo en esto y una vez que decidas pedir ayuda no volverás a estarlo nunca.

Desempleados, ese gran negocio

https://www.meneame.net/m/Art%C3%ADculos/desempleados-ese-gran-negocio

Desde noviembre de 2015 soy uno de los varios millones de personas que han pasado a engrosar las listas de desempleados, me resisto a utilizar la palabra “paro” y sus derivados, pues el significado de estas no reflejaría en absoluto mi actual situación. Para quien haya estado en la misma coyuntura, estará de más explicar el estado de ansiedad que provoca estar en una circunstancia que no has buscado y en la que los muchos esfuerzos que dedicas a subsanarla resultan en vano. Pero sin duda lo que más me ha sorprendido y no precisamente para bien, han sido las prácticas de las personas cuyo trabajo supuestamente es ayudarte a resolver tal tesitura.

Dichas personas tienen un empleo cuyo nombre resulta imposible que pueda prestar a confusión, “orientador laboral”, aunque cabe destacar que en los últimos tiempos han surgido conceptos como: “coaching”, “mentoring”, “networking” …etc. Por lo que se ve las palabras en inglés suenan mejor, y parece que solo por pronunciarlas ya estás haciendo algo de suma importancia, aunque los resultados sean siempre nulos, y te quede la extraña sensación que eres el instrumento que sirve para justificar el trabajo de ciertas personas y también para que instituciones tanto públicas como privadas reciban jugosas subvenciones.

¿Pero cuál es el método principal de las personas anteriormente mencionadas?, pues uno que desgraciadamente se ha puesto de moda últimamente, “pensamiento positivo”, dos palabras que oírlas me provoca una ira que solo mi moralidad consigue contener. Y es que analizando en profundidad esas dos palabras, lo único que queda claro es que quien las pronuncia te hace culpable de tu situación por no recrear cada vez que sales a la calle la memorable escena de la película “Cantando bajo la lluvia”, como si el ser feliz en lugar de ser un derecho fuese una obligación.

Mi conclusión tras lo explicado anteriormente es sencilla. La psicología (en la cual no he creído nunca) ha adquirido mucho protagonismo en tiempos de crisis, creo que con la deplorable intención de convertirse en el efecto placebo de personas cuya situación comienza a ser o ya es desesperada. Un servidor ha asistido a sesiones de coaching en las que entre otras cosas se me comparaba con el camino de Santiago, con el bambú, en las que se me pedía que me describiese a través de un objeto que previamente había cogido de una bolsa sin mirar, o que mirando la imagen de un iceberg dilucidase si yo era la parte que sobresalía del agua o la que quedaba sumergida.

¿Y qué me queda después de todas estas experiencias?, aunque me esfuerzo en pensar que dichas personas creen realmente en lo que hacen y que tienen buena intención, este pensamiento va dejando paso a lo que expresaba en el segundo y tercer párrafo de este artículo, más teniendo en cuenta que vivo en un país cuya máxima es hacer negocio de todo. Con este panorama resulta difícil, si no imposible, pensar que los parados no íbamos a servir para que algunos se lucrasen.

Comentario mío: algunos todo esto ya lo sufrimos hace muchos años, no es de ahora, y eso del pensamiento positivo hace ya 20 años que lo sufrimos e intentamos combatirlo. En el mundo de la educación, además, no hay que olvidar que la nefasta LOGSE ya introdujo todo esto con su neolenguaje incorporado, y acompañada de los orientadores o pedagogos (pedabobos para algunos), cuyo trabajo, 20 años después, sigue sin estar muy claro.

Ha habido una invasión de la psiquiatría en el imaginario de la gente

http://www.eldiario.es/andalucia/invasion-psiquiatria-imaginario-gente_0_313219336.html

Guillermo Rendueles, durante la entrevista

Guillermo Rendueles (Gijón, 1948) es un psiquiatra contra la psiquiatría. O al menos, “contra las prácticas habituales de la psiquiatrización”. Militante del movimiento antipsiquiátrico y escritor (su última obra es Egolatría, 2005), lleva décadas nadando contra la corriente que nos promete que la felicidad está en la consulta de un psicólogo, y denunciando las falsas promesas que los minoristas del bienestar empezaron a vendernos cuando quebraron los mecanismos colectivos que enseñaban a vivir: “Antes a la gente la traían a empujones al psiquiatra; ahora las salas de espera están llenas”. Estuvo en Málaga para participar en las Jornadas sobre política y subjetividad que organiza La Invisible, bajo el título “La potencia común en una sociedad patologizada”. “No hay cosa en la vida, desde el sexo, a morirse o tener depresión, que no sea guiada por psiquiatras. ¿Cómo se ha producido ese proceso?”. De eso versó su charla.

Usted se opone a la corriente dominante en la psiquiatría. ¿Es cada vez más difícil ser heterodoxo?

Si quieres trepar y hacer carrera supongo que sí, pero yo ya soy muy mayor para hacer carrera. Las mayores dificultades son los usuarios: todos los días vienen 15 personas con peticiones completamente descabelladas. Se les ha prometido bienestar en un estado sanitario que les dice que si llevas mala vida, vas a un psicólogo o psiquiatra y la puedes llevar mejor; por desgracia les tengo que decir que ni con pastillas les puedo ayudar a salir de esos malestares más que un poquito.

La psiquiatría y la psicología hacen falsas promesas que luego no pueden cumplir. Hay un texto que se llama “Escuchando al Prozac”, en el que uno de los inventores se plantea cuándo sería correcto parar un duelo cuando se muere un hijo, si vas a atenuar los sentimientos de pena y si es moral. Si se te muere un hijo, aunque te tomes veinte Prozac cada día, te mueres de pena. Hay una falsa promesa de salud y bienestar que la gente oye y cree en un proceso de individuación, porque ha quebrado el “nosotros”; antes se sabía que el duelo había que hacerlo yendo a misa o blasfemando a Dios, pero en grupo.

¿Y cómo se ha llegado a esto?

Ha sido poco a poco. Hay una quiebra de la sociedad tradicional, que daba aportes para esos problemas, un “nosotros” que cuando se te moría alguien te decía cómo hacer duelo. La pena se “colectivizaba”. Ahora nadie sabe cómo envejecer o criar a los niños, si darles un cachete o no, si es bueno o no fingir orgasmos. Ha sido un proceso de invasión de la vida cotidiana por técnicos que dan soluciones técnicas al proceso del vivir común. Sin aquellos grupos naturales que nos enseñaban a vivir, es muy difícil… Porque solos en casa, cada uno viendo la tele, necesitamos seguramente técnicos que enseñen a vivir.

Sin embargo, las redes familiares parecen resistir en España como elemento contrario a esta tendencia de destrucción de los grupos naturales…

Sí, y quienes estudian las crisis españolas se asombran del aguante de la estructura familiar. También pasa con la Iglesia católica o las prácticas tradicionales. Cuando hay una catástrofe de un pesquero en la Costa da Morte, lo primero que hacen con los familiares es reunirlos en un polideportivo con un psicólogo a que hagan duelo. Pero a las familias se le hincharon los huevos, y ellas se fueron ellas a rezar rosarios donde solían aparecer los muertos y ellos a beber orujo. En los atentados de Atocha preguntaron: “¿Qué quieres, psicólogo o cura?” y les fue mejor a los que pidieron cura, mientras que hubo que poner psicólogos para atender a los psicólogos. El capitalismo es una especie de destructor de todo, para que lo único que funcione sea el mercado y sus cálculos. Todos los arcaísmos y todo lo que resiste al mercado, como tradiciones, familia, Iglesia, en contra de lo que pensaba el marxismo tradicional, es progre.

¿Y cómo ha llegado la psiquiatría a extender su objeto?

Hay un extravío. El movimiento antipsiquiátrico promovió sacar a la gente de los manicomios, pensando que sería acogida por sus grupos naturales. En ese momento la psiquiatría cae en barrena. Yo estaba en EEUU a finales de los 70, y nadie quería ser psiquiatra o psicólogo. Pero hay una especie de resurgir cuando se junta una coalición de psiquiatras que hace la clasificación DSM3 e inventan fármacos que, sin ser muchos mejores que los anteriores, no dan tantos efectos secundarios. Y se dice a los psicólogos que tienen que ser economistas de lo íntimo; que invertir tus afectos necesita un técnico que los gestione, porque tú solo no vas a poder. Ese es el momento clave. La antispiquiatría no culmina sino que fracasa, y se provoca un movimiento contrarrevolucionario.

Esa ola todavía nos invade, hasta el punto de que el único premio Nobel que es psicológo se llama Kahneman, y da clases de Economía. Hay un juego de síntesis entre lo económico y lo psicológico: “pregúntele a su economista de cabecera”. La psicoeconomía es la dominante en la universidad americana. Hoy los economistas aconsejan de todo, basándose en curvas de utilidad: cuándo perder la virginidad, si es mejor tener pareja estable o no… Todo es calculable. Kahneman dice que estamos todos mal porque tratamos de encontrar orden a un mundo presidido por la ley de probabilidades.

Entonces, ¿cuáles son las funciones actuales de la psiquiatría y la psicología, y cuáles deberían ser?

¿Qué diferencia hay entre la psiquiatría y el resto de la medicina? Que en la psiquiatría los elementos científicos son los mismos que los que tenía Freud, prácticamente. El traumatólogo te puede decir “tienes una hernia porque lo veo en este escáner”; cuando le preguntas a un psiquiatra “¿cómo sabe que tengo depresión?”, te puede decir lo mismo que Freud: “Te escucho y me suena lo que dices a eso”. ¿Por qué la psiquiatría ha invadido tanto? Porque la DSM3 no refina los criterios, sino que los difumina. La psiquiatría clásica decía que la tristeza del depresivo y la del normal, aunque se llamasen igual, son cosas radicalmente distintas. La depresión es un monstruo psicológico, decían los clásicos, y por tanto un caso psiquiátrico. No se va al psiquiatra diciendo “estoy triste”. Pero con la DSM3 cabe todo.

Ha habido una invasión de la psiquiatría en el imaginario de la gente. Antes se sabía que al trabajo se iba a sufrir y que el jefe en general era un explotador. Que no había nada personal en las relaciones. En el momento en que eso se rompe, se subjetiviza y se plantea como una relación personal y empiezas a percibir al jefe no como quien cumple su papel sino como un perseguidor. En lugar de buscar relaciones de resistencia a ese sufrimiento, en lugar de pensar que necesitas es un comité de empresa y el apoyo de compañeros, lo que buscas es un psicólogo que te dé de baja una temporada.

Un lugar común: la depresión es la enfermedad de nuestro tiempo…

Bueno, la gente se queja más, porque tiene la esperanza de que le vamos a curar más. Hay falsas promesas y falsas esperanzas. Hay un iceberg que se ve más. Lo que llamaban los antiguos “depresiones mayores” no han variado mucho.

¿Qué papel juegan los psicofármacos? ¿Hay una industria levantada sobre nuestra infelicidad?

Como todas las industrias. No hay que ser paranoico. Cuando la psiquiatría era para locos había pocos fármacos y muy baratos. Cuando se puede ampliar el mercado, las farmacéuticas empiezan a invertir y a crear cuadros, como las fobias sociales (se pasa de un sentimiento normal, la timidez, a un cuadro específico): es un papel oportunista. Operan sobre los dos elementos de la ecuación: hacen congresos en los que nos invitan a sitios muy muy caros; y sobre la población: tienen a gente tratando de convencerte de que ese fármaco que cuesta 800 es mucho mejor que el que le está recetando su médico. En EEUU las asociaciones familiares de pacientes psiquiátricos están muy penetradas por los laboratorios.

¿Pero hay una receta contra el sufrimiento?

No. Anestésicos. Se plantea ahora una pastilla que pueda borrar recuerdos, y si sería ético o no. Borrar recuerdos globales es lo que hacía el electroshock. Hay algún preanestésico de uso supercomún que más que quitarnos los dolores lo que hace es que se nos olvida que nos han hecho daño. Los estudios de la memoria están en primera línea. Si a alguien la han violado, y hay una droga que puede inducir una amnesia en ese periodo, ¿es ético? Y hay un inductor del sueño de uso común, que hay que usarlo antes y produce una amnesia. Se usa en medios delictivos. Lo que buscan ahora es a posteriori. Yo creo que borrar recuerdos es malo, excepto cuando se trata de borrar dolor físico y localizado.

Lo que sea por evitar el sufrimiento…

Sí, pero eso es bueno, ¿no? Lo otro se llama masoquismo…

Solo al dejar de pagar el alquiler vieron que llevaba 7 años muerta en el piso

Qué triste esa sociedad que hemos creado.

http://www.elespanol.com/reportajes/20170705/228978045_0.html

El pasado lunes, el cuerpo de María del Rosario fue hallado en estado de momificación tirado en el pasillo de su casa. La inmobiliaria seguía recibiendo la cuota mensual de su vivienda, pero ella ya había fallecido. Nadie ha preguntado por ella desde hace años.

 

“Están abriendo la puerta de la vecina”. La frase se pronunció entre susurros, en los pasillos del edificio. El misterio estaba a punto de desentrañarse. El pasado lunes, a las once de la mañana, los vecinos del número 75 de la avenida Miguel González Garcés de Culleredo (A Coruña) se despertaban alterados. La Guardia Civil estaba accediendo al interior de la casa de María del Rosario, una vecina a la que no veían desde hacía muchos años. Ahora tendría 56. Se evaporó misteriosamente, sin dejar rastro, sin avisar a nadie. Hacían tiempo que las ventanas, desde fuera del edificio, se veían sucias, con el polvo acumulado de los años. Quién sabía dónde podía estar aquella mujer.

Los agentes, al tratar de abrir la puerta, advirtieron un aspecto revelador. “Está el picaporte echado por dentro”, dijo uno de ellos. Tuvieron que forzarla para acceder al interior de la casa. Al hacerlo, se convirtieron en las primeras personas que pisaban el suelo de madera de ese apartamento en siete largos años. Allí, tumbada en el pasillo de la casa, se encontraron María del Rosario. Estaba muerta.

No presentaba ningún signo de violencia. Había muerto por causas naturales. Lo que más llamó la atención a quienes irrumpieron en el domicilio fue el estado del cuerpo de la mujer. Tenía la piel tan seca como las hojas que caen de los árboles durante el otoño; los tejidos externos se le habían cuarteado. Es lo que sucede al perder todos los líquidos. Su cadáver estaba momificado.

María del Rosario tenía casi cincuenta años la última vez que alguien la vio con vida. Era el año 2010. Todo se debió torcer cuando su madre falleció. Esa fue una de las últimas veces que alguno de los vecinos advirtió su presencia. “Estaba en la calle, en la puerta de casa. Dejó el coche fuera y entró sola en el portal. Estaba muy triste. Acababa de morir su madre. Fue la última vez que la vi”, explica otra de las vecinas a EL ESPAÑOL.

Hasta que pagó el alquiler

En el buzón de María del Rosario hacía años que se acumulaban las cartas

En el buzón de María del Rosario hacía años que se acumulaban las cartas Atlas

De lo más insólito del caso de María  del Rosario es que durante estos 7 años en los que, según la Guardia Civil, ha estado muerta en su casa, el alquiler del piso se seguía pagando religiosamente. 400 euros cada uno de los doce meses del año. Más de 30.000 euros salieron de su cuenta corriente sin ningún tipo de problema. Hasta que, un día, a la inmobiliaria coruñesa a la que pertenecía la vivienda no le llegó la mensualidad correspondiente. Fue este mismo año. Ahí le lanzaron una orden de embargo. Le cortaron la luz y el agua. Fue el detonante de la apertura de la casa.

El edificio cuenta con cuatro plantas: hay dos apartamentos en la primera y cuatro en cada una de las tres superiores. Un total de 14 pisos distintos. Sin embargo, muchos de los inquilinos no sabían quién era. La mayoría eran nuevos; habían llegado después de que la mujer desapareciese. Les llamaba la atención la considerable cantidad de suciedad acumulada en su coche, un Peugeot 206 de color gris que en todo este tiempo nadie ha movido de su plaza del garaje. También que tenía la luz y el agua conectadas, pero sin consumo.

Hubo otros vecinos que sí se preocuparon en los últimos años por María del Rosario. Y eso que apenas se relacionaba con nadie. Era de “hola” y “adiós”. Ella y su madre eran dos mujeres solitarias. Dónde estaba, qué había sido de ella, qué le había sucedido: preguntas que se les acumulaban a sus vecinos con el paso de los años.

Por eso, algunos preguntaron por ella en la inmobiliaria y a los dueños del edificio. Sin embargo, ni unos ni otros le dieron demasiada importancia al asunto. “En varias ocasiones lo hicimos. Les decíamos a los de la inmobiliaria: “Oye, ¿sabéis algo de María del Rosario? Hace mucho tiempo que nadie sabe nada de ella”. Y ellos decían: “Tranquila mujer, que sigue pagando el alquiler, estará bien””. Esta situación se produjo en varios ocasiones. La situación la relata otro de los vecinos a EL ESPAÑOL. “Hace año y medio, fui a la inmobiliaria a renovar el contrato del piso. Le dije allí: “Yo, para mí que a esta chica le pasó algo””. Allí les respondieron de la misma manera que al anterior inquilino que fue a preguntar. “Mientras siga pagando…”

Así pasó mucho tiempo. María del Rosario seguía sin aparecer.

Otro de los detalles llamativos era su buzón. En él se le acumulaban las cartas cada poco tiempo. Por eso, el portero las retiraba religiosamente cuando ya no daba más de sí y la gaveta se encontraba a rebosar. Eso fue así hasta hace relativamente poco. El portero del edificio se jubiló hace algunos meses y nadie retiraba las cartas de María del Rosario, que se comenzaron a acumular alrededor de su buzón. Las guardaba todas, esperando que, un día, alguien llegase a reclamar la correspondencia no recibida. Pero eso nunca sucedió.

El coche de María del Rosario acumulaba suciedad desde hace años.

El coche de María del Rosario acumulaba suciedad desde hace años. Atlas

Fue entonces cuando los vecinos comenzaron a murmurar de nuevo sobre lo extraño de todo aquello. Se juntaron dos cosas: la denuncia de un vecino que quiso esclarecer el caso y llamó a las autoridades y la orden de embargo del banco, que permitía ya la entrada en el apartamento de María del Rosario. Y ahí se la encontraron.

“Nunca olimos el cadáver”

Mari vivía puerta con puerta con Rosario, en el segundo piso del edificio. Es de las pocas que conocieron a la mujer desaparecida en el inmueble. No podía imaginar que no había desaparecido, sino que su cadáver estaba en el interior de su casa, a pocos metros de la puerta de la suya.

El cuerpo, debido al proceso de momificación que había sufrido, nunca había emitido los olores propios de la putrefacción de la carne. “No olimos nunca nada. Sería difícil, porque delante de nuestro portal hay problemas muy fuertes de alcantarillado. Cada dos por tres tiene que venir una bomba de achique. Y en los rellanos nunca percibimos ese olor”, relata a EL ESPAÑOL.

Una de las vecinas de Mari tiene un enorme San Bernardo. Tampoco él, ni su agudo y canino instinto del olfato, percibió nada. “Nunca le ladraba a la casa. Si ni siquiera él lo consiguió oler, imagínate los demás”, explica Mari. Todo un misterio que se ha resuelto esta misma semana y que ha sumido en la pena a los habitantes del inmueble de la localidad coruñesa.

El caso remite a otro similar de hace dos años, este ocurrido en Cádiz. En pleno centro de la capital de la provincia, el cuerpo de Pilar fue hallado por la Policía Nacional y los bomberos. Tenía 49 años cuando falleció en el año 2010, pero nadie advirtió el hecho. Ni familia ni amigos. Unos obreros estaban haciendo obras en un piso colindante y, al abrir las ventanas, vieron a través del piso de enfrente el cuerpo sin vida de una mujer. Era el de Pilar. Su cadáver estaba rodeado de pájaros que habían invadido el dormitorio entrando por la ventana, abierta desde hacía cinco años. Igual que en el caso de María del Rosario, nadie había denunciado su desaparición.

Funcionaria y divorciada

El edifico en el que, hasta hace siete años, vivía María del Rosario.

El edifico en el que, hasta hace siete años, vivía María del Rosario. Atlas

María del Rosario estaba divorciada, tenía trabajos temporales y escasa vida social. Apenas recibía a nadie en su casa. Tras la muerte de su madre había entrado en un profundo estado de depresión. Tenía pareja pero había roto con ella. Estaba divorciada. Vivía con su madre, que trabajaba en el Hospital de A Coruña. Siempre se las veía juntas.

Nadie la conocía, pero EL ESPAÑOL ha podido saber que, en los últimos años de su vida, ejerció como funcionaria para la Xunta de Galicia. Dejó de trabajar en abril del año 2011. Las fechas coinciden con la última vez que los vecinos la vieron con vida.

Nadie ha reclamado el cuerpo de María del Rosario. Ninguno de los vecinos le conocía familia cercana. Ni una persona preguntó por ella en todos estos años. Queda ahora pendiente el entierro, el destino del cadáver. Si ningún familiar lo reclama, será el Ayuntamiento de Culleredo el que se haga cargo de los gastos mortuorios. Ellos decidirán dónde enterrarla. Los 7 últimos años descansó en paz en el interior de su casa. Ahora, si alguien lo cree conveniente, lo hará en un cementerio.

¿Qué puede salir mal en un festival de porno en realidad virtual?

https://m.xataka.com/eventos/que-puede-salir-mal-en-un-festival-de-porno-vr

 

De la realidad virtual hace tiempo que llevamos hablando, y más desde que los fabricantes y desarrolladores se han puesto con ello de una manera más notable. Gafas, mandos e incluso mochilas que permiten sumergirse en la experiencia que ofrece esta tecnología tan inmersiva para la que existen un montón de aplicaciones, entre ellas una a la que desde un principio se apuntó a uno de los más exitosos: la pornografía. Y la cancelación del primer festival de porno VR fue la prueba definitiva.

Este evento, llamado Adult VR Festa, se celebraba en Japón, concretamente en el barrio de Akihabara en Tokio. Un festival que si ya era curioso per se por la materia que trata era además el primer festival de este tipo que se ha hecho. El éxito estaba asegurado, sí, pero no bien calculado.

Con las VR sí se sale de casa, y en masa

Con el auge de la VR, y viendo el fructífero futuro que le espera, saltan las voces de alarma en cuanto a la repercusión en nuestras costumbres, concretamente en cuanto al posible aislamiento social de sus usuarios (¿recordáis la foto de Zuckerberg cruzando el anfiteatro entre cientos de personas con las VR Gear?). Pero pese a lo estático (de momento) de la afición, lo cierto es que iniciativas como este festival promueven que abandonemos el sofá para salir de casa.

Tanto es así que el aforo del mismo superó expectativas hasta el punto de no sólo no poder entrar en el recinto, sino de colmar la calle y los alrededores. En Journal du Geek muestran algunas imágenes y parece que sea una manifestación más que una cola.

Multitud queriendo acceder al festival
Se requirió de la asistencia de las autoridades con el fin de que evitar el caos y los posibles altercados tras comunicar su cancelación

El resultado: quien mucho abarca poco aprieta y se tuvo que cancelar. Una noticia que no iba a resultar precisamente agradable, por lo que se requirió de la asistencia de las autoridades con el fin de que evitar el caos y los posibles altercados tras la comunicación.

Hubo pues al final inmersión, sí, pero no en una experiencia VR plena, sino en plena marea de gente. En The Next Web recogen el testimonio de uno de los asistentes que vivió el momento de la aglomeración.

El evento no empezaba hasta las 14:00, así que fui esperanzado una hora antes, pero la calle ya estaba llena de gente. Había tanta que era imposible controlar la situación. Mientras esperaba a mis amigos, no pude evitar pensar que si no podían controlar a la masa de gente podría haber disturbios.

¿Qué encontramos en un festival así?

Hace un tiempo, al hablar de la tecnología en relación a los orgasmos, mencionamos tanto los juguetes sexuales (que podían ser de utilidad en el estímulo remoto) y el uso de gafas de VR para pornografía. Pues en este festival lo que vemos es justo su convergencia.

Si bien el festival se tuvo que cerrar, dio tiempo a que mucha gente pudiese asistir y gracias a algunos de ellos podemos ver qué encontrábamos en los stands y pasillos del Adult VR Festa. Ejemplo de ello es el Hatena Blog, que aunque esté en japonés puede que en este caso importe poco.

Juguete sexual

Así como en el MWC vemos stands plagados de móviles y otros dispositivos de comunicación, en el Adult VR Festa vemos cascos de VR y también muchos dispositivos, pero algo menos móviles y para un uso algo más íntimo. Al menos en teoría, dado que los asistentes podían probar los distintos juguetes sexuales (de hecho éste era un reclamo importante).

Lo acontecido en este festival marca los precedentes para que haya más y que se controle mejor la asistencia. La fusión de dos mercados tan potentes como el porno y la realidad virtual hacen pensar que veremos más eventos así, sobre todo tras comprobar de esta manera tan clara que serán un éxito asegurado. Quizás por eso el mercado esté virando hacia reservar tu propia sala privada para ver porno en realidad virtual. En Japón también, por supuesto.

Una foto hecha en Cádiz para ilustrar el falso asesinato de nueve niños en Acapulco

 O como manipular a la borregada. No te creas NADA de lo que veas o leas en los mass media (mass mierda para mí).

http://www.msn.com/es-es/noticias/virales/una-foto-hecha-en-c%c3%a1diz-para-ilustrar-el-falso-asesinato-de-nueve-ni%c3%b1os-en-acapulco/ar-BBDzzkR?ocid=spartandhp

Una foto hecha en Cádiz para ilustrar el falso asesinato de nueve niños en Acapulco Foto de la 'performance' organizada por Sara Cantos y José Sánchez Hachero y usada para difundir el bulo.

“Los cuerpos tienen fuertes golpes en la cara y en sus extremidades, que son signos de que primero fueron maltratados hasta la muerte y posteriormente arrojados al mar”. Así comienza una falsa información sobre el hallazgo de nueve cadáveres de niños en una playa de Acapulco (México). El bulo, difundido desde principios de junio por varios portales mexicanos y compartido por lectores asustados en Facebook, está ilustrado con una fotografía que muestra supuestamente los cuerpos de algunos de los menores. Pero la imagen está descontextualizada: fue tomada un año antes en Cádiz para retratar una performance que denunciaba la muerte de miles de refugiados en su intento de cruzar el mar Mediterráneo para llegar a Europa.

La información, que ya ha sido desmentida y borrada de algunos medios que la habían publicado, pretende en todo momento pasar por cierta, tanto por los detalles que ofrece sobre el supuesto asesinato como por la referencia a organismos oficiales. Alude, por ejemplo, al “Servicio Médico Forense”, que, según el texto, se ha hecho cargo de los cuerpos. Describe, además, el estado en el que fueron hallados los cadáveres, especifica que se trataba de cinco niños y cuatro niñas y menciona que la principal hipótesis de la investigación es que los menores fueron secuestrados y sus familias no pagaron el dinero que les demandaban los raptores para el rescate.

Y para dar mayor realismo, el bulo incluye la supuesta fotografía del crimen. Pero la propia imagen esconde la primera pista que lleva a deducir que la información es falsa. El texto indica de forma expresa que “se prohibió totalmente acceder a la escena de los hechos”. ¿Y cómo obtuvo entonces el medio una foto de los cuerpos? La imagen carece de pie de foto y no se explica cómo se consiguió, si ha sido facilitada por las autoridades o si la filtró alguien cercano a la investigación.

La verdad es que la fotografía fue tomada el 6 de junio de 2016 en la playa de Santa María del Mar de Cádiz durante una perfomance que pretendía ilustrar la tragedia de los refugiados que pierden la vida en el Mediterráneo cuando intentan cruzar el mar para arribar a Europa. Los periodistas gaditanos Sara Cantos y José Sánchez Hachero, con la ayuda de 50 extras, intentaron recrear así la muerte de 117 migrantes que acaban de perder la vida en un naufragio y cuyos cuerpos habían aparecido en la costa de Libia.

Sin embargo, más allá de la imagen, la mentira tiene otro elemento que la desenmascara: el ya manido recurso del miedo que emplean los bulos. No solo describe con crudeza las atrocidades que sufrieron los niños, sino que en un intento de ser viral concluye con una petición de difusión de la supuesta noticia para proteger a otros menores: “Si su indignación es sincera, comparta esta información”.

 

Los cómics no son lectura

http://pizarracongarabatos.blogspot.com.es/2017/06/los-comics-no-son-lectura.html

Así, igual de patidifuso que vosotros, me quedé yo al inicio de la ponencia impartida por Antonio Altarriba en las Comic Tools. ¿Y sabéis una cosa? Al veterano autor no le faltaba razón.

Los cómics no son lectura. No lo son. No son lectura desde un punto de vista literario, tradicional.

Tal como apuntó Altarriba sacándonos a todos un suspiro de alivio, frente la comprensión lectora que se genera cuando te enfrascas ante cualquier texto escrito, los cómics exigen (y ofrecen) mucho más. Según su opinión, a la hora de analizar este mismo proceso con una página repleta de viñetas sería más correcto hablar de exploración lectora, es decir: un descubrir de los mecanismos, de los detalles, de las planificaciones, los encuadres, los colores, los fondos, los bocadillos, la tipografía, la documentación gráfica, y mil cosas más. Como bien apuntó, los escasos dos o tres segundos en que (como lectores) fulminamos un par de láminas, esconden un trabajo muy poco agradecido (como artistas) que puede saborearse desde múltiples niveles.
Para ejemplificar esta idea, que a mi me pareció fabulosa, Altarriba utilizó diversos ejemplos del trabajo de Kim en El arte de volar El ala rota, donde la documentación, el detallismo y la meticulosidad del dibujante invitan a leer y releer de nuevo la obra con el fin de encontrar siempre nuevos aspectos que la hacen disfrutable.


Son muchos los teóricos que hablan de esa experiencia enriquecida o lectura 2.0. que se establece con los cómics. Es cierto que existen muchísimas formas de contar una historia, infinitos estilos, trazos, matices, que hacen de este medio de comunicación uno de los más poderosos. Ocurre así, por ejemplo, con la viñeta de la escalera en Sin City, de Frank Miller. Recuerdo que cuando cayó en mis manos la tragedia Marv en la ciudad del pecado pude disfrutarla de la mejor forma posible: no tenía ni puñetera idea de quien era su autor, no entendía por qué se serializaba su historia en las páginas de la difunta Cimoc, revista que adaptó fielmente el material episódico de Dark Horse Presents. Pero cuando llegó esa viñeta, la de la escalera, todo cambió: Cerca de veinte años más tarde, todavía no se cuántas veces he pensado en ella, en su contraste de tonalidades, en la épica que destila y en lo bien que resuelve Miller todo lo que sucede a continuación. Sin percatarme de ello, me encontraba a un paso de subirme en un tren hasta Valencia y buscar entre los estantes de Futurama un tebeo sobre Batman que también había dibujado este señor.
Pues bueno, en la traslación fílmica de Robert Rodriguez, dicha viñeta también aparece recreada, si bien allí donde yo podía ensimismarme durante horas, aquello se reduce a un par de segundos, una banda sonora amenazadora y pare usted de contar. De hecho, imagino que de caer en mis manos el guión de dicha secuencia pondría algo así como “la policía sube por la escalera. Marv espera dentro”, es decir: información más que suficiente para comprender qué es lo que se nos está narrando. Información que se torna insuficiente cuando el artista transforma todo esto en narración gráfica.

Y eso sin hablar del metalenguaje, de las rupturas de la cuarta pared, de onomatopeyas, de aspectos estéticos y estilísticos, de rasgos que se nos escapan en esa primera lectura y que vuelven a nuestra memoria pasados unos cuantos años. Quizás basándose en esta última idea, Altarriba daba con otra interesante vuelta a la tuerca, señalando un nuevo camino hacia la aplicación didáctica de los cómics en el aula, es decir:  A la hora de trabajar la historieta en clase basándonos en ese aspecto, la incapacidad que tienen nuestros alumnos de comprender procesos complejos en todo su espectro, de pasar por encima detalles que vuelven con los años, con la necesidad de abrir un cómic porque alguien te ha hecho reflexionar sobre su potencial.
Quizás sería más interesante educar a los alumnos en esta lectura enriquecida de los tebeos que tratar de metérselos con calzador. Partiendo de nuestras sesiones de 50 minutos y el temario agobiante que siempre llevamos a cuestas, desde el aula resulta más sencillo trabajar una lámina, una página concreta situando en contexto al lector, que obligar a la lectura de unos tebeos antediluvianos, difíciles y profundos para lectores de 13 o 14 años.


¿De que sirve que nuestros alumnos lean cómics por obligación si nadie les ha educado sobre sus virtudes? ¿No sería más interesante enseñarles previamente todo lo que puede ofrecer la exploración de las viñetas? Si secuestramos una página concreta de El arte de volar y la utilizamos para ejemplificar con ella el horror de la Batalla del Ebro, si trabajamos así la profusión de detalles, la documentación, la planificación de la secuencia… les estamos mostrando el infinito potencial de los tebeos. Y si de verdad confiamos en ellos, si de verdad logramos que se aferren al libro, no cabe duda que cuando sean más adultos y se encuentren con esta auténtica obra maestra que nos proponen Kim y Altarriba, sabrán valorarla en su justa medida: no como el horripilante tocho de páginas que les hizo tragar su profesor.

Los cómics no son lectura: Son exploración lectora. Quizás llega el momento de entenderlos en el aula de otra manera.

Cómo funcionan por dentro los fuegos artificiales (y por qué explotan formando esas figuras)

http://es.gizmodo.com/como-funcionan-por-dentro-los-fuegos-artificiales-y-p-1796618771

Los fuegos artificiales llevan con nosotros más de mil años, y no parece que vayan a desaparecer. Sin embargo, entre los primeros cohetes tradicionales chinos y los actuales media un abismo. Así se fabrican y así funcionan los espectáculos de pirotecnia actuales.

De qué están hechos

Fuegos artificiales en los Juegos Olímpicos de Londres. Foto: Eyesplash – Summer was a blast, for 6 million view / Flickr

Los ingredientes básicos de los fuegos artificiales son carbón, azúfre y nitrato de potasio (salitre) mezclados en un fino polvo negro inventado en China en el siglo IX y al que conocemos popularmente como pólvora. Aunque es la opción mas tradicional, no es la única. La pólvora genera mucho humo, y el humo impide ver bien los fuegos artificiales si hay poco viento. Por ello, muchas compañías pirotécnicas también usan propelentes nitrocelulósicos como la nitrocelulosa o la nitroglicerina para crear la denominada pólvora sin humo.

Pyrodex, uno de los diferentes tipos de pólvora sin humo del mercado. Foto: Wikipedia

La pólvora es un buen explosivo, pero no uno particularmente bonito, para que la deflagración sea visualmente atractiva, se combina con finas partículas de sales metálicas que emiten luz al arder. Cada sustancia es responsable de un color concreto:

  • Rojo: cloruro de litio o nitrato de estroncio
  • Naranja: principalmente cloruro de calcio
  • Dorado: polvo de hierro o zinc
  • Amarillo intenso: sales de sodio
  • Blanco: sales de magnesio o aluminio
  • Verde: nitrato de bario
  • Azul: nitrato de cobre
  • Violeta: una mezcla de nitrato de estroncio (rojo) y cobre (azul)
Diferentes compuestos químicos y el color que ofrecen al arder. GIF: Chemistry and Physics behind Fireworks

A estas alturas probablemente te estarás preguntando por qué es tan raro ver fuegos artificiales de color azul. John Conkling, de la Asociación Americana de Pirotécnica explica a NPR que el problema del azul es la temperatura. El nitrato de cobre es un compuesto delicado que brilla con luz azul solo cuando se quema a bajas temperaturas. Si se aplica demasiado calor, pierde la tonalidad y se ve blanco. Hacer fuegos artificiales azules requiere quemar el compuesto a baja temperatura, algo que es muy difícil de hacer, sobre todo en grandes cantidades. Además, su brillo es menor.

Los fuegos artificiales azules son los más difíciles de fabricar, por eso son tan raros. Foto: Faber_32 / Flickr

Por el contrario, los colores rojo, naranja, amarillo o blanco son los más fáciles de conseguir, por eso los fuegos artificiales en esos tonos son los más habituales.

Trucos del oficio

Para que las sales se acumulen en partículas de mayor tamaño y más visibles se emplea un aglomerante llamado dextrina (un derivado del almidón soluble en agua) que permite crear pequeñas bolitas de explosivo de colores que viajan más lejos en el aire al explotar y arden con más intensidad.

Algunos cohetes llevan un fino polvo de trisulfido de antimonio que es el responsable de que, al explotar, el fuego artificial deje una nube de partículas brillantes como si fueran purpurina. Finalmente, la mezcla explosiva se introduce en una cápsula hecha con capas de papel que retienen los gases para que el proyectil explote en lugar de solo arder.

El papel no contamina tanto como otros materiales, arde con facilidad y es barato. Cuánto más apretado esté el proyectil y más gruesas sean sus paredes, más ruido hace al detonar.

Estructura interna y fases de ignición

Un cohete de fuegos artificiales normal consta de dos fases, la primera es una cápsula con forma de tubo con una carga de pólvora y una salida por la parte inferior que es la que impulsa el proyectil hacia arriba. A veces se utilizan diferentes propelentes para que el cohete emita un silbido al subir.

Sección de un proyectil esférico para fuegos artificiales. Foto: YouTube

Cuando se quema por completo, la mecha interna llega a una segunda cámara comprimida que es la que explota, liberando las sales y generando el destello en el aire. Generalmente, esa segunda cámara tiene forma esférica, lo que da a los fuegos artificiales su característica forma globular. Si los componentes utilizados arden más despacio, van cayendo, convirtiendo la esfera de partículas en algo parecido a una enorme flor de fuego como un crisantemo.

Proyectiles para fuegos artificiales de diferente calibre. Foto: DIYTrade

La forma de la segunda fase y la disposición interna de las esferas de sales determinan la forma que generan al explotar. Por eso algunos fuegos artificiales forman figuras simples en el aire. La segunda fase cilíndrica genera un cono de partículas hacia arriba que se abren y caen formando una palmera. También puede explotar formando un anillo.

Algunos proyectiles tienen una segunda cámara con pequeños tubos llenos de esferas de sales. Al explotar, esos tubos actúan como pequeños morteros que envían las partículas incandescentes zumbando en todas direcciones como si fueran insectos de luz.

Morteros y detonadores electrónicos

Un especialista instalando una línea de tubos de mortero para fuegos artificiales. Foto: Fort Carson / Flickr

Hace mucho que los fuegos artificiales profesionales no se lanzan desde un cohete pinchado con un palito en el suelo. Generalmente se usan tubos a modo de mortero que ayudan a concentrar el impulso y a controlar la trayectoria del proyectil.

Algunos tubos de mortero solo contienen cargas de propelente con la cara superior abierta. Son los que generan las fuentes de fuego a ras de tierra. Para evitar posibles accidentes y dar al espectáculo el ritmo adecuado, la ignición es eléctrica y la controla un operario desde una distancia segura. [más información: ColourloversNPRWiredHowstuffworks y Mentalfloss]

Crecer en una familia en paro

http://ctxt.es/es/20170628/Firmas/13653/CTXT-menores-familias-paro-observatorio-social.htm

En España residen casi 8,3 millones de menores. Y de ellos, casi un 11% viven, o sobreviven, en hogares donde ningún adulto trabaja. Un porcentaje que cuando se traduce en términos absolutos, en personas, ofrece una cifra espeluznante: más de 900.000 bebés, niños y jóvenes de 0 a 17 años sufren  una grave situación de vulnerabilidad.

Este dato todavía duplica al de 2007, antes del inicio de la crisis económica, a pesar de que se ha producido un descenso superior a los tres puntos porcentuales desde 2013.

Las cifras recogidas en el informe Focus on Spanish Societyde Funcas, no ofrecen, sin embargo, según los autores, “una imagen precisa de la pobreza infantil”, ya que esta depende también de las prestaciones públicas que reciban las familias con todos sus miembros en edad de trabajar desempleados. En estos hogares puede haber, por ejemplo, parados que cobran una prestación, perceptores de rentas mínimas de inserción, pensionistas o jubilados. Aún, así, precisan, los datos dan idea de la proporción de niños y adolescentes “bajo condiciones específicas de preocupación y, en definitiva, estrés”.

Según este trabajo, el porcentaje de niños que viven en Europa en hogares con todos sus miembros desempleados oscila entre el 5,6% de Suecia y el 13,4% de Irlanda. En esta comparativa, realizada para 15 Estados miembros de la UE, destaca –y así lo hacen los autores– el que España, Grecia e Italia, a pesar de situarse en la parte alta de esta negativa clasificación, se encuentran por debajo de países menos castigados por el desempleo como Irlanda, Bélgica, Francia o Reino Unido. Las mejores posiciones las ocupan Suecia, Portugal u Holanda, con tasas inferiores al 8%.

Si se analiza la población adulta (18-59 años) que vive en hogares con todos los mayores de edad desempleados, la clasificación difiere sustancialmente. Los países del sur de Europa presentan mayores porcentajes. En Grecia roza el 18% y en Italia y España superan el 12%.

El documento de Funcas analiza además, a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa, la correlación entre el tener hijos y poseer un empleo. Las mujeres se llevan la peor parte. En 2016, más de cuatro de cada cinco hombres de entre 25 y 49 años con uno o dos hijos estaban empleados. Entre aquellos del mismo grupo de edad sin hijos, la tasa de empleo era unos 10 puntos inferior. Entre las mujeres del mismo grupo de edad, en cambio, las que tienen hijos registran tasas de empleo mucho más bajas, entre 10 y 20 puntos menos que los hombres en su misma situación.

El estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros emplea datos de 2016. Un año en el que la economía crecía y creaba puestos de trabajo a un ritmo de 500.000 anuales, según los datos oficiales, pero todo apunta a que estos siguen sin ser los necesarios, o con una duración suficiente, como para evitar que casi un millón de niños y adolescentes crezcan en hogares en paro.

España ¿se desertifica, o gana bosque?

http://plantando-conciencia.blogspot.com.es/2017/07/espana-se-desertifica-o-gana-bosque.html

En los últimos meses han aparecido en los medios informaciones aparentemente contradictorias: por un lado, se constata el avance del bosque en España y, por otro, se advierte del creciente riesgo de desertificación. Esto genera confusión, que se manifiesta tanto en las redes sociales como en los comentarios que los lectores dejan en los periódicos que publican las noticias. ¿Qué está pasando? ¿Hay realmente una contradicción?

 

Los datos del Inventario Forestal Nacional muestran inequívocamente que, en términos generales, la superficie forestal aumenta. Según recoge el documentoCriterios e Indicadores de Gestión Forestal Sostenible en los Bosques Españoles, publicado en 2012 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ese aumento fue del 31% en el periodo 1990 – 2010. Hay que precisar que ese dato abarca la forestación (plantación en tierras desprovistas de bosque durante, al menos, los últimos 50 años), la reforestación (plantación tras incendio o corta en terrenos que sí estuvieron poblados de árboles alguna vez en los últimos 50 años) y la regeneración natural, es decir, la ocupación por los árboles de tierras de cultivo y pastos abandonadas. La reforestación incluye los cultivos forestales de especies alóctonas (no autóctonas) como los eucaliptos y el pino de Monterrey, así como de especies de pinos autóctonos y chopos. Si se considera la ganancia de bosque como un proceso contrapuesto a la desertificación, lo que importa es la regeneración natural que, según el citado documento, en el periodo 2003 – 2007 alcanzó una media de 48.000 has/año (una superficie equivalente al 6% de la Comunidad de Madrid).

Cuando se oye o lee que España está en riesgo de desertificación, probablemente muchas personas entienden que nuestro país se está convirtiendo en un desierto arenoso. Pero desertificación es, según la definición de la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación, la “Degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas”. Y, a su vez, la degradación de la tierra es la “reducción o pérdida, en áreas áridas, semiáridas y sub-húmedo secas, de la productividad biológica o económica y de la complejidad de los cultivos de secano, regadíos, o pastos y bosques”.

Aproximadamente tres cuartas partes del territorio español se clasifican como áridas, semiáridas o sub-húmedas secas. Por el simple hecho de formar parte de estas categorías, se considera que esas tres cuartas partes de nuestro país son vulnerables a la desertificación. Pero ser vulnerable a la desertificación no implica que se esté dando de hecho un proceso de desertificación, lo cual, según el Mapa de la Condición de la Tierra 2000 – 2010, que forma parte de la evaluación y seguimiento de la desertificación en España en el marco del Plan de Acción Nacional contra la Desertificación del Gobierno de España, sólo ocurre en el 1% de la superficie nacional.

Ahora bien, que en la actualidad la desertificación activa sea tan reducida no conlleva que en el pasado no haya sido muy superior. Y, efectivamente, en el pasado, la desertificación o degradación de la tierra fue muy intensa, y ello ha supuesto que, en la actualidad, el 20% del suelo español esté degradado, lo que significa que su productividad y biomasa son bajos. Esta situación afecta sobre todo a zonas tradicionalmente agrícolas de la mitad sur peninsular. Un 12% de España pierde más de 50 Tn de suelo por hectárea y año, cuando el límite tolerable se establece en 12 Tn, cifra que es superada en el 46% de la superficie española.

Además, hoy día siguen dándose usos insostenibles del suelo, especialmente en relación con la agricultura y la ganadería, en escenarios tales como los cultivos de regadío, cultivos leñosos (frutales, olivo y vid), cultivos herbáceos de secano en pendiente y dehesas afectadas por sobrepastoreo. A ellos hay que añadir la urbanización, que conlleva la pérdida total de la funcionalidad ecológica del suelo por sellado del mismo.

 

El uso inadecuado del suelo acentúa el riesgo de desertificación, especialmente en el actual contexto de cambio climático, tal y como señalan los modelos empleados para evaluar el riesgo de desertificación. Por ejemplo, tales modelos concluyen que hay una probabilidad del 100% de colapso de los cultivos de secano del sur de Córdoba en un plazo de 61 años, y del 88% de desplome de la superficie de regadío en el sureste de Castilla La Mancha en 47 años.

Otro asunto que parece ser comprendido con dificultad es el papel de los incendios forestales en el proceso de desertificación. Así, un reciente artículo publicado en un medio digital afirma que, tras un incendio, “El bosque tarda, pero vuelve”. La realidad es que el bosque no siempre vuelve. De hecho, el porcentaje de superficie acumulada recorrida por incendios forestales en los últimos 10 años es uno de los indicadores empleados para evaluar el riesgo de desertificación. La sucesión de incendios en un mismo lugar puede provocar grandes pérdidas de suelo, de modo que éste pierde su capacidad de sostener arbolado, que será sustituido por vegetación de menor porte, como arbustos, que podrían ser sustituidos por pequeñas matas, las cuales a su vez serían sustituidas por una cubierta herbácea y, en última instancia, a base de reiterarse los incendios, el suelo podría quedar desnudo. Es más, si el incendio es tan intenso que elimina el banco de semillas del suelo, no habrá que esperar a que ocurran otros fuegos para que sea imposible la regeneración natural.

Volviendo al aumento espontáneo del bosque, hay que precisar que, en muchas zonas, la regeneración natural requiere la intervención humana para acelerar la conversión de los raquíticos arbolillos en árboles productores de fruto y evitar que su abigarrada forma de crecimiento (por ejemplo, esos endebles tronquitos de roble que ni siquiera son árboles distintos, sino diferentes tallos de una misma cepa) incremente el riesgo de incendio.

Y, en relación con el cambio climático, se observa una pérdida generalizada de salud forestal, presumiblemente vinculada al calentamiento global. Una mayor mortalidad de árboles aumenta el stock de madera seca e incrementa el riesgo de incendio y, con él, el de desertificación. A este respecto es importante subrayar que el porcentaje de árboles que presenta una defoliación superior al 25% ha pasado del 36,5 en 1987 al 78,3 en 2014 (datos de la Red Europea de Seguimiento de Daños en los Bosques).

Como conclusión cabría decir que, en el pasado, España sufrió una notable desertificación, en la actualidad gana bosque y se desertifica poco y, en el transcurso de este siglo, como consecuencia de los usos insostenibles del suelo y del cambio climático, podría volver a desertificarse bastante.

Profesiones de élite en el mileurismo

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/economia/2015/06/14/profesiones-elite-mileurismo/0003_201506G14P45992.htm

Pilotos, ingenieros de caminos, notarios o arquitectos pasan de salarios galácticos al paro y la precariedad

.Desde que empezó la crisis, los salarios más bajos han sido los que más se han encogido, mientras que, quienes más ganan, han mejorado su poder adquisitivo (con especial mención a cargos directivos de grandes empresas).

Han crecido las desigualdades. Pero hay sectores en donde los sueldazos del pasado se han volatilizado. Un buen ejemplo es el de los pilotos de aviación. Iberia acaba de hacer un anuncio histórico: tras 11 años sin contratar, la aerolínea abre la puerta al fichaje de 120 profesionales. Eso sí, a «precios de mercado». Un término que pone los pelos de punta. ¿Qué quiere decir eso? Que las nuevas incorporaciones cobrarán entre 35.000 y 40.000 euros al año, frente a los 135.000 que perciben en la actualidad los copilotos que aún no han ascendido a comandante.

En el año 2002, un recién llegado percibía casi 70.000 euros, que hoy (actualizando el IPC) serían casi 90.000. Es decir, más del doble de lo que ahora se ofrece.

Y lo serio del asunto es que, según el sindicato de pilotos Sepla, esa oferta de Iberia va a romper el mercado. «Ciertas compañías vivirán serias tensiones porque sus empleados mileuristas acudirán a la llamada de la aerolínea española», advierte. ¿Hay pilotos mileuristas? «Sí, y eso no es lo peor», asegura Alvaro Gammicchia, secretario de la central. «Los hay que pagan por volar», afirma.

Explica que hay compañías que cobran por conseguir la habilitación para llevar ciertos aparatos y por sumar horas de vuelos. «Mucha gente está dispuesta a pasarse dos años así, como si fuese un máster. Y de ese modo las empresas no solo tienen pilotos gratis, sino que encima consiguen ingresos», dice Sepla.

Otro de los colectivos venidos a menos es el de los ingenieros de caminos. «Cobraban más que los controladores aéreos», aseguran desde una empresa de selección de personal y de búsqueda de directivos.

Pero llegó la crisis y todo acabó. La obra pública se desplomó de los 46.700 millones de euros de inversión del 2006 a los 8.000 de 2013 (según Seopan, la asociación de empresas constructoras y concesionarias de infraestructuras). «Hasta hace unos años no era raro sobrepasar los 90.000 euros al año; hoy esa gente está en los 50.000», explica José Tesán, decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del País Vasco.

Y son los casos más llevaderos, porque para los profesionales con experiencia que han perdido el empleo la reentrada en el mercado pasa por adaptarse a salarios de 30.000. El problema es que no hay mercado para ellos. «Las empresas bastante tienen con buscar trabajo para quienes siguen en ellas». Para los recién titulados o aquellos con escasa experiencia no hay más esperanza que conformarse con una «retribución testimonial» o bien padecer el desempleo.

Su suerte va pareja a la de notarios y arquitectos. El estallido de la burbuja inmobiliaria ha asestado un mazazo brutal a esta profesión, por el desplome en la constitución de hipotecas, auténtica savia para las cuentas de estos profesionales. Según el Consejo General del Notariado, el pasado mes de febrero se firmaron 921, frente a las 3.437 que se constituían en el mismo mes del 2007. El 30 % de los arquitectos está en paro, y el 20 % no llega al salario mínimo

El 20 % de los odontólogos españoles están desempleados

El ansia mató a la gallina de los huevos de oro. Hace 15 años había 17.500 dentistas en España y todo el mundo sabía que la profesión daba bastante dinero.

Arrancó entonces una fiebre por abrir facultades que ofreciesen estos estudios tan demandados (ahora lo hacen 20 universidades) y todo se torció. En la actualidad ejercen 34.000 profesionales en España, el doble que en el año 2000, según el Consejo General de Dentistas. Y también «el doble de los que hacen falta», apostilla Oscar Castro, su presidente. Con una particularidad: cada año se gradúan 1.500 más, por lo que en el 2020 alcanzarán los 40.000. «La situación puede llegar a ser dramática». ¿Qué provoca todo esto? Lo evidente. Aunque no hay datos oficiales concluyentes, se estima que el 20% de los odontólogos españoles está en paro.

Las nuevas generaciones emigran, y quienes se quedan está mayoritariamente abocados a la precariedad en cadenas low cost con sueldos que a menudo rondan el salario mínimo

Comentario mío: “Lo que remarco en negrita es uno de los grandes problemas de este país. Los últimos 20 años se han abierto infinidad de nuevas facultades y se han creado a la par infinidad de nuevos títulos la mayoría de los cuales son tan específicos que no sirven absolutamente para nada. A eso hay que sumar la entrada del Plan Bolonia y la bajada de niveles para que todo el mundo tenga su título bajo el brazo, lo que ya sabemos a qué lleva (bajos salarios y enfrentarse todos por un cuenco de arroz).

Este país no tiene tantos trabajos cualificados para tanto graduado por lo que más de la mitad de ellos o bien se acaban dedicando a otra cosa para la cual no necesitan un título o directamente se marchan del país. Es por eso que a los alumnos que me piden consejo siempre les digo que hagan lo que les guste pero que sea algo con lo que puedan acabar opositando si la cosa se pone fea, ya que en este país es la mejor opción.”

Publicidad ‘low cost’

http://economia.elpais.com/economia/2017/06/04/publizia/1496590158_737991.html

Los anuncios hechos en casa con un rotulador o un portátil son un subgénero de la publicidad en sí mismo

Alrededor de la publicidad existe un subgénero que aglutina a toda esa gente que cree que dentro de ella o él hay un director creativo y que con tan solo tener una idea brillante (sic), un ordenador y un par de rotuladores su producto se va a vender solo. Personas que creen que el papel lo aguanta todo y que componer un mensaje atractivo es “facile e divertente“.

Y como el movimiento se demuestra andando, algunos ejemplos de este desmadre publicitario de bajo coste. El mundo de los servicios es el más propenso a realizar este tipo de acciones. Podemos ver a un tal Ngolo que además de arreglarte el ordenador por telepatía, puede curarte la disfunción eréctil y todo tipo de dolencias.

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También está el vocalista en busca del grupo perdido, que, además de su prodigiosa voz, aporta algún que otro valor añadido…

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O aquellos, que para hacernos la vida más fácil ofrecen sus servicios a domicilio.

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Por último, el mítico panfleto publicitando “costo del gueno” ya es todo un clásico. No hemos podido dar con el autor por encontrarse en paradero desconocido.

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Las webs de compraventa entre particulares es el lugar ideal para ver los más variopintos anuncios. Sin filtros y sin censura previa te puedes encontrar con cualquier cosa. Como este aprendiz de Jason Statham que no hace preguntas, tan solo ejecuta.

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También hay los que el concepto de vender las cualidades del producto para conseguir el mejor precio posible no lo tienen muy interiorizado.

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Mención aparte merece el bonito mundo de los mercadillos. La lucha por captar clientes hace que los dueños de los puestos tengan que realizar las promociones de sus productos deprisa y corriendo. Así, maridan artículos que a simple vista no están en la misma planta de un gran almacén

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Las marcas más glamurosas están presentes en estos tenderetes de plástico y aluminio, aunque tengo el presentimiento que los artículos no son del todo originales

Algunos, incluso se ponen al día y celebran de manera muy sui géneris el rito anglosajón del Black Friday.

Para terminar, no todo este mundo de anuncios de bajo coste va a ser cutre. Eugene Romanovsky se ha currado un bonito comercial para vender su Suzuki Vitara del 96. Impresiona. El resultado final es de lo más profesional.

Pero este anuncio tiene truco. Eugene trabaja como director creativo de efectos especiales en el estudio israelí de animación Gravity y así cualquiera…

Desprecio de clase

http://www.lamarea.com/2017/06/30/desprecio-clase-2/

Odi profanum vulgus, et arceo”. Se trata de una sentencia latina acuñada por Horacio que significa “odio al vulgo ignorante, y me alejo de él”. Es uno de los términos primigenios que explica el clasismo y la necesidad de mantenerse en un plano de superioridad de las clases dominantes. Aunque también de aquellos alienados que compran el relato que los margina y que son utilizados sin darse cuenta como quintacolumnistas de la clase obrera. Gente humilde con ínfulas que suplica un puesto entre los de arriba a costa de avergonzarse del lugar del que procede.

Los clasistas menosprecian y tratan de humillar a cualquiera que desde los barrios populares alcance lugares que creen reservados a los de su estirpe por nacimiento y origen. Atacan de manera furibunda a cualquiera que se haya esforzado de verdad. El que ha tenido una vida fácil, acomodada, privilegiada, no soporta que un elemento extraño de la plebe alcance con muchos más sacrificios el mismo sitio que ellos ocupan por razón social. No toleran que alguien del estrato social más bajo y sin capital social ni económico cuestione su posición heredada y quite el lugar que algunos tienen asegurado vía sanguínea o dotada por un conocido del colegio El Pilar. El dinero importa, pero no tanto como esa red social tejida a lo largo de la historia en la que unas pocas familias ocupan los lugares de preponderancia a costa de cortar el paso a los que valen mucho más pero no tienen amigos, conocidos o familia en los puestos de decisión.

En ocasiones, los clasistas pueden aceptar a algún individuo extraño en su círculo. Alguien que por su talento, esfuerzo, y suerte -el factor olvidado pero imprescindible- rompe las barreras de su clase y sale de un barrio obrero para alcanzar las cotas sociales que no le pertenecen. Para ello tiene que renegar de sus orígenes y aceptar el ideario neoliberal, matar al padre y olvidarse del relato de lucha de clases, de la solidaridad, del juntos somos fuertes y separados estamos jodidos. Avergonzarse de lo que es. Renegar de su ser.

Solo aceptan a individuos sin conciencia de clase para que no puedan contaminar con ideas ajenas los lugares de decisión y representación. A veces, las menos, algún elemento de los estratos populares que ocupa el lugar que no le corresponde no se adapta al relato del individualismo y de la cultura del esfuerzo. En vez de plegarse pone en valor el lugar de donde viene. Se enfrenta de manera sistemática al relato de marketing liberal que transmite que solo importa el tesón individual y que el origen social es sólo una excusa de las clases populares para no alcanzar sus metas. Cuando eso ocurre, ese elemento extraño es denostado de forma inmisericorde por los clasistas, aunque con escasa capacidad argumental.

La conciencia de clase es el elemento más peligroso para los de esta especie. Pone en cuestión todo sobre lo que se sustenta la psique política de su discurso basado en el individualismo y en la segregación del “nosotros” obrero. Según el filósofo Byung Hul Chan, el neoliberalismo ha logrado la alienación total del trabajador al convertirlo en empresario de sí mismo, en lo que denomina la “dictadura del capital”:

“Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema”

Esto supone negar la premisa misma de la revolución social, la existencia de la conciencia de que existen un explotador y un explotado. El sujeto se culpa y se aísla y convierte a su misma persona en culpable de su situación, mira a su interior en vez de mirar hacia arriba. La agresividad es autoinfligida, el yo revolucionario se torna depresivo. Por eso los garantes del sistema, los alienados, y los pusilánimes que necesitan ser aceptados por las élites atacan de manera iracunda a cualquiera que apele al nosotros.

La burbuja clasista del periodismo

“Hace tiempo, no describíamos la existencia de la gente común: formábamos parte de ella. Vivíamos en los mismos barrios. Los reporteros se percibían a sí mismos como miembros de la clase obrera. […] Y luego, personas más instruidas se han hecho periodistas, el salario aumentó; jóvenes aún mejor formados quisieron integrarse en la profesión. Antes, los reporteros tenían un nivel de vida ligeramente superior al de sus vecinos de su barrio, obreros. Desde los años 80, los periodistas tienen un nivel de vida ligeramente inferior al de sus vecinos de barrio, empresarios y abogados […] Su vida cotidiana les hace mucho más sensibles a los problemas de los privilegiados que a la suerte de los trabajadores que reciben el salario mínimo”. Son palabras de Richard Harwood, periodista d The Washington Post, recogidas por Serge Halimi en ‘Los nuevos perros guardianes’, narrando la evolución del periodismo en EEUU y mostrando la evidencia de uno de los mayores males de las cúpulas periodísticas y de algún redactor de base en nuestro país.

Sorprende, y alarma, que algunos periodistas puedan llegar a creer que trabajar dieciséis horas sea una invención. Que piensen que es imposible que un alumno de un barrio humilde esté dispuesto a dejar en segundo plano sus estudios para ser explotado por un sueldo mísero en un negocio de hostelería y satisfacer así los deseos inculcados por la publicidad. El simple hecho de dudar de unas cuestiones tan habituales, no ya en los años 90, sino en 2017, muestra una lejanía de la realidad que impide a cualquiera que se dedique a ser notario de la verdad ejercer su trabajo con un mínimo de rigor. La burbuja endogámica en la que viven muchos de los que narran las noticias al resto de la población les impide tener una visión acertada de la vida cotidiana de un ciudadano normal. No extraña que en algunas redacciones no sepan ver ni analizar movimientos como el 15M, el Brexit o la victoria de Trump. La distancia y el desdén con el que miran a la gente normal, gente de barrio, les obliga a inventarse palabras como posverdad cuando esas personas que trabajan dieciséis horas, y a las que niegan su misma existencia, se rebelan y echan por tierra todas esas previsiones, conclusiones sacadas de conversaciones de reservado de restaurantes de chefs Michelin. La realidad se encontraba en las cocinas de esos restaurantes, pero no la narraba el multipremiado cocinero, sino el silencio obligado del ‘stagier’.

Hasta que los puestos de representatividad en el periodismo no sean ocupados por mujeres, migrantes o ciudadanos de clase obrera, el problema de miopía se agravará. La profesión está cada día más alejada de la calle, de los barrios, de los pueblos, de las pedanías humildes. Es posible que la precarización del sector espabile de golpe a todos aquellos que habían olvidado su papel. Decía Montero Glez que el trabajo de un periodista es el de informar al pueblo. No hay nada mejor para eso que ser pueblo; o al menos, si el devenir no te ha otorgado una posición social humilde, aprender a no despreciarlo.

 

Pedí una pizza y me trajeron un conflicto laboral

http://www.eldiario.es/zonacritica/huelga_deliveroo_6_661143906.html

Una manifestación el pasado 23 de junio sacó a la calle el malestar de los repartidores de Deliveroo

Al Servicio de Atención al Cliente de Deliveroo:

Les escribo para expresarles mi malestar por el incidente que sufrió mi pedido del pasado domingo. Estábamos mi mujer y yo en casa, sin ganas de salir ni preparar cena, así que decidimos usar su app para pedir una pizza. Cuál sería nuestra sorpresa al descubrir que el repartidor no trajo la pizza, sino algo que no habíamos pedido: un menú “conflicto laboral”. Constaba de dos platos: un caso de explotación laboral y una experiencia de lucha.

Como teníamos hambre y no había pizza, decidimos hincarle el diente a la explotación de los riders de Deliveroo, a ver qué tal sabía. Un poco dura para mi gusto, y además una receta extraña: una mezcla de ingredientes viejos (abusos horarios, salarios de miseria, y cuerpos a disposición de la empresa como braceros de hace un siglo) pero cocinados con técnicas innovadoras (economía “colaborativa”, digital, startup, etc.).

Además, en casa somos de llamar al pan, pan, y al trabajo, trabajo. Por eso al leer los ingredientes del plato nos disgustaron los eufemismos usados por Deliveroo para cocinar su oferta laboral: en vez de “trabaja con nosotros”, dicen “colabora con nosotros”. No despiden, sino que “desconectan”, sobre todo a los que reparten conflictos en lugar de pizzas. Al racaneo de no darte ni una mala camiseta, y no digamos ya un seguro de accidente, lo llaman “reparte a tu gusto con tu chaqueta o camiseta favorita”. A la disponibilidad total y a merced de la empresa la denominan “horario flexible”, sin olvidar la rutinaria apelación a la libertad (“eres libre de elegir cuando repartes”). Y a la ridiculez que pagan la llaman “remuneración competitiva” e “ingresos atractivos”.

Como seguíamos teniendo hambre, probamos con el segundo plato: la experiencia de lucha, a ver si estaba más comestible. Reconozco que nos supo bien. Muy sabrosa. Que los más precarios entre los precarios sean capaces de organizarse, elaborar reivindicaciones comunes y montar una huelga es uno de esos bocados que te alegran el día y te animan a intentar cocinar en casa tu propia lucha laboral.

De hecho, deberíamos estar todos atentos a este pequeño conflicto, y apuntar la receta por si un día nos toca preparar una igual. Hoy son solo unos pocos ciclistas, pero lo que está en juego es mucho más que asegurar un mínimo de horas o de pedidos: lo que está en disputa es el futuro de las relaciones laborales, que sigamos siendo trabajadores o acabemos todos como “colaboradores”. Porque si lo piensan bien, no hay sector o empresa al que no podamos aplicar el modelo “colaborativo”. ¿Por qué contratar médicos o profesores, pudiendo tener una app que intermedie y ponga en contacto a pacientes que buscan médico y médicos que buscan pacientes; alumnos con ganas de aprender y profesores con ganas de enseñar?

Por eso muchos estamos pendientes del conflicto de Deliveroo. No solo los trabajadores: también los empresarios siguen la huelga de riders con interés, porque Deliveroo, como otras empresas similares, es un anticipo y un ensayo de en qué quieren convertir algunos las relaciones entre empresas y trabajadores. Quizás esta sea la próxima reforma laboral, sin necesidad de publicarla en el BOE.

Manga I: Introducción, definición e historia

Con esta entrada voy a adentrarme en algo que desconozco bastante pero que todos conocemos y hemos visto, especialmente en nuestra infancia y juventud y que luego vamos dejando atrás por unas cosas u otras. En mi caso, por la universidad y el trabajo después.

20 años después (año arriba año abajo) retomo el camino del anime (como pasa el tiempo).

Evidentemente empezaré hablando del manga que yo conozco y del anterior a mí: Mazinger Z, Campeones, Doctor Slump, Dragon Ball,… Y acabaré con mangas más actuales como Naruto o My Hero Academia (Boku no Hero), que parece está teniendo bastante éxito y que estoy visionando actualmente.

Resultado de imagen de boku no hero

Los últimos tienen casi todos la misma base: el mundo de los superhéroes o gente con poderes especiales (o no). Y todos ellos tienen, como no, las típicas dramatizaciones de todo lo japonés.

Empecemos por la definición de Manga: según la Wikipedia, Manga (漫画 o también まんが , Manga?) es la palabra japonesa para designar a las historietas en general. Fuera de Japón se utiliza tanto para referirse a las historietas de origen japonés como al estilo de dibujo utilizado en estas.

No hay que confundir el Manga con el anime, que se refiere únicamente a las series de animación.

CONTINUARÁ… O NO…

Una pena no haber seguido con esto. Y la verdad es que podría escribir bastante.  Ese verano me vi las dos primeras temporadas y hasta me leí el manga para ver cómo seguía. Porque yo SÍ  tenía interés
.

Sin emoción

With lips closed and eyes sealed
You’re sculpture with a pulse
I wanna capture your essence and keep it here forever little one
And I feel good about you not telling anyone

You’ll just lie
Motionless
Emotionless
You’re beautiful asleep
Motionless
Emotionless
You’re beautiful asleep

You’ll feel nothing as I send your soul away
How long will you last
And how long will you stay
As guilty as I feel, I’m making you beautiful forever
Until you rot away to nothing
We’ll be perfect here together
I feel good about you not telling
I feel good about you

You’ll just lie
Motionless
Emotionless
You’re beautiful asleep
Motionless
Emotionless
You’re beautiful asleep

Cause you’re falling apart
Cause you’re falling apart
At your seams

You are falling apart
You are falling apart

You’ll just lie
Motionless
Emotionless
You’re beautiful asleep
You’ll just lie
Motionless
Emotionless
You’re beautiful asleep
You’ll just lie
Motionless
Emotionless
You’re beautiful asleep
You’ll just lie
Motionless
Emotionless
Disgusting now I see

You’re falling apart at your seams

The final countdown

Y un clásico que los que crecimos en los 80 seguimos tarareando:

Una banda y una canción continuamente menospreciados por los críticos pero que en su repertorio tienen canciones realmente buenas, incluyendo esta, con guitarras impresionantes.

Unbeautiful

Ya he puesto esta canción alguna vez pero es que me encanta esa voz rasgada y esa letra que retrata el final de una relación.

Una pena que no decidiera seguir cantando.

Don’t hang up. Can’t we talk?
So confused, it’s like I’m lost
What went wrong? What made you go?
Don’t pretend you don’t know
This is me – I’m unchangeable
When did we fall apart?
Or did you lie from the start
When you said it’s only you?
I was blind, such a fool
Thinking we were unbreakable

It was you and me against the world
And you promised me forevermore
Was it something that I said?
Was it something that I did?
‘Cause I gotta know what made me unbeautiful

I’ve been told what’s done is done
To let it go and carry on
And deep inside, I know that’s true
I’m stuck in time, stuck on you
We were still untouchable

It was you and me against the world
And you promised me forevermore
Was it something that I said?
Was it something that I did?
‘Cause I gotta know what made me unbeautiful

Wake up, wake up, wake up, wake up, ‘cause I’m only dreaming
Get out, get out, get out, get out, get out of my head now
Because we’re much better altogether
Can’t let go

It was you and me against the world
And you promised me forevermore
Was it something that I said?
Was it something that I did?
‘Cause I gotta know what made me unbeautiful
It was you and me against the world
And you promised me forevermore
Was it something that I said?
Was it something that I did?
‘Cause I gotta know what made me unbeautiful
Made me unbeautiful

Ahora que te has ido…para siempre

Siempre me ha gustado esta canción. Es del año 2006 y es del grupo Three Days Grace, que tienen muy buenas canciones en ese CD. Esta canción refleja el final de una historia y como se da cuenta de que en realidad le ha hecho un favor y ahora está mucho mejor en lugar de seguir una relación tóxica que no llevaba a ningún sitio.

https://genius.com/Three-days-grace-gone-forever-lyrics

[Verse 1]
Don’t know what’s going on
Don’t know what went wrong
Feels like a hundred years
I still can’t believe you’re gone
So I’ll stay up all night
With these bloodshot eyes
While these walls surround me
With the story of our life

[Chorus]
I feel so much better
Now that you’re gone forever

I tell myself that I don’t miss you at all
I’m not lying, denying
That I feel so much better
Now that you’re gone forever

[Verse 2]
Now things are coming clear
And I don’t need you here
And in this world around me
I’m glad you disappeared
So I’ll stay out all night
Get drunk and fucking fight
Until the morning comes
I’ll forget about our life

[Chorus]
I feel so much better
Now that you’re gone forever
I tell myself that I don’t miss you at all
I’m not lying, denying
That I feel so much better
Now that you’re gone forever

[Bridge]
First time you screamed at me
I should have made you leave
I should have known it could be so much better

I hope you’re missing me
I hope I’ve made you see
That I’m gone forever
And now it’s coming clear
That I don’t need you here
And in this world around me
I’m glad you disappeared

[Chorus]
I feel so much better
Now that you’re gone forever
I tell myself that I don’t miss you at all
I’m not lying, denying
That I feel so much better
Now that you’re gone forever
And now you’re gone forever
And now you’re gone forever

Además es que la letra es buenísima.

 

¿La inteligencia artificial dejará sin trabajo a los intérpretes?

https://hipertextual.com/2017/06/big-data-sin-trabajo-interpretes

Una startup lanzará en julio un dispositivo traductor en tiempo real que no necesita conexión Wi-Fi ni Bluetooth y podría tener alcances significativos para las misiones diplomáticas y las labores humanitarias.

¿La inteligencia artificial dejará sin trabajo a los intérpretes?

La ambición de crear un dispositivo que nos permita comunicarnos con quien sea sin la barrera del lenguaje podría ser una realidad muy pronto.

Al menos, así lo ha anunciado la startup australiana Lingmo en Génova durante la Cumbre de la Inteligencia Artificial para el Bien de las Naciones Unidas.

La startup ha desarrollado un dispositivo llamado Translate One2One, el cual se ajusta a la oreja y utiliza los algoritmos de traducción y entendimiento del lenguaje natural de IBM Watson para interpretar de un idioma a otro. Para los dialectos (variaciones geográficas del lenguaje) y las jergas, Lingmo utilizará APIs de traducción y procesamiento del lenguaje.

Pero más importante aún, este dispositivo sería el primero de su tipo capaz de funcionar sin conexión Wi-Fi o Bluetooth.

Lingmo

Los potenciales usos, de acuerdo con la visión de la compañía, son los de ayudar al personal de las aerolíneas, así como ser útil en las relaciones diplomáticas entre gobiernos y en el trabajo voluntario en zonas remotas.

La empresa ha anunciado que en julio llegará al mercado la versión comercial del dispositivo por 179 dólares. El Translate One2One por el momento funcionará en ocho idiomas: chino mandarín, japonés, alemán, portugués brasileño, inglés y español. El aparato puede tardar entre 3 a 5 segundos en generar una respuesta.

Antes de presentar este dispositivo, la startup ya estaba en el negocio de la traducción a través de apps para iOS y Andorid, las cuales son capaces de traducir de forma escrita o hablada.

Lingmo no es la única compañía que tiene la ambición de lograr un traductor universal con la ayuda de la inteligencia artificial. El año pasado Waverly Labs presentó un audífono para la traducción en tiempo real, pero a diferencia del aparato presentado por Lingmo, este requiere conexión.

Mientras tanto, Google se encuentra utilizando e investigando la traducción con sus propios algoritmos de aprendizaje profundo. La meta de las investigaciones en procesamiento del lenguaje natural de este gigante de Internet es lograr aplicar sus resultados a todos los usuarios de la compañía a través del buscador, los móviles, las apps y otros productos de la compañía.

En todo caso, los intérpretes traductores no son los únicos que deberían preocuparse por la pérdida de empleos.

Durante el Foro Económico Mundial del 2016 se estimó la pérdida de 5 millones de empleos para el 2020 a causa de la automatización y un estudio de Oxford ha medido los empleos más propensos a ser remplazados por la inteligencia artificial: el empleo con más riesgo son los responsables de los créditos en las entidades financieras;así como los recepcionistas, los asistentes legales, los vendedores minoristas, los choferes y taxistas y los guardias de seguridad.

Un ex trader de Lehman apuesta su reputación a que la “burbuja de todo” explotará en un año

http://www.bolsamania.com/capitalbolsa/noticias/gurus-de-mercado/un-ex-trader-de-lehman-apuesta-su-reputacion-a-que-la-burbuja-de-todo-explotara-en-un-ano–2747942.html

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No siempre ha sido así. No solíamos tener una burbuja especulativa gigante cada 7-8 años. Pero en los últimos tiempos hemos vivido; En el año 2000, la burbuja de puntocom, en 2007 la burbuja inmobiliaria, en 2017 la burbuja de todo.

¿Por qué lo llamamos la burbuja de todo? Bueno, hay una burbuja en una gran cantidad de clases de activos al mismo tiempo, como (vía Jared Dillian, de Mauldin Economics y ex-trader de Lehman Brothers):

1. Bienes raíces en Canadá, Australia y Suecia

2. Inmobiliaria en California

3. Criptodivisas

4. FANG, además de Tesla, y algunos otros

5. Crédito corporativo

6. Crédito soberano Emergentes

7. Autos

8. Indexación (ETFs)

9. Serie de televisión

10. Deportes

11. Películas animadas

Para los últimos activos, son sólo periféricos… aunque también son burbujas.

No me gusta ir por ahí y llamar a las cosas burbujas. Es una buena manera de perder credibilidad (especialmente si comenzó en 2013).

No he sido exactamente optimista durante el último año. Pero me he abstenido de calificar a este mercado alcista como estúpido, porque siempre podría ser más estúpido.

Pero ahora, no estoy seguro de cuánto más se pueden inflar estar burbujas.

En primer lugar, vamos a definir lo que es una burbuja. Una burbuja no es simplemente una cuestión de sobrevaloración. Tiene que ir acompañada de una obsesión o preocupación por una clase de activos.

Eso es lo que está ocurriendo ahora en las criptodivisas.

¿Soy algún tipo de Luddita? No.

¿Veo el potencial de blockchain? Sí.

Pero cuando veo a las personas comportándose de esta manera tan irracional probablemente están más cerca del final que del principio de las subidas.

La gente está comparando el Bitcoin con los bulbos de tulipán. Creo que esas comparaciones son apropiadas. Pero al menos con los tulipanes, tenías algo tangible: una planta.

Alguien me preguntó la semana pasada cómo se podrían comportar el Bitcoin y si los demás activos entran en un mercado bajista. ¿Subiría como el oro?

Creo que sucedería lo contrario. Independientemente del estatus supuestamente seguro del Bitcoin, ahora mismo está actuando como un activo de riesgo, un activo de riesgo con mucha más beta.

Si tenemos un mercado bajista en acciones, tendremos un mercado bajista en Bitcoin (o viceversa).

Y si tenemos un mercado bajista en acciones o Bitcoin, probablemente tendremos un mercado bajista en el crédito.

Y si tenemos un mercado bajista en el crédito, probablemente tendremos un mercado bajista en los mercados inmobiliarios.

Todo está conectado.

Básicamente, en la era del pico de la indexación, lo único que queda es el riesgo sistemático.

El mercado de hoy no es diversificable.

Un mercado que es sólo un riesgo sistemático (no diversificable) es imposible de negociar. Puede apostar por el riesgo (largo en acciones) o por la huida del riesgo (corto en acciones), pero prácticamente no hay beneficios en la diversificación.

Mira los fondos que se indexan al S&P 500. En los viejos tiempos, usted diría que diversificó si tenía un ETF sobre el S&P 500, ya que se componía de 500 acciones.

¿Alguien realmente piensa que hoy está diversificado al poseer un fondo sobre el índice? No. Tienes las mismas 500 acciones que todos los demás poseen. De nuevo, no hay otra cosa que un riesgo sistemático.

Y esto está corroborado por experimentados gestores de fondos de acciones, que tienen que escoger diferentes acciones para formar una cartera, y que están siendo “re-educados”. Ahora, estás largo en FANG o no eres nadie. No hay términos medios. Esto ha obligado a mucha gente a decir que los gerentes activos son estúpidos.

Pero, ¿qué crees que es más probable? que:

A) ¿un grupo de gente inteligente se ha vuelto estúpida?, o

B) ¿qué el ambiente cambió de repente?

Si eres una de esas personas inteligentes, ¿abandonas completamente tu proceso y solo comprarías FANG?

¿O te quedas con lo que ha funcionado durante toda tu carrera con la probabilidad de que algún día vuelva a funcionar?

Esta vez (probablemente) tampoco sea diferente.

– Todos pierden en los “Bear Markets”

Una gran cantidad de “bajistas” se frotan las manos ante la posibilidad de un mercado bajista. Oye, no hay capitalismo sin recesiones. Hay que purgar los excesos especulativos. Cuanto más tiempo estemos sin una purga, más grande será.

Aunque un mercado bajista es divertido para el trading, no se lo deseo a nadie. La mayoría de las personas no son buenas especulando en un mercado bajista.

Un hombre sabio me dijo una vez que los mercados bajistas no sólo destruyen el capital de los “alcistas”… no sólo destruyen el capital de los “bajistas”… destruyen el capital de todos.

He pasado por esto un par de veces. Incluso cuando creo que estoy perfectamente posicionado para ello, todavía hay una manera de perder dinero.

Además, hoy en día, no tenemos idea de qué tipo de fuerzas políticas malignas se desencadenarán si tenemos una verdadera recesión.

Y la gente subestima la ferocidad de los mercados bajistas. Porque no pueden ver efectos de segundo y tercer orden. El mercado bursátil no baja un 20% en el vacío. No tenemos idea de lo que va a pasar cuando las acciones bajen un 20%. Nada bueno, me imagino.

Así que no deberíamos desear un mercado bajista.

He estado realizando comentarios bajistas durante un tiempo, pero no he estado dispuesto a apostar mi reputación en ello.

Ahora estoy dispuesto a apostar mi reputación.

Creo que estamos muy cerca de una recesión. Me sorprendería si no llega dentro de 6-12 meses. Si no, supongo que puedes criticarme ferozmente, si te gusta hacer ese tipo de cosas.

Un comentario más: probablemente será la desaceleración más rápida de la historia, debido al grado de apalancamiento y especulación. Si estamos prevenidos, podemos evitar gran parte de sus efectos cuando venga.

Fuentes: Jared Dillian, Mauldin Economics

Carlos Montero – Lacartadelabolsa

JUNIO 2017: 2º mes con más visitas.

Mayo 2017 se convirtió en el mes con más visitas de este blog y Junio 2017 se ha convertido en el segundo mes con más visitas.  Y 2017 se ha convertido, a 3 de Julio, en el año con más visitas, a falta de 5 meses para acabar el año. Obviamente Julio no llevará ese camino ya que en 1-2 semanas dejaré de postear tanto hasta Septiembre.

Gracias a los que siguen de forma asidua el blog. Y viendo el éxito de alguna entrada/cabreo/frustración de este año es posible que el año que viene me replantee escribir alguna entrada más hecha por mí, aunque eso será difícil ya que el año POST-PROYECTO se acaba y el curso siguiente me centraré en un nuevo proyecto dejando atrás para siempre al anterior.

Au revoir.

Orgullo, envidia y lucha de clases

https://otrosvendran.wordpress.com/2017/07/02/orgullo-envidia-y-lucha-de-clases/

I

Esta semana, Antonio Maestre ha escrito dos artículos sobre la lucha de clases. En uno, exalta el orgullo obrero; en otro, critica que haya quien se niegue a reconocer esa realidad. También lamenta la existencia de alienados incapaces de identificarse con su propia clase; seres que aspiran, torpemente, a medrar en una estructura social dominada por otros. Cuando alguien huye de sus orígenes, dice, lo hace como un individuo aislado; pero la lucha obrera solo avanza si sus miembros actúan unidos. También denuncia, más o menos veladamente, que las elites se comportan como una auténtica casta en la cual la sangre o los contactos priman sobre cualquier otro rasgo o valía. La clase unida de verdad sería la clase alta. Arremete contra el moderno periodismo por haberse distanciado vilmente de la clase obrera.

Hasta aquí, poco o nada se le puede objetar.

Sin embargo, uno tiene a veces la impresión de que el orgullo obrero (o la lucha de clases, si se me apura) se reviste de demasiados elementos positivos. Maestre dice que sus padres trabajaban al día dieciséis horas y que en casa comían patatas cuatro veces a la semana; también dice que eso es algo de lo que ahora se siente orgulloso. Odiaba su barrio feo y ahora lo adora. Porque entiende el esfuerzo diario que realizaron sus padres para que él pudiera estudiar; porque comprende que ese barrio constituye su vida, el eje de lo que después ha llegado a ser.

En el segundo artículo cita una frase de Horacio, germen primigenio del clasismo tradicional: “Odio al vulgo ignorante y me alejo de él”.

 

Huelga

II

No se me escapa que esta dialéctica está destinada a dos fines: uno, a lograr que los obreros se identifiquen entre sí y se opongan con orgullo a la clase dominante; dos, a rechazar las acusaciones –y el desprecio– que las clases altas suelen sentir hacia las bajas.

Sin embargo, no he visto en ningún sitio repetidos (quizá ya sea demasiado tarde) los argumentos que exponía Bernard Shaw en su maravilloso libro “Manual de socialismo y capitalismo para mujeres inteligentes”. Argumentos mucho más veraces e inteligentes que este caduco callejón sin salida del orgullo obrero que reclama para sí, con toda justicia, un reconocimiento de clase.

Pero un reconocimiento de clase que se nutre, paradójicamente, del sufrimiento que las clases dominantes les imponen.

De algún modo cristiano y metafísico, es como si haber padecido durante años unas jornadas laborales abominables generara en la gente una extraña superioridad moral. ¿No es esa la lógica más extrema de la cultura del esfuerzo? Igualmente, uno se pregunta qué orgullo puede suscitar la fealdad de un barrio construido ex profeso para la chusma. Si el barrio se hubiera destinado a la gente con más dinero, las casas y las calles hubieran sido más bonitas y más acogedoras.

¿Por qué razón el sufrimiento, la explotación y la fealdad engendran orgullo? ¿Acaso porque, increíblemente, los explotados han logrado seguir vivos? ¿No es lo que las clases dominantes más desearían instilar en sus obreros? “Míralos, se matan a trabajar, viven en barrios horrendos y aun así se sienten orgullosos. Mejor para nosotros, nunca querrán lo nuestro”.

 

III

El relato de Maestre, insisto, posee un sentido integrador. Pero el de Bernard Shaw estaba destinado a las clases dominantes y creo que posee un punto más de veracidad. Él decía que los pobres son seres, en efecto, infames y embrutecidos; ignorantes y feos. Había que exterminarlos de raíz. Para ello, la única solución pasaba por erradicar la pobreza.

¡Dadles educación, rebajad sus jornadas laborales, ofrecedles sanidad, seguridad, viviendas decentes, jubilaciones tempranas! ¡Las clases bajas dejan de molestar en cuanto dejan de ser clases bajas!

A continuación recordaba que los subsidios de desempleo y las ayudas sociales no estaban ahí para que la gente se rascara las narices en vez de ponerse a trabajar; sino para que no rompieran las ventanas de los ricos en busca de comida cuando llevaran seis meses muriéndose de hambre.

 

IV

Lo que me parece más veraz en Shaw –por mucho que rebose de ironía británica– es la asunción de que las clases no son buenas de por sí. A Shaw no le importa que las clases bajas sean buenas o malas: le basta con constatar que llevan toda la razón cuando se quejan de que les explotan. Y añade además que esa explotación además de injusta, supone un auténtico peligro.

La izquierda moderna, en cambio, no solo quiere llevar la razón en lo que a quejas económicas y sociales se refiere; es que además pretende santificar a los explotados.

Esta verdad incómoda se evidencia cada vez que la derecha acusa a ciertas clases bajas de envidiar lo que poseen las altas. “Tú lo que tienes es envidia”, acusa. “No, no, no y cien veces no. ¿Yo? ¿Envidia? ¡Jamás! ¡Yo solo quiero justicia!”.

En este diálogo de besugos la izquierda no solo se lamenta de las injusticias, sino que arroja la lucha de clases por la borda. Si ser obrero es algo de lo que sentirse muy orgulloso; si trabajar horas y horas como un descosido sin ver a tus hijos más que el domingo; si comer patatas seis veces a la semana es algo fenomenal… ¿para qué desear lo que poseen las clases altas? Basta con acudir a la nostalgia y deificar las miserias obreras que uno ha padecido mientras otros, injustamente, gozaban de todos los bienes materiales posibles.

Así, las clases altas pueden dormir tranquilas por las noches.

 

V

Sin embargo, no veo yo dónde radica el problema en admitir que las clases bajas sí pueden tener envidia social. Un obrero de los que pinta Maestre trabaja toda su vida como un perro, vive en un barrio feo y apenas llega a fin de mes si tiene suerte (lo más seguro es que se haya ido endeudando como una mula). Un hijo de la clase alta, en cambio, va a los mejores colegios, puede ganar cien veces más con menos esfuerzo, no solo no se endeuda sino que incrementa su capital, vive en barrios preciosos, come lo que le viene en gana y ve a sus hijos todos los días.

La injusticia radica precisamente en eso: ¿por qué alguien, solo por nacer en un barrio obrero, tiene que tragar con ruedas de molino y encima sentirse orgulloso por ello? ¿Orgulloso por no haberse muerto de hambre? ¿Orgulloso por haber sido un obrero sumiso durante su durísima vida? ¿Y todo eso mientras apenas a dos kilómetros de distancia todos los niños de bien poseen ipso facto cientos de comodidades y beneficios inmediatos? ¿Y si yo estudio una carrera como medicina dejándome el alma, y consigo entrar en un hospital público, voy a ganar menos que el hijo de papá que estudia empresariales y acaba enchufado en un consejo de dirección? ¿Y le llaman a esto meritocracia? ¿Y nos comen la cabeza con el rollo del emprendedor? ¿Y nos dicen que hay que apretarse el cinturón? ¿Y nos venden que las cosas son así y que “al menos tienes trabajo”?

¿Y me está usted diciendo que no se puede sentir ni rabia ni envidia ante una estafa tan descarada como esta?

En estas circunstancias, apelar al orgullo obrero supone negar la mayor: que la pobreza y la desigualdad son, de por sí, el núcleo mismo de los conflictos sociales.

Es la rabia obrera la que produce lucha de clases, no el orgullo, por mucho que el orgullo, hasta cierto punto muy necesario, una.

(El orgullo obrero, arma de doble filo, permite santificar el trabajo asalariado como un modo de realización personal: desde ahí resulta bastante sencillo adaptar el sacrificio como un bien espiritual de por sí, como mencionamos antes al vincularlo con la teología cristiana).

Protestas

 

VI

No estoy incitando a que cojamos las teas ardientes y los rastrillos y salgamos a las calles a asesinar a los ricos. Absolutamente no (entre otras cosas, porque me repugna la violencia). Estoy diciendo que a la derecha le importa un pito el orgullo obrero –no lo teme en absoluto– y le importa aún menos que los obreros lleven la razón.

Pero debería preocuparse muy bien de no generar demasiada miseria, porque si recorta ayudas a la ciudadanía, degrada la educación para segregar todavía más, reduce el presupuesto sanitario (hasta el punto de necesitar la caridad de don Amancio), endeuda el país hasta las orejas y permite que proliferen los trabajos peor pagados y más inseguros, ya puede procurarse una buena policía.

Las masas ignorantes, necesitadas, que no llegan a fin de mes y que padecen condiciones de vida lamentables (esas que despreciaba Horacio), tienden a ser envidiosas, impredecibles, violentas y molestas. Crear una clase así no solo atenta contra los intereses comunes de cualquier sociedad, sino que puede desgarrar incluso el marco democrático.

El resultado de las desigualdades extremas ya lo hemos visto en otros países: delincuencia, economías sumergidas, desaparición del estado de derecho, policía privada, corrupción estructural, etcétera. En una palabra: verdadera barbarie.

Eso es lo que debemos evitar entre todos, ese es el sentido último de la lucha de clases, y este es el argumento que debería esgrimirse contra la clase dominante:

“El sistema que manejas no solo es profundamente injusto y mentiroso, porque no cumple ni siquiera con sus propios principios, es que es delirante y estúpido, y nos va a llevar a todos al verdadero caos”.

 

VII

Decía Agustín García Calvo que la historia, por fortuna, no ha empezado terminada. La lucha de clases ha estado siempre ahí, pero cuando apareció el primer capitalismo la cosa se salió tanto de madre que tuvo que surgir un Marx para poner el grito en el cielo con la suficiente fuerza como para articularla desde entonces?

La izquierda debería dejar de elogiarse a sí misma moralmente y debería alertar del camino de destrucción al que aboca el empobrecimiento paulatino.

Yo no quiero una izquierda que sea más buena que el pan con aceite y que se sienta orgullosa de haber sido aplastada durante años de manera dócil y serena.

Quiero una izquierda que se deje de dulcificaciones y me diga la verdad. Que no se considere a sí misma la encarnación del Bien, sino de la Razón.

Y la verdad es que, en este mundo, hay clases bajas ignorantes y envidiosas. Y que hace falta ser un gobierno imbécil o hijo de la gran puta (aquí hay donde elegir) para imponer leyes y políticas que aumentan día tras día la cantidad de ignorantes empobrecidos y peligrosos. Porque el rollo de los méritos y de que quien se esfuerza triunfa es una cantinela para pescar truchas.

Pero parece que la izquierda está poco interesada en estos peligros sociales o en desmontar la adoración al emprendedor, y se centra más en la beatificación de los menos favorecidos que en meter verdadero y lógico miedo, como si esto fuera una cuestión de competir por el monopolio de la virtud (y de sentirse orgulloso) y no una amenaza a la estabilidad del país.

En el uso del miedo a los conflictos sociales, como escribí en otra parte con un lenguaje que no se comprendió mucho, la derecha siempre ha ganado la hegemonía. Así nos va.

 

Nota importante: por blasfemo e impreciso que suene, en este artículo he usado las nociones de “clase alta” y “derecha” como sinónimos; también la de “clase baja” y “clase obrera” como sinónimos. Disculpénme los puristas, pero seguro que aún así se me entiende.

Nota dos: No se me escapa que, al mismo tiempo, las clases dominantes también tratan de embrutecer a las masas para que estas no alcancen demasiado poder y les desplacen o aneguen. Es como una suerte flujo y reflujo, pero esta gente (las elites) no sabe nunca cuándo parar. En ese sentido, la unión constante de los trabajadores sí tiene una intención pleno, articulado en el orgullo, no de ser obreros en sí mismos, sino de estar unidos como tales. Pero siempre con el objetivo consciente de avanzar hacia una mejora común, hacia una liberación.