Un jóven que había comenzado a estudiar geometría con Euclides, tras aprender el primero de los postulados, preguntó al maestro “¿Qué es lo que gano yo aprendiendo estas cosas?”. Así que Euclides llamó a un esclavo y le dijo “Dale tres monedas, ya que tiene que hacer ganancia de todo lo que aprende.” -Stobaeus, Extractos-

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"Vivimos en una sociedad que ni premia al bueno ni castiga al malo"

Nadie asume las consecuencias de las decisiones que ha tomado ni reconoce su responsabilidad cuando las cosas se tuercen. Lo usual en nuestra sociedad, y hay continuos ejemplos cotidianos, es señalar con insistencia la culpa ajena y airear las equivocaciones de los demás, pero nunca admitir las ocasiones en que el error nos pertenece. O así lo cree el sociólogo David Díez Llamas, autor de ¡Irresponsables! (Lid editorial), para quien esta clase de actitudes se han hecho especialmente patentes con la crisis. “Esta recesión tiene una dimensión económica pero va mucho más allá de ella. Estamos ante una crisis que lo es de valores, de conductas y de comportamientos, y que abarca muchas dimensiones. No tiene que ver sólo con un partido político concreto, ni con un área económica definida o con un sector social. Estamos ante algo mucho mayor”. Por eso, señala Díez Llamas, es imprescindible que salgamos de ese discurso cómodo y egoísta y que avancemos hacia una sociedad distinta, mucho más dinámica, productiva y positiva.
El deseo es la norma

Sin embargo, las complicaciones de esta tarea son enormes, dadas las características de nuestra época. Hay que tener en cuenta, subraya Díez Llamas, que “hemos pasado de un entorno muy rígido, como era el de las sociedades de mitad del siglo XX, a otro, como el actual, donde las reglas son percibidas como cortapisas a unos derechos que podemos exigir en cualquier circunstancia”. No se trata de que unos valores hayan sustituido a otros, sino de que “no hay otra norma que la que dicta nuestra voluntad”.

Ves a cuatro personas sentadas en una mesa y pasan unos de otros, todos están mirando el móvil

De este modo, asegura Díez Llamas, hemos acabado perdiendo el sentido de la medida y creyendo que los límites a nuestros deseos no deben existir. Especialmente en los últimos años, hemos actuando como si todo fuera posible, sin preguntarnos si lo que hacíamos era bueno o malo. Y esa actitud, que se ha dejado sentir en numerosas conductas privadas, ha tenido su lugar estelar “en el mundo de las responsabilidades públicas, donde hemos visto dirigentes que endeudaron las instituciones que dirigían para construir aeropuertos que nadie visitaba. Pero les daba igual, porque sabían que no iban a terminar pagándolo ellos. Sabes que después se lavarán las manos, acusarán a los demás partidos de sus conductas y asunto arreglado”.

El autor y profesor Díez llamasPero, por desgracia, esas conductas no quedan limitadas al ámbito de los políticos. Según Díez Llamas, aquí todo el mundo actúa de forma irresponsable, y ello porque “vivimos en una sociedad cada vez más individualista, como se puede ver cada vez que paseamos por la calle. La gente va con sus auriculares o mirando el móvil y se ignoran unos a otros. Ves a cuatro personas sentadas en una mesa y pasan unos de otros, todos están mirando el portátil o leyendo sus mensajes”. Esa actitud de ir cada uno a lo suyo es muy reveladora, en tanto demuestra cómo nos hemos vuelto por completo egoístas. “La gente piensa que si quiere montar una fiesta a las tantas de la mañana, por qué no la va a hacer, sin tener en cuenta que puede molestar a otras personas. Les da igual. Y ese ejemplo lo puedes trasladar al campo que quieras”.

Matrimonios sin raíces

La irresponsabilidad se ha instalado en todos los estratos de nuestra sociedad, desde lo económico hasta lo educativo. “Hay muchas familias que en lugar de dar una propina semanal a los chicos para que la gestionen, les dan dinero siempre que lo piden. Con ese sistema no les educas. Tienen que acostumbrarse a manejar los recursos económicos, y no aprenden a hacerlo si no les pones algún límite. Si siempre que quieren algo se lo das, jamás tomarán conciencia de aquellas cosas que de verdad les enseñarán algo sobre la vida” Y esas son las actitudes generalizadas, asegura Díaz Llamas, en un contexto donde nadie se toma en serio los compromisos. El mejor ejemplo es el de los actuales matrimonios epidérmicos, donde “cada cónyuge va por su lado. Uno dice que no va a comer con la familia del otro, o que no se relaciona con los padres del otro y les parece bien. Son uniones con muy poca profundidad y muy pocas raíces. Por eso, a la mínima contrariedad, el edificio se cae. Cuando no hay profundidad, tampoco hay elementos que puedan reanimar la relación”.

Hace falta un cambio social radical, que por suerte está comenzando a darse

El campo económico también demuestra hasta qué punto nos hemos convertido en unos irresponsables, y no sólo porque la crisis sea la excusa perfecta para que unos se metan con otros y nadie dé la cara por lo ocurrido, sino porque en ella se hace patente hasta qué punto hay muchas costumbres que deben cambiarse. “Aquí no existe ninguna diferencia entre el que lo hace bien y el que lo hace mal. No premiamos al que se esfuerza ni castigamos al que se toca las narices. De hecho, el inútil y el que tiene talento muchas veces cobran lo mismo”. Y esos sistemas hay que cambiarlos, avisa Díez Llamas. “Hace falta un cambio social radical, que por suerte está comenzando a darse y cuya efectividad veremos a medio plazo”.

A esta sociedad no le queda otra, asegura Díez Llamas, “que retomar valores del pasado,como los ligados al esfuerzo y el sacrificio. Estamos en una sociedad totalmente acomodada, en la que cuesta mucho levantarse del sofá y por eso la gente no es capaz de cambiar el canal de la televisión si no tiene el mando a distancia en la mano. Esto no puede seguir así”.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/07/30/vivimos-en-una-sociedad-que-ni-premia-al-bueno-ni-castiga-al-malo-102719/

Los periodistas deportivos podrán cometer faltas de ortografía

“LLA ERA ORA”, DECLARA EL DIRECTOR DEL DIARIO AS

La Asociación Española de la Prensa Deportiva ha logrado hoy un objetivo que se creía inalcanzable: convencer al resto de asociaciones del gremio y a la Real Academia Española de que el deporte “tiene sus propias formas de expresión” y, por tanto, es justo y necesario “eximir a los comunicadores del sector de respetar las normas ortográficas, igual que se permite que las ambulancias se salten el código de circulación”.

Esta relajación de la normativa será meramente formal y “no afectará al contenido, de modo que siguen sin permitirse expresiones como ‘El argentino moñas’ o ‘La putita rusa del piloto asturiano’”.

Aunque la medida ha sido aplaudida en todas las cabeceras de la prensa de deportes, algunos profesionales sobrecualificados admiten que tendrán que hacer un esfuerzo adicional: “Yo estudié Filología pero el mercado laboral me ha arrojado al diario Marca. Ya me costó familiarizarme con la actualidad deportiva, pero esto de tener que hacer faltas me resulta humillante y más complicado que tener que escribir con la izquierda. Mi lengua materna es el castellano, no esa cosa que hablan ellos”, se lamenta un joven redactor.

“Biva el Vetis”

Los motivos de la exención ortográfica no son solo lingüísticos: la crisis de la prensa ha obligado a muchas redacciones a prescindir de la figura del corrector, llenando las ediciones de artículos con errores tipográficos y ortográficos que antes no se veían con tanta frecuencia. “Bolver a leer un testo que acabas de escrivir es de retrasados. Komo esa peña q buelve a kasa porquee no recuerda si a cerrado la yave del gas. Llo no e repasado en mi vida i ni puta falta k ase. ¿Me se entiende no? Pues deso se trata joder y biva el Vetis”, insiste un comentarista veterano.

La SER emite el primer Carrusel Deportivo con sonidos guturales

Al poco de trascender la noticia, la Cadena SER decidió ir un paso más allá emitiendo el primer Carrusel Deportivo “que trasciende los límites de lo verbal y transmite sin filtros racionales la pasión futbolera”. Fueron más de seis horas de sonidos guturales proferidos por Manu Carreño y José Antonio Ponseti junto a colaboradores y oyentes aficionados. “Sintonizabas la emisora y se oía la sintonía del Carrusel y varios tíos gritando ‘Uuuuuuy’, ‘Uuuuaaaaaa’, ‘Oééééé’ o ‘Abróóóóón’”, explica un directivo de la cadena, que describe la experiencia como “pura abstracción radiofónica, puro fútbol, pura testosterona y pura España”.

http://www.elmundotoday.com/2012/08/los-periodistas-deportivos-podran-cometer-faltas-de-ortografia/

Los mendigos españoles empiezan a mirar de tú a tú

DENTRO DE UN AÑO MIRARÁN POR ENCIMA DEL HOMBRO, SEGÚN EL CIS

“Le he echado unas monedas a un pobre y me ha dicho ‘Gracias, ya te llamaremos’”, explica un ciudadano abulense en el informe “Pobres y desgraciados en España 2012″, presentado hoy en la sede del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Según los expertos, la actual coyuntura económica “está provocando que la escoria social sea la nueva clase media española”.

Glandito Sorolla, mendigo alcohólico y patán desde 1989, considera que “los españoles han estado viviendo por encima de sus posibilidades. Me refiero a lo de dormir bajo techo”. El estudio del CIS parece confirmar esta tesis y añade que “ya no hay una percepción generalizada de la jerarquía social porque nos vemos unos a otros como unos pobres diablos sin oficio ni beneficio”. Por eso los mendigos de toda la vida “están comprobando que para ascender socialmente bastaba con esperar a que la sociedad misma se degradara”.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), los desahucios de viviendas y locales se han disparado durante el primer trimestre de este año, alcanzando la cifra de 517 diarios. Llegados a este punto, explica el informe del CIS, “cuando uno se queda sin trabajo lo más sensato no es acudir al INEM sino empezar una ronda de contactos entre los mendigos del barrio para apalabrar zonas donde poder dormir cuando las cosas vayan a peor”. Glandito Sorolla pronostica que “todos los que hemos estado invirtiendo en el sector bancario vamos a sacar provecho de esta situación porque no habrá suficientes bancos en los parques para tanta gente, y eso nos permitirá especular”. El pordiosero teme, eso sí, que el Gobierno intente regular el sector “y se empiecen a asignar bancos, cajeros y esquinas por enchufe o porque tal persona tiene un máster MBA o un doctorado en no sé qué pollas”.

Hacia una “democratización de la miseria”

El Ejecutivo de Mariano Rajoy no ha tardado en ofrecer su propia interpretación del informe del CIS. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha afirmado que “son buenas noticias para los españoles”, refiriéndose a que “nuestro país está avanzando hacia una democratización de la miseria que rompe una brecha social que muchos creían endémica. No hay nada imposible y, sin ser utópicos, podemos afirmar que estamos un poco más cerca de un mundo que no distinga entre ricos y pobres, de un mundo que hable de personas”.

http://www.elmundotoday.com/2012/07/los-mendigos-espanoles-empiezan-a-mirar-de-tu-a-tu/

Pero entonces… ¿se dice “impreso” o “imprimido”?

¿Cuántas veces has dicho “He imprimido las hojas” y te has quedado pensando si lo habías dicho bien? Lo cierto es que los participios del verbo imprimir traen a mucha gente más de un dolor de cabeza. De hecho, la preocupación llega hasta tal punto que en ocasiones se cae en la ultracorrección, llegando a establecer como leyes innegables sentencias que no son del todo ciertas.

Sobre el participio del verbo imprimir, hay dos creencias más o menos extendidas que no son ciertas. Son las siguientes:

1.- No se dice imprimido, sino impreso. En realidad, ambos términos son correctos. Imprimir es uno de esos (pocos) verbos que tienen dos tipos de participios, uno regular (imprimido) y otro irregular (impreso), de modo que el uso de ambas palabras es correcto.

2.- Impreso se usa como adjetivo e imprimido como verbo. Muchos de los que han superado el primer punto consideran que el uso de impreso se lleva a cabo cuando funciona como adjetivo, mientras que el de imprimido se emplea cuando se conjuga como verbo. Esta creencia es bastante generalizada (yo lo creía hasta hace bien poco), pero tampoco es cierta. Como nos recuerda el Diccionario Panhispánico de Dudas, “aunque existe hoy una clara tendencia, más acusada en América que en España, a preferir el uso de la forma irregular impreso, ambos participios pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica“. En cualquier caso, “en función adjetiva se prefiere en todo el ámbito hispánico la forma irregular impreso“.

http://blogs.20minutos.es/errores-y-erratas/2012/08/30/pero-entonces-se-dice-impreso-o-imprimido/

GUIA PARA ENTENDER A LA GENTE INTROVERTIDA (EN INGLÉS)

VENGA, CON TRADUCCIÓN:

—GUÍA PARA ENTENDER A LOS INTROVERTIDOS, por la Dra. Carmela—–

1. ¿Qué es la introversión?

Dibujo 1. Los introvertidos viven en una especie de bola de hámster de tamaño humano (bueno, no exactamente, pero ya sabéis a lo que me refiero)
La mayor característica de alguien introvertido, al contrario que los extrovertidos, es cómo obtienen su energía.

Dibujo 2. Los extrovertidos recogen energía de sus alrededores. Absorben las “buenas vibras” de la gente que les rodea, así que necesitan mucha interacción social.

Dibujo 3. Los introvertidos crean su propia energía, y en vez de absorberla, la comparten en las interacciones sociales.
Esto significa que para ellos muchas interacciones sociales son agotadoras, y necesitan tiempo para recargar.
(Bocadillo: “Necesito más energía, vuelvo a casa y leo algún libro”)

Dibujo 4. Como esta energía está disponible de forma limitada, los introvertidos tienden a ver a los extrovertidos como depredadores molestos que quieren absorver su jugosísima energía. Por eso precisamente tienen una bola de hámster como espacio vital.
(Bocadillo: “Sal de ahí!” / [Bufido de gato])

2. Cómo interactuar con los introvertidos

Dibujo 1. Que sean introvertidos no quiere decir que no les guste estar acompañados. Es sólo que la interacción social es costosa y no quieren gastarla en alguien molesto (o sea, malgastarla). Esto es lo que podrías hacer:

Dibujo 2. Di hola, sé educado y estáte en calma, demuestra que reconoces y apruebas su presencia. Es importante que el introvertido se sienta bienvenido. No van a gastar su valiosa energía en alguien que no los quiere cerca. Si tienes algo interesante o importante que decir, dilo, pero ni se te ocurra hablar de cotilleos.

Dibujo 3. Ahora sigue con lo que estabas, así el introvertido sabrá que no tienes actitud hostial y estás abierto a interacción, pero esto no les va a forzar a compartir energía si no sienten la necesidad.

Dibujo 4. Eso es! Así de fácil!

Dibujo 5. RECUERDA:

– Respeta el espacio vital (bola de hámster)
– La energía es limitada.
– No pidas que gaste energía contigo cuando no la necesitas realmente.
– No te tomes el silencio como un insulto, no lo es!
– Los introvertidos también se sienten solos.

Eso es todo amigos. Asegúraos de abrazar hoy a vuestro introvertido!

Funcionarios sin paga de navidad

Corren rumores, arrolladores como torrentes desbocados, de que a los funcionarios les van a suprimir la paga extraordinaria de navidad. Otro sacrificio más a las espaldas de los que desde siempre, con cualquier gobierno, con cualquier régimen, cargan con todos los problemas económicos del Estado. Qué fácil es reducirles el sueldo, qué socorrido, manido y trillado recurso.

Son culpables, no producen beneficios ni crean riqueza. Culpables. Culpables además de salir a las doce a tomar un café. Culpables además de no estar nunca en su puesto de trabajo. Culpables de leer el periódico en horas laborales. Qué fácil es culparles, qué socorrido, manido y trillado recurso. Lean sin duda los lectores las protestas que otros más amargados van a dejar en este blog. La primera afición de España no es el fútbol, sino criticar a los funcionarios. Con lo facilito que debe ser sacar unas oposiciones, con la vida descansada de los funcionarios, con la nula responsabilidad que tienen, con la jubilación rápida y generosa de la que gozan. Qué envidia… la de tantos funcionarios frustrados.

España no funciona no porque los trasportistas trabajen mal, no porque los albañiles no sepan su oficio, no porque los patronos estafen a sus empleados, no porque los políticos sean incompetentes, no porque los guardias de tráfico dirijan mal la circulación. No, por los funcionarios, oiga. Son muchos, seguramente tienen ellos la culpa de serlo, y viven bien.

Y como culpables que son de las siete plagas de Egipto van a ver reducido su salario. Una vez más. Qué fácil es reducirles el salario, qué socorrido, manido y trillado recurso. Sigue habiendo autonomías con embajaditas en el extranjero, pero castigamos a los funcionarios; sigue habiendo televisiones públicas con pérdidas, pero castigamos a los funcionarios; sigue habiendo subvenciones a la prensa, especialmente si es en el idioma local, pero castigamos a los funcionarios; sigue habiendo subvenciones (¡última hora!) a quien se saque el carnet de conducir en vasco, pero castigamos a los funcionarios; sigue habiendo inflación de aeropuertitos locales, pero castigamos a los funcionarios; sigue habiendo cuatrocientos mil políticos, diecisiete autonomías (¿Cuándo se van a reunir todas “las Castillas” en una sola? ¿Madrid no es Castilla? ¿Y Toledo? ¿Dónde nació el castellano?), cincuenta diputaciones, ocho mil ayuntamientos, mancomunidades y miles de patronatos municipales o provinciales, pero castigamos a los funcionarios; sigue habiendo innecesarios traductores en el senado pero castigamos a los funcionarios.

De todo esto el gobierno no quiere saber nada: nada se ha avanzado en la remodelación del Estado, nada se ha avanzado en el combate contra la corrupción, nada se ha avanzado contra los consejeros que hundieron las Cajas de Ahorros, sean profesionales, políticos o sindicalistas. Nada se ha hecho contra las indemnizaciones multimillonarias a quienes con su incompetencia o mala voluntad se beneficiaron de la relajación de quien debía controlar sus excesos. Nada se ha hecho contra los partidos políticos que dejan deudas gigantescas en la banca y que también han contribuido a la desesperante situación actual. Nada, nada, contra los funcionarios, que es más fácil. De cobardes, pero mucho más fácil.

http://blogs.periodistadigital.com/pedrodehoyos.php/2012/07/08/funcionarios-sin-paga-de-navidad-

Carta de un funcionario

Voy a ser sincero.
Soy funcionario de la Junta de Castilla y León, y tengo una antigüedad de 22 años (23 en octubre). Nunca tuve una comisión de servicio, ni ninguna otra situación que me aportara ningún privilegio económico. Mi nómina actual es de 1.476,15 € mes, (nómina de enero de 2011. Alguna sonrisa, o sorpresa, se que ha despertado esta cantidad). Con este trabajo he mantenido a mi familia compuesta de tres miembros; di estudios universitarios a un hijo, y llevamos una vida, -según me educaron-, de moderación, y con dos conceptos (palabras) ahora prohibidas y desconocidas, como son ahorro y sacrificio. Nos tocó y nos tocará ahorrar a los dos, – mi hijo ya se emancipó-, y nos sacrificamos y nos seguiremos sacrificando en algunas ocasiones en el futuro. Mi mujer no trabaja, en parte porque hemos tenido que atender y atendemos a mis padres y a mis suegros, aunque nos han ayudado. Es decir que con mi sueldo como único sustento económico, – y la ayuda de nuestros mayores. Nuestras familias -, nos hemos tenido que defender. Y es lo que hemos hecho. Como no teníamos mas remedio no pido por ello ni compasión, ni reconocimiento, ni aplausos. Me limito a constatar unos hechos.

Durante mucho tiempo muchos “amigos” y conocidos nos miraban con ciertas sonrisas. (Ocultas pero sonrisas). éramos raros. Los parias pobres de la tierra. Ellos piensan que ganamos más de lo que realmente ganamos, y se reían de nosotros. (Así que ahora que saben al menos en mi caso lo que realmente ganó, se tiene que estar tirando por el suelo de la risa). Hace poco todos se reían del pobre funcionario, ahora algunos menos. Pero, “¿Cómo hemos podido vivir con esa miseria?”. Muchos de ellos, -casi todos-, sin ningún tipo de preparación, de esfuerzo, de estudios, sin necesidad ni de ahorrar, ni de hacer sacrificios, vivían bastante mejor que nosotros, tení*an mas futuro y eran mas felices. Ganaban lo que querían. Tenían más cosas y acceso a más diversiones y disfrutaban de la vida mucho más que nosotros. éramos unos “estiraos”, unos rancios y unos creídos. “No teníamos mas que postura…”. Ellos vivían a tope en chales nuevos de columnas dóricas, jónicas, y corintias en su porche; conducían BMW y Audis, viajaban de vacaciones a Jamaica, y a Cancún (México, ¿o es Costa Rica?), tenían varias televisiones planísimas y grandísimas, de mucho plasma, y más pulgadas, ellas se depilaban a la brasileña, y dos veces por semana se hacían mechas rubias, tomaban cafés mañanas y tardes, y hacían Pilates, Yoga y Tai-Chi. Ellos eran lo más de lo más. Analfabetos, incultos y horteras, tuneaban su coche viejo, sacaban pelis de “hostias” y de “folleteo”, en los videoclub, eran socios del Pucela, del Forum, y del Michelín, o como se llamen ahora. Se habían apuntado al gimnasio, aunque casi iban, y llevaban jerséis de colores claros que sus mujeres les compraban en el Corte Inglés, con la tarjeta del Corte Inglés. Bebían y fumaban todo y de todo, y en casa ellos bebí*an a diario Cardhu. Ellos tenían “obreros”, “naves” y “fregonetas” para sus negocios, y explotaban a otros más pobrecillos que ellos, (inmigrantes en su mayoría); y ellas tenían “jacuzzi”, bicicleta estática y “criada” para sus casas. (Quien se lo iba a decir a sus madres y padres, que preguntaban asustados: “¿Hijo, estas en la droga?”). Todos eran listísimos, guapísimos, y riquísimos, y los mas “güais”. Guapísimos y guapísimas, todos. Todos tenían tarjetas varias de bancos varios, y les saludaban los directores de las Cajas de Ahorros, de hecho merendaban a menudo con ellos en las barbacoas que hacían juntos, y por supuesto pagaban ellos, y que acababan beodos de “güisqui” de mas de 10 años. Ropa de marcas, zapatos de marca, playeros de marca. Bicicletas de “montainback”, móviles varios. Cenas fuera de casa. Comidas. Viajes. Y los porrillos de rigor, y alguna cosilla blanca más, pero nada grave. ¿O si? ” .. Y sin ir a la universidad, tío listo”.
Sus hijos eran tan incultos o más que ellos, pero… para que se iban a sacrificarse, si ellos (sus padres), malamente leyendo y sin saber sumar, (con la calculadora de pilas, se defendían), y les iba la vida bien,… hasta tenían caballos y jugaban al golf. Dos coches el que menos, coche ella y coche él. ¿Es que acaso sus hijos tenían que envidiar algo, a los hijos de los rancios y tristes de los creídos funcionarios? pues no. “Eran unos fracasados. Unos comemierdas que sólo tienen que soberbia y postura. Además les damos de comer nosotros. Les pagamos el sueldo. Están para servirnos. ¿Qué es lo que se creen esos parásitos?”. Los niños tenían todas las plays que se habían fabricado, todos los móviles, y todos los MP3, y MP4. Hasta Hipods. Y los más sensibles ponían un profesor a los chicos, para matar un poco el gusanillo de su propia ignorancia. “Para que sean algo menos brutos que nosotros, aunque no nos va mal del todo”.

Los funcionarios y nuestras familias éramos los más tontos del barrio, o del pueblo. “¿Qué nos habíamos creído? pelotas, y enchufados, todos. A saber como habíamos entrado…”. No es que ellos eran más ricos y tenían más medios que nosotros, es que además nos llamaban gilipoyas a la cara con su actitud, y modo de vida.
Nuestros hijos dudaban de nuestra autoridad, y normas de vida. ¿Cómo es posible que los padres de sus amigos, incultos, bastos y sin ningún tipo de estudios, o de sacrificio, te den mil vueltas, papá? ¿Papá estas tonto? ¿No podemos comprarnos la Play? ¿Qué tenemos que ahorrar? ¿Sacrificarnos, para qué? ¿Cuándo cambiamos la tele?
Así que ahora me alegro. Me alegro. Pero no me alegro de lo que podía ser mas fácil. No.
No me alegro de que los BMW, desaparezcan de las puertas de los adosados, cuyas barbacoas, ya no humean, y no invitan ya a los de CajaEspaña. No me alegro de que las peluquerías estén con la cera fría, las orejas tiesas, y las ingles ausentes. No me alegro de que los caballos pasen hambre, y esperen lánguidos al día siguiente para ver si hay suerte y les dan algo de comer. No me alegro de que los palos de golf se estén oxidando. No me alegro de que los directores de los bancos, no salgan a almorzar a los bares de la zona, para no tener que invitarles, y pasar un mal rato con esos paletos que no saben ni comportarse. No me alegro de que los obreros que mandaste ya al paro, te hayan amenazado, – y en algún caso te hayan tocado la cara -, y no sabes que hacer para torearles. No me alegro de que la criada” hispana” no sabe como decirte que hace tres meses que no cobra, y que por un bocadillo de chóped se queda en su casa. No me alegro de que la caldera del chalet esta sin gasoil, y no puedas poner la calefacción. Que el seguro del segundo coche esta caducado. Y la del otro solo a terceros. Que las ruedas del todo terreno están que se las ven los alambres. De que el profesor de fensui ya no te salude. Que ya no cojas las llamadas de la Gestoría. No me alegra el saber que preguntas por las cartillas bancarias del abuelo. “Que…. ¿donde están las cartillas de los abuelos, y para qué quieran cobrar ellos la pensión? joder que egoísmo, ¿qué piensan hacer con el dinero?”. También se preocupan ahora por sus mayores. Eso está bien.
Me apena una cosa. Que sus hijos no hayan conocido, ni vayan a conocer lo que es educación, ni los modales, ni el respeto, ni lo que se puede hacer y se hace ahorrando, ni sepan lo que es sacrificarse…ni ser previsivo ante lo que el futuro nos puede preservar. De hecho con el dinero que han ganado a espuertas, si hubieran tenido la humildad de reconocer que la situación no era la lógica, ni la normal, ni podía durar de por vida, hubieran ahorrado, invirtiendo y preparándose un futuro, cosa que casi ninguno de ellos ha hecho.
Hay cosas que están en el ADN. Y hay cosas que hay que mamarlas. Y otras se aprenden. Así que me alegro de mi ADN. Me alegro de lo que mamé, y me alegro de lo que aprendí. (Aunque nunca dejo de aprender, porque nunca es suficiente).
Y me alegro de la situación actual de la economía, aunque haya muchos inocentes que no se merezcan lo que les esta pasando. Y me alegro de mis míseros mil y pocos euros, a pesar de que causen risa. Y sobre todo de que a ellos ahora les vaya mal.
Y no me alegro por que yo ahora tenga o disfrute de lo que ellos tenían o disfrutaban, no. No tengo lo que ellos tenían, no. Yo sigo lo mismo que hace unos años. Igual o quizás peor. No tengo sus BMW, ni sus Audis, ni sus chaletes, ni sus negocios, ni sus alcoholes, ni sus perfumes, ni sus fumes. No. Tampoco me alegro al ver el mal ajeno, no. Me alegro porque veo que las ideas y modo de vida en que me educaron, a la larga merece la pena. Veo que los valores que me inculcaron mis padres, eran los correctas. Seguiremos siendo raros, seguiremos tristes, estirados, y creídos, pero seguiremos con nuestro trabajo, mal pagado, una risa para ellos (reitero mi nómina de enero, 1.476,15 €), pero que sepan que me alegro de que me miren ahora con un poco de envidia, y de respeto… Y me alegro de que pregunten sobre como es eso de las “oposiciones” y que si hay que “pagar por presentarse”, que “¿Que estudios hay que tener para eso?” y que les avisemos de cuando salen unas para presentarse, de peón, ordenanza, chofer, o algo así. “Jonathan, hijo, ¿tú que estudiabas?”. Quizás aún alguno se siga riendo o sonriendo pero ya seguro que son menos. Hasta tu, desconocido lector, puede que seas uno de ellos.
Me alegro, (dije que iba ser sincero de todo. Quizás sea una mala persona pero…)… que se jodan. Que se jodan. (Y si te toca a ti en algo, pues lo siento, te jodes).

FIRMADO:
Un funcionario de tantos, que con 23 años de antigüedad en octubre, cobra 1.476 € al mes, y a pesar de ello tiene la cabeza muy alta y esta orgulloso de serlo.

Posdata.- Y todavía algún iluminado cree que la solución para la situación económica de España es que me congelen el sueldo.