La plutocracia contra el pueblo

https://www.elsaltodiario.com/fondos-buitre/naciones-unidas-plutocracia-contra-pueblo

Sede de las Naciones Unidas Ginebra

Warren Buffet, considerado por la revista estadounidense Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo, hace algunos años declaró a la CNN: “There’s a class warfare, all right , but it’s my class that’s making war, and we’re winning”. O sea: “De acuerdo, existe una guerra de clases, pero es mi clase la que la hace y la está ganando”.

El preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas comienza con estas palabras: “Nosotros, el pueblo de las Naciones Unidas”. Por lo tanto, la tarea de proteger y garantizar los intereses colectivos de los pueblos, el bienestar universal, corresponde a la ONU —y más exactamente a los Estados aliados que firmaron esa carta el 20 de junio de 1945, en San Francisco—. Pero, actualmente, esos intereses se ven atacados por doquier por la clase de los plutócratas, la de los Warren Buffet. A los Estados les quitaron su capacidad normativa y su eficacia. De alguna manera lograron que los tenedores del capital financiero mundializado los hayan derrotado.

Mi más reciente combate, el que llevé contra los fondos buitre en el seno de las Naciones Unidas, ilustra esta realidad de forma paradigmática. Miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde 2008, confieso no ser, ni por un instante, neutro en mi trabajo. Los derechos humanos son un arma formidable en manos de aquellos que quieren cambiar el mundo, aliviar los sufrimientos del otro, vencer a los depredadores. Y progresar en ese combate supone formar alianzas.

El pueblo de los países pobres se mata trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos

El pueblo de los países pobres se mata trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos. El Sur financia al Norte, y especialmente, a las clases dominantes de los países del Norte. El medio de dominación más poderoso es actualmente el servicio de la deuda. Los flujos de capitales Sur-Norte tienen excedentes en relación a los flujos Norte-Sur. Los llamados países “pobres” pagan anualmente a las clases dirigentes de los países ricos mucho más dinero del que reciben de ellas, ya sea como inversiones, préstamos, ayuda humanitaria o la llamada ayuda al “desarrollo”. El servicio de la deuda mantiene a los pueblos en la esclavitud y saquea sus recursos.

Este expolio aún se vio agravado, durante estas últimas décadas, con la aparición de los fondos buitre, llamados así por su característica de rapaces y carroñeros. Son fondos de inversiones especulativas, registrados en los paraísos fiscales, y que están especializados en la compra de deudas, que desde hace largo tiempo se venden por debajo de su valor nominal, con el fin de obtener máximos beneficios. Estos fondos especulativos son propiedad de individuos extremadamente adinerados, que se cuentan entre los más terribles depredadores del sistema capitalista. Logran disponer de botines de guerra de miles de millones de dólares. Comandan batallones de abogados capaces de abrir procedimientos en los cinco continentes, durante diez o quince años, si fuese necesario.

Los fondos buitre matan. Os damos un ejemplo: en 2002, y debido a una sequía espantosa, el hambre provocó la muerte de decenas de miles de seres humanos en Malawi. De los 11 millones de habitantes de ese país del sudeste de África, 7 millones se encontraban gravemente subalimentados. El gobierno era incapaz de ayudar a las víctimas porque algunos meses antes había tenido que vender en el mercado los stocks de reserva de maíz (¡40.000 toneladas!) para pagar a un fondo buitre. Ese fondo había obtenido de un tribunal británico la condena de Malawi a pagar varias decenas de millones de dólares.

El editorialista del Financial Times, Martin Wolf, quien no es realmente lo que se puede llamar un revolucionario; sin embargo, escribió: “It is unfair to the real vultures to name the holdouts such since at least the real vultures perform a valuable task”, o sea: “Dar el nombre de buitres a esos fondos es un insulto para los buitres, ya que éstos desempeñan una valiosa tarea”. Y tiene razón: los buitres limpian los esqueletos de los animales muertos en las sabanas y evitan de ese modo la difusión de epidemias…

Bajo el impulso de Argentina, una de las víctimas de los fondos buitre, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas pidió al Comité Asesor, por su resolución 27/30 del 26 de septiembre de 2014, un informe que responde a esta doble pregunta: “¿En qué medida y de qué manera las actividades de los fondos buitre violan los derechos económicos sociales y culturales de los pueblos agredidos? Llegado el caso, ¿qué nueva norma del derecho internacional habría que crear para acabar con esas actividades?”.

Fui nombrado relator del Comité para responder a esa doble interrogación. Raramente en mi vida trabajé tanto como durante esos dos años: 2014 y 2015. Entregué mi informe el 15 de febrero de 2016. En el mismo explicaba que las actividades de los fondos buitre contravienen por definición la regla de la buena fe presente prácticamente en las legislaciones de los Estados de todo el mundo. Como testimonio, el ejemplo del código civil suizo: “Todas las personas tienen el deber de ejercer sus derechos y de ejecutar sus obligaciones según las normas de la buena fe. El abuso manifiesto no está protegido por la ley”.

El Palacio de las Naciones en Ginebra, y la ONU en general, están plagados de espías. Todos los servicios secretos del mundo, sobre todo aquellos ligados a las grandes potencias, escuchan las conversaciones mejor protegidas, fotocopian documentos, pagan a funcionarios y actúan bajo la máscara de la diplomacia acreditada. Nada más normal, por lo tanto, que los agentes de los servicios occidentales (y otros) hayan estado informados de la más breve de mis conversaciones y del desarrollo de todas mis sesiones de trabajo.

La votación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU estaba prevista para la sesión de septiembre de 2016. En la fortaleza de la embajada estadounidense de Pregny [cantón de Ginebra], a algunos centenares de metros del Palacio de las Naciones, sonó la alarma. Nuestros enemigos eran perfectamente conscientes de que se arriesgaban a una derrota. Conocían mis recomendaciones. Sabían que, muy probablemente, éstas serían aprobadas por el Consejo.

Entonces, nuestros enemigos cambiaron de táctica, abandonaron el terreno de las Naciones Unidas, y se replegaron en otra, ancestral, menos complicada y bien comprobada: la corrupción. Las elecciones tuvieron lugar en diciembre de 2015. El candidato designado por la coalición de izquierda, que debía proseguir el combate contra los fondos buitre, era el favorito según todas las encuestas. Pero finalmente fue derrotado por un político local de derecha. Éste había gastado sumas astronómicas para ganar la elección. Ni bien asumió su cargo, el nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri declaraba querer pagar sin retardo todas las demandas provenientes de los fondos buitre. ¡Y eso fue lo que hizo!

La prosperidad de los fondos buitre ilustra de manera caricaturesca el poder de la plutocracia. La acumulación de las mayores riquezas entre las manos de unos pocos, y por consiguiente la desigualdad que deriva, es posible gracias a la eliminación de la normativa estatal, la abolición del control a los bancos, la institución de monopolios privados, la proliferación de paraísos fiscales, etc. Dicha desigualdad conduce inexorablemente a la destrucción de la relación de confianza entre los ciudadanos y sus dirigentes. Cuando los Estados se debilitan y los oligarcas sin fe ni ley gobiernan el planeta, cuando un orden criminal sustituye al estado de derecho, ¿Quién podría tener todavía la pretensión de proteger el bien público y el interés general?

Como lo escribe el sociólogo alemán Jürgen Habermas: “El desalojo de la política por el mercado se traduce en el hecho de que el Estado nacional pierde progresivamente su capacidad de recaudar impuestos, estimular el crecimiento y garantizar mediante esas medidas las bases esenciales de su legitimidad, no obstante esa pérdida no está compensada por ningún equivalente funcional […]. Afrontados al riesgo de ver fugarse los capitales, los gobiernos nacionales se comprometen en una carrera loca hacia la desregulación para la disminución de costes, de donde resultan beneficios obscenos y diferencias inéditas entre los salarios, el crecimiento del desempleo y la marginación social de una población pobre siempre en aumento. A medida que las condiciones sociales de una amplia participación política son destruidas, las decisiones democráticas, aun adaptadas de un modo formalmente correcto, pierden su credibilidad”.

Habermas plantea, siguiendo su razonamiento, la cuestión de transferencia de la soberanía: ¿Existen instituciones interestatales, capaces de tomar el relevo a los Estados debilitados y asumir la protección del bien público? Habermas piensa sobre todo en Europa. No estoy de acuerdo con él. Me parece evidente que la Unión Europea (UE) no puede aspirar al título de “democracia continental”.

Tal como está organizada actualmente —y cualesquiera que hayan sido las ambiciones de sus fundadores— la UE es esencialmente un organismo de clearing, de coordinación y de potenciación de los intereses de las compañías transnacionales privadas. Numerosos signos lo acreditan, comenzando por el hecho de que la Comisión Europea esté, en la actualidad, presidida por Jean-Claude Junker, que asume hasta la caricatura su papel de buen servidor del capital transnacional. De 2002 a 2010, el hombre fue al mismo tiempo Primer ministro de Luxemburgo, su ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo. En sus funciones, negoció 548 acuerdos fiscales secretos, llamados tax rulings, con numerosas sociedades multinacionales bancarias, comerciales, industriales y de servicios. Esos tax rulings, como se les llama púdicamente, apuntan a favorecer la evasión fiscal.

Actualmente la UE es esencialmente un organismo de clearing, de coordinación y de potenciación de los intereses de las compañías transnacionales privadas

Escribo estas líneas mientras centenares de miles de refugiados huyen de las carnicerías de las guerras de Siria, Iraq y Afganistán. El 28 de julio de 1951, los Estados del mundo ratificaron la convención relativa al estatuto de los refugiados, llamada Convención de Ginebra, con la que se creó un nuevo derecho humano universal: el derecho de asilo. Quienquiera que esté perseguido en su país de origen por razones políticas, religiosas o raciales tiene el derecho inalienable de atravesar las fronteras y de presentar una demanda de protección y de asilo en un Estado extranjero. Pero, en estos momentos la Unión Europea está liquidando ese derecho. Se erigen muros, se impide que hombres, mujeres y niños que huyen de la tortura, la mutilación y la muerte puedan presentar una demanda de asilo. Habermas está equivocado. Evidentemente, la UE no cumple con la función de guardiana transestatal del bien público. 

¿QUÉ PASA CON LA ONU? ¿ACTÚA MEJOR EN ESA CUESTIÓN?
Para abordar esas cuestiones, quiero colocarme bajo la autoridad de Antonio Gramsci y de su “optimismo de la voluntad”. Ciertamente, la ONU no va bien. También es cierto, que uno se cruza en su sede con personajes infernales, detestables o malhechores. Y, luego, está esa legión de taciturnos burócratas, parásitos con salarios más que generosos. Toda esa gente, en la sombra, timorata, eternamente indecisa. Sin embargo, en su seno también se activan numerosas mujeres y hombres respetables, valientes y obstinados.

La ONU se mantiene potencialmente como la única fuente viva de la normalidad internacional. En sus predicaciones, a Lacordaire le gustaba citar esa evidencia, enunciada en El Contrato social de Jean-Jacques Rousseau: “Entre el débil y el fuerte, es la libertad que oprime y la ley la que libera”. Sí, los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración universal de los derechos humanos siempre serán el horizonte de nuestra historia, la utopía que guía nuestros pasos.

Unas últimas palabras sobre los fondos buitre. José Martí hacía esta constatación: “La verdad, una vez despierta, no vuelve a dormirse jamás”. Paul Singer, a la cabeza de varios fondos buitre, ganó ciertamente contra el pueblo argentino y contra muchos otros pueblos de África, Asia y el Caribe. Pero él y sus semejantes fueron sacados de las sombras, puestos en evidencia. Se creó conciencia. Bajo las brasas acecha el fuego. Un día, otros llevarán el combate más lejos.

Jean Ziegler es sociólogo, miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Es también autor de numerosas obras, entre las cuales: Los nuevos amos del mundo y aquellos que se resisten (Ed. Destino, 2003), El imperio de la vergüenza (Taurus, 2006); El odio a Occidente (Ed. Península, 2010) o Destrucción masiva (Ed. Península, 2012).

Traducción del francés por Griselda Piñero.

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España es una GRAN mierda

https://esmola.wordpress.com/2017/12/31/espana-es-una-gran-mierda/

Las comparaciones ofenden… al que sale mal parado de ellas.

Propongo un ejemplo de país que, viniendo de la pobreza y la dictadura, ha alcanzado en breve plazo no sólo el bienestar material, sino un nivel de desarrollo social envidiable. Como sabéis, la anterior presidenta de Corea del Sur fue depuesta y encarcelada por un caso de tráfico de influencias, que involucraba a varios altos cargos de los chaebol más importantes. Entre ellos, figuraba el hijo del presidente de Samsung, máximo responsable de la firma desde que su padre quedara postrado en una cama de hospital en 2014. En verano, el heredero fue condenado a cinco años de cárcel. Apeló, y la fiscalía ha pedido para él 12 años.

Aquí tenéis el ejemplo de un pueblo digno, civilizado, que se respeta a sí mismo.

¿Cómo aguanta la comparación España?

Estos últimos años hemos visto un sistema legal, tan activo en reprimir la disidencia y cercenar la libertad de expresión, comportarse como un perrito faldero cuando un poderoso tenía un problema legal.

Imaginemos que un juececillo valiente o suicida quisiera importunar a un Florentino Pérez o a una Ana Patricia ¿qué comportamiento tendría la fiscalía? Y Ana Patricia es una arrastrada, Florentino un zarrapastroso en comparación con Lee Jae-yong. Tanto en términos absolutos como relativos, respecto a su país, pues Samsung supone una parte muy significativa del PIB surcoreano (la capitalización de la empresa electrónica es el triple que la del Santander y ACS juntas). Y, a pesar de su importancia, el príncipe de Samsung está siendo procesado por delitos que aquí gozan de la impunidad que otorga la cotidianidad.

Porque quiero hacer un apunte: en la trama de corrupción del PP, levantada por la prensa alternativa ante el clamoroso silencio de emporios informativos como PRISA o Vocento, y en la cual el gobierno ha maniobrado manipulando la justicia en un escalón superior a la impudicia para salir judicialmente indemne ¿no echáis en falta a alguien? Se ha señalado a los perceptores de sobres. Aceptar un soborno es inmoral y delictivo, pero aún más el que comete el soborno. ¿Qué sabemos de los empresarios que sobornaban a esa organización mafiosa que es el PP para obtener contratos y otras ventajas? Silencio. Pueden caer los testaferros, las marionetas políticas, los alfiles y caballos, pero en el basuriento Reino de España, la nobleza económica es más inviolable que Felipito VI “el Preparao”, a la sazón Jefe de Estado de esta monarquía bananera, que por cierto es el cargo que ocupaba Park Geun-hye, presidenta surcoreana antes de ser depuesta y arrestada.

En Españistán, la actuación de la justicia surcoreana sería propia del género de ciencia ficción. Como lo es que un ministro dimita por una multa de tráfico o por copiar parte de su tesis doctoral (cuando la práctica totalidad no dejan de ser un copiapega de otros estudios). Estas conductas honorables son absolutamente ajenas, desconocidas, inimaginables en esta casa de inmundicia.

Es toda esa casta de sinvergüenzas que pronuncian con cinismo la palabra democracia sin que se les caiga la lengua a pedazos, la que sigue en su mundo de privilegios ocupando las posiciones bien regadas mientras el resto trabajamos por una miseria, la misma que crea, defiende y promociona la idea de que todo está bien, todo es como debe ser y cualquier otra cosa es insania, como nos recuerdan las cabeceras de los periódicos cada mañana. Es gracias a ellos, y la masa embrutecida que lo consiente, que me consumo de vergüenza y repugnancia por tener que relacionarme con esta sociedad de berzotas sin dignidad.

La referencia en la comparación de España no debe ser pues Corea del Sur sino Turquía; otro Estado de mierda con un gobierno confesional, autoritario y corrupto, donde la administración de justicia, así como la mayoría de la prensa y resto de resortes y palancas de control social son detentadas por un poder autocrático que las usa para perpetuarse.

España sería un país de mierda, si al menos fuera un país.

Y quienes más contribuyen a destruirla son precisamente los que sacralizan un puto trapo y un ridículo chinchimpún como signos de la providencia del nuevo Dios, la Patria, que como el antiguo es adorado por miserables y depravados, como nos recordaba Oscar Wilde, otro verso suelto que acabó siendo arrollado por la apisonadora legal de la sociedad biempensante.

España es, en suma, una gran mierda, y le espera el futuro que le corresponde entre las naciones, cómo no, un futuro de mierda. ¿Alguien lo duda?

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La comparación es bochornosa, y quien tenga vergüenza que se avergüence.

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Sólo una empresa surcoreana, de nuevo Samsung, invierte tanto en I+D como toda la puta economía española junta, sumando el total de instituciones y empresas públicas y privadas.

España está en un periodo de involución, camino de convertirse en un Estado política, social y económicamente subdesarrollado. Y entonces ¿a quién echaremos las culpas de estar en la mierda? ¿a los chinos? ¿a la Merkel? ¿a los coreanos?

Cada pueblo tiene lo que se merece.

 

 

Universidad, corrupción y poder: de Cristina Cifuentes, Jordi Evole y doctorados honoris causa

https://www.meneame.net/story/universidad-corrupcion-poder-cristina-cifuentes-jordi-evole

Recuerdo que, siendo alumno de la Facultad de Derecho de la UMU, escuché una conversación entre dos profesores que recordaré siempre. El uno le decía al otro “aquí todos os quejáis del murcianeo, del pasteleo…pero cuando queréis pasteles me los pedís a mí”. Y el otro se reía.

En la universidad española hay enchufes, compadreo, endogamia, plazas que se sacan para que las gane un candidato amigo y se le dan aunque el rival tenga 10 veces más méritos, trato de favor a gente que puede ofrecer prebendas a cambio, acoso contra personas que son incómodas para el catedrático de turno y por tanto deben abandonar “su” departamento…lamentablemente, el feudalismo sigue muy presente en ella.

Y digo feudalismo porque es el término más adecuado para definir la situación. A grandes rasgos, los departamentos son feudos con amplísima libertad para administrarse (incluso saltándose la ley para enchufar o defenestrar) siempre que no interfieran en los intereses del decano. Y el decano posee amplísima soberanía sobre su Facultad, siempre que no ataque a los intereses del rector. Y el rector es dueño y señor de la universidad, siempre que no se enfrente a centros de poder externos a la institución con fuerza para tumbar su carrera.

Dentro de este sistema feudal hay personas (e incluso algún departamento aunque sean pocos) que creen en los principios de mérito y capacidad, en la asignación de las plazas según el curriculum de cada uno y en la evaluación de los alumnos según sus conocimientos. Por desgracia, a día de hoy son minoría, pero se hace camino al andar y puede que la próxima generación encuentre una universidad más decente. Pese a ello, la situación actual es bastante desoladora.

Hoy el tema es de rabiosa actualidad por el master falsificado de Cifuentes. Pero hace unos días, la UMU otorgó el doctorado honoris causa a Tomás Fuertes, fundador de El Pozo, cuya empresa se hizo famosa poe el reportaje de Jordi Evole sobre el estado de los cerdos www.huffingtonpost.es/2018/02/07/el-veterinario-al-que-entrevisto-evol Eso sí, la investidura como doctor de Tomás fue un poco accidentada www.publico.es/sociedad/salvados-encapuchados-irrumpen-investidura-hon

Algunos se han quejado de que una universidad no puede nombrar doctor honoris causa a un hombre que, por muy rico que sea y muchas donaciones que haga, no es licenciado. Sin embargo, mi queja tiene otra motivación: los derechos laborales de los empleados de El Pozo.

Os invito a consultar esta página www.cgtmurcia.org/sindical/sectores/alimentacion-comercio-hosteleria/e Debido al elevado número de accidentes laborales en la fábrica, CGT denunció la situación ante la Inspección de Trabajo. La Inspección declaró que la empresa no estaba realizando correctamente los estudios ergonómicos de los puestos de trabajo, y le obligó a rehacerlos. El truco estaba en que los citados estudios (donde se medían los riesgos físicos para el trabajador) se realizaban a un nivel de rendimiento 60 conforme al sistema Bedaux, mientras que la plantilla trabaja generalizadamente a más de 80. Por tanto, los riesgos reales no se reflejaban en los estudios, y los puestos de trabajo figuraban como seguros partiendo de la falacia de que se trabajaba a un nivel de esfuerzo muy inferior al real.

Respecto a la defenestración de quienes alzan la voz en la universidad y critican a los mandamases, yo sufrí una expulsión en mi época de estudiante debido a mis críticas al rector Cobacho. Finalmente fue anulada por la Justicia (ésta es la sentencia www.poderjudicial.es/search/contenidos.action?action=contentpdf&da ). Ahora mismo soy profesor asociado y mi mayor pasión es dar clase, aunque dudo que nunca llegue a conseguir una plaza a tiempo completo.

Adoro la universidad a nivel de aula porque en ella se abren mentes, se despierta el espíritu crítico y se crean ciudadanos libres. El problema es que, conforme sales del aula y subes a los pisos superiores, el panorama suele cambiar. Precisamos una legislación que la limpie, acabando con todas las formas de prostitución de la institución. Desde los enchufes al preferido del catedrático fulano, a la subida de nota de mengano porque es hijo del político o el empresario influyente que puede dar prebendas. Transparencia, baremos rigurosamente objetivos, garantías y vías de protección frente al acoso o la discriminación de quien hable con voz propia…el camino es largo, pero no hay más opción que seguirlo, porque sin universidad pública fuerte, autónoma y bien financiada, sólo queda el oscurantismo.

La densidad a vista de pixel: el increíblemente detallado mapa demográfico de Europa

https://magnet.xataka.com/un-mundo-fascinante/la-densidad-a-vista-de-pixel-el-increiblemente-detallado-mapa-demografico-de-europa

La densidad a vista de pixel: el increíblemente detallado mapa demográfico de Europa

¿Cómo representar la población de un país? La pregunta parece sencilla, pero no lo es tanto. Hay una respuesta evidente: en un mapa. Ahora bien, el modo en el que se diseña ese mapa puede ofrecer una información u otra. En Magnet hemos hablado de mapas de densidad demográfica en numerosas ocasiones, desde aquellos que indican las poblaciones gracias a cuánta luz emiten por la noche hasta aquellos que colorean los espacios de densidad de forma exacta.

Los mapas, eso sí, son contraintuitivos, incluso aquellos que no sólo representan el número en bruto (la cantidad de gente que vive en un lugar dado) sino el modo en el que se distribuyen esos números. Pensemos en España: es un país relativamente abundante en población, pero casi todos los mapas de densidad indican que está virtualmente despoblado en su mayor parte. ¿Es correcto, entonces, pensar que en España vivimos muy dispersos? Pues en realidad no.

Lo ideal, entonces, sería un mapa que permitiera observar el cuadro general… Y también el plano detalle. Y eso es exactamente lo que ha hecho Dan Cookson al dividir el continente europeo en casi dos millones de celdas de un kilómetro cuadrado de extensión. Un mapa que, desde lejos, ofrece una mirada en bruto de la realidad de cada país y que al mismo tiempo permite hacer zoom para saber, de forma muy exacta, cuánta gente vive en cada kilómetro cuadrado de Europa.

Cada casilla, además, está graduada en función de cuánta densidad tenga: si vive muchísima gente concentrada, se colorea en amarillo; si la densidad es medio-alta, en rojo; si es medio-baja, en tonos grisáceos; y si es nula, en blanco. El resultado es una cartografía casi perfecta de todos los rincones del continente. Mirando el mapa no sólo puedes hacerte una idea aproximada de cómo vive la gente, pongamos, en Pomerania, sino en cada rincón de cada pueblo de la región.

Los resultados son sorprendentes por esto mismo, su mirada es mucho más exhaustiva que la de otros mapas. El caso más extraño, ya decimos, es el de España: virtualmente en blanco si la miramos desde lejos, en comparación con la mucho más colorida Francia (el cambio de patrones de vivienda a un lado y a otro de los Pirineos es brutal) o las siempre anaranjadas (muy concentradas) regiones del norte de Europa, en torno al Rin. ¿Pero qué pasa si hacemos zoom?

Mapa Demografico EuropaEuropa de un vistazo.

Pues que descubrimos algo que ya comentamos en su día: en España vivimos muy dispersos, puede ser, pero en los lugares en los que vivimos lo hacemos muy juntos. Las ciudades españolas de tamaño medio o pequeño son mucho más densas (ocupan menos terreno) que las alemanas, las francesas o las británicas. En parte por la peculiaridad de nuestro urbanismo histórico (vivimos en pisos, no en casas), en parte por los modelos poblacionales medievales.

El ejemplo más evidente es Andalucía, donde viven 9 millones de personas y, pese a todo, el mapa es mayoritariamente blanco. ¿Qué sucede en cuanto se colorea? Que apenas hay cuadrados grises, son casi todos naranjas o amarillos. Mucha gente ocupando muy poco terreno, ciudades extremadamente densas y populosas enclaustradas en feudos poco extensos. Fruto todo ello de los avatares históricos de la Reconquista, que favoreció un asentamiento concentrado.

También del clima. En cuanto pisamos Francia Europa se transforma en un espacio verde repleto de aguas abundantes. Y mayoritariamente llano. Todo eso favorece comunicaciones más sencillas y rápidas que han permitido históricamente a sus habitantes disperarse más (hay menos penalización económica y social por vivir lejos de las urbes). Así, hay más celdas coloreadas, pero aquellas que están coloreadas son menos intensas (menos densas) que en España.

Por lo demás, las lecturas habituales sobre dónde se dispersa la población y dónde se concentra. Sigue siendo alucinante observar cómo los mapas de densidad dibujan casi a la perfección cordilleras montañosas como los Alpes o los Cárpatos, y cómo la población se va difuminando en blanco conforme escalamos latitudes hacia el norte. Son sólo países de la UE (datos recopilados desde 2011), pero merece la pena echarle un largo vistazo.

España está “vacía”, pero tiene el punto más densamente poblado: Barcelona

Mapa Demografico Barcelona

Madrid es un oasis denso de seis millones de habitantes… En un páramo

Mapa Demografico Madrid

La cuenca del Ruhr tiene similar población, pero apenas concentra puntos amarillos (y sí grises)

Mapa Demografico Ruhr

Andalucía: mucha población, pero no lo aparenta (muy concentrada)

Mapa Demografico Andalucia

El interior de Francia: menos poblado, pero muchísimo más disperso

Mapa Demografico Francia Interna

El patrón cambia en cuanto se cruzan los Pirineos, en una frontera muy visible

Mapa Demografico Pirineos

En el Benelux y el norte de Alemania se dan ambas tónica: mucha población, tanto concentrada como dispersa

Mapa Demografico Holanda

También en Reino Unido, que muestra un estupendo equilibrio densidad vs. dispersión

Mapa Demografico Uk

El patrón más similar al de España es el de los Balcanes, como Rumanía o Bulgaria, hipotecados por su geografía

Mapa Demografico Europa Del Este

Pero no en Europa del Este, muy llana: Polonia se parece más a Alemania en su distribución

Mapa Demografico Polonia

Italia es el país que mejor dibuja sus cordilleras: son todos los espacios blancos

Mapa Demografico Italia

Y el norte donde la transición de espacios habitados y vacíos es más clara

Mapa Demografico Norte

Orden de los alimentos, variación de la ghrelina y apetito

http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com.es/2018/03/orden-de-los-alimentos-variacion-de-la.html

Hace unos meses les resumí los resultados de un estudio en el que se mostraba que comer los alimentos ricos en carbohidratos al final de la comida (justo al revés de lo que generalmente solemos hacer) reducía significativamente los picos de glucosa e insulina respecto a comerlos al principio.

Ahora se acaba de publicar un pequeño trabajo realizado por los mismos investigadores, “Effect of Food Order on Ghrelin Suppression” (2018) en el que de nuevo se ha estudiado (entre personas con diabetes tipo 2) la influencia del momento en el que se ingieren los carbohidratos en una comida, en este caso en la concentración en sangre de la hormona ghrelina, muy relevante en la regulación del apetito. Aunque la relación entre el apetito y esta hormona es compleja, podríamos decir que a mayor concentración en sangre de ghrelina, mayor apetito, especialmente por los alimentos más sabrosos (en El Cerebro Obeso lo explico con más detalle).

Pues bien, en el siguiente gráfico pueden ver los cambios en las concentraciones de ghrelina al comer los carbohidratos al principio (carbs first), deforma repartida (sandwich) o al final de una comida (carbs last):

Aunque es un ensayo muy preliminar, con un colectivo pequeño y muy concreto y centrado en una sola hormona, una vez más parece que comer los carbohidratos al principio es la opción menos favorable. Un resultado interesante, sobre todo considerando la sencillez de la intervención.

Como indican los autores, todavía hay que investigar mucho más para deducir posibles efectos clínicos, así que habrá que estar atentos a próximos estudios sobre el tema…

De Fernandisco a Chimo Bayo: la nostalgia pop de los 90 es el negocio del año

https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-05-13/love-th-90s-fernandisco-chimo-bayo-2unlimited-technotronic_1381188/

Foto: Chimo Bayo en concierto

La industria musical está en crisis, pero hay excepciones demoledoras. Entre ellas, destaca el festival ‘Love the 90s’, que arranca este sábado en el Palacio de los Deportes de Madrid. “Esperábamos llenar el recinto en diez meses, pero agotamos en diez días”, explica Hugo Albornoz, director de Share Music, la empresa que monta estas fiestas. Hablamos de una historia de éxito arrollador en tiempos de extrema precariedad. No se trata solo de un festival, sino de una gira de festivales, que también pasará por Valencia (3 de junio, Ciudad de las Artes y las Ciencias), Barcelona (7 de julio, Palau Sant Jordi) y Mallorca (4 de agosto, Port Adriano).

Sus grandes bazas son aquellos grupos hipercomerciales, pero musicalmente innovadores, que arrasaron tras la caída del Muro de Berlín. Fue la edad de oro de la música de baile europea, el llamado eurodance, con superventas como Snap!, 2Unlimited, Whigfield, Technotronic y Ace Of Base, entre muchos otros. No fue solo un fenómeno discotequero, sino que empapó la estética y los contenidos audiovisuales de aquellos años. ¿Recuerdan programas como ‘La quinta marcha’ y ‘Ponte las pilas’? Fue el tiempo de las minifaldas chillonas, marcar tableta de chocolate, los coches tuneados, la peluquería futurista y los obreros del ladrillo que cobraban tres mil euros al mes en plena burbuja inmobiliaria. Aquellos maravillosos años.

Euronostalgia

¿Cómo empezó esta locura? “Montamos un grupo de Facebook que se llamaba ‘Yo salía de fiesta en los noventa’. En pocos meses alcanzamos los 30.000 usuarios. Se trataba de recopilar flyers, que son la principal fuente de información de la cultura de clubes. Mirando esos papelitos puedes aprender y recordar mucho sobre los sonidos y las costumbres de una escena musical. Después de los flyers, comenzamos a subir vídeos y tuvimos claro que la gente recordaba con muchísimo cariño aquella época”, recuerda Albornoz. Desde esa certeza, comienza a cocinarse la idea del festival. “Tengo una amiga en Bruselas que me explicó que en Europa hay un circuito de conciertos para recordar aquella época. Estaba todo funcionando, aunque no es tan sencillo, por ejemplo costó traer a Technotronic, que no estaban en activo en este momento”, explica.

¿Hubo algún artistas que quisieran y no pudieran conseguir? “Roxette, que se han separado por los problemas de salud de la cantante. Pero no nos rendimos, lo vamos a seguir intentando”, anuncia. El hecho de que Gala resida en Nueva York también complicó su contratación. Por supuesto, visto el éxito estratosférico de la propuesta, habrá festival noventero el año que viene.

Grandes en América

El maestro de ceremonias será Fernandisco, un clásico de nuestra radio, cuya voz puede convertirse en el equivalente a la magdalena de Proust. “Fue una época en que la radio empezó a cambiar su forma de entender la música. Ya no se pinchaban canciones para escuchar, sino para bailar. Los ochenta están muy bien, yo soy muy ochentero, pero los noventa también fueron potentes y ahora el público los empieza a reivindicar. La gente tenía esta música en el corazón”, afirma.

Himnos noventeros como el ‘Get Ready For This’ de 2Unlimited siguen sonando hoy antes de los partidos de la NBA

¿Cómo vio venir el cambio de sonido? Muy sencillo: por el triunfo de estos grupos en Estados Unidos. En el legendario programa de radio American Top Forty, los Cuarenta Principales gringos, arrasaban canciones como ‘All That She Wants’ de Ace of Base. “No llegaban a la potencia comercial de Abba, pero fue una segunda edad de oro para el pop sueco”, apunta Fernandisco. Otros himnos noventeros, como el ‘Get Ready For This’ de 2Unlimited, siguen sonando hoy antes de los partidos de la NBA. ¿Cuál es el grupo al que Fernadisco tiene más cariño? “Diría que 2Unlimited, por sus canciones y su carisma. Además han mantenido más actividad de lo que parece. Hace poco actuaron en un circuito de Brasil para cien o doscientas mil personas”, añade.

Momento “bakala”

Por supuesto, tras el festival, quien quiera seguir la fiesta puede desplazarse a la sala Fabrik (Humanes) para otra ración de “remember”. Hay un servicio de autobuses gratuitos que te lleva a ‘Viva la fiesta’, donde actúan dioses menores de la escena nacional como Paco Pil, Pastis & Buenrri y DJ Marta. Quien llegó más lejos de la escena nacional fue Chimo Bayo, con cuatro números uno en el primer lustro de la década. Bayo estará en el Palacio de los Deportes. “Yo era más underground, más oscuro, interesado en el techno y en la Electronic Body Music (EBM). Dicho esto, me encantaban 2Unlimited. Mi hija de catorce años, Lydia Bayo, es DJ ahora y estamos pensando en hacer juntos una canción de ese estilo”, confiesa.

¿Recuerda aquellos años como una época especial? “Había un amor y una empatía que ahora echo de menos. Antes salir era una aventura, cada DJ pinchaba siete horas y podías descubrir sonidos nuevos, desconcertantes. Ahora se pincha hora y media y es más previsible”, lamenta. El festival del sábado opta por el formato pop, con cada artista noventero tocando sus tres mayores éxitos seguidos en el Palacio de los Deportes.

Noventas patricios, noventas plebeyos

¿Qué caras se nos vienen a la memoria cuando pensamos en la música de los años noventa? Seguramente Kurt Cobain de Nirvana, los hermanos Gallagher de Oasis, la islandesa Björk y otros iconos cool por el estilo. Nuestro columnista Ramón González Ferriz ensalzaba hace poco aquella época como un tiempo de paz política, donde los libros de Martin Amis se traducían con puntualidad y las confesiones atormentadas de la Generación X -desde Los Planetas hasta Ray Loriga- gozaban de máximo prestigio cultural.

En cambio, para la mayoría de los mortales, fueron años de sudor, ligue extremo y estribillos acelerados. La banda sonora perfecta para un capitalismo hedonista que no tenía apenas oposición política, ni problemas de solvencia económica. También, por supuesto, fue un tiempo en que los cuerpos de los cuarentones actuales eran mucho más firmes, debido a la juventud, a las horas de gimnasio y a las noches de baile. No es extraño que miles de personas sientan una intensa nostalgia.