El efecto Google

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2017-06-06/el-efecto-google_1394245/

Los motores de búsqueda actuales son tan eficaces que se extiende la idea de que ya no hace falta recordar o aprender nada. Algo que no puede ser más incierto

Foto: Foto: EC.
Foto: EC.

En 2011, Betsy Sparrow y sus colegas publicaron un llamativo artículo en ‘Science‘ titulado “Google effects on memory: cognitive consequences of having information at our fingertips”. El ‘efecto Google’ es la tendencia a no guardar en la memoria información que podemos encontrar fácilmente en internet. Los motores de búsqueda actuales son tan eficaces que se extiende la idea de que ya no hace falta recordar o aprender nada. Basta con saber dónde y cómo encontrar la información. El efecto Google se ha visto ampliado con la aparición de los ‘filtros burbuja‘, que pueden seleccionar la información que recibe una persona, encerrándola literalmente en un burbuja informática.

Se acaba de publicar en España, aunque con bastante retraso, el libro de Eli Pariser ‘El filtro burbuja’, que advierte de los problemas que plantea recibir solo las noticias que se adecúan a mis intereses. Puede provocar una ‘visión en túnel’, que fomente los fanatismos y los prejuicios, al bloquear las informaciones contrarias a ellos. En la revista ‘Wired’, Mostafa M. El-Bermawyconsidera que los filtros burbuja son un peligro para la democracia.

Se conoce como ‘efecto Google’ la tendencia a no guardar en la memoria información que podemos encontrar fácilmente en internet

El asunto es serio porque, según Pew Analysis, el 61% de los ‘millennials’ usa filtros burbuja para recibir noticias sobre política. Voces apocalípticas se unen a este coro. Por ejemplo, la de Nicholas Carr, que señala que el efecto Google acarreará males sin cuento. El título de su obra más famosa es revelador: ‘Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?’. O la de Jaron Lanier, especialmente relevante porque es un extraordinario técnico informático, que escribe “contra el rebaño digital”.

Estupidez expandida

Nos movemos entre apocalípticos —que ven solo los problemas— e integrados, que no ven problema alguno. Ambos simplifican las cosas. La potencia de las nuevas tecnologías plantea un enorme reto a nuestras ideas sobre inteligencia y educación, porque en paralelo con la ‘realidad expandida’ nos permiten hablar de ‘inteligencia expandida’ y, también, de ‘estupidez expandida’. Por ello, es imprescindible que la educación, en vez de quejarse o dejarse llevar, estudie seriamente las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y diseñe los nuevos aprendizajes. Eso es lo que intentamos con el ‘Proyecto Centauro‘, del que ya les he hablado.

Desdeñar el pensamiento analítico supone carecer de pensamiento crítico, que es la única defensa contra el adoctrinamiento y el fanatismo

Muchos de los peligros derivan de unas ideas equivocadas. Por ejemplo, sobre la memoria. Si la única función de la memoria fuera conservar los conocimientos, internet es invencible. Ocurre, sin embargo, que la memoria (sobre todo la que denominamos ‘working memory’) se encarga de tareas mucho más sofisticadas. La más importante de ellas es la comprensión. Comprendemos desde los conocimientos guardados en la memoria neuronal. Vean las siguientes expresiones:

Son las cuatro ecuaciones de Maxwell, que describen un campo electromagnético. Para muchos, unas de las más bellas creaciones de la inteligencia humana. ¿Les sirve para algo tenerlas en pantalla si no tienen en su memoria los conocimientos y los procedimientos necesarios para entenderlas? El estúpido mantra “para qué voy a aprender si lo puedo encontrar” es una estupenda receta para la ignorancia, porque si no sabemos, no podremos encontrar nada aprovechable.

La pereza, el otro problema

Otro peligro no procede de la tecnología, sino de la pereza. El premio NobelDaniel Kahneman dice que el cerebro es ‘cognitive miser’, un tacaño cognitivo, que procura gastar la menor energía posible en resolver los problemas. Barr y Pennycook (‘The brain in your pocket: Evidence that Smartphones are used to supplant thinking’) han mostrado que quienes usan más el móvil como ayuda para resolver problemas suelen ser los que tienen más dificultad o menos interés en el pensamiento analítico, que es costoso. Eso no es culpa del móvil, sino del usuario. Y, en efecto, es peligroso, porque desdeñar el pensamiento analítico, que es lento y largo, supone carecer de pensamiento crítico, que es la única defensa que tenemos contra el adoctrinamiento, el fanatismo y la superchería.

Y llegamos así al filtro burbuja. De nuevo no tenemos que quejarnos de la técnica, que puede ser utilísima si defino bien los filtros. Es cierto que puede encerrarme en el fanatismo, si selecciono solo aquellos canales que corroboran mis prejuicios, pero también pueden ampliar mi mente, si elijo los adecuados.

La ‘inteligencia ampliada’ exige un cambio radical en los currículos para señalar lo que es necesario aprender, es decir, guardar en la memoria neuronal

Las conclusiones preliminares del ‘Proyecto Centauro‘ indican que en la definición de la ‘nueva inteligencia’ debemos incluir la inteligente construcción de nuestra memoria electrónica, y el sabio uso de las posibilidades de la tecnología, y que eso es mucho más que ser un manitas con las ‘apps’, juguetear con programas, cortar y pegar con habilidad y navegar por la nube. Se puede hacer todo eso y formar parte del nutrido grupo de ‘nativos digitales analfabetos‘.

La ‘inteligencia ampliada‘ exige un cambio radical en los currículos, para señalar lo que es necesario aprender, es decir, guardar en la memoria neuronal. Debemos tener presente que hay que conocer para comprender, y que hay que comprender para tomar buenas decisiones y actuar.

Esto no ha hecho más que empezar.

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Cita de Hawking preguntado por su CI:

“I have no idea. People who boast about their I.Q. are losers.”

SIGOURNEY WEAVER: UNA CARRERA DE ACCIÓN Y SENSIBILIDAD EN 9 PELÍCULAS

http://vein.es/sigourney-weaver-una-carrera-accion-sensibilidad-9-peliculas/

Desafió los tradicionales roles de género con Alien, ha dado voz a las víctimas de una dictadura militar y vida a todo un símbolo en la defensa de las especies en peligro de extinción, trabajando junto a directores de la talla de James Cameron, Ridley Scott o Roman Polanski.

 

 

Tras debutar en el cine con una más que breve aparición en Annie Hall (1977) junto a Woody Allen, Susan Alexandra Weaver (1949) – se cambió el nombre a los 14 años por el de Sigourney tras leer El gran Gatsby de Fitzgerald – conseguía hacerse tan solo dos años más tarde con el papel que ha marcado su carrera, el de la suboficial Ellen Ripley en la película Alien.

Convertida desde entonces en uno de los rostros más conocidos de la industria del cine,  ha sabido combinar a lo largo de su prolífica trayectoria como actriz películas de toda clase, perfil y género. Desde estremecedoras películas en torno a la dictadura chilena o la lucha contra la caza furtiva, a éxitos comerciales de ciencia ficción y comedias, su presencia llena la gran pantalla transmitiendo una fuerza difícil de equiparar a la de cualquier otra actriz.

Ganadora de dos globos de oro, tres veces candidata al Oscar a mejor actriz y Premio Donostia en 2016, coincidiendo con su aniversario este 8 de octubre recordamos su talento y versatilidad en estas 9 películas, justo en el momento en el que la actriz se encuentra inmersa en el desarrollo del proyecto cinematográfico más ambicioso de la historia del cine: las 4 secuelas de la saga ‘Avatar’. 

 

1. Alien, 1979.

¿Una mujer protagonizando una película de terror y ciencia ficción, portando armas y luchando cuerpo a cuerpo contra una brutal criatura alienigena? Todo eso parecía algo difícil de imaginar hasta el estreno en 1979 de Alien.

Basada en clásicos de la ciencia ficción y de Serie B como la estadounidense Planeta prohibido (1956) o la ítalo-española Terror en el espacio (1965), esta primera entrega dirigida por Ridley Scott dio origen a una de las sagas cinematográficas más longevas y taquilleras. Un papel el de Ellen Ripley que la actriz ha interpretado hasta la fecha en 4 ocasiones, y por el que recibió su primera candidatura al Oscar por la segunda entrega de la saga, Aliens: El regreso (1986), bajo la dirección de James Cameron.

 

Fotogramas de ‘Alien’ (1979) y ‘Aliens: El regreso’ (1986).

 

2. El año que vivimos peligrosamente, 1982.

Protagonizada por un jovencísimo Mel Gibson de tan solo 26 años, la cinta describe el fuerte clima de conflictividad política y social que se respiraba en la Indonesia de 1965 gobernada por el presidente Sukarno. En ese ambiente enrarecido, un joven reportero (Mel Gibson) aterriza como corresponsal en Yakarta, donde conocerá a un singular reportero gráfico (Linda Hunt) y a la joven agregada de la embajada inglesa, Jill Bryant (Sigourney Weaver).

 

Sigourney Weaver y Mel Gibson, 1982.

 

3. Los Cazafantasmas, 1984.

Añadiendo un registro algo más cómico a su trayectoria como actriz, en 1984 participaba en una de las películas emblemáticas de los años 80, Los Cazafantasmas.

Con un tono fresco, divertidos efectos especiales y una sensacional banda sonora, -¿Quién no recuerda la mítica canción Ghostbusters de Ray Parker Jr.? – la cinta resultó todo un éxito de taquilla. Un éxito que se traduciría en juguetes, juegos de mesa, series de dibujos animados… y un largo etcétera que incluye una secuela rodada en 1987 en la que Weaver volvía a participar.

 

Sigourney Weaver en ‘Los cazafantasmas’, 1984.

 

4. Gorilas en la niebla, 1988.

Basada en la biografía de la estadounidense Dian Fossey y su trabajo junto a los Gorilas de Montaña, la película se encarga de contar como, tras conocer los trabajos del doctor George Schaller, Fossey (Sigourney Weaver) decide viajar hasta África para observar el comportamiento de esta especie amenazada.

Con una labor de investigación que realizaría durante más de 20 años, Fossey fue uno de los iconos más reconocidos en la defensa de la preservación de las especies y contra la caza furtiva. Por esta interpretación Weaver logró su primer Globo de Oro y una segunda candidatura al Oscar, entonando durante uno de los puntos álgidos de la película una hermosa frase sobre la que valdría la pena pararse a reflexionar: “Los gorilas no entienden de fronteras, no necesitan pasaportes”.

 

Sigourney Weaver en ‘Gorilas en la niebla’ y una fotografía de la zoóloga Dian Fossey.

 

5. Armas de mujer, 1988.

Con un hilvanado guión repleto de agudas frases cargadas de dobles sentidos, Sigourney Weaver protagonizaba junto a Harrison Ford y Melanie Griffith la película Armas de Mujer.

En ella interpreta a la triunfadora Katharine Parker, en una de las primeras películas decidida a abordar el mundo de las altas finanzas con dos mujeres en los papeles principales. Una actuación por la que la protagonista de Alien ganaba su segundo Globo de Oro y una tercera candidatura al Oscar, siendo una de las pocas actrices que han conseguido una doble candidatura – junto a las de Gorilas en la niebla – en un mismo año. 

 

(1) Fotografiada por Helmut Newton, 1983. (2) Fotografiada por Robert Mapplethorpe, 1988. (3) Junto a Harrison Ford y Melanie Griffith, 1988.

 

6. 1492: La conquista del paraíso, 1992.

En 1992 – el año de la Expo de Sevilla y la Olimpiadas de Barcelona – se conmemoraba el 500 aniversario del descubrimiento de América. Dos películas se batieron en duelo para llevar a la gran pantalla aquella hazaña capitaneada por Cristobal Colón.

Por un lado Cristóbal Colón: el descubrimiento, con actores como Marlon Brandon, Catherine Zeta Jones o Tom Selleck, y por otro 1492: La conquista del paraíso, dirigida por Ridley Scott, con Gérard Depardieu en el papel del afamado marino y Sigourney Weaver en el de la Reina Isabel la Católica. Si bien ninguna de las películas logró despertar la curiosidad del gran público y obtuvieron unas durísimas críticas, las labores de dirección, interpretación y fotografía de La conquista del paraíso destacan respecto de las de su competidora, haciendo que más de una voz se haya alzado en los últimos tiempos reivindicándola, y denunciando las injustas críticas que recibió en el momento de su estreno.

 

Sigourney Weaver en ‘1492: La conquista del paraíso’.

 

7. La muerte y la doncella, 1994.

Desgarradora. Basada en la obra del escritor argentino Ariel Dorfman, Roman Polanski dirige de manera magistral esta cinta sobre la transición chilena. Explotando como nadie el talento de la actriz en una de sus mejores actuaciones, el director francés controla el tempo de la película con la misma maestría con la que lo haría el mismísimo Schubert, a cuya composición D810 hace referencia el título.

Weaver interpreta en este relato duro y sobrecogedor a Paulina Escobar, una víctima de los abusos ocurridos durante la dictadura militar chilena (1973-1990), que se reencuentra por azar con uno de sus captores.

 

Junto a Ben Kingsley en ‘La muerte y la doncella’, 1994.

 

8. La tormenta de hielo, 1997.

Ang Lee (Brokeback MountainLa vida de Pi) dirige esta disección de la clase media estadounidense. De corte similar a la posterior – pero más conocida – cinta de Sam Mendes American Beauty (1999), Lee nos lleva hasta 1973 para introducirnos en el interior de dos familias acomodadas de Connecticut en plena efervescencia de la liberación sexual. La película se basa en la novela homónima de Rick Moody, y recibió el premio al Mejor Guión en el Festival de Cannes de 1997.

 

Sigourney Weaver en ‘La tormenta de hielo’, 1997.

 

9. Avatar, 2009.

Siguiendo el camino de blockbusters que ya iniciara con Aliens y Los Cazafantasmas, Weaver participaba en 2009 en Avatar, la película más taquillera de la historia del cine.

De nuevo bajo las ordenes de James Cameron (Aliens: El regreso), la actriz interpreta en esta ocasión a la doctora Grace Augustine, directora del programa “Avatar” y responsable del estudio de la botánica del planeta Pandora. La presencia de Weaver está confirmada para las siguientes 4 películas de la saga, que se gravarán de una sola vez y cuyos trabajos de rodaje ya han comenzado.

 

(1) (2) En el papel de la doctora Grace Augustine y como su ‘Avatar’, 2009. (3) Fotografiada por Craig McDean, 2010.

NO ME GRITES QUE NO TE ESCUCHO: la historia de la tecla (maldita) Bloq Mayús

https://m.xataka.com/historia-tecnologica/no-me-grites-que-no-te-escucho-la-historia-de-la-tecla-maldita-bloq-mayus

A finales del siglo XIX las primeras máquinas de escribir tuvieron que hacer frente a un requisito importante: poder escribir en mayúsculas y minúsculas. La primera solución llegó a las Remington No. 2, las máquinas de escribir que incluyeron por primera vez una tecla Shift para poder escribir cualquier letra en mayúsculas.

Aquello no estaba mal, pero en ciertas ocasiones era necesario escribir todo en mayúsculas, lo que acabó siendo implementado por primera vez en 1914 con una Remington Junior en la que se incluyó la tecla Shift Lock. Fue entonces cuando todos empezamos a gritar al teclado.

Necesitábamos escribir en mayúsculas (a veces)

Aquellas máquinas de escribir acabaron sirviendo como modelo para los primeros teclados utilizados en informática, y en 1970 apareció el Datapoint 2200, uno de los primeros ordenadores personales con teclado para realizar la entrada de datos. El homenaje a las máquinas de escribir fue evidente, porque aquel teclado tenía también una tecla Shift Lock.

Remington2Aunque no se distinque bien, esa tecla a la izquierda de la tecla Z es la llamada “Shift Key”.

Poco después el famoso Xerox PARC comenzó a trabajar en una máquina revolucionaria que apenas llegaría a comercializarse. Fue el Xerox Alto, que además de integrar aquella interfaz de usuario gráfica que Apple acabó copiando para sus Macintosh, tenía otro elemento peculiar: una tecla para bloquear mayúsculas simplemente etiquetada como Lock.

Lock AltoAhí tenéis la tecla Lock del Xerox Alto. El teclado era lo menos revolucionario de una máquina que inspiró (por decirlo de algún modo) a Steve Jobs a crear la interfaz gráfica de sus Macintosh.

El comportamiento de aquel Shift Lock, eso sí, era distinto al del futuro Caps Lock. Esta última tecla convertía las letras minúsculas en mayúsculas al pulsarlas, pero no afectaba por ejemplo a los signos de puntuación. El Commodore 64 tenía Shift Lock pero no Caps Lock, mientras que el BBC Micro que triunfó en el Reino Unido tenía ambas.

IBM, la primera en incluir la actual Caps Lock

Sin embargo fue IBM la que acabó dando el paso definitivo con sus IBM PC y los célebres teclados IBM Model M que además de su particular sonido y construcción contaban con una tecla que acabó quedándose con nosotros para siempre: la tecla Caps Lock, o lo que es lo mismo, la Bloq Mayús, como la conocimos en los teclados en español.

Modelm1Es curioso como los teclados IBM Model M se han convertido prácticamente en un objeto para mitómanos, y entre sus características estaba esa tecla novedosa etiquetada como Caps Lock.

Aquella decisión acabó adoptándose como un estándar de facto en la industria, y desde entonces hemos visto cómo la tecla de bloqueo de mayúsculas ha estado presente en virtualmente todos los ordenadores de sobremesa y portátiles de la historia a partir de entonces.

PixelbookEn los nuevos Pixelbook, como en los Chromebook de Google, la tecla Caps Lock desaparece para dar paso a una tecla que lanza el asistente de Google.

Hay algunas excepciones célebres como los portátiles del proyecto OLPC (One Laptop Per Child) que las cambiaron por una tecla Control, o también las de los Chromebooks, que también han sustituido la tecla Caps Lock con una tecla de búsqueda que en los Pixel Book de hecho muestra un logo para lanzar Google Assistant.

¿Por qué sigue existiendo una tecla para gritar?

El auge de internet hizo que esta tecla acabara convirtiéndose en una tecla maldita. De repente el Bloqueo de Mayúsculas se asoció a los usuarios que querían gritar en sus textos y conversaciones en navegadores o clientes de mensajería.

Capslock

Esa asociación de los textos en mayúscula con los gritos virtuales es ya inevitable entre los usuarios de internet, muchos de los cuales se preguntan por qué sigue siendo necesaria una tecla que parece servir para poco más que para esto. De hecho un estudio de 2015 entre desarrolladores y redactores de texto demostró que la tecla Caps Lock era la que menos se pulsaba durante todas las sesiones que registraron: solo se utilizaba en un 0,1% de las ocasiones.

Las letras mayúsculas, afirman además algunos expertos en tipografía, hacen que los textos sean más difíciles de leer, ya que “las formas de las minúsculas han creado un contorno visual que ayuda a nuestro cerebro a reconocer las palabras. Las mayúsculas homogeinizan estas formas, ofreciendo contornos rectangulares”.

Han existido campañas para tratar de erradicar la integración de esta tecla en nuestros teclados, pero lo cierto es que los fabricantes siguen integrándola en sus teclados. Hay desde luego aplicaciones y utilidades que sustituyen su funcionamiento para lanzar ciertas combinaciones de teclado útiles, pero la inmensa mayoría de usuarios siguen teniéndola siempre presente sin llegar a usarla demasiado.

Salvo, claro, cuando quieren gritar en internet.

Lluís Companys: los siniestros hechos que la propaganda separatista no quiere que sepas

https://www.actuall.com/criterio/democracia/lluis-companys-los-siniestros-hechos-la-propaganda-separatista-no-quiere-sepas/

Lluís Companys -ante el micrófono- dando un discurso el 11 de septiembre de 1937

El fusilamiento de Companys, uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), le convirtió en uno de los mayores mitos de la causa separatista. Y para convertirlo en su mártir, el nacionalismo catalán no tuvo reparos en ocultar sus crímenes.

Y muestra clara de esa descarada labor de ocultación y blanqueamiento es la biografía que publica en su web la presidencia de la Generalidad: el texto omite los muertos provocados por el golpe de Estado separatista encabezado por Companys -de hecho, dicha web ni siquiera lo cita como un golpe e incluso lo justifica alegando “la involución conservadora del régimen republicano y las amenazas contra la autonomía catalana”-, y también oculta los miles de asesinatos cometidos bajo su mando en la Guerra Civil.

Esta misma falsificación de la historia es la que le imponen a los niños en las escuelas públicas catalanas. Como la Generalidad no lo cuenta, os lo contaré yo

Después de la victoria del centro-derecha en las primeras elecciones con voto femenino celebradas en la historia de España, en noviembre de 1933, Companys encabezó un golpe de Estado separatista contra la Segunda República el 6 octubre 1934.

Los separatistas iniciaron los combates disparando contra los soldados, provocando un muerto y varios heridos

El líder de ERC exigió al Ejército que se pusiese bajo su mando, algo a lo que el capitán general de Cataluña, el general Domingo Batet, se negó, manteniéndose fiel al gobierno de la República y declarando el Estado de Guerra.

Esa misma noche, partidarios del golpe separatista salieron armados a las calles -entre ellos grupos paramilitares de partidos de izquierda equipados con fusiles- y levantaron barricadas.

Cuando un grupo de militares fieles a la República acudieron a la Rambla de Santa Mónica a leer el bando declarando el Estado de Guerra, los separatistas iniciaron los combates disparando contra los soldados, provocando un muerto y varios heridos.

Mozos de Escuadra detenidos por su participación en el golpe de Estado del 6 de octubre de 193
Mozos de Escuadra detenidos por su participación en el golpe de Estado del 6 de octubre de 193

El golpe, apoyado por los Mozos de Escuadra dejó 107 muertos 

Además de recibir el apoyo de los citados grupos paramilitares y de algunos miembros de la Guardia de Asalto, los separatistas emplearon en el golpe como fuerza armada a los Mozos de Escuadra. Los combates terminaron al día siguiente cuando los separatistas se rindieron al Ejército. El general Batet empleó la fuerza imprescindible para controlar la situación con el mínimo derramamiento de sangre posible.

Companys fue encerrado en el penal del Puerto de Santa María (Cádiz)

En las 10 horas que duró, el golpe de Companys dejó 107 muertos. Él y su gobierno fueron sometidos a juicio por el Tribunal de Garantías Constitucionales y condenados a 30 años de prisión por rebelión militar. Companys fue encerrado en el penal del Puerto de Santa María (Cádiz).

A pesar de su condena, sólo estuvo en prisión 16 meses. Nada más llegar al poder el Frente Popular en febrero de 1936 mediante unas elecciones amañadasel nuevo gobierno de extrema izquierda decretó una amnistía urgente a todos los encarcelados por los golpes de Estado de Cataluña y Asturias de 1934, a pesar de ser responsable de sangrientas rebeliones armadas contra la República que se saldaron con numerosos muertos.

Lluís Companys -en el centro de la foto- y otros miembros del gobierno catalán tras su detención una vez fracasado el sangriento golpe de Estado que perpetraron el 6 de octubre de 1934 contra la Segunda República
Lluís Companys -en el centro de la foto- y otros miembros del gobierno catalán tras su detención una vez fracasado el sangriento golpe de Estado que perpetraron el 6 de octubre de 1934 contra la Segunda República

En vez de encarcelar a los alzados como habían hecho con él, Companys hizo fusilar a 199 militares 

Las ‘purgas’ de Companys

Unos meses después de haber sido puesto en libertad, Companys pasó de ser un golpista a hacer frente al alzamiento militar del 18 de julio de 1936, con el que dio comienzo la Guerra Civil Española. En vez de encarcelar a los alzados como habían hecho con él, Companys hizo fusilar a 199 militares que participaron en el golpe en Barcelona.

Fue solo el comienzo de más de tres años en los que Cataluña se convirtió en el escenario de una feroz represión contra derechistas, católicos y contra todo aquel que le estorbaba.

De hecho, entre los ejecutados incluso hubo 90 miembros de su propio partido, ERC, una situación pasmosamente parecida a lo ocurrido en la Alemania nazi en la “noche de los cuchillos largos” y en la URSS durante las purgas de Stalin.

El alcalde de Lérida, el catalanista Juan Rovira y Roure, fue fusilado por haber organizado una cabalgata de Reyes

Ejecutó a más gente en 3 años que la Inquisición 

Las cifras son escalofriantes: bajo las órdenes expresas o con el consentimiento de Companys fueron asesinadas más de 8.000 personas por sus ideas políticas o creencias religiosas, muchas de ellas sin juicio previo.

El terror de Companys, un político abiertamente cristianófobo, se cebó especialmente con los católicos: fueron asesinados 4 obispos, 1.536 sacerdotes (el 30% del clero catalán) y miles de seglares por el mero hecho por ser católicos. Cualquier excusa valía para justificar esos crímenes: un religioso discapacitado fue ejecutado por el mero hecho de saber latín. El alcalde de Lérida, el catalanista Juan Rovira y Roure, fue fusilado por haber organizado una cabalgata de Reyes.

Para que nos hagamos una idea de la magnitud de estos crímenes, simplemente señalaré que en la Cataluña gobernada por Companys y en poco más de tres años fueron asesinadas más personas que por la Inquisición española en 140 años en todo el Imperio español(entre 1540 y 1700 los ejecutados por ese tribunal fueron unos 3.000 en todos los territorios de la Corona española, según los datos de los que se dispone hoy en día).

Cuadro representando la ejecución de los mártires hospitalarios de Calafell, en Tarragona, el 30 de julio de 1936
Cuadro representando la ejecución de los mártires hospitalarios de Calafell, en Tarragona, el 30 de julio de 1936

Convirtió a Cataluña en un dictadura de extrema izquierda 

Además se las ejecuciones, Companys prohibió el culto católico (preguntado por una revista francesa por su posible restauración, se jactó de que “todas las iglesias han sido destruidas”), y envió a muchos presos políticos a campos de concentración, en los que a menudo los más débiles o los que no podían trabajar eran asesinados sin más.

Por otra parte, bajo el régimen de terror de Companys fueron destruidos más de 7.000 edificios religiosos en Cataluña, provocando la destrucción, el robo y el expolio de una gran parte del patrimonio histórico y artístico de Cataluña. En la práctica, Companys actuó como un tirano totalitario, con absoluto desprecio por los derechos humanos, convirtiendo de hecho a Cataluña en una dictadura de extrema izquierda

El tirano, elevado a los altares del separatismo catalán 

A pesar de su sangriento golpe de Estado contra la Segunda República, a pesar del terror que desató durante la Guerra Civil, el hecho de haber muerto fusilado -el mismo método de represión que él usó contra sus rivales- hace que hoy muchos le absuelvan de sus crímenesdedicándole homenajes institucionales y blanqueando su figura en los libros de texto escolares.

Que el nacionalismo haya canonizado a este salvaje es una muestra más de hasta qué punto esa ideología falsifica la historia

También se le dedican a él las calles que se le niegan a la amplia mayoría de las víctimas de su golpe de 1934 y de su ola de terror durante la Guerra Civil, víctimas que hoy son condenadas al ostracismo y al olvido.

Como ya dije aquí hace dos años, que el nacionalismo haya canonizado a este salvaje es una muestra más de hasta qué punto esa ideología falsifica la historia y eleva a sus altares a cualquier antidemócrata con tal de que haya profesado un profundo odio a España

*Artículo publicado originalmente en el blog de Elentir ‘Contrando Estrellas’

 

La posible existencia del Planeta Nueve cobra fuerza

http://www.astrobitacora.com/la-existencia-del-planeta-nueve-cobra-fuerza/

La existencia del Planeta Nueve parece cada vez más clara. Desde que se anunciase la posibilidad de que haya un planeta más en las afueras del Sistema Solar, hemos venido viendo estudios tanto a favor como en contra de su origen. Pero cada vez parece haber menos dudas de que debería estar ahí fuera…

Un gigante silencioso y distante

La existencia del Planeta Nueve parece innegable

Si existe, el Planeta Nueve se encuentra en las afueras del Sistema Solar. Lejos de nuestra visión, pero dejándose sentir a lo largo y ancho de nuestro vecindario cósmico. Modificando las órbitas de objetos lejanos. Quizá incluso provocando que todo el Sistema Solar esté ligeramente inclinado (en relación al ecuador del Sol). No son las mejores huellas para detectar su presencia, pero apuntan a que debería estar ahí fuera…

Supondremos que existe. El Planeta Nueve, si realmente está ahí, es muy lejano, y lo seguirá siendo. De hecho, como menciona la NASA en su propio artículo, creo que vale la pena hacer la aclaración. No hay ninguna posibilidad de que el Planeta Nueve pueda chocar con la Tierra, ni provocar cataclismo alguno en nuestro mundo. Es, simplemente, un posible habitante más de este pequeño vecindario cósmico.

Un planeta que tendría unas 10 veces la masa de la Tierra, y que estaría 20 veces más lejos que Neptuno de nuestra estrella. De momento todas las evidencias son indirectas. Podemos deducir su presencia de cosas como los efectos que tiene su influencia gravitacional tanto en algunos objetos lejanos, como en el Sistema Solar en su conjunto. Si sumamos todos esos factores, llegamos a una conclusión que parece casi irracional.

La existencia del Planeta Nueve parece innegable

Konstantin Batygin, un astrofísico de Caltech, y uno de los principales investigadores tras las huellas de ese posible habitante lejano, lo tiene claro. La existencia del Planeta Nueve parece inevitable. Ahora mismo, es más difícil imaginar el Sistema Solar sin él que con él. No en vano, hay cinco líneas de investigación diferentes que apuntan a su existencia. Si intentásemos explicarlas sin recurrir al planeta, las cosas se complican.

Estas cinco incógnitas pueden ser respondidas por la existencia del Planeta Nueve. Sin embargo, si lo eliminamos de la ecuación, estamos ante todo un reto. Tenemos cinco rompecabezas que necesitan respuestas muy diferentes. Las tres primeras incógnitas ya las conocimos cuando se anunció el descubrimiento. Varios objetos del Cinturón de Kuiper, esa región que va desde Neptuno hacia el borde del Sistema Solar, fueron el detonante.

Seis objetos tienen una órbita elíptica que apunta en la misma dirección. De por sí, encontrar seis órbitas diferentes que concurren en una misma dirección sería suficientemente extraño. Pero a eso hay que sumarle que, además, están inclinados unos 30º por debajo del plano de la eclíptica. Es decir, ese plano en el que parecen moverse todo los planetas alrededor del Sol. Algo debió provocar que terminasen así.

Muchos factores que parecen difíciles de ignorar

La tercera incógnita llegó gracias a las simulaciones por ordenador. Con la inclusión del Planeta Nueve, los investigadores pudieron ver que debería haber muchos más objetos como ese, inclinados respecto al plano del Sol. De hecho, la inclinación podría ser hasta de 90 grados. Como si el plano del Sistema Solar y el de esos mundos formase una X, al verlos de frente. Poco después, de hecho, Mike Brown descubrió que cinco objetos, que ya conocíamos, encajaban en ese modelo.

Las dos incógnitas restantes llegaron después del primer estudio. Un artículo, publicado por un equipo de investigadores liderados por Elizabeth Bailey, alumna de Konstatin Batygin, demostró que el Planeta Nueve podría haber inclinado los planetas del Sistema Solar durante los últimos 4.500 millones de años. Esto serviría para responder a una vieja pregunta. ¿Por qué motivo el plano orbital está inclinado 6º respecto al ecuador del Sol?

 

La conclusión es que, en una escala de tiempo muy largo, el Planeta Nueve provoca que el plano del Sistema Solar preceda o se tambalee, de una manera muy parecida a como lo hace una peonza al girar en una mesa. La quita incógnita nos llega por la presencia de ciertos objetos extraños. Se trata de algunos objetos del Cinturón de Kuiper que orbitan en dirección opuesta a todo el Sistema Solar y, de nuevo, la existencia del Planeta Nueve podría darnos la clave.

En busca de ese noveno planeta

Estos objetos suelen terminar precipitándose al interior del Cinturón de Kuiper. El Planeta Nueve explicaría sus órbitas, y que surjan de manera natural. Los habría expulsado del plano del Sistema Solar. Después, Neptuno habría sido el responsable de dispersarlos en el interior. En definitiva, todas estas incógnitas tienen en común que pueden ser respondidas por la presencia de un planeta masivo.

Pero claro, queda lo más difícil… encontrarlo y demostrar que existe. Mike Brown y Konstantin Batygin están utilizando el telescopio Subaru, instalado en el Observatorio de Mauna Kea, en Hawái, con la esperanza de dar con él. En opinión de Batygin, es la mejor herramienta que se puede utilizar en este momento para detectar objetos extremadamente distantes y tenues, perdidos en la inmensidad del espacio.

Si finalmente lo encontramos, habrá una pregunta natural que hacerse. ¿De dónde vino el Planeta Nueve? En resumidas cuentas, hay dos grandes posibilidades. Podría tratarse de un planeta capturado por el Sol. O, al contrario, podría tratarse de un planeta más, formado con el resto, que terminó siendo expulsado a las afueras. La detección nos permitiría saber cuál de los dos planteamientos es el correcto.

 

 

No se ha logrado demostrar que el planeta no exista

Otros científicos han intentado explicar estas incógnitas sin recurrir al Planeta Nueve. Por ejemplo, gracias a un estudio reciente del firmamento, un proyecto llamado Outer Solar System Origins Survey, se han descubierto más de 800 objetos transneptunianos. Es decir, objetos más allá de la órbita de Neptuno. Con sus datos, cabe la posibilidad de que esas órbitas elípticas con un punto común puedan ser, simplemente mero azar.

Sin embargo, el propio equipo que ha hecho este estudio dice que no sería motivo suficiente para descartar la existencia del Planeta Nueve. Si finalmente resulta estar ahí, su hallazgo será muy interesante. En estos 20 años de búsqueda de exoplanetas, hemos encontrado algunos muy interesantes. El tipo más común es la llamada supertierra. Un planeta terrestre más grande que el nuestro, pero más pequeño que Neptuno.

Estos mundos son muy habituales en torno a otras estrellas. Sin embargo, el Sistema Solar no parece tener ninguno. Hasta cierto punto, podríamos decir que es una anomalía cósmica. Si resultase que existe, al tener 10 veces la masa de la Tierra, encajaría perfectamente en esa clasificación. Es decir, el Planeta Nueve podría ser la supertierra del Sistema Solar. Por ahora toca esperar. Las observaciones con el telescopio Subaru finalizaron hace poco, y volverán a comenzar en diciembre de este mismo año.

¿VIVIMOS EN UN MULTIVERSO?

http://cienciadesofa.com/2017/08/vivimos-en-un-multiverso.html

Tanto si os gusta la ciencia-ficción como si no (pero especialmente si os gusta), habréis oído hablar mil veces sobre la idea de que vivimos en un multiverso compuesto por muchos universos más o menos parecidos al nuestro. De hecho, es posible que hayáis escuchado a alguien justificando esta “teoría” con un argumento parecido a este:

Cada vez que tiene lugar un evento que puede producir varios resultados diferentes, el universo se divide en tantas versiones distintas de sí mismo como posibles conclusiones existan. Si por ejemplo lanzas un dado, el universo se ramificará en seis versiones diferentes y, en cada una de ellas, existirá una copia de ti mismo que obtendrá un número distinto. Por tanto, aunque a ti te parezca que el asunto se acaba cuando tiras el dado y sacas un 3, existirían otras cinco realidades alternativas en las que cinco versiones paralelas de ti mismo habrían observado cada posible resultado… Pero nunca podrías ponerte en contacto con ellas, porque esos nuevos universos serían inaccesibles.

Por supuesto, en función del resultado que hubieras obtenido en cada uno, tu vida se desarrollaría de manera diferente en estos nuevos universos.

Aplicado esta lógica al universo entero, este planteamiento implicaría que la realidad se habría estado ramificando constantemente desde que tuvo lugar el Big Bang, creando nuevos universos cada vez que la interacción entre dos partículas tenía más de un resultado posible. Si esto fuera cierto, existiría una cantidad potencialmente infinita de universos paralelos que habrían evolucionado de manera diferente al nuestro durante casi 14.000 millones de años. Algunas de estas realidades alternativas serían parecidas a la nuestra, pero otras serían radicalmente distintas.

¿Eso significa que existirían otras versiones del universo en las que me ha tocado la lotería varias veces? ¿Y otras en la que he ganado un premio Nobel? 

Sí, claro, voz cursiva. Y otras tantas en las que la Tierra nunca se llegó a formar o algunas en las que la especie humana ha sido extinguida por un meteorito. Incluso existiría alguna realidad en la que tú llevas el blog y yo soy la voz cursiva.

Y seguro que Ciencia de Sofá tiene mucho más éxito en ese universo. En cualquier caso, ¿a qué esperamos para desarrollar alguna tecnología que nos permita visitar todas esas realidades paralelas potencialmente fantásticas? 

Para el carro, voz cursiva. Entiendo que la idea de moverte entre las infinitas realidades de un multiverso te parezca emocionante (y más ahora que ha salido la tercera temporada de Rick&Morty), pero esta interpretación es sólo una hipótesis que sirve para intentar encontrarle sentido a las extrañas propiedades de la mecánica cuántica.

Madre mía, ya estamos con la mecánica cuántica otra vez…

No te preocupes, vamos a poner algo de contexto al asunto para ver si existe alguna posibilidad de que realmente vivamos en un vasto multiverso.

Como vimos en esta otra entrada, el comportamiento de las partículas subatómicas es muy distinto al de las cosas que estamos acostumbrados a ver en nuestra vida diaria porque se rigen por las leyes de la mecánica cuántica. Como resultado, en vez de ser objetos que siempre tienen una posición y una velocidad determinadas, como pueden ser una pelota o un coche, la existencia de una partícula subatómica está definida por una distribución estadística que representa todos los posibles estados en los que se puede encontrar en cualquier momento.

Para entender mejor este concepto, tomemos como ejemplo los electrones. En el colegio nos enseñaron que estas partículas son bolitas que dan vueltas alrededor del núcleo atómico… Pero no es así. En realidad, mientras nada interaccione con ellos, los electrones están desparramados alrededor de los núcleos de los átomos sin una posición definida, como si fueran una especie de “nube de carga eléctrica” tridimensional.

Pero una partícula subatómica no permanece en esta forma incierta para siempre porque, en cuanto interacciona con algún elemento de su entorno, escoge uno de sus estados posibles de manera aleatoria y lo adopta, abandonando así su existencia “borrosa” (si os suena raro, recomiendo leer la entrada que he mencionado).

De hecho, puede que hayáis oído que “las partículas no existen en un estado u otro hasta que las observas“. En este contexto, observación no es literalmente el acto de mirarlas, sino conseguir que entren en contacto con alguna otra partícula para poder deducir información sobre ellas a partir de su interacción.

Total, que mientras nadie la moleste, el comportamiento de una partícula está descrito por su función de onda que, matemáticamente, no es más que una lista que contiene todos los posibles estados que tiene asociados y la probabilidad de que se encuentre en cada uno de ellos en un instante determinado. Cuando se observa una partícula y ésta adopta uno de esos estados arbitrariamente, entonces se dice que su función de onda se ha colapsado.

El componente estadístico de este fenómeno puede parecer muy confuso pero, en realidad, la función de onda en sí es determinista, en el sentido de que se puede predecir con precisión cómo cambiarán con el tiempo las probabilidades de que una partícula se encuentre en un estado concreto u otro. Lo que no se puede predecir con antelación es el estado que elegirá adoptar la partícula cuando sea observada, que es el único momento del proceso en el que interviene el azar.

Pero, ojo, que aquí viene un dato importante.

Resulta que, sobre el papel, todos los estados descritos por la función de onda son igual de reales. Y eso es un problema conceptual porque, si una partícula se encuentra siempre en una superposición de muchos estados igual de reales, ¿por qué no los manifiesta todos a la vez cuando la observamos? ¿Por qué la función de onda se colapsa y sólo podemos observar uno de ellos?

¿Y qué pasa con el resto de estados que la partícula decide no adoptar? ¿Simplemente se desintegran y dejan de existir?

Buen apunte, voz cursiva. Nos estamos acercando a lo interesante.

Para explicar este extraño comportamiento, se suele asumir que el mundo cuántico y los instrumentos que utilizamos para medirlo se rigen por principios fundamentalmente distintos. Este argumento propone que, al contrario que las partículas subatómicas, los objetos macroscópicos sólo pueden existir en un único estado en todo momento (una suposición bastante natural, teniendo en cuenta que los objetos que nos rodean nunca parecen encontrarse en varios estados a la vez). Por tanto, cuando usamos nuestros instrumentos para observar una partícula, ésta “entiende” que ha llegado el momento de comportarse según las reglas macroscópicas, así que decide abandonar su superposición de estados adoptando uno de ellos al azar.

Pero esta explicación, la llamada interpretación de Copenhague, no es del todo satisfactoria.

La función de onda gobierna el comportamiento de las partículas incluso cuando se juntan en grupos. De hecho, desde el punto de vista matemático, no debería existir ninguna razón por la que los objetos macroscópicos (que no son más que agrupaciones de partículas) no se puedan encontrar también en múltiples estados al mismo tiempo. De nuevo, eso no es lo que observamos en nuestro día a día, pero parece que la formulación de la mecánica cuántica lo permite.

Pero, si esto fuera cierto, ¿por qué las partículas abandonan su estado de superposición cuando son observadas por otro montón de partículas que también siguen los mismos principios?

Dicho de otra manera: ¿cómo sabe una partícula que debe comportarse de manera distinta ante un sistema de medición que, a su vez, está compuesto por partículas que tienen posiciones inciertas a menos que algo las perturbe? ¿De dónde sale nuestro mundo macroscópico, en el que todos los objetos tienen un estado definido en todo momento, a partir de partículas que no lo tienen? ¿Y qué pasa con los estados que no se llegan a manifestar tras una observación?

Uf, nos estamos poniendo filosóficos.

No te preocupes, voz cursiva, que vamos a arrojar algo de luz sobre el asunto con la hipótesis de los multiversos… O la interpretación de los muchos mundos, que es como terminaron llamando a la idea original de Hugh Everett.

Hemos visto que, desde el punto de vista matemático, todos los posibles estados descritos por la función de onda de una partícula son igual de “reales” y que, a priori, no debería existir ningún motivo por el que un sistema macroscópico tenga que existir en un único estado. Pero, aunque las ecuaciones lo permitan, está claro que en nuestro día a día sólo experimentamos una realidad en la que las cosas se encuentran en unúnico estado en todo momento.

¿Cómo se puede arreglar esta contradicción? Pues, basado en estas ideas, Everett sugirió que no uno, sino todos estados en los que puede existir una partícula o un sistema se manifiestan en cuanto los observamos, pero no vemos señales de ellos en nuestra vida cotidiana porque no somos capaces de detectarlos. Y ahí es donde entran las realidades paralelas.

En vez de asumir que nuestro universo es la única realidad posible y que, por tanto, las partículas sólo pueden manifestar en ella una de las opciones que tienen a su disposición, Everett propuso que una partícula podría adoptar todos los estados contenidos en su función de onda si el universo se ramificara en muchas versiones de sí mismo en el momento de la observación.

Por tanto, como cada uno de los resultados posibles tendría lugar en un universo diferente, ese elemento aleatorio de la mecánica cuántica, el instante en el que, de manera arbitraria, la partícula decide adoptar un estado u otro durante su observación, desaparecería por completo.

Eso sí, aunque la interpretación elimina el azar de la ecuación, a cada nueva versión del observador le seguiría pareciendo que el proceso de observación produce resultados aleatorios, porque no tendría ninguna manera de acceder a los universos en los que se manifiestan el resto de estados de la partícula, ni tampoco podría predecir con antelación en qué versión del universo se encuentra él.

Hasta aquí la interpretación de los muchos mundos, una idea especialmente atractiva porque responde a una pregunta muy importante en el campo de la física: ¿las partículas se comportan de manera verdaderamente aleatoria al ser observadas o, por el contrario, su comportamiento sólo parece aleatorio porque obedecen una serie de leyes que aún no hemos descubierto?

Si esta interpretación fuera correcta, entonces el enigma estaría resuelto, porque esa aleatoriedad aparente del mundo subatómico no sería más que una ilusión provocada por la existencia de infinitas realidades paralelas, pero inaccesibles para los observadores que viven en ellas.

Vale, vale, pero vamos a ponernos escépticos un momento antes de que me haga ilusiones. ¿Hay alguna evidencia de que realmente vivamos en un multiverso? ¿O sólo es una idea bonita, pero sin fundamento?

Pues siento decírtelo, voz cursiva, pero no hay ninguna evidencia de que la interpretación de los muchos mundossea correcta…

… Peeeeero, si te consuela, tampoco hay evidencias de que alguna de las interpretaciones actuales del mundillo cuántico sea más válida que las otras porque, aunque todas ellas intentan explicar qué pasa tras la aparente aleatoriedad del reino subatómico, ninguna predice la existencia de algún fenómeno en particular que la distinga de las demás y se pueda comprobar empíricamente.

Aun así, es posible que haya una manera de obtener alguna pista.

Como hemos visto, la interpretación de Copenhague sugiere que el universo se rige por leyes distintas a gran y pequeña escala. La de los muchos mundos, en cambio, propone que la mecánica cuántica también rige el universo a gran escala, pero que no podemos percibir sus efectos porque ocurren en otras realidades paralelas.

Por tanto, si se observaran fenómenos cuánticos en un objeto macroscópico, entonces existiría una evidencia sólida a favor de la interpretación de los muchos mundos. El problema es que la magnitud de estos efectos disminuye a medida que la escala aumenta y, aunque se han conseguido detectar comportamientos cuánticosen un objeto de 30 micrómetros de longitud, probablemente nunca existirá un experimento que nos permita detectarlos a escalas humanas, que es lo que haría falta para arrojar algo de luz sobre la naturaleza del un posible multiverso.

O sea, que de momento nos tendremos que conformar con lo que ven nuestros ojos: un sólo universo observable de 93.000 millones de años luz de diámetro y potencialmente infinito… Que tampoco está tan mal.

El futuro no es eso que cuentan en las charlas TED

http://www.vozpopuli.com/altavoz/next/futuro-cuentan-charlas-TED_0_1045395969.html

Una nueva casta de gurús tecnológicos predica la inmortalidad, la felicidad eterna y la liberación del trabajo. Su “buena nueva” viene disfrazada de ciencia y financiada por grandes fortunas que pagan para que les cuenten lo que quieren oír. Pero las cosas quizá no sean como las cuentan los sacerdotes de la disrupción.

Dentro de 20 años no habrá muerte, ni enfermedades, habrá tecnología para todos y desaparecerán los límites del conocimiento: nadie volverá a decir ‘yo no sé’”. Si usted cierra los ojos y escucha las palabras de José Luis Cordeiro podría llegar a pensar que está en misa, a punto de llegar al relato de la resurrección. Pero no está escuchando las promesas de un sacerdote o un predicador, sino del gurú tecnológico de moda, que va de evento en evento como miembro fundador de la Singularity University y hace todo tipo de promesas en nombre de la ciencia, algunas disparatadas. “Yo personalmente no pienso morir. Es más, pienso que en 30 años voy a ser más joven que hoy, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología”, aseguraba en su famosa entrevista con Iñaki Gabilondoen el programa “Cuando yo no esté”. “Vamos a crear una civilización post-humana que va a ser casi igual a Dios”.

“Disruptivo” se ha convertido en el equivalente a “cuántico” en el mundo de las pseudociencias

El caso de Cordeiro no es único. Pertenece a una clase de intelectualque está especialmente en boga en los últimos tiempos y que han convertido esta suerte de “futurología optimista” en una forma de vida. Su especialidad es dar charlas para motivar a las élites y diseminar “ideas que merecen ser difundidas” y que pretenden cambiar el mundo al amparo de grandes empresas tecnológicas. Algunos analistas, como Daniel Drezner, los han identificado ya como los nuevos “líderes de pensamiento” que han sustituido a los viejos intelectuales. Pero, a diferencia de estos, que ponían en cuestión el estado de las cosas, los nuevos “pensadores” se dedican a agasajar a los poderosos, justificar su posición y vendernos la existencia de un paraíso tecnológico donde todos seremos felices.

La receta para triunfar como un vendedor de ideas es sencilla. “Busca alguna tendencia global curiosa – cuanto más oscura mejor”, propone el crítico Evgeny Morozov. “Traza una línea recta que lo conecte al mundo de las aplicaciones, los coches eléctricos y las empresas de capital riesgo de la bahía de San Francisco. Menciona robots, a Japón y la ciberguerra. Utiliza diapositivas brillantes que contengan mapas y visualizaciones incomprensibles pero impresionantes. Mézclalo todo bien y sírvelo en múltiples plataformas”. Con todo esto ya tiene los elementos para montar una charla TED inspiradora, llena de ideas que provocan el alborozo en los asistentes y cuya veracidad nadie se cuestiona. Porque no importa tanto que los hechos que se relatan sean reales como que correspondan a aquello que estamos deseando oír y al futuro que nos apetece soñar.

La idea de la disrupción ha dado lugar a la gran fábrica de vendemotos del siglo XXI

Hace unos meses tuve la oportunidad de asistir invitado a un gran evento de marketing online en el que se reunían profesionales de la venta de nuevos conceptos. En este ámbito han proliferado especialmente los vendedores de la “innovación” y otros ‘palabros’ rimbombantes con poderes para cambiar la realidad con solo pronunciarlos. Cuando trataba de salir de allí, rodeado todavía de coachescontent curators y digital evangelists, me topé con el final de la charla que un director de marketing de una gran multinacional ofrecía en uno de los auditorios. “Para que las nuevas ideas entren tienen que salir las viejas”, advertía ante decenas de espectadores encandilados. “El mayor inhibidor al cambio y la innovación son las ideas ortodoxas y preconcebidas que nadie se ha atrevido a cuestionar”.

Entonces, con una diapositiva en pantalla de las instalaciones de Cabo Cañaveral, desde las cuales se lanzaban los transbordadores de la NASA, el orador nos contó que los ingenieros estaban especialmente frustrados porque necesitaban hacer cohetes más grandes, para trasladar más combustible, pero habían estado limitados por el ancho de las vías del tren. Y estas no podían ser más anchas porque los primeros ferrocarriles en EE.UU. fueron construidos un siglo antes por ingenieros ingleses, quienes en su momento habían seguido el trazado de las antiguas calzadas romanas, que tenían aquel ancho porque los romanos viajaban en un carro tirado por dos caballos. Al final, resumía, el ancho del culo de los caballos había limitado la carrera espacial. “Como los romanos viajaban en un carro tirado por dos caballos los ingenieros de la NASA no tienen más capacidad de mandar cohetes al espacio”, concluyó. “Un ejemplo de como una ortodoxia que nadie se ha atrevido a cambiar durante más de 2.000 años impide la innovación en un sitio tan innovador como es la NASA”. Y fue arropado por un caluroso aplauso.

El problema de la explicación sobre la historia de los cohetes es que es falsa. A poco que uno sepa algo de ingeniería e historia espacial – o que haga una pequeña búsqueda – sabrá que los túneles y las vías nunca fueron una condición limitante para el tamaño de los propulsores, sino más bien los factores relacionados con la masa y el empuje necesario para salir de la atmósfera. Ni la historia sobre el ancho de vías es lineal, pues hubo variaciones dentro de EE.UU. que influyeron en el desarrollo de la guerra civil y las ha habido entre países. Pero la historia relatada aquella mañana por el gurú del marketing nos encanta y nos impacta porque es sencilla y encaja con lo que nos gusta escuchar sobre la innovación y las ideas nuevas. Un mecanismo parecido al que utilizaba el joven talentoJonah Lehrer en sus libros divulgativos, en los que trenzaba anécdotas y hechos históricos para explicar cómo hemos ido cambiando el mundo. Hasta que se demostró que inventaba datos y anécdotas, como la serie de citas que atribuyó a Bob Dylan y que éste nunca había pronunciado.

Este tipo de divulgación es solo autoayuda recubierta por el caramelo de la ciencia

Este mercado de las ideas motivadoras y vacías tiene un público masivo. Algunos autores se han especializado en este tipo de divulgación que no es otra cosa que autoayuda recubierta por el caramelo de la ciencia. Prestigiosos autores como Malcolm Gladwell o Parag Khanna generan su discurso a partir de la selección tramposa de datos (la falacia de supresión de pruebas o cherry picking) y crean un espejismo de comprensión de la realidad con un juego de manos cargado de voluntarismo. Un juego de manos muy rentable y bastante engañoso, pues genera en la sociedad la sensación de que tenemos un porvenir maravilloso a la vuelta de la esquina y olvida que la historia del progreso no siempre avanza en línea recta y se puede perfectamente ir hacia atrás o darse un buen “trumpazo”.

Cordeiro y todos aquellos que hablan de “disrupción” pertenecen a una categoría especial de nuevos líderes del pensamiento, procedentes de la escuela fundada a partir de Ray Kurzweil y su predicción sobre la singularidad tecnológica, el día en que la Inteligencia Artificial supere a los humanos, que fechó para 2045. Sus seguidores también son aficionados a pensar en las posibilidades tecnológicas de los humanos del futuro, lo que se ha dado en llamar “transhumanismo”. A menudo, como hace el propio Cordeiro, ofrecen fechas concretas para este cambio disruptivo, siempre lo suficientemente lejanas como para no tener que dar muchas explicaciones si no se cumplen. “En 2029 usted no va a saber si yo soy una máquina o no”, le dice Cordeiro a Gabilondo, que levanta la ceja. “Y en 2045 las computadoras tendrán la inteligencia acumulada de toda la humanidad. Será la singularidad tecnológica”.

Las predicciones siempre son suficientemente lejanas para no tener que dar explicaciones si no se cumplen

Con independencia de si los robots dominarán el mundo en unos años o no (ahí tienen a Asimo, el robot más avanzado del mundo, al que le dura la batería 40 minutos), lo que parece innegable es que la idea de la disrupción se ha convertido en la gran fábrica de vendemotos del siglo XXI. Y al vendemotos se le distingue fácilmente por el tipo de afirmaciones que hace y porque sus palabras suenan más como las de un oráculo que como las de un científico.

Por razones de trabajo tengo la oportunidad de hablar a menudo con científicos que son pioneros en su campo y trabajan expandiendo los límites del conocimiento en tareas que tendrán un gran impacto en el futuro. Cuando uno habla con expertos como Manuel Collado o María Blasco en materia de longevidad, por ejemplo, lo que encuentra son declaraciones llenas de prudencia y muy pocas predicciones grandilocuentes. Algunos de ellos son tan prudentes que cuesta sacarles un titular. Cuando entrevisto a un gurú de las ideas, como Aubrey de Grey, lo que sucede es justo lo contrario. A las primeras de cambio le explica a uno que “los primeros humanos que han vivido mil años ya han nacido” o que “vamos a curar la muerte” como si fuera un resfriado. Lo mismo pasa con otros personajes como Kevin Warwick o Neil Harbisson, se han construido una vida de ciborgs y van por ahí convertidos en una especie de “mujer barbuda 3.0” que explica cómo serán los humanos del futuro. El problema es que algunos, como Warwick, llevan veinte años diciendo que en 10 años seremos todos como él, y aquí seguimos, sin que nos salgan ni las antenas ni las cuentas.

Algunos se han construido una vida de ciborgs y van por ahí como una especie de “mujer barbuda 3.0”

Personalmente no tengo nada contra las ideas de Kurzweil y el transhumanismo. De hecho las considero atractivas como motor de debate y agitación, y la existencia de estas figuras inspiradoras y pioneras quizá sea imprescindible para el avance. Me gusta la ciencia ficción, la ciencia especulativa y el ejercicio de soñar despiertos con el futuro. Ahora bien, no soporto a aquellos que en defensa de la ciencia terminan defendiendo una suerte de pensamiento mágico y una fe ciega en el progreso indistinguible de la fe religiosa. Cuando Cordeiro dice que “en 20 años vamos a tener las primeras colonias humanas en Marte”, yo miro a mi alrededor y veo cómo están los presupuestos de la NASA y las posibilidades reales de exploración con humanos en los próximos años. Cuando le escucho decir que vamos hacia un mundo sin trabajo, miro a mi alrededor y veo un mundo en el que los robots no hacen falta porque ya tenemos semiesclavos. Cuando dice que la basura no va a a existir y que viviremos en un mundo hermosamente avanzado, veo las montañas de plástico en las islas del Pacífico y la escalada del tráfico global de productos innecesariamente embalados. Y me da la risa.

El resquicio que permite ganarse la vida vendiendo el futuro es el mismo que permite vender aire embotellado o parcelas en la luna. Por supuesto, los vendedores del sueño tecnológico tienen todo el derecho a proclamar su mensaje y vender su nada embotellada, pero creo que deberíamos denunciar que están intentando hacer pasar por ciencia lo que es pura charlatanería. Como consecuencia de esta obsesión, en el entorno tecnológico la etiqueta “disruptivo” se ha convertido en el equivalente al término “cuántico” en el mundo de las pseudociencias. Suena real, sofisticado y revolucionario, pero es una mentira empaquetada y con un lacito. Y las mentiras son mentiras, aunque las pague Elon Musk, el teatro esté lleno de inversores de Silicon Valley y en el escenario haya un tipo con unas Google Glass tirándose el pisto.

Esto es lo que pasa cuando una lengua no tiene palabras para los números

https://www.xataka.com/investigacion/no-cuentes-conmigo-esto-es-lo-que-pasa-cuando-una-lengua-no-tiene-palabras-para-los-numeros

Hay muchas culturas que no tienen números y es el caso de los cazadores-recolectores que viven en las profundidades de la Amazonia a lo largo y ancho de los afluentes del río más grande del mundo. En lugar de utilizar palabras para cantidades exactas, solamente utilizan términos básicos para decir “unos pocos” o “algo”.

Por el contrario, nuestras vidas están llenas de cifras y, mientras estás leyendo este texto, eres consciente de la hora que es, tu edad, el saldo de tu cuenta corriente, cuánto pesas, etc. La posibilidad de pensar en números exactos influye en todo, desde nuestros horarios hasta nuestra autoestima.

Si nos atenemos a la historia, fijarse tanto en los números es algo inusual. En comparación con los 200.000 años de historia de nuestra especie, no ha sido hasta muy recientemente que hemos contado con formas de medir cantidades con precisión y, en los cerca de 7.000 idiomas que existen en la actualidad, los números se utilizan de forma muy diferente.

Los hablantes de lenguas anuméricas, o sin números, nos permiten investigar hasta qué punto la invención del sistema numérico ha cambiado la vida humana. En un nuevo libro me dedico a investigar sobre cómo los humanos inventaron los números y cómo posteriormente jugaron un papel crítico en otros acontecimientos, desde la llegada de la agricultura a la creación de la escritura.

Culturas sin números

Entre las culturas sin números, o con solo uno o dos números exactos, se incluyen las culturas Munduruku y Pirahã en la Amazonia. Los investigadores también han estudiado a personas adultas en Nicaragua a las que nunca se les había enseñado palabras específicas para los números.

Sin números, los adultos humanos sanos tienen dificultades para diferenciar con precisión o recordar cantidades tan pequeñas como cuatro. En un experimento, un investigador colocaba frutos secos en una lata de uno en uno, para después sacarlos de uno en uno.

Al sujeto se le pide que avise cuando ya se hayan sacado todos los frutos secos de la lata y las respuestas nos hacen ver que las personas anuméricas tienen problemas para controlar cuántos frutos secos quedan en la lata, aunque solo haya cuatro o cinco en total.

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Tanto éste como otros muchos experimentos han llegado a una conclusión simple: cuando la gente no cuenta con palabras para los números, tienen que esforzarse para distinguir cantidades que a nosotros nos parecen de lo más normales. Mientras que solo una pequeña parte de las lenguas del mundo son anuméricas o casi anuméricas, las palabras para los números no son un denominador común universal.

Cabe destacar que las personas anuméricas son normales a nivel cognitivo, habiéndose adaptado sin problemas a su entorno durante siglos. Como hijo de misioneros, pasé algunos de mis años más jóvenes con indígenas anuméricos, como la ya mencionada cultura pirahã a lo largo de las orillas sinuosas del río negro Maici. Al igual que otras personas ajenas a esta cultura, me impresionaba continuamente que tuvieran una capacidad de compresión superior sobre la ecología fluvial que teníamos en común.

Cuando la gente no cuenta con palabras para los números, tienen que esforzarse para distinguir cantidades que a nosotros nos parecen de lo más normales

Sin embargo, las personas que no utilizan números tienen problemas para aquellas tareas que requieren una distinción precisa entre diferentes cantidades. Puede que no sea muy sorprendente porque, si no saben contar, ¿cómo van a diferenciar si hay siete u ocho cocos en un árbol?Algo tan sencillo se vuelve muy confuso a los ojos de las personas que no piensan con números.

Los niños y los animales

Estas afirmaciones se han visto respaldadas por varios estudios con niños anuméricos en sociedades industrializadas. Hasta que no aprenden los números en la escuela, los niños no son capaces de diferenciar cifras más allá del tres. Dependemos de los números para poder entender y reconocer cantidades más altas.

De hecho, los niños tardan años en adquirir el significado exacto de las palabras referentes a los números. Inicialmente, aprenden los números de la misma manera que las letras: reconocen que los números están organizados de forma secuencial, pero tienen poca conciencia de lo que significa cada número individual.

Con el tiempo, empiezan a entender que un determinado número representa una cifra más que el número anterior. Este “principio sucesor”es parte de la base de nuestro conocimiento numérico, pero requiere mucha práctica comprenderlo.

Hasta que no aprenden los números en la escuela, los niños no son capaces de diferenciar cifras más allá del tres. Dependemos de los números para poder entender y reconocer cantidades más altas.

De ahí que ninguno de nosotros seamos en realidad una persona “de números”. Como humanos, no estamos predispuestos a tener una buena capacidad para diferenciar cantidades. Si no viviéramos metidos en tradiciones culturales que llenan nuestra vida de números desde nuestra infancia, tendríamos problemas hasta con las distinciones cuantitativas más básicas.

Las palabras que describen los números y los números escritos transforman nuestro razonamiento cuantitativo, puesto que llegan a nuestra experiencia cognitiva a través de nuestros padres, compañeros y profesores. El proceso parece tan normal que a veces pensamos que se trata de una parte natural del proceso de crecimiento, pero no lo es.

Los cerebros humanos cuentan con con ciertos instintos cuantitativos que son refinados con la edad, pero son instintos. Por ejemplo, incluso al nacersomos capaces de distinguir entre dos cantidades marcadamente diferentes, como por ejemplo, ocho de 16 cosas.

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Pero no somos la única especie capaz de tales abstracciones y en comparación con los chimpancés y otros primates, nuestros instintos numéricos no son tan impresionantes como muchos presumen. Nuestro razonamiento cuantitativo instintivo básico no difiere mucho del de las aves, de ahí que en ocasiones funcione en algunas especies como los loros si les enseñamos esas herramientas cognitivas que llamamos números.

El nacimiento de los números

¿Cómo llegamos a inventar en primer lugar nuestros números “no naturales”? La respuesta la tienes, literalmente, al alcance de la mano. La mayor parte de las lenguas usan sistemas numéricos basados en 10, 20 o 5 números. Es decir, estos números más pequeños son la base de los números más grandes. Por ejemplo, el español es un lenguaje de base 10 o decimal, como se evidencia en palabras como 14 ( “cuatro” + “10”) y 31 ( “tres” x “10” + “uno”).

Hablamos un lenguaje decimal porque nuestra lengua más ancestral, la proto-indo-europea, se basaba en la forma decimal. Al igual que en muchas otras culturas, se usaban las manos para relacionarse a modo de ‘cinco dedos en esta mano es el mismo número que cinco dedos en esa mano’. Esta forma de pensar se acabó transformando en palabras que se transmitieron de generación en generación y por eso la palabra “cinco” en muchos idiomas se deriva de la palabra para “mano”.

Numeros

Por eso la mayoría de los sistemas numéricos son el resultado de dos factores clave: la capacidad humana para el lenguaje y nuestra propensión para centrarnos en nuestras manos y en nuestros dedos. Esta obsesión por las manos (algo que también está relacionado con el hecho de que caminemos erguidos sobre dos piernas) ha desarrollado la creación de los números en la mayoría de las culturas, pero no en todas.

La mayoría de los sistemas numéricos son el resultado de dos factores clave: la capacidad humana para el lenguaje y nuestra propensión para centrarnos en nuestras manos y en nuestros dedos.

Aquellas culturas que no cuentan con números también nos ofrecen información sobre la influencia cognitiva de algunas tradiciones numéricas. Piensa en la hora que es: tu día está marcado por los minutos y los segundos, pero estas entidades no existen en un sentido físico y son inexistentes para aquellas personas que no cuentan con números en su lengua o en su cultura.

Los minutos y los segundos son vestigios verbales y escritos de un sistema numérico raro en base a 60 que se utilizaba en Mesopotamia hace milenios. Son conceptos que están en nuestra cabeza, artefactos numéricos que no todos los seres humanos heredan a nivel conceptual.

La investigación sobre el lenguaje de los números demuestra, cada vez más, que una de las características clave de nuestra especie es la enorme diversidad lingüística y cognitiva. Si bien existen puntos cognitivos en común en todas las poblaciones humanas, la diversidad de nuestras culturas hace que podamos tener experiencias cognitivas muy diferentes.

Si queremos entender realmente las diferencias cognitivas entre las culturas, tenemos que seguir investigando sobre la diversidad cultural de nuestra especie.

The Conversation

  • Caleb Everett, Profesor de Antropología, Universidad de Miami

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí

Traducido por Silvestre Urbón

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