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La mala educación

En este país de locos no son pocos los chavales que terminan la educación secundaria sin saber redactar una frase de más de seis palabras. Y atrévanse a preguntar a algún adolescente quién ganó la Segunda Guerra Mundial. Y la amplia mayoría de los jóvenes españoles que terminan Bachillerato y empiezan la universidad necesitarían sacar una calculadora para calcular 7 por 8. Podríamos continuar dando ejemplos, pero pocas víctimas de la LOGSE disponen de la capacidad de atención suficiente para leer textos de más de dos párrafos.
Por supuesto que no es todo culpa del sistema educativo, que también hace bastante daño esa lacra del franquismo que es el doblaje del cine y la televisión (se rumorea que en los paises civilizados, cuando los niños empiezan a ir al cole ya han aprendido a leer y a escribir viendo los dibujos animados).
Eso sí, cada dos por tres tenemos nuevas leyes de educación redactadas por políticos y burócratas que no parecen haber pisado una aula desde tiempos inmemoriales.

La profecía de la LOGSE, viñeta pedagógica

251. La mala educación

La educación (privada y cara) de las hijas de Zapatero

Menuda jeta tienen los sociolistos como Zapatitos. Obligan a utilizar a los demás lo que no quieren ni para ellos. Servicios que ellos mismos han diseñado para la población y han destruido. No olvidemos que el PSOE fue el creador de la nefasta LOGSE.

http://bit.ly/1Fb3gLv

La mayor estudió un módulo de 14.400 euros. La carrera de la pequeña tiene un coste total de 60.000 euros durante los cinco años que dura
Foto: La educación (privada y cara) de las hijas de Zapatero

Se necesita un coche para recorrer las instalaciones de la Universidad Europea de Madrid. El centro privado ocupa 25 hectáreas en el municipio madrileño de Villaviciosa de Odón. Allí, cinco edificios albergan los diferentes grados de la universidad. Se levantan entre praderas verdes, pistas de tenis y pádel, unainstalación de voley playa, gimnasio, piscina… En ese ambiente elitista –y reservado para los privilegiados que pueden pagar la cuota mensual– se forma Alba, la hija pequeña de José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa.

“Sí, estudia aquí”, confirman a Vanitatis fuentes del centro privado. En la Universidad Europea cursa el doble grado en Comunicación Audiovisual Multimedia y Artes Escénicas. Según desvelan, su formación tiene un coste mensual de “aproximadamente 1.000 euros”. Un total de doce mil euros al año. Es decir, 60.000 durante los cinco años de estudios.

Por ese precio, Alba, que está a punto de cumplir los 20 años, se garantizaclases reducidas a “una media de 25 alumnos”, como explican las mismas fuentes. La cuota también asegura prácticas en diferentes centros asociados. De hecho, la benjamina de Zapatero apareció hace unas semanas en la presentación de una película en Madrid. Acudió como fotógrafa y se puso entre el resto de profesionales.

'Diez Minutos' llevó a su portada a Alba Rodríguez
‘Diez Minutos’ llevó a su portada a Alba Rodríguez

Colegios públicos

Llama la atención el cambio de las hijas de Zapatero a la hora de elegir su formación como adultas. Durante su infancia las niñas acudieron, al menos, a tres colegios públicos diferentes. Primero estuvieron en el colegio regentado por monjas San Miguel, en Las Rozas. En ese momento Zapatero reconoció: “Mis hijas estudian religión y lo he decidido libremente”. Con su llegada a La Moncloa en 2004, el entonces presidente del Gobierno las cambió al centro bilingüe Asunción Rincón, en el castizo barrio de Chamberí. Pero los problemas de tráfico provocados por los escoltas de las menores hizo que el socialista las cambiara a un instituto en la zona de Ciudad Universitaria. En el primer año en ese centro la pequeña sacó muy buenas notas: un sobresaliente, tres notables, dos ‘bien’ y dos suficientes, según se llegó a publicar.

Con el cambio de presidente, las hijas de Zapatero han recuperado el ansiado anonimato que su padre reclamó tras la polémica por la publicación de lasfotografías con el matrimonio Obama. Y con la mayoría de edad las jóvenes han escogido los centros más caros para las especialidades que querían.

A los 60.000 euros que cuestan los estudios de Alba hay que sumar los 14.400 que el expresidente y su esposa, Sonsoles Espinosa, se gastaron en los estudios de Laura, la mayor. La joven, que ahora hace prácticas en el Real Madrid Televisión, estudió un grado medio de Imagen y Sonido en el CEV. Parece ser que Laura no era tan buena estudiante como su hermana. No en vano, fue expulsada en alguna ocasión del instituto y sus comportamientos han provocado disgustos en casa de los Zapatero. Es el único miembro de la familia sin título universitario.

Para ser admitido en la Universidad Europea no hace falta tener una buena nota en selectividad. Según explican las mismas fuentes, a los candidatos “se les hace una entrevista personal con el responsable de área y en alguna ocasión una prueba específica”. Basta con tener la selectividad aprobada y superar esa entrevista (bueno, y contar con los medios para financiar la carrera), para ser uno más. Pero no todo es el dinero, el expediente policial también debe estar “limpio” para permanecer en la Europea. Si no, que se lo digan a María José Campanario, que la expulsaron tras su condena por estafa y falsedad.

José María y Ana Aznar Botella
José María y Ana Aznar Botella

Otros hijos de presidentes

Pero no solo Zapatero ha querido asegurar un buen futuro a sus vástagos. Pablo, primogénito de Felipe González y de Carmen Romero, no terminó sus estudios de informática y matemáticas. Su hermano David se ha formado como pintor y María, la menor, es abogada.

Más elitistas han sido los estudios de los hijos de José María Aznar. Sus dos hijos varones, José María Jr. y Alonso, han estudiado en CUNEF, el prestigioso centro de estudios financieros donde también se forma el ‘pequeño Nicolás’. Por su parte, Ana Aznar terminó su posgrado en psicología en Kingston University, en Londres.

Estamos realmente podridos

Me siento muy identificado con este Teniente. Igual es que mis valores en un país como España están muy lejos del resto de ciudadanos de este vertedero, pero dudo que cambie alguna vez.

Soy incapaz de aceptar que algo se haga mal. Incapaz de aceptar que alguien se enriquezca con algo que sabe que no es correcto y causa daño a otros. Incapaz de aceptar en mi trabajo que muchos compañeros simplemente estén allí para cobrar a final de mes y regalen a los alumnos notas inmerecidas que lejos de ayudarles les condenan al no haber aprendido absolutamente nada. Incapaz de aceptar que miles de personas se dediquen todos los días a jugar con las vidas de los demás en la carretera mientras el resto mira para otro lado.

http://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/2015/02/20/estamos-podridos/

“Tenía razón el general que me dijo que no intentase limpiar las Fuerzas Armadas cuando la sociedad está podrida. Gilead —farmacéutica que produce el Sovaldi— ganando miles de millones de euros mientras los enfermos de Hepatitis C mueren sin medicamentos, políticos saqueando el país sin escrúpulos mientras ciudadanos no llegan a fin de mes, periodistas mintiendo o tergiversando según las líneas editoriales mientras los ciudadanos no saben a quién creer, fiscales haciendo de abogados defensores, jueces mirando para otro lado, policías espiando para partidos políticos o dando chivatazos, comerciales convertidos en ministros (de Defensa)… ¿Y los ciudadanos? Los ciudadanos viendo el fútbol, Sálvame Delux o jugando a la PlayStation.

Sé que no es fácil, que puede parecer imposible anteponer el futuro colectivo a nuestro bien personal, pero creo que es el momento de los ciudadanos. Es el momento de que los jueces y fiscales sean implacables contra los que atentan contra el bien común, es momento de que se produzca una regeneración política de todos los corrompidos, es el momento de los periodistas se comprometan con la verdad y rompan sus líneas editoriales, es el momento de terminar con los ayuntamientos corruptos, los ministros que venden bombas de racimo o los banqueros que cada día ganan más y más desahuciando familias…

Somos muchos, casi todos, los que sabemos lo que sucede y también son muchos los que siguen priorizando su salario o el futuro de sus hijos, cuando precisamente lo que hacen es condenarlo. La responsabilidad, hoy, puede pasar por perder el trabajo y enseñar a un hijo que no todo vale, que es mejor ser periodista en el paro que mentiroso en un medio, ejecutivo despedido en una farmacéutica que millonario a base de muertes.

Hoy me dirijo a todos para que esto se termine, somos muchos los que conocemos la corrupción y los que tenemos una responsabilidad y una obligación: DENUNCIAR. Me dirijo a todos los militares que saben lo que está pasando para que denuncien de una vez por todas. No hace falta que lo hagan de forma abierta, pueden denunciar de forma anónima, pero que lo hagan… Sé que no hay muchos medios de comunicación valientes, pero los hay y ahí los tenéis. Una llamada, un correo electrónico, ¡algo!

Yo estoy de acuerdo con el general que me dijoque la sociedad estaba corrupta y podrida, de hecho todos lo hemos estado y todos somos responsables de ello, pero ahora más que nunca discrepo con él en que no merece la pena limpiar nuestra casa, porque si no arriesgamos hoy nuestro trabajo, lo que es seguro es que lo perderemos mañana, y habrá algo peor: no podremos decirles a nuestros hijos que hicimos lo correcto. “

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El teniente Segura se encuentra arrestado en un centro disciplinario militar desde el pasado 15 de enero. Es su tercer arresto en menos de un año. La autoridad militar le acusa de “atentar contra la disciplina de las Fuerzas Armadas” por la publicación de su libro, Un paso al frente (Tropo Editores)   —una obra de ficción donde denuncia casos de corrupción en el Ejército—, afirmar que él no entraría en Catalunya para frenar el auge soberanista y colaborar con este y otros medios de comunicación. 

El teniente denuncia que estos arrestos suponen un ataque a su libertad de expresión, así como que el Ejército ha recrudecido sus condiciones. Continúa con las publicaciones de su blog a través de manuscritos que hace llegar a Público.es.
Más información:

“La ciudadanía no puede regalar el Ejército a los seudofascistas”

El Ejército aplica un régimen disciplinario de máxima seguridad al teniente Segura

 

COMO MICHAEL JACKSON ENGAÑO A PAUL MAC CARTNEY

http://www.plasticosydecibelios.com/como-michael-jackson-engano-paul-mac-cartney/maxresdefault (2)Cuando ni siquiera había pasado un año del asesinato de su amigo John Lennon, una fría mañana del 19 de noviembre de 1981, justo después de haber grabado con Michael Jackson, Paul McCartney, acompañado de un par de abogados del bufete de Lee Eastman, el padre de su mujer Linda, se presentó ante el antes todo poderoso Sir Lew Grade.

Fue el propio Paul el que le pidió, por favor, casi rogando, que le vendiera el catálogo de Nothern Songs. Es decir, la editorial cuyo contenido, entre otros derechos, incluía las famosas 251 canciones de los Beatles (no están dentro las últimas de George y Ringo).

Lew Grade dijo que no. Que sólo estaría dispuesto a aceptar la venta, si Paul comprase toda la ATV Music, toda la editorial, que incluyen algunos derechos televisivos. 40 millones de dólares por el paquete completo. Paul le pidió cinco minutos. Buscó un teléfono y llamó a Yoko desesperadamente. Le propuso que pusiera la mitad de esos 40 millones y así recuperara los derechos de las canciones de John. Yoko Ono, displicente, le contestó que no estaba “en absoluto interesada en los derechos de esas canciones”. Paul volvió a la reunión y amenazó a Lew Grade. El ‘tycoon’ no se asistó. Dos días después, McCartney , con la intervención de los abogados de Yoko, interpuso una querella contra Grade y ATV Music Corporation por utilización irregular de las canciones de los Beatles.

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Venderse al diablo

En origen, las canciones de Lennon y Mc Cartney se vendieron al diablo en febrero de 1963, cuando Brian Epstein,el torpe mánager de los Beatles en asuntos financieros, accedió a la petición de Dick James, un viejo músico retirado que vivía de chupar la sangre a los compositores con su editorial DJM. Epstein había perdido los nervios buscando editora para el segundo single de los chicos, ‘Please please me’. Dick James formalizó la editorial Nothern Songs que adquiría todas las canciones de los Beatles que se escribieran desde la firma del contrato. Todas debían ser administradas por DJM. La condiciones eran leoninas, porque DJM Music se quedaba nada menos que con el 45% de los derechos que proporcionaban las canciones de los Beatles. El 55% era para los autores. En la actualidad, en casos tan grandes, las editoriales no se quedan ni el 10% de los derechos. La locura.

Vamos hacia adelante.El 2 de febrero de 1983, Michael Jackson llegó a Londres. El propio Paul lo recogió en el aeropuerto y lo instaló en su granja de Sussex. Iban a rodar el ‘clip’ de ‘Say say say’, tras el gran éxito de ‘The girl is mine’, grabado para el álbum de Michael, ‘Thriller‘.

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Noche de dinero y traición

Durante una entrevista, 10 años más tarde, Linda contó la apasionante conversación entre Paul y Michael, en la cocina de la granja. Conversación histórica. Linda recordaría que fue durante la noche del martes 8 de febrero de 1983. Paul habló de dinero, su tema obsesivo. Le contó a Michael que el gran negocio estaba en comprar los derechos editoriales de las canciones de los grandes artistas. Le sacó una catálogo de MPL producciones, su propia editorial. Jackson se quedó estupefacto. Vio como McCartney se había apoderado de las canciones de Buddy Holly, de Carl Perkins y hasta las de canciones de Al Johnson, el hombre que cantó en la primer película hablada del cine. Sus dos últimas adquisiciones habían sido los dos primeros temas de los Beatles. Es decir, ‘Love me do’ y ‘P. S. I love you’, que no habían caído en el contrato de Nothern Songs. Canciones que todavía estaban firmadas como McCartney-Lennon. Eso lo cambió luego John.

Paul quiso decirle a Michael que, de esta manera, ayudaba a recordar las grandes canciones que amaba.Y, finalmente, Paul cometió el gran error de confesarle que buscaba ayuda para hacerse con el catálogo de las canciones de los Beatles. Y le contó sus tribulaciones con los abogados de ATV Music.

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Al regresar a Neverland, Michael Jackson hizo caso al consejo de Paul. Para empezar, compró por un millón de dólares todo el catálogo de Sly and the Family Stone, uno de sus grandes ídolos. Además, se hizo con la editorial de los Soul Survivors y algunas canciones del gran Dion, que había producido el mismísmo Phil Spector.

Comprar a los Beatles

Pero el abogado de Michael, John Branca sabía que todos aquellos catálogos eran aperitivos para el tigre Jackson. Quería la caza mayor y el objetivo era el catálogo de los Beatles. Branca le puso por fín el cebo en septiembre de 1984, cuando los millones de ‘Thriller‘ inundaban la multimillonaria cuenta de Michael. Michael estaba tan entusiasmado con la posibilidad, que incluso llegó a tener una reunión en Filadelfia con Branca, su mánager Frank Di Leo y más abogados, a pesar de que estaba en plena gira con sus hermanos. La gira ‘Victory’.

Branca quiso ser sincero y le advirtió que la adquisición no iba a ser tan fácil, porque una empresa de capital riesgo llamada Holmes à Court, que ahora poseía los derechos de la canciones de los Beatles, era un durísimo hueso de roer. Lew Grade, por fín, habían vendido Nothern Songs, ATV music y todo lo demás a esa compañía de bucaneros. No quería saber nada.

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A Michael Jackson le daba igual. Hacía tiempo que había iniciado la gran traición a Paul McCartney. Branca, de cara a la prensa, definió la operación de compra del catalogo de los Beatles como un gesto de Michael hacia su amigo Paul, ya que este no tenía tanto dinero para completar la operación. Falso. Mentira piadosa

De todas formas, John Branca fue cauto con la adquisición. Gastó más un millon de dólares para certificar que lo que Michael compraba era realmente la editorial de las canciones de los Beatles, junto a las canciones de los Moody Blues, Kinks, Petula Clark y hasta de Donovan, el amigo de Paul, que había intervenido en la letra de ‘Yellow submarine’.

Finalmente, el 20 de noviembre de 1984, justo un año después de su interesante conversación con Paul, Branca mandó por telex una oferta a Holmes à Court . Michael Jackson ofrecía una barbaridad. Tanto como 46 millones de dólares de aquella época.

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El valor de los millones

Pero los buitres de Holmes à Court no dijeron que sí a la primera. Al primero que le informaron de la tácita oferta de Michael Jackson fue a Paul McCartney. El grito de rabia y desesperación se deduce que llegó hasta los oídos del propio Jackson. Después, Paul reconoció que no disponía de una cantidad así. La empresa siguió ofreciendo el catálogo de los Beatles a una poderosa compañía de Broadway, The Enterteinement. Incluso contactaron con Richard Branson de Virgin Records. Y hasta Yoko Ono llamó para interesarse por la oferta aunque declinó pujar.

Holmes à Court, a pesar de todo, retuvo el catálogo de los Beatles hasta 11 meses después. Mareó la perdiz otra vez con Paul y con el magnate de Nueva York, Samuel J. Lefrak.

Tampoco el abogado de Michael se quedó parado con el asunto. Mandó una serie de abogados a la oficina de Copyrights en Washington para certificar la legalidad de las cuatro mil canciones de ATV Music. Otro grupo de abogados viajaron a Londres a las propias oficinas de ATV, que todavía existían.

Para dar más emoción, en el mes de junio de 1985 llegó a oídos de Branca y Jackson que Holmes á Court le había ofrecido a Charles Koppelman y Marty Bandier, es decir, a The Enterteinemnt el dichosos catálogo, esta vez, por 50 millones de dólares. Y los de Broadway, dijeron que sí, que aceptaban pagar los 50 millones. Pero tras varios regateos, presiones y mentiras, Holmes à Court prefirió la oferta menor de Michael Jackson de 47 millones y medio de dólares, porque era en efectivo. Y la otra era compleja y con algunos prestamos interpuestos entre bancos.

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En resumen, medio millón de páginas se contrastaron en el contrato final y oficial, firmado el 17 de agosto de 1985. La noticia causó sensacional mundial. McCartney se rindió abatido, conmocionado por la gran traición de su ex-amigo, al que no había visto desde aquella conversación en Sussex. Yoko Ono debió de esbozar la sonrisa del propio diablo.

Para celebrar el contrato, Michael Jackson le concedió una entrevista a Robert hilburn de ‘Los Angeles Times’, en su casa de Encino, la casa que le había comprado a sus padres. Michael le dijo a Hilburn que las canciones le parecían casi perfectas. Maravillosamente estructuradas y con esas preciosas melodías…

‘Come together’

Michael incluso descubrió cuales eran sus canciones favoritas de los Beatles: ‘Yesterday’, ‘Here, there and everywhere’, ‘Fool on the hill’, ‘Let it be’, “Hey Jude”, ‘Elaonor Rigby’ y ‘Penny lane’. Es decir, todas las de Paul. Jackson tiraba con dardo. Era como una fría venganza a los intentos de boicotear la compra del catálogo por parte del propio Paul. Lo curioso del caso es que la única canción que grabó de todas las de los Beatles fue una canción de John Lennon, ‘Come Together’, del álbum ‘Abbey Road‘.

Paul McCartney calificó la compra por parte de Michael como de alta traición y una operación de “perro sarnoso”. Llegó a decir:

“Crees que alguien es tu amigo, y de repente, llega y te roba la misma alfombra en las que te sentabas con él”.

No se hizo esperar el primer enfrentamiento entre ambos por la utilización de una canción de los Beatles. Jackson tenía que recuperar rápidamente el dinero invertido y aceptó medio millón de dólares para que Nike utilizara en uno de sus anuncios la canción de John, ‘Revolution’. La sentencia tardó tres años, cuando Nike ya no utilizaba el tema.

xDDDDD

En manos de Sony

Paul hizo un último intento con Michael. Apelando a su relación anterior, trató desesperadamente que, al menos, Michael no cobrara el 45% de los derechos de las canciones de los Beatles. Que se rebajara un 10%, dado el absoluto robo de los acuerdos de los derechos editoriales. Michael Jackson se negó.

Luego, la catástrofe. Michael empezó a entrar en grandes problemas financieros. Se gastaba todo e incluso lo que no podía. Entre los presupuestos faraónicos del día a día, destacaba la locura por Neverland, su palacio con zoo incluido. La propiedad le había costado 55 millones en total. Jackson era una máquina de gastar dinero. Luego, llegaron los 20 millones que tuvo que pagar a los padres del niño del que se supone que había abusado, más otros 30 millones que se gastó en la promoción del album doble ‘History’, con aquellas nueves estatuas gigantes al estilo soviético, como sí el fuera un Lenin cualquiera.

Como se podía esperar, dado el estado de sus cuentas, el 7 de noviembre de 1995, tan sólo 10 años después de haber comprado el catálogo, Michael Jackson no tuvo más remedio que venderle su querido catálogo de canciones de los Beatles a Sony Corporation, su propia compañía discográfica, por 95 millones de dólares. La única solución para evitar la bancarrota. Bueno, al menos obtenía casi 50 millones de plusvalías.

Tras la muerte de Michael Jackson, Paul Mc Cartney fue respetuoso con su memoria. Quizá porque el propio Michael le había dicho que en su testamento pondría que las canciones de los Beatles volverían a ser de los propios Beatles. Pero esa versión jamás ha sido contrastada. Es como un secreto que Michael se llevo a la tumba.

Las canciones siguen siendo propiedad de los japoneses. Una pesadilla asiática para Paul, porque además para deshonra del gran coleccionista de objetos de los Beatles que es, el único traje que le falta, el vestido de satén que los músicos exhibieron en la portada de ‘Sgt. Peppers’ lo tiene un millonario japonés. Y tampoco se lo quiere vender.

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Paul siempre piensa que un hombre que no se alimenta de sus propios deseos, envejece pronto. Y Paul, definitivamente, no quiere envejecer. Como a Mick, le desborda el amor por Peter Pan, el mismo tipo que tenía atrapado a Michael.

¿Deben desaparecer los conciertos educativos?

Rosa Cañadell

Licenciada en Psicología. Profesora. Exportavoz del sindicato USTEC•STEs. Miembro de la Comisión Promotora de la ilpeducacio: http://www.ilpeducacio.cat

En Catalunya, y también en el resto del Estado, pocas veces se pone en cuestión que existan los conciertos educativos: centros privados que funcionan con dinero público. Pero no deja de ser curioso que un fenómeno, casi inexistente en la mayoría de países de la Unión Europea, lo consideremos ya como normal e incuestionable.

¿Es positiva, para nuestro sistema educativo, esta doble red? ¿Cómo es que se pone en cuestión constantemente el funcionamiento de los centros públicos y, en cambio, nunca se habla del funcionamiento de los centros privados-concertados?

¿Se ha hecho alguna evaluación sobre las consecuencias de esta doble red? ¿Es normal que un servicio público como es la educación esté gestionado en un 40% o un 60% (como en la ciudad de Barcelona) por patronales privadas? ¿Es decente que en momentos de recortes a la educación pública se destinen 25 millones de euros al año, sólo en Catalunya, a subvencionar 16 escuelas vinculadas al Opus Dei que, además de cobrar cuotas impagables por las clases populares, segregan por razón de sexo?

En un país democrático tendría que existir una sola red educativa, pública, laica y abierta en todo tipo de alumnado, como tienen la gran mayoría de países europeos. La media europea del alumnado escolarizado en centros públicos es del 90%, mientras en el Estado Español no llega al 70 % y, en ciudades como Barcelona, es sólo de un 40%. Y, de hecho, los países que tienen mejores resultados escolares, como por ejemplo Finlandia, tienen un sistema público que escolariza al 97% de su alumnado.

Los centros privados concertados nacen con la democracia, cuando se expande el sistema público, muy deteriorado e insuficiente en tiempo de la dictadura. Ante la dificultad de construir suficientes centros públicos frente a la gran demanda de plazas escolares, el PSOE aprueba una ley en 1985, la LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación), en la cual se establece que allá donde no lleguen los centros públicos, el estado podrá “concertar” (subvencionar con dinero público) los centros privados que cumplan una función social y que funcionen bajo los criterios de gratuidad y no segregación en la admisión del alumnado.

Sin embargo, el objetivo inicial de estos conciertos se ha desvirtuado con el paso del tiempo y, finalmente, los centros concertados (excepto algunas honrosas excepciones) acaban siendo centros privados que funcionan como tales, que cobran cuotas a los padres y madres, que seleccionan al alumnado y que hacen de la educación un negocio.

Durante mucho tiempo, desde la transición, quedaba claro que el sistema público educativo estaba formado por centros de titularidad pública, pero, en este afán para “normalizar” una situación que, de hecho, era muy “anormal”, las nuevas leyes se han empeñado en “legalizar” esta situación: la LEC ya introduce el “sistema educativo catalán” que incluye tanto los centros públicos como el privados concertados, como si fueran iguales. Ahora, con la LOMCE, la situación empeora todavía más.

Así, pues, el hecho de existir la fórmula del concierto no hace más que aumentar las posibilidades de los centros privados que, a pesar de tener asegurada su financiación pública, continúan teniendo sus propias patronales, se escapan del control público y pueden seleccionar, activamente o con subterfugios, a su alumnado, pueden (y la inmensa mayoría así lo hacen) cobrar cuotas a los padres y madres (normalmente bajo la fórmula de “donaciones voluntarias” a una fundación del propio centro), seleccionar el profesorado con sus propios criterios y tener un “ideario propio”, muchas veces claramente reaccionario. Todo esto hace posible lo que se llama “fractura social” dentro de la educación, que se concreta en la existencia de centros diferentes según la renta familiar. La consecuencia es una disminución de la diversidad del alumnado, un deterioro progresivo de los centros públicos y una peor calidad de todo el sistema educativo.

Contrariamente, los centros públicos de titularidad pública escolarizan a todo el alumnado sin ningún tipo de excepción, funcionan con el dinero público y su patronal es la propia administración. El profesorado accede a partir de unas oposiciones que valoran los conocimientos y aptitudes de forma pública y objetiva (al menos hasta ahora!!). Esta diversidad es una de las grandes riquezas de estos centros y una de las condiciones para una buena socialización de todo el alumnado así como de un aumento de los resultados escolares.

El rendimiento escolar de los centros públicos es igual o mejor que la de los centros privados concertados: todos los indicadores (PISA incluido) demuestran que, en igualdad de condiciones socioeconómicas, el alumnado obtiene resultados similares en centros públicos o privados. Pero, aunque los centros concertados no ofrecen mejores resultados académicos, últimamente hemos asistido a un progresivo abandono de la educación pública por parte de las clases medianas y altas en favor de la concertada, así como un abandono de su defensa por parte de la izquierda política. Esto obedece a una campaña de desprestigio de todo aquello que es público, también de la educación, por parte del discurso dominante. Se trata de “convencer” a las familias que se lo pueden permitir que es mejor que paguen por la educación de sus hijos y abandonen el servicio público, lo cual es muy negativo para todo el sistema educativo y es una fuente de segregación educativa, al mismo tiempo que favorece el negocio privado en la educación.

Con la excusa de la crisis todo esto se ha agravado y vemos como continúan disminuyendo los recursos en los centros públicos, mientras se mantienen los de los centros concertados. Los recortes en la educación, se han centrado en todo aquello que va dirigido al alumnado con más dificultades, o sea, todo lo contrario de lo que sería una buena política educativa que favoreciera la igualdad de oportunidades. Entre 2009 y 2011, el gasto global por estudiante en Catalunya se reduce en 493€, mientras que la reducción del gasto por estudiante en centros concertados lo hace sólo en 227€. De hecho, la única partida que se ha mantenido estable (e incluso ha crecido el 2011) es el gasto público en enseñanza concertada. Del mismo modo, vemos como se van cerrando aulas públicas, mientras se mantienen las de los centros privados-concertados.

Hay que recordar, además, que la Constitución permite a los padres y madres escoger la escolarización de sus hijos/se y a crear centros privados, pero en ninguna parte de la Constitución se menciona la “obligatoriedad” del Estado de subvencionar con dinero público estos centros privados. Se trata, pues, de una opción claramente política que favorece directamente a las familias con más recursos, a las patronales y a los intereses de las cúpulas eclesiásticas.

Ante esta situación, es urgente abrir de nuevo el debate sobre la inconveniencia de esta doble red educativa que es injusta, favorece la desigualdad, aumenta la privatización y no aumenta la calidad. Si queremos mejorar nuestro sistema educativo, es urgente plantearse la reducción y progresiva eliminación de los conciertos de centros privados, y ampliar la red de centros de titularidad y gestión pública. Desgraciadamente, esta no es la línea de las políticas actuales que están apostando por la privatización de los servicios públicos, incluida la educación. Sin embargo, también está aumentando la resistencia ciudadana a estas políticas privatizadoras, lo cual nos señala el camino, que será largo, pero no imposible.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/12555/deben-desaparecer-los-conciertos-educativos/

Menos olas, marinero

ARTURO PÉREZ-REVERTE

Hoy me van a disculpar ustedes la frivolidad, pero voy a destripar una vieja canción. De José Luis Perales, por más señas. Cuando yo era todavía jovencito, una canción suya me gustaba mucho. Se titulaba Un velero llamado Libertad, y me ponía bastante. Me daba marcha. Por aquel tiempo, guerras aparte -llevaba cinco o seis años dando tumbos por el mundo como reportero, con una mochila al hombro-, yo consideraba ya el mar como una solución para muchas cosas. Y esta canción que hablaba de navegar y de amor, por ese orden, tenía su puntito. La escuché muchas veces, quedándome de ella con la cosa náutico-poética, y luego la olvidé, como tantos otros olvidos. Y así estuvo, aparcada durante casi cuarenta años, hasta que el otro día, por casualidad, volví a escucharla.

Ustedes la conocen mejor que yo, sin duda. Tiene una letra muy bonita, con un irresistible toque aventurero: Ayer se fue / tomó sus cosas y se puso a navegar. El protagonista del asunto, un chico joven e intrépido, coge una camisa y un pantalón vaquero y se pira de casa, o de donde esté. Dónde irá, dice la letra. Dónde irá. Admirado, el oyente que hace cuatro décadas era yo se enteraba, a continuación, de que el osado mozo decidió batirse duelo con el mar / y recorrer el mundo en su velero / y navegar, na, na, na / y navegar. Con un par, oigan. Recorrer el mundo en un velero no era cualquier cosa, y sigue sin serlo. Yo también, pensaba, cuando esté hasta el cimbel de hoteles con agujeros, animales con escopeta, cebollazos y sobresaltos, quiero irme con mi pantalón vaquero y hacer lo mismo. Pintar estelas en el mar y toda la parafernalia marinera, o sea. Y navegar, na, na, na. Y navegar.

Ésa, sobre todo, es la parte de la canción que yo recordaba más. Pero el otro día, como digo, escuchándola de nuevo después de tanto tiempo, caí en la cuenta de que el fondo de la historia peralesca se me había escapado por completo. También es verdad, dicho sea en mi descargo, que ahora llevo veintidós años navegando en un velero, aunque éste no se llame Libertad sino de otra manera, y sé de qué va la cosa. Para qué les digo que no, si sí. Por eso empecé a mosquearme en la siguiente estrofa: Su corazón / buscó una forma diferente de vivir / pero las olas le gritaron: vete / con los demás, na, na, na, / con los demás. Porque vamos a ver, concluí después de pensarlo un rato. El pavo se larga a dar la vuelta al mundo en su velero, dispuesto a pintar estelas en el mar y a descubrir en el cielo gaviotas, na, na, na, y en cuanto sale del puerto y el velero empieza a cabecear con la marejada, y el viento y la mar empiezan a darle por saco, como a todo el mundo, descubre que las olas tienen muy mala leche y que allí se está incómodo, y la escala de Douglas le recomienda personalmente que se vaya con los demás, o sea, a tierra firme, na, na, na. Y que deje de hacer el panoli.

Mal vamos, chaval, concluyo en ese punto de la canción, cada vez más atento a la letra. Pero supongo que ahora, decidido a batirte en duelo con el mar como ibas, con toda una vuelta al mundo por delante, le echarás huevos al asunto, tomarás rizos a la mayor e izarás la trinquetilla. Sin embargo, estupefacto, compruebo que, según Perales, lo que hace el muy irresponsable es bajar a la camareta y echarse a dormir: Y se durmió / y la noche le gritó: dónde vas. Y claro. No me extraña que la noche le gritara eso, dónde vas, Tomás, a un tonto del ciruelo que sale a navegar sin tener ni idea, se jiña por la pata abajo con las primeras olas, y la primera noche, o sea, todavía cerca de la costa, con todo el tráfico de mercantes tripulados por pakistaníes y rusos borrachos que hay por allí, que lo tienen a uno de guardia hasta el alba con el I call to the motor vessel in my port en la boca, el tío pone el piloto automático, se echa a sobar y se desentiende del asunto.

Así que la siguiente estrofa ya no me pilla desprevenido. No me extraña en absoluto que Perales, a continuación, nos informe de que: En sus sueños dibujó gaviotas / y pensó: hoy debo regresar. Porque entonces va y regresa, el tío. Y apenas pisa tierra, una voz -supongo que de cachondeo- le pregunta ¿Cómo estás?. Y claro. ¿Cómo va a estar ese imbécil?, concluyes. Pues acojonado. Un pavo que decide batirse en duelo con el mar y dar la vuelta al mundo, pero se asusta con las olas, se echa a dormir la primera noche y a la mañana siguiente da media vuelta. Como mucho, calculas, habrá hecho treinta millas. El hijoputa. Y entonces va Perales y le hace una canción, por la cara. No me digan ustedes que ese intrépido navegante, que iba a comerse las olas sin pelar, no les recuerda a muchos políticos españoles. Y sus programas.