Esta noche esta noche

Posiblemente la mejor canción de Smashing Pumpkins. Una obra maestra.

Time is never time at all
You can never ever leave without leaving a piece of youth
And our lives are forever changed
We will never be the same
The more you change the less you feel

Believe, believe in me, believe, believe

That life can change,
That you’re not stuck in vain
We’re not the same,
We’re different tonight, tonight
Tonight, so bright
Tonight, tonight

And you know you’re never sure
But you’re sure you could be right
If you held yourself up to the light

And the embers never fade
In your city by the lake
The place where you were born

Believe, believe in me, believe, believe

In the resolute urgency of now
And if you believe
There’s not a chance tonight, tonight
Tonight, so bright
Tonight, tonight

We’ll crucify the insincere tonight, tonight
We’ll make things right,
We’ll feel it all tonight, tonight

We’ll find a way to offer up the night tonight
The indescribable moments of your life tonight

The impossible is possible tonight, tonight
Believe in me as I believe in you tonight, tonight, tonight, tonight, tonight

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La cultura del cansancio: por qué estamos todos agotados y no podemos evitarlo

https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/mitologias/2018-08-05/cultura-cansancio-por-que-estas-cansado_1601033/

Foto: ¿Sueñan los ociosos con lo que tienen que hacer al despertar? (Reuters)

Descansa”. He comenzado a anotar en una lista mental cada vez que alguien –amigo, compañero, familiar– se despide con este verbo imperativo.“Descansa”. Yo tengo mi propia alternativa, un tanto más hedonista: “Pásalo bien”. O “disfruta”. Incluso “cuidate”. No me había dado cuenta hasta hace poco, pero es una toma de posición inconsciente, como una forma de recordarme a mí y a los demás que en la vida hay algo más que el trabajo. Sin embargo, entiendo que hay algo en ese “descansa” que suena cercano, cariñoso, empático, como un guiño confidente entre el que lo pronuncia y el que lo escucha. La clase de intimidad que genera saber que ambos –tú y yo– estáis cansados. Porque esa es la realidad: todos estamos agotados. Y además, cansados de estar siempre agotados.

Al final de cada día, millones de cuerpos son arrojados al sofá de casa, a reponerse de la fatiga con la serie de turno, el partido del día, la cabezadita de las 10 de la noche. Una nación de zombies anestesiados por la noche, meros supervivientes durante el día, intentando no ahogarnos, como náufragos en mitad del mar de la multitarea. Y, quizá, soñando con unas vacaciones. Hemos llegado al punto en el que deseamos que llegue el fin de semana para, por fin, no hacer nada. Triste paradoja, en cuanto que es el momento en el que, pudiendo dedicar nuestro tiempo a lo que nos gusta, decidimos hibernar ante la llegada de una nueva oleada de estrés.

Nos damos cuenta continuamente de que todo el mundo es más guapo, más inteligente y más divertido que nosotros. O, por lo menos, lo parece

Pero ¿de dónde proviene esa fatiga perenne, que ni siquiera desaparece descansando? Podría aducirse que se debe al estrés cotidiano, a la gran cantidad de actividades que empaquetamos en nuestra agenda, tanto laborales como expansivas. Sin embargo, todos conocemos a gente que se pasa el día haciendo cosas y no se cansa, mientras que nosotros estamos fatigados antes de salir de la cama. Suelen pertenecer a otras generaciones, e identificamos su energía con una mezcla de abnegación y fuerza sobrenatural (“estaban hechos de otra pasta”). Pero ¿y si precisamente estamos cansados por haber emprendido un viaje infinito hacia el El Doradoinalcanzable de la conciliación? ¿No será esa autoconciencia lo que nos hace tan duro enfrentarnos a ser nosotros mismos un día más?

Es posible que haya en la raíz de este agobio algo más profundo que lo meramente físico, que siempre está íntimamente relacionado con lo psicológico y lo emocional. Quizá de lo que estemos cansados es de la gran cantidad de estímulos a los que nos vemos obligados a reaccionar, de las opiniones que tenemos que formarnos tras cada polémica, del móvil que nunca deja de vibrar en nuestro bolsillo. En otras palabras, me deja mucho más para el arrastre hacer un ‘scroll’ por todo mi ‘timeline’ de Twitter, por las nuevas publicaciones de Facebook o por la portada de El Confidencial que salir a dar un paseo de dos horas. No digamos Instagram, donde todo el mundo es más listo, más guapo y más interesante que yo.

Un modelo a imitar, salvo en plena ola de calor. (Reuters)
Un modelo a imitar, salvo en plena ola de calor. (Reuters)

Es la versión del siglo XXI de la náusea de Sartre, con menos existencialismo y más memes. Si aquella sensación surgía ante el descubrimiento de la futilidad de la vida, su nueva versión emerge al compararnos con los demás. ¡Nuestra vida es inútil y sin sentido pero la de los demás es de puta madre! ¡Mira qué cenita con vinito se está metiendo entre pecho y espalda! ¡Mira qué piso más chulo! ¡Mira qué reportajazo se acaba de currar! Así que corremos para estar siempre parados. La centralidad del trabajo probablemente tenga mucho que ver con ello: o te dejas la piel trabajando hasta no poder más, o sientes la culpa por no haberlo hecho. No se puede ganar. Pero como decía el protagonista sartriano Antoine Roquentin, “cuando uno vive, no sucede nada”. El hecho de que ocurran cosas continuamente quizá es el signo más claro de que nunca pasa nada.

Pagar para sentirte bien (y sentirte peor)

El otro día, Barnes & Nobles reconocía que se había producido un ‘boom’ editorial de los libros de autoayuda sobre ansiedad. Quizá este mal que asola a la generación ‘millennial’ no sea exactamente lo mismo que el cansancio, pero se le parece mucho como anulador de la voluntad. Lo que está claro es que cada vez más necesitamos respuestas a esa fatiga que entendemos de origen físico y mental y que tan solo lo es en parte. Quizá sea, sobre todo, moral. Hace no tanto, la gente podía contentarse con ser. Ahora debemos ser nosotros mismos y de forma muy intensa, grandes “yo” que vender en redes sociales, siempre dispuestos a desarrollar una nueva actualización.

Buscamos la respuesta a por qué nuestros abuelos podían trabajar de sol a sol y estar tan panchos y a nosotros nos duele el cuerpo al despertarnos

Así, nos lanzamos a buscar. Y descubrimos que si cambiamos nuestra alimentación y tomamos menos azúcar y carbohidratos, nos sentiremos mejor. Pero aun así seguimos cansados, y pensamos que si dejamos el alcohol y nos apuntamos al gimnasio nos encontraremos mejor. Pero eso sigue siendo insatisfactorio, así que subimos una foto a Internet para recibir un empujoncito de autoestima. Nos sirve durante un rato, pero al final, descubrimos que nos hemos vuelto a cansar, esta vez de entrar en la aplicación una y otra vez para comprobar si tenemos más ‘likes’. Así que nos compramos un libro, nos apuntamos a un curso y seguimos camino en busca de la piedra filosofal que nos dé, por fin, la respuesta a por qué tu abuela se pasaba el día cuidando de cinco hijos y estaba tan pancha y a ti te duelen los huesos antes de salir de casa.

Ante este problema, se está generando una interesante reacción. El otro día, un artículo publicado en ‘Mel Magazine‘ utilizaba el nuevo tatuaje del cantante Post Malone –las palabras ‘siempre cansado’ debajo de las bolsas de sus ojos– como excusa para realizar una lectura sobre la nueva cultura del cansancio, que se traduce en la continua queja irónica en las redes sociales. Ya saben, el clásico ‘haber si me muero’ (sic). Como recuerda el autor, es un reflejo de “una certeza de que nunca podemos alcanzar una versión equilibrada de nosotros mismos”. Frente a la maratón infinita por alcanzar esa versión sana, bien alimentada, relajada y feliz, esta visión sarcástica reconoce que es una conquista imposible. Y que, por lo menos, siempre nos podemos quejar juntos. Desde luego, una visión más estoicamente sana.

INUIT@dincognito1

Cuando no quieres levantarte porque fuera hace capitalismo

Lo hacemos al lado de la máquina del café, lo hacemos cuando coincidimos con un compañero en el ascensor, lo hacemos cuando no tenemos nada mejor de lo que hablar: el “puf, qué coñazo” ha sustituido al “qué mal día hace, ¿verdad?”. La fatiga perpetua y la meteorología tienen en común esa supuesta inevitabilidad, pero siempre sirven para tener algo de lo que hablar y que, de esa forma, deje de ser una tragedia y pase a ser un problema coyuntural. Es la mejor venganza contra la industria del bienestar y del capitalismo afectivo: en lugar de machacarnos persiguiendo falsas promesas, buscar el placer en permitirnos estar inactivos, aburridos. Quizá nuestros abuelos sí estaban cansados, pero no eran tan conscientes de ello. O quizá no tenían que descansar de ser ellos mismos, lo más fatigoso que existe en esta vida.

Más de un millón de personas con título universitario está en riesgo de pobreza en España

https://elpais.com/sociedad/2018/10/15/actualidad/1539596543_695042.html

Campus de la Universidad Rey Juan Carlos en Móstoles, en una foto de archivo.

Campus de la Universidad Rey Juan Carlos en Móstoles, en una foto de archivo. CARLOS ROSILLO

No todos los pobres proceden de los entornos más extremos de la exclusión. Ni vienen de familias sin ningún recurso. Ni viven en la calle. En España, más de un millón de titulados universitarios están en riesgo de pobreza. Son 320.000 más que hace 10 años, según el estudio que la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN) ha presentado este martes. La salida de la crisis ha redibujado el perfil de las personas pobres. La proporción de quienes se encuentran en estas circunstancias, tienen más de 16 años y un nivel de estudios medio o alto ha pasado del 30% de 2008 al 35,8% de 2017. Más de 2,7 millones de personas atraviesan esta situación, a pesar de haber superado el bachillerato, la formación profesional o de tener estudios superiores.

Estos titulados forman parte de los 10 millones de personas que estaban en riesgo de pobreza el año pasado en España, el 21,6% de la población. Si bien son unas 300.000 menos que en 2016, la tasa de pobreza está lejos de volver a los registros anteriores a la crisis. Ahora hay unas 900.000 personas más en riesgo de pobreza que en 2008. Se pasa a formar parte de este grupo cuando el hogar no llega al umbral de pobreza, fijado en el 60% de la mediana de renta del país por unidad de consumo.

“He pasado muchísimas noches sin dormir por la angustia”, cuenta por teléfono Rosa, una madrileña de 52 años que prefiere no dar su nombre real. Es ingeniera de sistemas informáticos. Trabajó toda su vida en Estados Unidos, pero en 2006, tras la muerte de su padre, volvió a España para estar más cerca de su familia. Aquí estuvo empleada en un banco y en una multinacional, hasta que en 2016 la despidieron. Después, el abismo. “Eché más de 500 currículos. En estos dos años he ido tirando con el paro y el dinero de la indemnización, pero los ahorros se acabaron. En abril empecé a cobrar los 430 euros y tengo una hipoteca de 800”, prosigue. Se inscribió en un programa de ayuda de búsqueda de empleo de Acción contra el Hambre. El mes pasado encontró trabajo. Sus condiciones han mejorado, pero sigue viviendo al límite. “Soy prácticamente mileurista”, cuenta. “Estoy en un periodo de prueba. Quién sabe si volveré al paro”, afirma. Su angustia aún no cesa.

Más de un millón de personas con título universitario está en riesgo de pobreza en España

Además de la tasa de pobreza, el informe de EAPN —que aglutina a ONG y entidades que luchan contra la pobreza, entre las que figuran, por ejemplo, Cáritas o Cruz Roja— mide otros dos indicadores: la baja intensidad del empleo en los hogares (que los mayores de 18 años en la unidad familiar no hayan trabajado más que un 20% de sus posibilidades en el último año) y la privación material severa (que tengan problemas en al menos cuatro de nueve indicadores, algunos de los cuales son poder permitirse mantener la vivienda a temperatura adecuada o la ingesta de proteínas al menos cada dos días). Estas tres variables se utilizan para calcular la tasa AROPE (At Risk of Poverty and Exclusion, por sus siglas en inglés). Teniendo en cuenta estos tres elementos, aún más personas atraviesan circunstancias de vulnerabilidad. El 26,6% de la población se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social en 2017, es decir, 12,4 millones de personas. Si bien la cifra mejora los 12,9 millones del año anterior, sigue estando por encima de los alrededor de 11 millones de personas que estaban en esta situación en 2008.

Más de un millón de personas con título universitario está en riesgo de pobreza en España

El informe rompe estereotipos y traza el perfil de los pobres en España. Una parte importante de esta población está constituida por personas españolas, adultas, con trabajo y con un nivel educativo medio o alto. “Creemos que hay que pasar hambre para ser pobre, y no necesariamente es así”, explica Juan Carlos Llano, el sociólogo que ha elaborado el estudio. “Primero nos educaron en la creencia de que tener empleo era suficiente para no caer en la pobreza. Hemos visto que no es así. De hecho, más del 30% de las personas pobres tiene trabajo. Después creímos que bastaba con ir a la universidad para poder tener una vida decente, y tampoco”, prosigue Llano. La educación sigue siendo un colchón para evitar caer en el riesgo de pobreza, pero “la precariedad ha causado estragos”, sostiene Llano. “No solo alcanza a trabajos menos cualificados, va subiendo de nivel y llega a grupos que se creían libres de esto”, apunta.

El documento presentado por EAPN, muy extenso, aborda la situación de la pobreza desde distintos puntos de vista. Arroja diferencias por territorios (con Navarra con un 13,5% de la población en riesgo de pobreza o exclusión social frente a un 44,3% de Extremadura), sexo (6,4 millones de mujeres en riesgo frente a 5,9 millones de hombres), edad (casi uno de cada tres menores de 16 años está en riesgo de pobreza o exclusión) o composición del hogar (casi la mitad de las personas que viven en hogares monoparentales están en riesgo). El informe concluye que PIB y pobreza no van de la mano, ya que, pese a las mejoras económicaslas cifras de personas en situación de vulnerabilidad no se han recuperado respecto a 2008. Se han ahondado las desigualdades y los pobres, aunque sean menos que en 2016, son más pobres.

Más de un millón de personas con título universitario está en riesgo de pobreza en España

Ya a la venta pintalabios con sabor a polla: Ideales para solteras de larga duración

Ya a la venta pintalabios con sabor a polla: Ideales para solteras de larga duración

Las marcas de belleza están constantemente reinventando sus barras de pintalabios, ya sea para quitarles brillo, hacerlos mejor para la piel, o bien para satisfacer tus ganas de polla en tiempos de abstinencia. Como es el caso de las barras labiales que acaba de sacar a la venta el laboratorio de cosmética francés, Musherrer.

Estas curiosas barras de labios fueron publicadas recientemente por su creadora, Fernanda Gonçalves, en una feria de muestras de todos los nuevos productos cosméticos para la nueva temporada de otoño – invierno. Gonçalves es una joven emprendedora que confesó durante la presentación que la idea se le ocurrió el pasado verano, cuando contabilizó que llevaba 8 años sin comerse un buen nabo.



“Es la mejor manera para recordar el olor a falo. Todos añoramos ese característico aroma cuando llevamos mucho tiempo sin mojar. Pero ahora con nuestros pintalabios nuestras clientes podrán rememorar en sus carnes la esencia que tiene un prepucio estándar. Sí, ese perfume que emanaba de tu boca tras aquellas tardes de mamadas interminables”.

Además, Fernanda explicó que su producto también sirve para espantar a los más pesados y babosos de la discoteca. Y es que tras colocarte la pintura en los labios “el olor a pene será detectable en un radio de 2 metros en torno al consumidor durante las 6 horas siguientes”, aseguró la empresaria.



Los pintalabios en cuestión sólo pueden ser adquiridos a través de internet por un precio que oscila entre los 12 y 18 dólares americanos. La descripción que acompaña al producto de maquillaje es la siguiente: “La barra de labios más interesante para solteras de larga duración”

Una compradora ha compartido a través de su cuenta personal de Instagram su opinión acerca del producto, “huele mejor incluso que el pene de mi novio, que siempre lo tiene lleno de esmegma el muy marrano. Lo adquirí a través de Amazon y no puedo estar más contenta. Siempre he querido una pieza de maquillaje así, y personalmente pienso que es la solución para muchas mujeres”.

Ella se ha ido

Otra de las grandes bandas rockeras de finales de los 80 y principios de los 90: Steelheart. Yo los conocí con ‘I’ll never let you go’ pero su primer gran éxito fue este ‘She’s gone’. Gran voz la del cantante Miljenko Matijevic. Años después haciendo el tonto en un concierto tuvo un accidente grave que acabó con la banda. Increíble su voz.

 

She’s gone
Out of my life
I was wrong
I’m to blame
I was so untrue
I can’t live without her love
In my life
There’s just an empty space
All my dreams are lost
I’m wasting away
Forgive me, girlLady, won’t you save me?
My heart belongs to you
Lady, can you forgive me
For all I’ve done to you?
Lady, oh, lady

She’s gone
Out of my life
Oh, she’s gone
I find it so hard to go on
I really miss that girl, my love

Come back into my arms
I’m so alone
I’m begging you
I’m down on my knees
Forgive me, girl

Lady, won’t you save me?
My heart belongs to you
Lady, can you forgive me
For all I’ve done to you?
Lady, oh, lady, oh, lady

Lady, won’t you save me?
My heart belongs to you
Lady, can you forgive me
For all I’ve done to you?

Lady, oh, lady
My heart belongs to you
Lady, can you forgive me?
For all I’ve done to you

 

Entrevista a Matijevic: https://www.themetalcircus.com/entrevistas/steelheart-cuando-eres-aplastado-por-tu-propio-escenario/

Para muchos, Steelheart son una reliquia de los 80, vestigios de una era pasada en la que la laca era casi tan importante como las guitarras. Pero Steelheart y su líder, Mike Matijevic, siempre estuvieron fuera de la liga de las bandas de glam barriobajero, como el mismo admite. La mala suerte quiso que una enorme estructura de focos aplastase literalemente a Matijevic en un concierto de Steelheart en 1992, algo que le provocó amplias lesiones y una farragosa recuperación.

Para muchos, Steelheart son una reliquia de los 80, vestigios de una era pasada en la que la laca era casi tan importante como las guitarras. Pero Steelheart y su líder, Mike Matijevic, siempre estuvieron fuera de la liga de las bandas de glam barriobajero, como el mismo admite. La mala suerte quiso que una enorme estructura de focos aplastase literalemente a Matijevic en un concierto de Steelheart en 1992, algo que le provocó amplias lesiones y una farragosa recuperación. El cambio de guardia en el negocio discográfico hizo que Steelheart quedasen al margen de la popularidad y ni el disco de retorno que grabaron en 1996, “Wait” consiguió levantar al grupo.  No se rindió y siguió en el negocio, participando en la banda sonora de la mítica película “Rock Star” a principios del milenio. Mantiene a Steelheart con vida y ahora acaba de editar un nuevo disco, titulado “Through the Worlds of Stardust”. Hablamos con él por teléfono para saber más sobre el presente y el pasado de una de las bandas olvidadas del hard rock ochentero. 

No eres ajeno a los cambios. En cinco minutos, pasaste de ser el líder de Steelheart y estar tocando sobre un gran escenario a estar hospitalizado y tener que hacer un costoso proceso de rehabilitación. ¿Como evalúas aquel accidente ahora que han pasado veinticinco años? ¿Crees que a largo plazo fue positivo o negativo?

“Depende de como lo mires. A corto plazo, fue negativo. No quieres que te pase algo así. Pero a largo plazo…es lo que es. Es la vida. La vida te pone a prueba por algún motivo. Ciertamente, me habría gustado tener algo más de tiempo para desarrollar la carrera de Steelheart antes de eso. Como sabes la banda comenzó en 1989 y las cosas habrían sido muy distintas para nosotros si hubiésemos comenzado en 1986, por ejemplo.”

“Ciertamente, no se qué responderte a la pregunta. En algunos momentos estoy extremadamente feliz y en otros momentos siento que la vida no me ha tratado bien. Sigo haciendo lo que me gusta y siento que ahora tengo otra oportunidad para resurgir musicalmente y volver a tocar el corazón de la gente. En ese sentido, estoy bien. He hecho lo que tengo que hacer y espero ser una de esas personas que ayude a cambiar el negocio de la música y hacer de todo esto algo un poco más mágico y feliz, como en los viejos tiempos.”

Si comparo la atmósfera de party-rock de un disco como “Tangled in Reigns” con el enfoque más oscuro de “Through Worlds of Stardust”, la sensación es evidentemente más negativa. La afinación está un tono por debajo, el tono general del disco es más ominoso… ¿Tiene que ver con tu rango vocal actual o con tu estado anímico?

“Pienso que, en primer lugar, las guitarras nunca deberían estar afinadas como lo estaban en los viejos tiempos. Las cuerdas están tan tensadas que mis dedos acababan hechos polvo. Eso lo primero. En segundo lugar, pienso que afinar más bajo le da a las canciones otra energía y otro sentimiento. Y además, es más fácil de cantar y tiene más potencia. Afinar más bajo hace también que los otros músicos toquen de manera distinta. Lo cambia todo y eso es lo que quiero: una vibración y energía distintos”.

“Pienso que sigo gritando muy agudo pero lo hago cuando la canción lo requiere. Si es momento de gritar, grito. Sino, pues me mantengo en el rango que exige la canción. Las cosas han de hacerse en el momento adecuado”.

¿Te gusta el hard rock americano más moderno? Veo mucho de Alter Bridge o Shinedown en lo que están haciendo Steelheart actualmente. Melódicos en los estribillos y oscuros en los versos.

“Tengo un poco de todo. En este disco quería un poco de la magia y diversión del pasado pero también quería mantenerme actual y corriente. No puedes volver a 1990. Quizá un día saco un disco con los viejos temas que jamás editamos en la época pero, como artista, uno crece, cambia con el tiempo y tiene intereses distintos. Si hiciese exactamente lo que hice en los 80 no me sentiría bien conmigo mismo. Tengo que estar al corriente de lo que sucede en la música hoy en día, aunque sin perder de vista mi identidad y el sonido que dio a conocer a Steelheart”.

Es curioso, porque el hard rock americano se ha vuelto más oscuro y proclive a las afinaciones bajas que comentábamos. Sin embargo, todo el hard rock europeo parece anclado en repetir esos patrones de los años 80 que mencionabas. La mayoría de bandas suenan a Europe, por poner un ejemplo. ¿Sigues la escena hard rockera europea? Ya sabes, bandas como HEAT, Eclipse y demás.

“La verdad es que no sigo para nada el hard rock europeo. Soy culpable de no estar pendiente de nada de lo que se hace actualmente, lo admito. En parte me siento mal, porque es como si fuese muy viejo para ello, pero la realidad es que estoy tan centrado en mi música y me cuesta tanta energía que no tengo espacio para nada más. Organizar, componer y producir mi música me impide siquiera abrir mi mente a otras bandas o géneros musicales. Cuando compongo intento no tener demasiadas distracciones y cuando  no estoy componiendo intento canalizar aquellas ideas que me van apareciendo sobre la marcha. No soy muy familiar con las bandas que me comentas pero me educaré en las bandas que me dices ahora que tengo un poco de tiempo libre.”

¿Donde sitúas la composición de ‘Through the Worlds of Stardust’? ¿Es algo que llevas cinco o seis años preparando o has compuesto todas las canciones en los últimos meses con este disco en mente?

“Um… hay varias situaciones. Algunas canciones fueron compuestas hace mucho tiempo y otras fueron compuestas en el estudio. La idea era coger alguna de las canciones del pasado y hacerlas un poco actuales y luego terminar algunas canciones más nuevas que tenía. Cuando estuve en el estudio comencé a escuchar todo lo que tenía y a editar y filtrar. Cuando llegué a la séptima canción, las otras cuatro que tenía no parecían quedar bien. Sonaban caducas. La energía no estaba ahí, no sobaban actuales. Comencé a buscar otras ideas y al final compuse cuatro canciones en el estudio, lo cual es una locura. No te metes en el estudio con canciones por componer, pero fue como sucedió. Fue todo un reto. La belleza de todo fue que la motivación me empujó a trabajar mucho más duro”.

“Cuando hago discos realmente no me comunico con nadie. Estoy muy metido en mi mundo, en mi música. Algunas de las canciones se compusieron hace un par de años pero no todas estaban a la altura. Necesito canciones que propulsen a la banda, que nos lleven a otro nivel. Por eso tuve que sentarme y darle una segunda vuelta a las cosas”.

¿Te motiva tener un plazo de entrega para componer y ser productivo? ¿Necesitas eso para que capacidad creativa se ponga a prueba?

“Si tienes mucho tiempo para hacer las cosas comienzas a arreglar, revisar y cambiar cosas. Es imperativo coger tus canciones, meterte en el estudio, marcarte un plazo y terminarlas en plazo. Si no las tienes en el plazo que te has marcado, déjalo estar. No comiences a darle vueltas interminablemente. Si algo no te suena bien, probablemente es porque no suena bien.”

“Cuando grabo y compongo siempre me marco plazos. Sino, me podría pegar dos o tres años en el estudio trabajando. Al final te encuentras con canciones que ya no te dicen nada porque han caducado”.

“También te diré que hay cosas que, cuando las he  escuchado al día siguiente he pensado que eran una basura y que diez años después me han parecido geniales. Todo depende de tu perspectiva. Pero para eso sirve un productor: es la visión externa que puede frenar tu locura perfeccionista y decirte ‘tranquilo, está bien’”.

¿Como valoras los dos primeros discos de Steelheart hoy en día? Artistas de aquella era a veces tienen una relación difícil con sus viejos discos, aunque agradecen lo que les aportaron y generaron. Jani Lane de Warrant, básicamente, odiaba “Cherry Pie” hasta el día que se murió.¿Cual es tu visión de lo que hiciste entre 1989-1992?

“No hay nada de lo que haya hecho que me provoque vergüenza. Todo lo que he creado, producido, cantado…el 99,9% me llena de orgullo porque lo hice convencido de que estaba haciendo lo correcto. Siempre lo he dado todo en mi música, sea en el momento que sea. Claro que cuando pasan unos años piensas que puedes hacer las cosas de manera distinta pero la energía existe en ese momento y en ese momento se debe emplear.”

“Estar avergonzado de algo no es saludable. ¿Por qué avergonzarte de crear algo que decenas o cientos de miles de personas aman? Por otra parte, ese es el lugar en el que tu estabas en aquel momento y aquello es una expresión de quien eras en aquel entonces.”

“Te diré que nunca me acabó de cuadrar lo de que Steelheart fuesen considerados una hair-band o una banda de glam. Nunca supe porque eramos una banda de glam si jamás llevamos pintalabios. Estoy orgulloso de todo lo que he hecho. Tio, compuse ‘She’s Gone’. Esa canción es una de las más escuchadas de la historia en Corea del Sur y en otros países asiáticos. Es una canción masiva allí. ¿Por qué avergonzarme de ello?”

¿Tienes derechos sobre los dos primeros discos de Steelheart? ¿Has comprado los masters de vuelta?

“Los masters vuelven a tu poder después de treinta y cinco años. Los masters, las canciones y el publishing. Estamos en medio de ese proceso actualmente. En lo que respecta a Universal, ellos nos adelantaron un montón de dinero en publishing de aquellos discos. ¿Por qué no ser socios a la hora de conseguir que aquello venda lo máximo posible? Nos dieron tres cuartos de millón de dólares. Es un muy buen dinero. Ellos eran nuestros socios y ahora, tras el tiempo que ha pasado, recuperaré la propiedad de esas grabaciones. Son mi jubilación!”

¿Cual es el plan a la hora de girar? ¿Te cuesta subirte a un escenario desde que tuviste el accidente? ¿Miras hacia los focos pensando ‘estará todo bien fijado ahí arriba’?

“No tengo estrés post-traumático, tengo que vivir, no puedo vivir con miedo. Espero que no me vuelva a pasar más, por Dios, pero si que es cierto que a veces miro arriba y pienso ‘¿está todo bien atado?’. Tampoco es ese mi trabajo, es el trabajo de mi tour manager, pero no puedo evitar pensarlo.”

“Estoy bien, soy un tipo fuerte. Veo las cosas de una manera muy distinta a la mayoría de la gente. A mi me gusta estar con la gente, cantar para la gente, mostrarles amor y darles energía y excitación. No puedo hacer eso con miedo. Es mi trabajo. Quiero vivir, reir y pasármelo bien haciendo música y ganándome la vida.”

¿Y los planes de gira? ¿Habrá algo en Europa?

“Estamos trabajando en ello. No habría nada que me gustase más que montar una gira pero hoy en día es muy complicado. Es desafortunado pero es lo que hay. La gente no va a conciertos tanto como iba, aunque si que acuden a los festivales. A los pequeños shows en salas no va tanta gente y los promotores no van a arriesgar su dinero absurdamente. Somos una banda de Estados Unidos, hay que llevarnos a Europa, pagar visados y todo eso. No es barato. Es complejo. Veremos si es posible hacer algo.”

“De momento estamos en las manos de los fans y la prensa. Si los fans y la prensa piensan que el disco es genial, habrá interés por parte de los promotores y pagarán para que vengamos a Europa. Estamos en ello y veremos si podemos hacerlo realidad”.

No hables

La mejor canción de No Doubt allá a mediados de los 90.

You and me
We used to be together
Everyday together
Always
I really feel
That I’m losing my best friend
I can’t believe
This could be the end

It looks as though you’re letting go
And if it’s real
Well, I don’t want to know

Don’t speak
I know just what you’re saying
So please stop explaining
Don’t tell me ‘cause it hurts
Don’t speak
I know what you’re thinking
I don’t need your reasons
Don’t tell me ‘cause it hurts

Our memories
They can be inviting
But some are altogether
Mighty frightening
As we die,
Both you and I
With my head in my hands
I sit and cry

Don’t speak
I know just what you’re saying
So please stop explaining
Don’t tell me ‘cause it hurts
(No, no, no.)
Don’t speak
I know what you’re thinking
And I don’t need your reasons
Don’t tell me ‘cause it hurts

It’s all ending
We gotta stop pretending who we are

You and me
I can see us dying.
Are we?

Don’t speak
I know just what you’re saying
So please stop explaining
Don’t tell me ‘cause it hurts
(No, no.)
Don’t speak
I know what you’re thinking
And I don’t need your reasons
Don’t tell me ‘cause it hurts
Don’t tell me ‘cause it hurts!

I know what you’re saying
So please stop explaining
Don’t speak,
Don’t speak,
Don’t speak, oh

I know what you’re thinking
And I don’t need your reasons
I know you’re good,
I know you’re good,
I know you’re real good, oh,

La, la, la, la, la, la
La, la, la, la, la, la
Don’t, don’t, uh-huh

Hush, hush darlin’
Hush, hush darlin’
Hush, hush
Don’t tell me ‘cause it hurts

Hush, hush darlin’
Hush, hush darlin’
Hush, hush
Don’t tell me ‘cause it hurts