Ruido

Y no podíamos olvidarnos de Sabina.

Ella le pidió que la llevara al fin de mundo,
Él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
Como dos desconocidos.

Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
Ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
En la cueva del olvido,
Y hubo tanto ruido
Que al final llegó el final.

Mucho, mucho ruido,
Ruido de ventanas,
Nidos de manzanas
Que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
Tanto, tanto ruido,
Tanto ruido y al final
Por fin el fin.
Tanto ruido y al final…

Hubo un accidente, se perdieron las postales,
Quiso carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
Son el mismo repetido
Y con tanto ruido
No escucharon el final.

Descubrieron que los besos no sabían a nada,
Hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
Se apagaron los latidos,
Y con tanto ruido
No se oyó el ruido del mar.

Mucho, mucho ruido,
Ruido de tijeras,
Ruido de escaleras
Que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido,
Tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final
La soledad.

Ruido de tenazas,
Ruido de estaciones,
Ruido de amenazas,
Ruido de escorpiones.
Tanto, tanto ruido.

Ruido de abogados,
Ruido compartido,
Ruido envenenado,
Demasiado ruido.

Ruido platos rotos,
Ruido años perdidos,
Ruido viejas fotos,
Ruido empedernido.

Ruido de cristales,
Ruido de gemidos,
Ruidos animales,
Contagioso ruido.

Ruido mentiroso,
Ruido entrometido,
Ruido escandaloso,
Silencioso ruido.

Ruido acomplejado,
Ruido introvertido,
Ruido del pasado,
Descastado ruido.

Ruido de conjuros,
Ruido malnacido,
Ruido tan oscuro
Puro y duro ruido.

Ruido qué me has hecho,
Ruido yo no he sido,
Ruido insatisfecho,
Ruido a qué has venido.

Ruido como sables,
Ruido enloquecido,
Ruido intolerable,
Ruido incomprendido.

Ruido de frenazos,
Ruido sin sentido,
Ruido de arañazos,
Ruido, ruido, ruido.

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Solo esta noche

Posiblemente la mejor canción de The Pretty Reckless:

Here we are and I can’t think from all the pills, hey
Start the car and take me home
Here we are and you’re too drunk to hear a word I say
Start the car and take me home

Just tonight I will stay
And we’ll throw it all away
When the light hits your eyes
It’s telling me I’m right
And if I, I am through
Then it’s all because of you
Just tonight

Here I am and I can’t seem to see straight
But I’m too numb to feel right now
And here I am watching the clock that’s ticking away my time
I’m too numb to feel right now

Just tonight I will stay
And we’ll throw it all away
When the light hits your eyes
It’s telling me I’m right
And if I, I am through
Then it’s all because of you
Just tonight

Just tonight

Do you understand who I am?
Do you wanna know?
Can you really see through me now?
I’m about to go

But just tonight I won’t leave
And I’ll lie and you’ll believe
Just tonight I will see
It’s all because of me

Just tonight I will stay
And we’ll throw it all away
When the light hits your eyes
It’s telling me I’m right
And if I, I am through
Then it’s all because of you
Just tonight

(Do you understand who I am?)
It’s all because of you
Just tonight
(Do you understand who I am?)
It’s all because of you
Just tonight
(Do you understand who I am?)
It’s all because of you
Just tonight
(Do you understand who I am?)
It’s all because of you
Just tonight

No me importa nada

Posiblemente la mejor canción de Luz Casal. Rockera en los 80, siempre por detrás de su hermano hasta que este murió. Esta canción la puso en el candelero y demostró lo buena cantante que era.

Tu juegas a quererme, yo juego a que te creas que te quiero
Buscando una cuartada, me das una pasión que yo no espero
Y no me importa nada
Tu juegas a engañarme, yo juego a que te creas que te creo
Escucho tus bobadas
Acerca del amor y del deseo
Y no me importa nada nada (nada)
Que rías o que sueñes, que digas o que hagas
Y no me importa nada
Por mucho que me empeñe, estoy jugando y no me importa nada
Tu juegas a tenerme, yo juego a te creas que me tienes
Serena y confiada, invento las palabras que te hieren
Y no me importa nada
Tu juegas a olvidarme, yo juego a que tu creas que me importa
Conozco la jugada, se manejarme en las distancias cortas
Y no me importa nada nada (nada)
Que rías o que sueñes, que digas o que hagas
Y no me importa nada (nada)
Por mucho que me empeñe, que digas o que hagas.
Y no me importa nada
Y no me importa nada (nada)
Que rías o que sueñes, que digas o que hagas
Y no me importa nada(nada)
Que tomes o que dejes, que vengas o que vayas
Y no me importa nada
Que subas o que bajes, que entres o que salgas
Y no me importa nada
Y la historia detrás de la canción:
cover

Tú juegas a quererme
yo juego a que te creas que te quiero

En el quinto álbum de Luz Casal cada pista era una apuesta. El ecléctico Luz V (1989), en el que convivían guitarras eléctricas, sintetizadores e incluso había espacio para las maracas, abría con dos canciones de amor de estilos y enfoques opuestos. Mientras que Loca era la provocativa declaración a un exnovio asentado y, probablemente, algo arrepentido, la desgarrada Te dejé marchar tenía sección de cuerda y era un hermoso canto a la frustración de haber amado y haber perdido. En medio de este sentido repertorio, una canción cínica y descreída se convertiría en el mayor éxito de Luz Casal. No me importa nada tenía como inspiración a una pareja que no estaba a la altura del romance de los sonetos, su letra era una narración sobre la falta de emoción, carente del drama de los boleros y sin la ilusión del pop, que hablaba de una de esas relaciones en las que uno se embarca sin estar convencido y de las que sale preguntándose: ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Y no me importa nada
que rías o que sueñes
que digas o que hagas

A finales de los ochenta, Gloria Varona había compuesto algunos versos, pero nunca se había planteado hacer canciones. Su hermano, el músico Pancho Varona, fue quien animó a esta funcionaria del Ministerio de Empleo y Seguridad Social a que le proporcionara letras: ‘No me importa nada’ fue su tercera composición. Ya se sabe que las obras primerizas tienden a ser especialmente autobiográficas… y por entonces aquella treintañera tenía novio.

“Era el típico tío que sabes que te está mintiendo y engañando”, explica Gloria, “pero que en el fondo tampoco te importa demasiado porque eres consciente de que es una persona transitoria”.

hermanos Varona

Los hermanos Pancho y Gloria Varona en el año en que ‘No me importa nada’ fue nº 1 de Los 40 Principales (Bolonia, 1990).

Serena y confiada

invento las palabras que te hieren

El desencanto con esa relación en piloto automático facilitó que escribiera la letra de corrido. En apenas diez minutos Gloria tenía un manuscrito que se convertiría en número 1 de Los 40 Principales, abriría a Luz Casal las puertas del mercado internacional y, años más tarde, se traduciría al francés. Apenas hubo cambios a posteriori, si bien en un principio la letra decía “escucho tus chorradas acerca del amor y del deseo” (Gloria finalmente cambió el término ‘chorradas’ por ‘bobadas’ porque, reconoce entre risas, “cantado sonaba demasiado duro”).

“Mucha gente me decía: “Ay, qué triste”, pero a mí la canción no me parecía triste ni era mi intención cuando la hice”, afirma. “Habla sobre todo del hartazgo, de ese estar jugando a que somos novios. ¿Qué necesidad hay de que me cuentes bolas y de que vengas a hablarme del amor, si los dos sabemos de qué va esto?”.

Esa variedad de lecturas que tiene el tema es especialmente gráfica si comparamos los dos videoclips que acompañaron a la canción. El primero, bastante turbio, tenía de protagonista a una castigadora Luz vestida de cuero que recorría una discoteca seduciendo con desgana a quien se pusiera por delante.

El segundo (el preferido de la cantante, grabado para promocionar su primer recopilatorio en Francia) era mucho más optimista, un paseo en solitario despreocupado, liberador y a plena luz del día.

 

Tú juegas a olvidarme
yo juego a que te creas que me importa

‘No me importa nada’ es la banda sonora de un duelo prematuro, una canción que escuchar para coger fuerzas antes de agarrar las maletas y salir de una relación que hace tiempo que ha dejado de sumar. Encontrarla triste o no depende de si quien la escucha cree que la vida merece la pena sin pareja. Cuando la interpreta sobre el escenario, sonriendo con plenitud mientras repite una y otra vez que no le importa nada, Luz transmite que ella también es de las que valora el amor propio por encima del amor romántico. “Es una declaración de independencia, una muestra de seguridad”, explica la cantante, que recuerda que al principio hubo gente que incluso calificó la canción de “feminista”.

El público escuchó el tema dos años después de haber sido escrito. Para entonces, Gloria y su antimuso ya no estaban juntos. “Siempre tuvo una vaga idea de que estaba dedicada a él y no le hacía mucha gracia. Yo no insistía por no hacer sangre, pero también bromeaba diciendo que era el único novio que me había dado pasta”. La letrista, por supuesto, se refiere a los jugosos cheques que le llegaron en concepto de derechos de autor.

Portada Luz Casal

Portada del álbum ‘Luz V’, donde se incluye el popular tema.

Esquivando el baladón

En cuanto terminó la letra se la pasó a su hermano Pancho, compositor, productor y compañero de gira de Joaquín Sabina, a quien el cantante de voz rota describió en una ocasión como “mi andamio, mi todo”. Si a su hermana solo le hicieron falta diez minutos para tener la letra, Pancho necesitó dos años hasta dar con la música apropiada.

“Estuve mucho tiempo intentando hacer algo decente, pero me salían baladones insoportables, muy tristes, quedaba una canción coñazo”, recuerda Pancho.

No estar emocionalmente implicado y a la vez conocer de primera mano la inspiración del tema le hicieron ser un poquito más benévolo. Después de todo, ya se sabe que bajo los discursos de grandeza y autoafirmación que predicamos después de una mala experiencia amorosa también hay decepción y pena. Él quiso que la música transmitiera aquello que las palabras no reconocían.“Al escuchar la letra la que gana el combate es ella, pero realmente a los dos les pasa algo malo. Me parecía una historia triste para ambos”, afirma.

Cuando en 1989, ayudado por el guitarrista Manolo Rodríguez, Pancho consiguió por fin ese equilibrio musical entre seguridad y tristeza, grabó una maqueta en su casa, un piso del madrileño barrio de La Latina en el que el tumulto de los turistas se colaba por las ventanas. Aquella primigenia versión de No me importa nada tenía, atención, un estilo country americano.

Luz Casal promocion

Fotos de promoción de ‘Luz V’

Una maqueta pensada para Ana Belén

Gloria recuerda que Joaquín Sabina les había comentado la posibilidad de pasarle la canción a Massiel, quien por aquel entonces quería grabar un disco y buscaba material. Pancho no recuerda si eso fue una posibilidad real o una broma más del cantautor, él durante todos esos meses había tenido en mente que la persona que entonaría lo de“escucho tus bobadas” sería Ana Belén.

“El tema era para ella clarísimamente”, explica el músico, que ya había colaborado con la estrella madrileña varias veces, “pero resultó que Ana Belén no estaba grabando en ese momento y Luz sí. Y como yo estaba muy orgulloso de la canción y de mi maqueta me enteré de en qué estudio estaba y me presenté por el morro”.

“La admiraba como un perro”, reconoce Pancho, “llevé esa maqueta sabiendo que no había ni una posibilidad en absoluto. Ella era muy rockera y lo mío era una cancioncita country”. Reconoce con humildad que la grabación era “un poco desastre” y que “estaba cantada como el culo”, pues era su propia voz la que sonaba en la cinta. “Pero tenía encanto. Sabía que era una buena canción. Si no, no me hubiera atrevido”.

Nada más terminar un ensayo con Los Chichos, Pancho llevó su maqueta a los ya cerrados estudios Trak, en Tetuán, y con el aplomo del espadachín de La princesa prometida se plantó ante Luz. “Le dije: “Hola, me llamo Pancho Varona. Tengo esta canción, puede que te interese”.

“La escuché e inmediatamente me quedé prendado”. Habla Paco Trinidad, productor de la mitad de las canciones de Luz V. “Era un pelín arriesgado porque se salía del estilo de Luz hasta entonces, que era más de estrella femenina de rock, pero me pareció buenísima desde el primer momento”.

En aquella época, Paco tenía 27 años. Este productor de la Movida había fundado el sello independiente Grabaciones Accidentales y tenía a sus espaldas los primeros discos de Hombres G, Dun Can Dhu y Los Ronaldos. A día de hoy sigue sin saber concretar qué le maravilló de aquella canción de los hermanos Varona: “No sé por qué, nunca sé por qué. Me atrapó”. Unas horas después de recibir la cinta en persona, llamaron a Pancho para decirle que se la quedaban. “Fue un regalo”, sentencia Luz.

La discográfica estaba presionando para que el disco terminara de grabarse lo antes posible, así que Paco se puso a trabajar sin descanso en esta canción caída del cielo. “Cuando una cosa te atrapa, aunque sea en una maqueta, hay que tener cuidado con los cambios porque puedes perder esa magia”. Sobre la base rítmica original fueron colocando detalles, que incluían unos teclados “ochenteros, pero sutiles”, y comenzaron a alejarse del estilo country para darle poco a poco un toque más latino. Paco tomó la decisión de sustituir la guitarra acústica por la española y se pasó días enteros en casa del músico y productor Enrique Mateu hasta depurar juntos cada línea. “Fueron muchas horas de buscar las notas más bonitas”, recuerda.

“No suele pasar que mejoren mis canciones en el estudio, pero en este caso estoy contento con el resultado”, asegura Pancho Varona,“era la misma armonía, la misma melodía, pero la hicieron más lenta, medio acubanada y medio abolerada. Ellos le dieron baile a la canción”.

Durante el proceso de producción, la cantante iba recibiendo los cambios que iban haciendo Paco y Enrique sobre la música y ella se preparaba la parte vocal por su cuenta. Cuando ‘No me importa nada’ estuvo lista para ser grabada, Luz Casal fue al estudio, se puso delante del micrófono y, con la misma seguridad con que fue escrita la canción, la cantó del tirón

 

No hay “lacra machista” en España

http://www.libertaddigital.com/opinion/manuel-llamas/no-hay-lacra-machista-en-espana-84083/

Si uno atendiera tan sólo a los titulares e informaciones que publican la inmensa mayoría de medios de comunicación, España sería un país altamente violento y machista, una especie de infierno en la tierra para el género femenino, en el que una horda salvaje e incontrolada de hombres ejercen su dominio absoluto sobre la mujer a base de amenazas, coacciones y agresiones de todo tipo y condición.

Periodistas, políticos y diversos colectivos, especialmente los feministas, no dejan de repetir últimamente que España sufre la “lacra” de la “violencia machista”, dando así a entender que un elevado número de hombres agreden a un todavía mayor volumen de mujeres por el mero hecho de pertenecer al sexo opuesto. No en vano, el término “lacra” significa, según la RAE, “vicio físico o moral que marca a quien lo tiene” -en este caso, la sociedad española-.

El último esperpento femiprogre que ha surgido a este respecto es el fatídico caso de Diana Quer, cuya muerte a manos de un presunto asesino y muy probable psicópata sexual ha sido tildado, simple y llanamente, de crimen “machista”, como si tal acepción se pudiera aplicar a todo delito que comete un hombre contra una mujer, sin más motivo que ése -el género-, para espanto de la muy honrosa disciplina de la criminología. Pues no. Ni este asesinato es “machista” ni en España campa a sus anchas la mal llamada “violencia machista”. Más bien al contrario.

Para empezar, España no es un país violento, por mucho que algunos pretendan transmitir dicha imagen. De hecho, la tasa de homicidios (0,63 por cada 100.000 habitantes) es la segunda más baja de la UE, ligeramente por encima de la que existe en Austria y casi un 40% inferior a la media comunitaria. Y eso que Europa es una de las zonas más tranquilas y seguras a nivel global, de modo que España es, por suerte, uno de los países menos violentos del mundo.

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Llegados a este punto, algunos dirán que esa tranquilidad no es extrapolable a la mujer, víctima habitual de la supuesta “lacra machista” que sufre España, pero resulta que tampoco. De hecho, es uno de los países con menor violencia sobre la mujer en particular: ocupa el puesto 36 de un total de 44 países analizados, con una tasa de 5,15 mujeres asesinadas a manos de cualquier agresor por cada millón de habitantes, la mitad que en la UE (11,66) y ocho veces menos que en América (39,6), según un detallado estudio del Centro Reina Sofía. El resultado apenas varía si se analiza tan sólo la tasa de feminicidios cometidos dentro del ámbito de la pareja (2,81 en 2006, cuando fueron asesinadas 70 frente a las 48 del pasado año), al ocupar el puesto 24 de un total de 35 países analizados, situándose también a la cola de Europa, cuya media es 3,94.

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Asimismo, la última macroencuesta realizada por la Comisión Europea sobre esta materia, con datos de 2012, muestra que el 22% de las españolas mayores de 15 años reconoce haber sufrido algún tipo de “violencia física” (20%), incluyendo empujones y agarrones, o “sexual” (6%) por parte de cualquier agresor, ya sea pareja o no, al menos en una ocasión a lo largo de su vida, situándose, igualmente, muy por debajo de la media comunitaria (33%).

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Por otro lado, España tampoco es un país “machista”, si por tal término se entiende una particular displicencia de los hombres, en general, hacia el colectivo de mujeres en su conjunto. El número de violadores (832 casos en 2017) y de parejas o exparejas que han terminado asesinando a una mujer (48 casos) es mínimo en comparación con la población masculina (casi 15,5 millones de personas entre 15 y 64 años), de modo que en ningún caso se puede generalizar, tal y como sí hacen las feministas. En este sentido, un estudio realizado en Sueciamostró que apenas el 1% de los hombres es responsable del 63% de todas las condenas por crímenes violentos. O, dicho de otra forma, la inmensa mayoría de los hombres es gente honrada y pacífica que nada tiene que ver con la desvirtuada y horrenda imagen de violencia y opresión que vende el feminismo.

Y lo más curioso es que ni siquiera la mujer es la principal víctima de la violencia que ejerce ese marginal grupo de hombres, sino el propio hombre, tal y como refleja el Instituto Nacional de Estadística (INE). Las víctimas masculinas superan a las femeninas en materia de homicidios (ya sean consumados o meros intentos), así como lesiones y robos con violencia o intimidación. El ámbito de la agresión sexual es el único en el que la mujer sale peor parada que el hombre.

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Por último, si existiera realmente la “lacra machista” que tanto denuncian algunos, España no sería un país seguro ni especialmente atractivo para las mujeres, y, sin embargo, lo es. ¿Quién lo dice? En primer lugar, las propias mujeres, cuya preocupación por ser agredidas o asaltadas de cualquier forma se reduce al 11%, una de las tasas más bajas de la UE, frente a la media comunitaria del 21%, según la encuesta citada anteriormente.

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Pero también las estadísticas oficiales a nivel mundial, que sitúan a España como uno de los escasos países en los que la mujer goza de una amplia y sólida seguridad.

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Y no sólo a nivel físico, sino también en materia legal y socioeconómica. Tanto es así que España se encuadra entre los 5 mejores países del mundo para nacer mujer, tal y como revela el ranking internacional Women, Peace, and Security Index. España puntúa especialmente alto en cuanto a inclusión económica, ausencia de leyes discriminatorias y nivel de seguridad, entre otros indicadores.

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En definitiva, España, lejos de ser el infierno machista que nos pretende hacer creer el feminismo patrio, es uno de los pocos países del mundo en los que la mujer goza de un alto estándar de bienestar, protección e igualdad ante la ley, a diferencia, por desgracia, de la aberrante situación de sumisión e injusticia que sufren la mayoría de mujeres del planeta. Pero esto poco importa a quienes pretenden imponer su retrógrada y liberticida ideología de género, cuya esencia consiste en azuzar el odio contra el sexo opuesto, sin más razón que esa, la de ser hombre. El feminismo, que en sus orígenes aspiraba a alcanzar la igualdad ante la ley entre hombres y mujeres, representa hoy los ideales más arcaicos del machismo, solo que ejercido ahora desde la otra orilla.

Los misterios que ocultan los informes secretos del asesinato de Kennedy

https://elpais.com/internacional/2017/10/26/estados_unidos/1508970024_281131.html

El martes 1 de octubre de 1963 un hombre enjuto liquidó su cuenta en el hotel Comercio. Después de cuatro días completos en Ciudad de México no había logrado ningún resultado. Con expresión perdida, se dirigió a la terminal de Transportes del Norte y ahí tomó el asiento número 12 del autobús de línea 332. Eran las 8.30 cuando el vehículo partió. El billete marcaba como estación de término Nuevo Laredo, en la frontera con EEUU. Un destino que se le quedaba corto a ese estadounidense mal encarado que 53 días después mataría de un tiro en la cabeza al trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy.

La estancia de Lee Harvey Oswald en México encierra una de las grandes incógnitas del crimen que hizo temblar al siglo XX americano. Menospreciado al inicio de la investigación, el extraño viaje se ha vuelto con los años uno de los capítulos más intrigantes del caso. Los contactos del magnicida con agentes del KGB y diplomáticos cubanos en la capital mexicana han inspirado todo tipo de teorías conspirativas al tiempo que han mostrado el doble rasero de la inteligencia estadounidense.

Los pasos de Oswald fueron advertidos y seguidos por la CIA, pero los informes que detallan sus andanzas nunca han salido por completo a la luz. Pertenecen a ese secreto corpus de 3.100 documentos que el presidente Donald Trump ha ordenado liberar y que, si nada lo impide, va a sacudir los cimientos de la memoria colectiva estadounidense. “Son cables, correspondencia, memoriales, reportes, presupuestos, fotografías y grabaciones. En el caso de la CIA, sus documentos más importantes se refieren a operativos de agentes contrarios a Kennedy, inmersos en operaciones anticastristas”, explica el experto Jefferson Morley, antiguo periodista de The Washington Post y autor de El fantasma: la vida secreta del maestro de espías James Jesus Angleton.

Guardados en los Archivos Nacionales, los expedientes están blindados por una ley de 1992 que expira este jueves. Entre bastidores se sabe que la CIA está presionando para que no salgan a la luz. “La central está especialmente preocupada por los documentos de los años sesenta que se refieren a programas que aún seguían activos en los noventa y que podrían exponer a las redes de espionaje”, detalla el especialista Phil Shenon, autor de JFK. Caso Abierto. Junto a este temor, se oculta también un mecanismo de autodefensa ante la posibilidad de que emerja la incompetencia de las agencias de inteligencia.

La Comisión Warren, encargada de la investigación del magnicidio, concluyó que Oswald solo era objeto de revisiones rutinarias por el FBI y la CIA. Pero se trataba de una persona que el mismo jefe de contrainteligencia de la CIA, James Angleton, tenía bajo atención constante y cercana. Y es muy posible que los documentos arrojen luz sobre este interés nada rutinario”, indica Morley.

La Comisión Warren.ver fotogalería
La Comisión Warren. AP

“Los informes mostrarán que la CIA y el FBI sabían mucho más de Oswald que lo que contaron a la Comisión Warren. La historia oficial le dibuja como un lobo solitario cuya trama para matar a Kennedy nunca fue advertida. Pero las agencias disponían de más datos de lo que dijeron. Si hubieran actuado conforme a su información, posiblemente Oswald habría sido frenado antes de la llegada de Kennedy a Dallas”, explica Shenon.

Las omisiones de los servicios inteligencia van a ser la clave de los papeles. De la magnitud de este error darán cuenta las investigaciones internas a las que se sometieron las agencias, hasta ahora ocultas, pero también los seguimientos de Oswald en México. “Es el capítulo más importante y secreto del asesinato de Kennedy. El índice documental muestra que la estación de la CIA en México le tuvo bajo vigilancia. Y un informe desclasificado de 1966 revela que Oswald llegó a hablar abiertamente de matar a Kennedy en el consulado cubano. ¿Lo supo la CIA en tiempo real? ¿Informó de ello?”, se interroga Shenon.

Las respuestas pueden quedar enterradas otros 25 años. Todo dependerá del alcance final de la desclasificación. Pero los pasos de Oswald por México tienen, de momento, otra fuente. La Dirección Federal de Seguridad. La policía secreta mexicana. Bajo las órdenes de Fernando Gutiérrez Barrios, el mismo oficial que en 1956 detuvo a Fidel Castro y al Che Guevara, los agentes redactaron detallados informes e interrogaron a todos con quienes se había entrevistado.

Kennedy, momentos antes de los disparos.
Kennedy, momentos antes de los disparos.

La lectura de los documentos, depositados en el Archivo General de la Nación y a los que ha tenido acceso EL PAÍS, dan cuenta de la personalidad zigzagueante y herida de Oswald, un marine desertor, casado con una rusa y que tras un fracasado exilio en la Unión Soviética pretendía abandonar Texas y regresar a Moscú.

Para ello, haciéndose pasar por fotógrafo, cruzó el Río Bravo el 26 de septiembre de 1963. En un autobús Flecha Roja se dirigió a Ciudad de México. Veinte horas duró ese viaje y en ningún momento ocultó sus simpatías comunistas. A dos turistas australianos les habló de sus años en la URSS y les recomendó que se alojaran en el hotel Cuba. Él lo haría en el hotel Comercio, ubicado en la calle de Sahagún, colonia Guerrero.

Ya en la capital mexicana, lo primero que hizo fue dirigirse a la Embajada cubana. Allí solicitó un visado en tránsito para la URSS. Mostró su pasaporte, su antigua cédula de trabajo soviética, su documento marital y afirmó ser miembro del Partido Comunista de EEUU. La empleada que le atendió, Silvia Tirado de Durán,inició la tramitación y le requirió fotografías nuevas. Oswald salió a por ellas y, siempre según los documentos confidenciales mexicanos, aprovechó para acudir a la legación soviética, donde se entrevistó con dos agentes del KGB que actuaban como funcionarios consulares. Tras asegurarles que el FBI no le dejaba vivir, les expresó su deseo de obtener lo antes posible un visado. Cuando le explicaron la lentitud del proceso, Oswald estalló y con el rostro enrojecido espetó a uno de los rusos: “¡Esto va a terminar para mí en tragedia!”.

Posteriormente se encaminó a la Embajada cubana a entregar las fotografías. Ahí volvió a entrar en barrena al saber que sin la autorización soviética no podía conseguir el permiso cubano. Sus gritos hicieron que la secretaria Tirado llamase al cónsul para que tratase de calmarle. Fue en vano. Ante la actitud violenta del estadounidense, el diplomático se incendió y le anunció que no le concedería la visa.

Oswald, con 23 años, estaba en caída libre. Los que le vieron le describen como un hombre mal vestido, colérico y terco. Tanto que al día siguiente, regresó a la legación rusa. Era sábado y los funcionarios se preparaban para un partido de voleibol. En tono dramático insistió en que necesitaba el visado. Lloró, hizo saber que temía al FBI y sacó un revolver como muestra de que estaba amenazado. Lo dejó sobre una mesa. Un funcionario, con cuidado, lo descargó. Oswald, ante las negativas, se marchó quebrado.

Permiso de viaje a México de Oswald, con sella de entrada y salida.
Permiso de viaje a México de Oswald, con sella de entrada y salida.

A partir de ahí el hilo se difumina. Se sabe que el domingo acudió a los toros, visitó museos y que el lunes fue a la Ciudad Universitaria en busca del apoyo de estudiantes castristas. De nada le valió.

Su último movimiento se registró la misma noche del lunes, cuando se le vio en una fiesta twist organizada por funcionarios cubanos. En la celebración, a la que acudió la escritora Elena Garro, exmujer de Octavio Paz, Oswald se encontró supuestamente con la empleada Silvia Durán con quien se ha llegado a concluir que tuvo una relación sentimental. Garro le recordaría después hablando con dos hombres junto a una chimenea.

A la mañana siguiente, a las 6.30, abandonó el hotel Comercial para volver a Estados Unidos. Casi ocho semanas después, el 22 de noviembre, mataría al presidente de Estados Unidos. Y a los dos días sería asesinado por el mafioso Jack Ruby.

A su espalda dejó un inmenso misterio. La investigación oficial estadounidense le apuntó como único culpable. Los interrogatorios mexicanos no hallaron ningún punto de quiebra. Pero las fuerzas de la DFS llegaban tarde y solo actuaron después del magnicidio. Antes, la estación local de la CIA había seguido los pasos a Oswald. Lo que vio, lo que informó, aún es secreto. Ahora puede dejar de serlo.