Ramón y Cajal, el joven cachas, pendenciero y carcelario que ganó un Nobel

http://www.elespanol.com/ciencia/20170727/234477519_0.html

El científico español más importante de la historia tuvo una infancia y una juventud turbulentas que no hacían presagiar lo que ocurrió cuando se puso a mirar por el microscopio.

La típica imagen del científico español más importante de todos los tiempos y el único premio Nobel de ciencias que se puede considerar completamente español –Severo Ochoa trabajó en Estados Unidos y obtuvo la doble nacionalidad- es la de alguna de las fotografías que se tomaba él mismo en su laboratorio, un hombre ya mayor mirando por un microscopio.

Santiago Ramón y Cajal desentrañó cómo era en realidad el sistema nervioso, demostrando que desde el punto de vista de la estructura y la funcionalidad estaba formado por las células individuales conocidas como neuronas. Con este hallazgo dio paso a la neurociencia moderna, lo que le valió el reconocimiento de la Academia Sueca en 1906.

Sin embargo, hasta llegar a ese momento su vida no fue precisamente ejemplar. No hay más que leer sus relatos autobiográficos para saber que al menos en su infancia y juventud no fue el vástago que a todo padre le gustaría tener. Su progenitor era un médico rural destinado en Petilla de Aragón, que a pesar de tener ese nombre y estar rodeado por la provincia de Zaragoza, es un enclave de Navarra. Su afición a romper cristales y a robar fruta no se veían mitigadas por las palizas que recibía en casa.

De hecho, su carrera criminal llegó a lo más alto con tan solo 11 años, cuando pasó unos días en la cárcel tras haber destrozado la puerta de un vecino. Quizá en ese momento ya se le podía reconocer cierto ingenio científico-técnico, puesto que cometió su pequeño atentado fabricando una especie de cañón con madera, alambre y hojalata.

El dibujo como gran afición
Sin embargo, su familia creía que no tenía talento alguno y que estaba negado para el estudio. Los continuos castigos que recibió en el colegio religioso al que lo mandaron tampoco ayudaron a enderezarle. Su única habilidad parecía ser el dibujo, sus caricaturas hacían las delicias de sus compañeros y disgustaban a sus profesores, pero desarrollar estas dotes artísticas sí que le sería útil mucho más tarde y ayudaría a escribir una hermosa página de la historia de la ciencia que hoy nos sigue dejando con la boca abierta, puesto que fue capaz de plasmar como nadie lo que veía en el microscopio.
¿Cómo se convirtió aquel gamberro en un prodigioso hombre de ciencia? A pesar de su trayectoria y de que se veía mucho más inclinado hacia las artes, su padre se mostró inflexible acerca de su futura profesión: tenía que estudiar Medicina. Aunque acabó por sacarse la carrera, nunca fue un buen alumno, dedicado mucho más a su cuerpo que a su mente.
La apuesta que le convirtió en culturista
Sí, porque el joven Ramón y Cajal era culturista. Un día, entre sus primeros tiempos de universitario echó un pulso con un amigo para impresionar a la chica que le gustaba. Perderlo le hirió tanto que a partir de ese momento decidió apuntarse a un gimnasio, pagando las clases de su instructor con clases de medicina. Y se lo tomó tan en serio que, según él mismo relata, se convirtió en “ancho de espaldas, con pectorales monstruosos” y una circunferencia torácica que excedía de los 112 centímetros. Es más, “al andar mostraba esa inelegancia y contorneo rítmico característico de los forzudos o Hércules de Feria”, reconoció.
Ya como médico intentó salvar vidas en la Guerra de los Diez Años de Cuba pero su buena forma física no le evitaría enfermar de disentería y paludismo, como los soldados españoles a quienes trataba de atender.
Tras regresar, parecía destinado a ser un médico del montón, pero invirtió parte de sus ahorros en comprar un microscopio y comenzó a observar tejidos. El resto de la historia de este premio Nobel de Medicina ya es más conocida.
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El precario sector informático español resumido en un hilo de Twitter

Confirmo todo lo que dice el artículo ya que trabajé 4 años en ese mundo demencial.

http://www.elespanol.com/social/20170728/234727295_0.html

A raíz del descubrimiento del fallo de LexNet, hay un hilo en Twitter donde se explica el porqué se ha llegado a un situación como esa. Vale la pena leerlo para entender mejor cómo están las cosas.

Tengo amigos informáticos que me comentaban, sobre todo antes de la llegada de los smartphones y de la proliferación de las apps para todo, que el sector informático a nivel programación en España era demencial.

Ayer se descubrió una vulnerabilidad gravísima en el software que se dedica para comunicaciones jurídicas y todo el mundo se ha puesto las manos en la cabeza. Sin embargo, los que realmente saben de qué va el tema, es decir, los informáticos, lo veían venir.

Y lo veían venir porque el sistema de contratación y asignación de trabajos, sobre todo a lo que el sector público se refiere, está corrompido en varios niveles. Dicho así puede sonar muy fuerte pero es algo que se sabe desde hace tiempo y que funciona como si de cualquier otra empresa se tratase. Ahora que están tan de moda las startups, SCRUM, kanban, agile, coding y demás jerga especializada, parece que lo que ha venido funcionando aquí es lo de siempre: hazlo una ñapa y ya lo arreglaremos.

Sin más, el hilo que lo explica todo de manera bastante clara.

NOTA: LOS TUITS LOS VÉIS MEJOR EN TWITTER YA QUE AQUÍ NO SE INSERTAN BIEN.

Okupas utilizan apuntes de 3º de la ESO para ‘piratear’ la luz

Para que luego digan que estudiar no sirve para nada.

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/Okupas-utilizan-apuntes-piratear-luz_0_2982301747.html

Plataformas del movimiento difunden material didáctico de institutos y centros de FP para engancharse ilegalmente a la red eléctrica, de agua, gas…

Ocupar una vivienda conlleva dificultades legales, pero también técnicas. Para solventar estos problemas las plataformas del movimiento ‘okupa’ están distribuyendo una serie de manuales en los que se explica cómo obtener de forma gratuita suministro eléctrico o de agua. Algunos de esos documentos provienen de institutos y centros de formación.

Cuadro de luz 'pirateado'.Cuadro de luz ‘pirateado’.

En los últimos años, este tipo de documentos han aumentado su difusión en internet. Según datos del Ministerio del Interior, en los últimos cinco años se han registrado alrededor de 45.000 ocupaciones. De ellas, cerca de 10.000 ocurrieron en 2016. Cifras muy superiores a los peores años de la crisis y los desahucios (en 2012 apenas se dieron 6.233 casos).

Bancos y empresas dedicadas a la desocupación están constatando el mayor nivel profesional de los ‘invasores’ de viviendas. En parte, gracias a la distribución de manuales en los que se explica, paso a paso, cómo entrar en los pisos o casas, cómo cambiar las cerraduras o cómo ‘pinchar’ la instalación eléctrica a la línea de suministro general de la calle, permitiendo disponer de luz sin tener que pagar por ella.

Algunos de estos textos que ahora se difunden fueron creados por profesionales y profesores especializados en esta materia, y están orientados a la enseñanza.

Apuntes de 3º de la ESO y cursos de FP

Uno de estos documentos es especialmente significativo, ya que corresponde a un manual utilizado en un taller tecnológico y profesional orientado a alumnos de 3º de la ESO del instituto Las Sabanillas, en la localidad de El Bonillo (Albacete). En él se explica cómo se organiza un cuadro de mandos y la forma en que se debe operar con ellos para restablecer el suministro eléctrico.

Otro de los manuales corresponde a un grado de formación profesional de instalaciones en viviendas. En él se explica cómo instalar en viviendas no solo el agua y la electricidad, sino también desagüescalefacciónalarmas de seguridad o incluso televisión por satélite.

El manual del okupa

“Si al entrar en la casa le dais a un interruptor y se enciende la luzhabréis tenido suerte. Si no es el caso, debéis buscar el cuadro general de luz”. Así explica el Manual de Okupación’ el primer paso a seguir para conseguir suministro eléctrico en una casa recién ocupada.

Se trata del documento más difundido por internet entre los okupas, que hace circular entre los diversos colectivos la plataforma ‘Okupa tu también’. Incluye multitud de consejos y técnicas para convertir un piso inhabitable en una vivienda lista para vivir en ella de forma permanente.

Con términos y explicaciones muy simples, enseñan cómo elegir el barrio y la casa objetivo, vigilar antes de ‘entrar’, realizar la ‘okupación’ y, una vez concluida esta, ponerse “manos a la obra” para conseguir suministro de agua y electricidad, así como nociones básicas de albañilería para realizar “ñapas”.

El documento principal consta de 128 páginas, de los que aproximadamente la mitad se refieren a cuestiones legales posteriores a la ocupación. Por ello, desde estas plataformas okupas se distribuyen otros textos específicos en los que se explica cómo funciona el sistema eléctrico, de gas o de agua desde los conceptos más básicos hasta los más avanzados.

Solo los jovenes

Sin duda Brandon Flowers, cantante de The Killers, es uno de los pocos genios que hay en la música actual, como suele demostrar con su banda o con canciones en solitario como este Only The Young del 2010. Una canción para disfrutar.

Look back in silence
The cradle of your whole life
There in the distance
Losing its greatest pride
Nothing is easy, nothing is sacred, why?
Where did the bow break?
It happened before your time

And there were people there
Lovely as you’d ever care
Tonight, baby, you can start again
Laughing in the open air
Have yourself another dream
Tonight, baby, we can start again

Only the young can break away, break away
Lost when the wind blows, on your own
Only the young can break away, break away
Lost when the wind blows, on your own

Mother, it’s cold here
Father, thy will be done
Thunder and lightning are crashing down
They got me on the run
Direct me to the sun
Redemption, keep my covers clean tonight
Baby, we can start again

Only the young can break away, break away
Lost when the wind blows, on your own
Only the young can break away, break away
Lost when the wind blows, on your own

And the sun will shine again
And the sun will shine again
Are you looking for a sign?
Or are you caught up in the lie?

Only the young can break away, break away
Lost when the wind blows, on your own
Only the young can break away, break away
Lost when the wind blows, on your own

La historia de OpenOffice, auge y caída de la suite ofimática gratuita

http://www.malavida.com/es/analisis/la-historia-de-openoffice-006481

La historia de OpenOffice

Prácticamente desde el comienzo de la informática de consumo y de su popularización ha existido el software privado de pago y el software libre, abierto y gratuito. Es totalmente comprensible que una empresa quiera cobrar por un programa que ha desarrollado, al igual que tú pagas por un ordenador al comprarlo. Pero no todo el mundo está dispuesto a pagar o aceptar las condiciones de uso que se requieren a la hora de utilizar software privado, por eso surgió todo el movimiento del software libre. Hoy en día podemos encontrar una versión gratuita para casi cualquier tipo de programa con el que necesitemos trabajar en nuestro ordenador, desde editores de imágenes hasta suites ofimáticas, el tema que nos atañe en este artículo.

Aunque a día de hoy Google es la mayor competencia de Microsoft Office, OpenOffice también se ha ganado por méritos propios ese derecho a ser considerado una competencia directa. Es una suite de ofimática completamente gratuita y de código abierto que ha sido durante años la favorita de todos los usuarios amantes del software libre y sistemas basados en Linux. La historia de OpenOffice es digna de contarla, haciendo un repaso por todas las etapas (y manos) por las que ha pasado y por la cantidad de problemas que ha sufrido.

Viaje a los orígenes: ¿quién creó OpenOffice y cuándo?

Probablemente te estés preguntando en qué momento alguien decide hacer una suite de ofimática para distribuirla de manera gratuita y sin intención de cobrar por ello. ¿Dónde está el beneficio y el negocio de lanzar un programa gratuito?

StarDivision, los padres de OpenOffice

En el año 1984 el alemán Marco Börries fundó la empresa alemana StarDivision, inspirado por el éxito de empresas americanas como Microsoft. En StarDivision se desarrolló el procesador de textos StarWriter, el cual podríamos decir que es el padre de OpenOffice Writer. StarWriter se publicó inicialmente para el Zilog Z80 (un microprocesador de 8 bits que aunque se lanzó al mercado en 1976, no se popularizó hasta los años 80), posteriormente para ordenadores Amstrad CPC y un año después para MS-DOS 3.2.

En 1992 se lanzó la primera versión del que sería su paquete de ofimática bautizado como StarOffice 1.0 para MS-DOS. En 1994 se publicó StarOffice 2.0, formado por tres programas: StarWriter, StarCalc y StarBase. Inicialmente llegó únicamente para Windows 3.1. Con StarOffice 3.0 en 1995 llegó el soporte para más sistemas operativos: DOS, OS/2, Solaris SPARC y Macintosh.

La versión 3.0 de StarOffice llegó en 1995, y se añadieron más programas al pack: StarDraw, StarImage y StarChart, además de los que ya venían con la versión 2.0. Apenas un año después, en 1996, se añadió el soporte para Linux, logrando ser la suite de ofimática que estaba disponible para la mayor variedad de sistemas operativos.

Sun Microsystems se interesa por StarOffice

La prestigiosa empresa norteamericana tenía su propio sistema operativo con el que trabajaban a diario la mayoría de sus trabajadores, llamado en un principio como SunOS y renombrándose a Solaris posteriormente. El principal problema de Sun era que se veían obligados a disponer de ordenadores con Windows para poder hacer uso de Microsoft Office. Sun se negaba a dar la espalda a su sistema operativo y además pagar miles de licencias de Office para todos sus trabajadores.

Fue entonces cuando apareció en su punto de mira StarDivision, la empresa que se había encargado de crear una suite de ofimática con soporte para SunOS/Solarisademás de otros sistemas operativos como hemos visto. En 1992 Andreas von Bechtolsheim, co-fundador de Sun Microsystems, había comprado un 20% de StarDivision, y desde 1997 Sun había estado proporcionando estaciones de trabajo con Solaris para los empleados de StarDivision, por lo que existía una relación previa.

La web de StarDivision en 1997, se anunciaba el acuerdo de colaboración con SunLa web de StarDivision en 1997, se anunciaba el acuerdo de colaboración con SunEn 1999 con la llegada de StarOffice 5.0, Sun Microsystems decidió dar el paso y comprar StarDivision por 73,5 millones de dólares. En un principio la idea era hacer de StarOffice una suite de ofimática distribuida por Internet, pero cuando explotó la burbuja .com cambiaron sus planes. Fue entonces, en el año 2000, cuando se liberó el código de StarOffice 5.2 con el anuncio de la creación de OpenOffice.org. De esta forma, dejaban a la comunidad la posibilidad de desarrollar su propia suite de ofimática al igual que habían se estaba haciendo por aquel entonces con Linux.

La web de OpenOffice.org anunciando el comienzo del proyecto de código libreLa web de OpenOffice.org anunciando el comienzo del proyecto de código libreDurante varios años coexistieron la versión de OpenOffice.org con la versión de StarOffice que utilizaba Sun en sus equipos. Sin embargo, era la versión de código abierto, la primera, la que innovaba en mayor medida gracias al trabajo de toda la comunidad, aunque Sun era la principal beneficiada ya que eran los propietarios de todo el proyecto de OpenOffice.

Desde la versión 1.0 de OpenOffice, que contaba con la impresionante cifra de 7,5 millones de líneas de código, ya se daba soporte al formato de documentos abiertos OpenDocument XML. OpenOffice.org se esforzaba en dar soporte a todos los formatos de documentos posible, incluido el de Office. Sin embargo Microsoft no fue capaz o no quiso añadir soporte para leer documentos de OpenOffice hasta la versión 2007 SP2.

Pantalla de instalación de OpenOffice 1.0.3Pantalla de instalación de OpenOffice 1.0.3La respuesta por parte de los usuarios no pudo ser mejor: para el año 2003 se habían alcanzado 20 millones de descargas, se daba soporte para 110 idiomas y se podía utilizar en ordenadores con Windows, Macintosh y Linux. En 2004 quedó patente su relevancia al lograr una cuota de uso del 14% en grandes empresas.

Del éxito al olvido: comienzan los problemas para OpenOffice

Todo parecía ir genial, la cantidad de usuarios subía a un ritmo considerable y con la llegada de la versión 2.0 OpenOffice.org se hizo aún más compatible con los documentos de Microsoft Office, que seguía siendo la suite de ofimática más famosa y utilizada. Pero las tensiones entre la comunidad y Sun iban en aumento, ya que los primeros se encargaban de dar gran parte de la vida al proyecto mientras que Sun simplemente se beneficiaba de ello.

Pantalla de carga de OpenOffice 2Pantalla de carga de OpenOffice 2Recordemos que Sun seguía siendo la propietaria y que sólo aportaba el 30% del código. Además, la comunidad sentía que no podía ofrecer innovaciones al ritmo que deseaba ya que Sun limitaba seguir adelante con su proyecto de código abierto. Fue entonces cuando comenzaron a aparecer forks que se basaban en el código de OpenOffice como IBM Lotus Symphony o Go OpenOffice llevado a cabo por Novell.

Interfaz de Lotus Symphony, el fork de OpenOffice de IBMInterfaz de Lotus Symphony, el fork de OpenOffice de IBMEn el año 2008 se publicó la versión 3.0 que incluía un gran número de novedades y una actualización de la interfaz. Sin embargo, las cosas económicamente no iban bien para Sun, y surgieron rumores sobre varias empresas que se planteaban su compra. Finalmente, el 20 de abril de 2009, Oracle hizo oficial la adquisición de Sun Microsystems por 7.400 millones de dólares.

Oracle: la desatención que desemboca en la creación de LibreOffice

Durante los años 2010 y 2011 Oracle apenas tuvo interés por mantener vivo el proyecto, aunque se publicaron actualizaciones para la versión 3.0. Los cambios que se realizaron tras la compra de Sun, como el cambio de nombre por Oracle OpenOffice y una drástica reducción de los desarrolladores asignados al proyecto, hicieron que en enero de 2011 The Document Foundation (TDF), una organización creada el 28 de septiembre de 2010 por varios miembros de la comunidad de OpenOffice.org con el fin de poder desarrollar una suite de ofimática alternativa que no tuviera ningún requisito de asignación de derechos de autor, anunció la creación de LibreOffice, la nueva suite de ofimática libre que contaba con el apoyo de grandes empresas como Novell, RedHat, Canonical, Google o IBM.

En un principio el nombre de LibreOffice era temporal, ya que Oracle fue invitada también a ser miembro del TDF a la vez que se solicitaba donar la marca OpenOffice.org. Sin embargo, Oracle no sólo no apoyó a la organización, sino que exigió a varios miembros que formaban parte de la comunidad de OpenOffice.org y del TDF que se retiraran de este último, alegando que suponía un conflicto de intereses ya que querían que el consejo de la comunidad estuviera formado exclusivamente por trabajadores de Oracle.

La recién inaugurada web de LibreOffice en el año 2011La recién inaugurada web de LibreOffice en el año 2011LibreOffice supuso una renovación completa del proyecto de OpenOffice. al depender exclusivamente de la comunidad para su desarrollo y ser completamente independiente, se pudo avanzar en su desarrollo como nunca antes había sido posible por los controles que ejercían Sun y Oracle. En la versión 3.4 se hicieron gran cantidad de cambios en el código que ayudaron a optimizar su funcionamiento y reducir la dependencia de Java, algo criticado duramente en los últimos años durante la gestión de Sun Microsystems.

Apache toma las riendas de OpenOffice

Oracle se cansó de aguantar la carga que suponía mantener OpenOffice y tras deshacerse de los pocos miembros de StarDivision que seguían aún en la empresa, decidió donar en junio de 2011 la suite a la Incubadora de Apache, la cual en diciembre del mismo año anunciaba que el nombre del proyecto pasaría a ser Apache OpenOffice. Sin embargo, aunque Apache y el TDF tuvieron conversaciones, la idea inicial de fusionar LibreOffice con OpenOffice no pudo llevarse a cabo al estar la segunda bajo licencia de Apache y existir varias opiniones contrarias sobre cómo debería afrontarse el proyecto conjunto.

Interfaz de NeoOffice Calc y Writer, las alternativas a Excel y WordInterfaz de NeoOffice Calc y Writer, las alternativas a Excel y WordNo podemos olvidarnos de NeoOffice, otro fork que surgió de OpenOffice.org exclusivo de OS X. Como las versiones anteriores a la 3.0 no disponían de una interfaz nativa para OS X, era necesario utilizar un framework gráfico como X11.app o XDarwin. Planamesa Software es la empresa responsable de NeoOffice, el cual aunque esté basado en la famosa suite libre y gratuita, es un software de pago. Ofrecía un gran número de ventajas con respecto a la competencia: una experiencia de usuario nativa para OS X, instalación mucho más sencilla, integración con el sistema, uso de las fuentes y servicios de impresión nativos sin necesidad de configuración adicional y soporte para el portapapeles. En la actualidad NeoOffice va por su versión 4.4 publicada en agosto de 2017, la primera versión que se basa en el código de LibreOffice en lugar de OpenOffice. Se puede adquirir una licencia desde la Mac AppStore, aunque su código fuente sigue siendo público.

El futuro de OpenOffice: ¿qué esperar para los próximos años?

En la actualidad LibreOffice sigue recibiendo actualizaciones y tiene el apoyo de un gran número de distribuciones Linux como Ubuntu. Por el contrario, OpenOffice sobrevive con dificultad gracias al trabajo de voluntarios y en gran medida su desarrollo se encuentra estancado. En septiembre de 2016 Dennis E. Hamiton, Vicepresidente de Apache OpenOffice, publicó una carta abierta donde incluso llegaba a plantear el posible cierre del proyecto:

(Apache OpenOffice) tiene una capacidad limitada para mantener el proyecto de una manera activa. En mi opinión considero que no hay suficientes desarrolladores que tengan el conocimiento, capacidad y voluntad para llevarlo a cabo junto a la media docena de voluntarios. No importa cuáles sean las razones de esta situación.

Actualmente están trabajando bajo mínimos y no disponen de gente suficiente para poder seguir desarrollando OpenOffice al ritmo que se merece un proyecto de este calibre. No se llega a confirmar que vayan a cerrarlo, pero es una posibilidad que tienen en mente si la situación no mejora. Lo cual es bastante improbable que suceda a la vista de la buena salud y apoyo que recibe LibreOffice actualmente.

Debido al sistema de licencias que tiene cada proyecto, las novedades que han aparecido en OpenOffice han podido ser portadas sin problema a LibreOffice, pero las novedades que se implementan en LibreOffice no pueden llevarse a OpenOffice con tanta facilidad. Un ejemplo de esto es la barra lateral, la cual se creó para OpenOffice, pero poco después se incorporó en LibreOffice como una característica experimental.

Para complicar aún más la situación de OpenOffice, los tiempos cambian, y ahora vemos como cada vez más el usuario da prioridad a editar documentos en la nube o de manera colaborativa. La popularización de Office Online o Google Docs, servicios gratuitos y a los que cualquier usuario sin importar el sistema operativo que utilice en su equipo puede acceder, hacen que el futuro pinte cada vez peor para OpenOffice.

Y así llegó el fin de la clase media

http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/03/20/56eac822268e3e0e628b4667.html

Certificar la muerte de la clase media no fue sencillo, porque aún latía débilmente cuando la auscultamos. Estaba en un estado de muerte aparente, con la respiración en su mínima expresión. Sus constantes vitales no eran perceptibles por los métodos corrientes, así que en PAPEL realizamos un trabajo de forense, con ayuda de sociólogos, historiadores, políticos y economistas, para explorar los tres parámetros clásicos -movimiento, estado de conciencia y sensibilidad- y poder emitir el certificado de defunción.

Aparentemente, estamos ante un cadáver: la clase media no tiene conciencia de serlo; sobrevive inerte, sin movilidad. Se ha rendido. El pilar donde se asentaba, la estabilidad, se ha roto para siempre. Aquellos que pensaban que si uno trabajaba duro, si era honrado, disciplinado, ahorrador y decente, el porvenir le iría bien y podría ofrecerle a sus hijos una vida mejor, están totalmente perdidos. Esa regla, ese pacto implícito que tenía la clase media con el resto de la sociedad, se ha hecho trizas con la crisis.

Todo parece indicar que estamos ante uno de los mayores y más inquietantes cambios sociales de la historia y que marcará a las nuevas generaciones. El modelo de vida que imperaba en Europa desde mediados del siglo XX -casa de tamaño razonable, educación para los hijos, sanidad pública y una pensión asegurada- se está convirtiendo en un dominio exclusivo de los ricos. Pregunten a cualquier jubilado que haya cotizado más de 40 años: le responderá con espanto que sus hijos, por los que tanto se sacrificaron, viven -y vivirán- peor que ellos.

En su lugar, se habla ya del surgimiento de otra clase, la de los «vulnerables»,según la ha definido el Banco Mundial, o la clase Ryanair, una nueva sociedad de bajo coste en la que el futuro es oscuro e incierto. Y es que la destrucción de la clase media, ese invento social que floreció a principios del siglo XX, comenzó mucho antes del estallido de la crisis: su declive empezó con la irrupción de la tecnología en la vida diaria y la proliferación de los bienes low cost. Se imponen nuevos modelos de mercado, rápidos, cambiantes, de usar y tirar. Nada es para siempre, y menos aún, el trabajo. Un modelo dirigido a una especie de hombre-masa, como lo definió Ortega, pero con la tecnología y la globalización como desnorte, más que como brújula. Precisamente así la ha bautizado el economista Eduardo Narduzzi: la nueva clase de las masas, una amalgama inerte, sin estabilidad, que corre el riesgo de perderse en el laberinto de la globalización.

En ese escenario, sobreviven como pueden unos individuos empobrecidos cuyo poder adquisitivo no iría más allá de los bienes de primera necesidad. Es el estamento social de los autómatas: consumidores poco exigentes, sin referentes culturales claros, carentes de ideología y poco centrados en los focos tradicionales de socialización, como la familia, el sistema educativo o el lugar de trabajo. ¿Ha muerto definitivamente la clase media o sólo espera tiempos mejores?

PRIMER DIAGNÓSTICO: SIN CONCIENCIA DE CLASE

Objeto de deseo de empresas y políticos. Volátil en su ideología: radical cuando no tiene nada que perder; conservadora cuando tiene dinero. En España, vituperada a lo largo del siglo XX: la clase de los tenderos, para la aristocracia; esos «míseros de levita y chistera» según Galdós; los «señoritos pinchanóminas», como los bautizó Azaña; los «cursis que mendigan por los culebreos de la política los asilos del Estado», según Ramiro de Maeztu.

Aunque nunca ha tenido conciencia de clase como la obrera o la aristocrática, la mayoría nos identificamos con ella. ¿Tú qué eres?, le preguntas a un comerciante. «Clase media». ¿Y tú? (a un empresario): «Clase media, aunque empobrecido». Hosteleros, periodistas, abogados, funcionarios, administrativos, policías… Todos somos clase media. Ortega y Gasset la definió con un realismo apabullante en su artículo El error Berenguer (El Sol, 1930): «Nosotros, gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios…».

Un siglo después de su aparición en España, sigue siendo difícil encontrar una definición sociológica que concite consenso. Los de clase media se distinguen por sus maneras, por su lenguaje, por sus gustos, por sus inclinaciones y hasta por su aspecto. Es la familia, las vacaciones en agosto, el piso a plazos, la boda para la niña y la universidad para el chico, el coche de gama alta financiado, el temor, el esfuerzo, el ahorro, el trabajo para toda la vida. Obstinada en ser algo que se merece pero que no le corresponde. La clase media, dijo Tierno Galván, está satisfecha con lo que tiene pero no con lo que es.

En los primeros 80, con la llegada de la democracia, se alcanzó un empate técnico entre los que se consideraban de clase media (casi el 40% de los españoles) y la clase trabajadora (el 48%). Esa percepción bajó en los años 90 hasta el 20%, y su momento triunfal llegó con el crecimiento económico: en 2007, en pleno boom de la construcción, más del 63% de la población se consideraba a sí misma clase media, según el CIS. Pero a partir de ahí, ese grupo comenzó de nuevo a descender hasta el panorama actual: sólo el 57% de los españoles se engloba en ese segmento, casi el mismo porcentaje que los de clase «trabajadora». ¿Terminará desapareciendo?

El debate de su decadencia y su inminente fin no es nuevo, ya suscitó una encendida polémica a principios del siglo XX. En una España que salía del desastre del 98, los principales intelectuales y políticos de la época (el viejo Galdós, un crítico Maeztu, Azaña, Julián Besteiro) criticaban el conformismo de las clases medias, su falta de ideología, de organización. «Frente al poder de la oligarquía, que la despreciaba, y la creciente combatividad del movimiento obrero, la clase media parecía destinada a sucumbir ante la fuerza de sus adversarios», se lee en el Diccionario Político y Social del siglo XX, del catedrático de Historia Contemporánea Juan Francisco Fuentes.

A lo largo del siglo pasado, este grupo social sólo tuvo un intento serio de organización política: la Liga de las Clases Medias, constituida en 1913, de cuyo comité ejecutivo formaban parte abogados, médicos, catedráticos, un periodista, un funcionario público, un agente de cambio y Bolsa, un militar y un par de hacendados. En el fondo, no había nada que les uniera, así que sólo un año después de su creación, la Liga se dio por fracasada. La gente de la calle volvía a estar a la deriva.

Durante la Guerra Civil, la clase media fue aún más denostada: las izquierdas la consideraban intrínsecamente conservadora, incluso propensa al fascismo; las derechas le reprochaban su tibieza política y religiosa. Hasta que a principios de los años 60, una vez superada la feroz posguerra, el franquismo triunfante se apropió de ella para construir sobre sus pilares todo su imaginario.

«El nuevo costumbrismo de la clase media, con el cine y la televisión como principales transmisores, ya no incidía en su leyenda negra de penurias y falsas apariencias, sino en su prosperidad económica y en sus virtudes domésticas. Era el éxito de un calvinismo a la española, indisolublemente unido al desarrollismo», explica el catedrático Fuentes.

La casa de los Martínez, la exitosa serie emitida por TVE entre 1966 y 1970, ya no dibujaba una clase social mezquina y cobarde, sino que ponía énfasis en sus virtudes domésticas, en su honestidad, su prosperidad, su esfuerzo. Era el espejo donde tenía que mirarse toda la sociedad. Eduardo Ladrón de Guevara,periodista y guionista de series emblemáticas como Cuéntame o Médico de Familia, que retratan esa clase media urbana venida del pueblo y reunida en torno a una mesa camilla delante de la televisión, confirma el cambio de 180 grados que ha dado el paisaje social español. «Cuando era niño, a finales de los 50, gran parte de la clase media vivía en barrios de aluvión. La aspiración era acceder al frigorífico, a la televisión, a la lavadora, que se pagaba a plazos con mucho esfuerzo. Recuerdo a mi padre trabajar de sol a sol para comprar esas cosas que se recibían en casa como un acontecimiento». Él no tuvo nunca la sensación de estar viviendo en el alambre. «No había dinero en abundancia, pero se llegaba a fin de mes, y con varios hijos a la espalda».

La familia: el verdadero motor de la clase media, sublimada por premios de natalidad e idealizada en películas como La gran familia (1962), donde un abnegado padre (Alberto Closas) trabajaba día y noche de aparejador pluriempleado para sacar adelante a sus 15 hijos.

Hoy, se produce por primera vez desde la posguerra una situación inaudita: España ha dejado de crear hogares al ritmo en que lo hacía desde hace décadas. En 2007, en pleno boom del ladrillo, se creaban 125.000 unidades familiares trimestrales. Pero en 2015 la cifra se estancó en sólo 1.500 hogares nuevos en el primer trimestre, lo que equivale únicamente a una nueva familia por comunidad autónoma. Según la proyección que ha hecho el INE siguiendo esta tendencia, en 2029 los hogares de tamaño medio habrán disminuido un 7,3%. Los de cinco o más personas, que en los años 60 eran mayoría, se desplomarán un 30%. Las familias de más de cuatro miembros serán algo tan pintoresco como la tele en blanco y negro y el seiscientos. Cosas de los abuelos.

«Hay una tensión generacional que puede ser peligrosa: si el joven no está protegido económicamente y no ve futuro, no tiene hijos», explica el sociólogo Narciso Michavila, presidente de la consultora Gad3. ¿Quién va a sostener entonces el sistema en el que se asienta el Estado de bienestar? La única esperanza son los inmigrantes, que han aumentado en España de forma proporcional a la aniquilación de la clase media. Ya hay cinco millones de extranjeros residentes, más del 30% rumanos y marroquíes.

«La clase media española está herida de muerte. En una sociedad tan frágil y tan injusta, los rigores de la crisis se han cebado con ella, tendrá que haber una revuelta», vaticina Ladrón de Guevara. Parece que, un siglo y medio después, se cumple el pronóstico que hizo la revista Acracia en plena Restauración: la clase media morirá tras un paulatino proceso de empobrecimiento provocado por el capitalismo. Precisamente el sistema que la encumbró.

SEGUNDO DIAGNÓSTICO: PÉRDIDA DE MOVILIDAD

La brutal crisis económica que ha padecido España no ha hecho sino acelerar la enfermedad irreversible de la clase media, ese grupo de ciudadanos que, según la definición clásica, ingresa más de 20.000 euros y menos de 30.000 al año. Cada vez hay menos españoles en esa franja de ingresos, ya que desde que estalló la crisis, el salario en España se ha reducido una cuarta parte. Según la oficina de estadísticas europea Eurostat, en apenas ocho años el sueldo anual de una persona con un trabajo considerado de cualificación media ha bajado en 2.000 euros anuales. Ahora el español medio ya no cobra 22.000 euros, sino alrededor de 19.600 euros al año.

Fijémonos en la renta, que incluye no sólo los sueldos, sino los ingresos por patrimonio. La renta anual media de los hogares españoles ha bajado un 13% desde hace siete años, desde los ingresos de 29.634 euros de 2009 a los 26.154 euros que ingresa cada hogar actualmente, según el INE. Y eso trae consecuencias en el consumo y en el modo de vida. Los «vulnerables» de los que habla el Banco Mundial avanzan a un ritmo imparable y peligroso, según demuestra la última encuesta de calidad de vida del INE. El 24,5% de los españoles con educación superior no pueden permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año. El 22,3% no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos. Y un preocupante 6,5% ha tenido retrasos en pagos relacionados con la vivienda principal (hipotecas, agua, luz, gas, comunidad).

El consumo, sostenido tradicionalmente por la clase media, es endeble: los hogares españoles gastan hoy 46.000 millones de euros menos que en 2008. Sólo en comida, 4.400 millones de euros menos. Bienes de primera necesidad son ahora casi un bien de lujo, como demuestra que en España se consumen 480 millones de euros menos de fruta.

Debajo de todos estos síntomas está el verdadero foco de infección: entre 2008 y finales de 2015 se han destruido 2,5 millones de empleos. De ellos, más de medio millón son profesionales, pequeños y medianos empresarios o cooperativistas; el resto, asalariados del sector privado y sólo 54.000 empleos en el sector público, según señala Javier García, economista y socio del instituto de análisis económico Sintetia.

El empleo, ese tesoro que duraba toda la vida y permitía progresar, salir del pueblo, mandar a estudiar a los hijos, veranear y comprarse el pisito, ya no es algo seguro. «El paro es la primera causa que machaca a la clase media, hace que una persona pierda su rol social y deje de ser alguien», señala el sociólogo Michavila. «Es la primera generación en la que los hijos no vivirán mejor que sus padres».

Lo dramático es que la mayoría de los empleos que se han perdido no volverán a recuperarse jamás, porque han sido sustituidos por la tecnología. Secretarias, pasantes, administrativos… profesiones, tradicionalmente de clase media, que son cada vez menos necesarias. Y si no se cuenta con un trabajo de por vida, tampoco se hacen planes de futuro. Se vive al día. «Las vacaciones las cierras una semana antes, porque no sabes lo que va a ocurrir mañana, y la compra también. Antes se llenaba el carro cada dos semanas para no tener que volver al súper porque lo que faltaba era tiempo y sobraba dinero, ahora es al revés», añade Michavila.

Mientras, los privilegiados que aún conservan su empleo asisten impotentes a su empobrecimiento. «Lo que definía a la clase media era el ahorro y la meritocracia. Su sentido de existir era acumular un pequeño patrimonio después de un gran esfuerzo y pasárselo a sus hijos», explica el economista Daniel Lacalle. La clase media, tradicionalmente ahorradora, ha visto cómo la presión fiscal, cada vez más necesaria para mantener un Estado del bienestar que ha ido en aumento, ha recaído casi exclusivamente sobre sus hombros.

De la época de impuestos mínimos del franquismo hemos pasado a un sistema que se ceba con las rentas medias. En los años 60, la presión fiscal española era de tan sólo el 14%, frente al 25% de media de los países desarrollados. Todo cambió a partir de la reforma de Enrique Fuentes Quintana en 1977, que nos equiparó con los países europeos y la presión tributaria comenzó a escalar hasta el nivel al que estamos hoy: el 34,4% del PIB. Nunca antes se habían pagado tantos y tan variados tributos. El tipo medio de los principales impuestos está en el 15,2% de sus bases imponibles, el nivel más alto de la historia.

«España va hacia el estancamiento francés y japonés», alerta Lacalle. «Un sistema en el que los que contribuyen cada vez están más penalizados y los que perciben cada vez necesitan más. La prioridad tenía que ser aumentar la renta disponible de los que crean valor, que es la clase media, pero no es así, y cuanto más inclinemos la balanza hacia los que reciben peor irá. Nos estamos cargando conscientemente a los que pagan».

La segunda variable forense, el movimiento, también confirma el diagnóstico: la clase media está muerta. Ya no es esa clase de trabajadores con ansias de ser algo más en la que se apoyaron los tecnócratas de Franco para reconstruir económicamente el país. Ya no es una clase activa y pujante, sino inerte.

TERCER DIAGNÓSTICO: SENSIBILIDAD

¿Dónde puede aferrarse este grupo social para sentir que existe? El escenario es pesimista. El panorama que plantea el economista Narduzzi en El fin de la clase media es una capa social «proletarizada» cuya disolución es inevitable. En su lugar surgirán dos variantes: la burguesía del conocimiento, compuesta por tecnócratas con alta remuneración y, la clase de masas de consumidores de usar y tirar, sin identidad social y cada vez menos gobernable.

La ingobernabilidad es una constante en el comportamiento político de una clase media descontenta, dentro y fuera de España, a lo largo del siglo XX. «Lo mismo puede derivar hacia el ultraconservadurismo (el maurismo en la España de la Restauración o el Frente Nacional en la Francia actual) que hacia posturas radicales más o menos de izquierdas (por ejemplo, Podemos), aunque difícilmente encasillables en el socialismo revolucionario o en el comunismo clásico», explica el catedrático Fuentes.

El miedo, la principal pulsión política de esta nueva clase de descontentos y socialmente indefensos, puede condicionar su sensibilidad política. «La izquierda tradicional, de origen marxista, ha visto siempre con desconfianza a la clase media; primero, por ser ajena a su propia cultura de clase obrera, y en segundo lugar por sus bandazos políticos a lo largo de la historia, según cual fuera el origen de ese miedo», añade Fuentes. Así, ha fluctuado entre posiciones muy conservadoras, como la Dictadura de Primo de Rivera, y un liberalismo progresista radical (la II República en sus inicios).

En España, esta clase social moribunda se aferra ahora a los dos nuevos partidos en busca de soluciones mágicas. Hay una polarización de los sectores sociales más descontentos entre Podemos y Ciudadanos. Podemos es un nuevo radicalismo que puede conectar, como el republicanismo de izquierdas en los años 30, con la frustración de una clase media en plena lucha por sobrevivir y que busca una salida fuera de los circuitos políticos tradicionales. La clase media funcionarial también habría derivado hacia Podemos, al ver en riesgo su estatus por la reducción de empleo público. En el otro lado, la clase media profesional (compuesta sobre todo por autónomos), que mantiene al Estado con sus impuestos, habría conectado mejor con Ciudadanos.

Es significativo, en todo caso, que los dos nuevos partidos se presenten como los únicos capaces de contentar a la clase media. Quizás no sean conscientes aún de que ha dejado de existir.

Resulta que los arcoiris son en realidad círculos y que son perfectamente visibles desde las alturas

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Resulta que los arcoiris son en realidad círculos y que son perfectamente visibles desde las alturas

La iconografía popular del arcoiris lo ha dibujado históricamente como un arco, un estallido de color que se dobla sobre el horizonte y forma un gigantesco portón de emociones. Una lástima que en realidad se trate de un círculo.

¿Cómo, un círculo? Un círculo, por más que no hayas visto uno en tu vida. Es normal, por otro lado: el círculo completo del arcoiris sólo se puede apreciar en determinadas circunstancias climatológicas, dada una determinada posición del sol y desde las alturas, dado que es el único espacio en el que la tierra o el horizonte no entorpecen nuestra visión.

Es lo que le ha sucedido a este simpático obrero ruso que mientras trabajaba en una grúa cayó en la cuenta de lo fantástico del arcoiris que tenía frente a sí: era un círculo perfecto. Agarró el móvil, lo grabó, terminó en YouTube y el vídeo acumula en apenas un día 200.000 visitas y cobertura mediática mundial. Porque, ¿cómo, un círculo?

Lo cierto es que un mero repaso al archivo de Internet muestra que el asunto ha generado bastante atención. En 2013 Colin Leonhardt tomaba esta increíble fotografía en Australia en la que se apreciaba un precioso arcoiris circular (con su doble arcoiris reverso y su Banda de Alexanderincluida). Dado lo alucinante de la estampa, diversas publicaciones se lanzaron a explicar qué estaba pasando.

Y lo que estaba pasando no era nada demasiado extraordinario desde el punto de vista óptico, pero sí desde nuestra experiencia personal. En Slate, Phil Plait lo analizó de forma sencilla. Si pensamos en un arcoiris como el resultado de la luz solar filtrada por las gotas de lluvia situadas a 42º de la posición exacta opuesta al sol, no hay motivo para que el arco no torne en círculo. Excepto que sí lo hay: la superficie terrestre.

En gran medida, vemos arcoiris porque hay suficientes gotas condensadas en el aire que permiten generar el fenómeno. La mirada hacia el cielo tiene más profundidad, más luminosidad y más gotas que la mirada hacia la tierra, a la que estamos adosados y que cuenta con muchas menos gotas para refractar la luz solar en forma de colorines. De ahí que la parte superior del círculo (sobre el horizonte) sea visible y la inferior no.

¿Pero qué sucede cuando nos elevamos lo suficiente y anulamos el traidor efecto del horizonte? Que estamos por encima de las gotas que generan el arcoiris, y que no hay ningún obstáculo visual que nos impida disfrutar del círculo de colores en plenitud de gozo. Es lo que le sucede muchas veces a los pilotos de aviones (no a los pasajeros, con sus limitadas ventanillas), y es de lo que pudo asombrarse el obrero ruso hoy viral.

FullSi te elevaras lo suficiente, lo verías completo. (Wikipedia)

Sólo en ese caso, estando por encima de las gotas y con el sol a tus espaldas, se puede dar el círculo.

Hay que tener en cuenta otro aspecto más: para disfrutar de un círculo arcoiris completo, es preferible hacerlo cuando el sol está más bajo (porque a menor altura, mayor será la comba de la curvatura del arcoiris). De modo que si estás pensando en fotografiar uno, ya sabes: busca una posición muy elevada (una avioneta sería ideal), deja que amaine la tormenta y espera al atardecer. Quizá entonces puedas verlo.

PD: No confundir este fenómeno con la Gloria.

Frases educativas que molan

http://www.xarxatic.com/frases-educativas-que-molan/

Seguro que más de uno de los que os pasáis por aquí tenéis cuenta en alguna de las redes sociales, leéis determinadas noticias o entrevistas a determinados gurús en las redes sociales e, incluso, algunos os martirizáis viendo por Youtube alguna de esas charlas en las que, sin ningún tipo de sonrojo, se sueltan esas frases educativas que molan y que se convierten, al ser difundidas masivamente, en verdades absolutas. Pues bien… como ya sabéis que me gusta que este tipo de blog sea colaborativo, voy a analizar algunas de esas frases y pediros que, en caso de conocer alguna, os animéis a comentar con la misma. Hay muchas frases que molan pero, sinceramente, a estas horas de la mañana, con el primer café aún sin efectos apreciables sobre mi organismo y mi neurona que sigue, al igual que casi todo el año, en período vacacional, seguro que me dejo muchas en el tintero. Por eso pediros la colaboración.

Empecemos… o, más bien, zarpemos, como dice uno de los grandes blogs educativos de los últimos tiempos.

¿Os parece que empecemos por lo de “salir de la zona de confort“? Ya, dar clase nunca debe ser cómodo y tanto alumnos como docentes debemos exigirnos la flagelación tan sólo entrar en nuestro recinto de sufrimiento. Creo que esto de la zona de confort se nos ha ido de las manos. Ya no es sólo ser buen profesional porque, lo de ser profesional si uno no sufre y, en todo momento se siente incómodo, no cuenta. Bueno, no da puntos. Supongo que a los médicos les deberíamos también exigir que salgan de los quirófanos para hacer las operaciones que, ahí con el anestesista y con unas determinadas condiciones, es demasiado cómodo operar de una hernia inguinal. Ídem para camareros a los que deberíamos hacer servir los platos con los ojos vendados y a los albañiles hacerles obrar a más de diez metros sin arnés. Que el arnés da una sensación de seguridad y comodidad que no es buena.

Seguimos con Google e internet. Ya, seguro que ya intuís por dónde voy. Sí, seguro que más de uno lo habéis acertado… “todo el conocimiento está en Google“. Bueno, si no está en Google, seguro que con un par de clics navegando por la deep web encontramos aquel conocimiento que se nos puede escapar del asunto. Para qué molestarse en explicar cuando lo que importa es que el alumno sepa buscar en Google de forma crítica, copie los trabajos de la Wikipedia y, cuando sea mayor y esté activo profesionalmente, pueda decir a su jefe… perdone, pero en Google no sale el tema de cuadrar balances económicos, así que lo dejo para que se lo revisen en Hacienda y se lo hagan. Ya, seguro que es un mal ejemplo pero, como he dicho antes, es pronto y aún no estoy en forma. Bueno, nunca lo he estado.

Las anteriores frases molan pero la de “tenemos que devolver el placer a las aulas y experimentar con una pedagogía sexy” seguro que también os sirve. Lo importante es eliminar cualquier atisbo de sufrimiento a los alumnos e, incluso, permitirles “que sean ellos los que creen su propio aprendizaje y decidan qué aprender“. ¿Os dais cuenta qué giro argumental le he metido al asunto? He podido insertar dos frases que molan en un mismo párrafo. Algo digno, como mínimo, de alguno de esos que escriben libros guays sobre educación. Hablando de libros, estoy perezoso y tengo que acabar de pulir los capítulos que faltan del mío. Es que, como dicen algunos, toca meter la cuña para hablar de mi libro. Por cierto, si queréis una variante de la segunda frase de este párrafo os recomiendo la siguiente… “en las escuelas nos empeñamos en enseñarles en lugar de invitarles a aprender“. Fantástica versión e imprescindible en todo discurso neopedagógico.

La “educación bulímica” también es un gran recurso. El aprender para vomitar esas memorizaciones tan inútiles que se están dando en la escuela. Sobran reyes Godos que se empeñan todos los profesores de Historia en hacer estudiar, aún en pleno siglo XXI (bueno, si no hay ningún profesor que conozcamos que lo haga estudiar, nos lo inventamos si eso) y “falta reducir la memorización para que todo el aprendizaje sea significativo“. Mezclar lo anterior con la “necesidad de usar pedagogías activas” ya es bonus point. Incluso me he atrevido a mezclar el inglés. Es que, es lo que tiene ser bilingüe y el cerebro plástico. Bueno, con el calor de los últimos días aunque haya refrescado un poco, más bien reducido al nivel de sopa.

No, no me olvido de la comparación entre las escuelas y las fábricas. En este caso podemos sustituir fábrica por prisión. Vamos a por la frase completa… “las escuelas parecen fábricas“. Ese gran hito de la fraseología educativa que permite incluso apoyarse en grandes imágenes que podemos encontrar por la red. Haciendo un mix con esta frase y aderezándola con el sadismo de los profesores que no usan determinados métodos educativos porque son unos vagos, ya tenemos gran parte del discurso por si nos llaman a una ponencia.

Para finiquitar el asunto ya que se me va el tiempo que tengo para escribir cada uno de los posts, os dejo con una que seguro habréis escuchado en más de una ocasión. Una relacionada con esa creatividad que tanto dicen que la escuela mata (“la escuela mata la creatividad“). Una que afirma que “a ser creativo se aprende igual que a leer“. Brutal.

Espero vuestras aportaciones porque, sinceramente, creo que he hecho corto ante tal cantidad de frases chachis y llenas de significado (o quizás no) que se están difundiendo en estos últimos tiempos.

Actualización/aportes

Como ya os he dicho, lo importante es ir añadiendo vuestras aportaciones (que pueden ser dejadas por las redes sociales o como comentario a este artículo). Es por ello que espero, a lo largo del día de hoy ir actualizando con nuevas frases molonas. Ahora sólo queda que alguna marca de camisetas, tazas u otro tipo de merchandising nos compre la idea. Prometo compartir beneficios 🙂

Sin emoción no hay aprendizaje” por @octavio_pr

A montar en bicicleta se aprende montando en bicicleta” por @octavio_pr

La fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a sufrir” por @Cicindellita

Estás anclado en una escuela que enseña contenidos del siglo XIX, con unos profesores del siglo XX para unos alumnos del siglo XX” por Ed Gar Can

Muchas gracias Néstor por la inspiración. Sin tu gran tuit donde comentas que "cada vez que un gurú educativo dice salir de la zona de confort, muere un gatito" no hubiera sido posible escribir nada hoy.