La implacable radicalización de Suecia

https://es.gatestoneinstitute.org/12726/suecia-radicalizacion

Un nuevo estudio[1] sobre el salafismo en Suecia, realizado por la Universidad de Defensa de Suecia, muestra un lúgubre retrato de la radicalización de los musulmanes que está teniendo lugar en Suecia.

Los Salaf son los “píos antepasados” de las tres primeras generaciones de los seguidores de Mahoma; su ideología se ha acabado asociando en las últimas décadas con Al Qaeda y el ISIS, así como con organizaciones locales asociadas a Al Qaeda. Según el estudio, los salafistas, que creen en el islam tal como lo practicaban los primeros seguidores de Mahoma, tienden a rechazar la sociedad occidental a favor de un islam “puro”: “No todos los salafistas son yihadistas, pero todos los yihadistas son salafistas[2]“.

Aunque el estudio no ofrece una estimación de cuántos salafistas hay en Suecia, sí describe los entornos salafistas que han evolucionado y cobrado fuerza, especialmente en la última década, y enumera varios ejemplos de su influencia en diferentes ciudades y pueblos suecos.

La Universidad de Defensa de Suecia ha publicado un estudio que traza panorama funesto sobre la radicalización de los musulmanes en dicho país. (Foto: I99pema/Wikimedia Commons).

“Los salafistas […] defienden la segregación por sexos, exigen que las mujeres se cubran para limitar la ‘tentación sexual’, restringen el papel de la mujer en la esfera pública y se oponen enérgicamente a escuchar música y a algunas actividades deportivas[3]“, concluyen los autores del estudio.

Según el estudio, muchos salafistas también les dicen a los musulmanes que no tengan amigos suecos, y se refieren a ellos como “kafires”, el término árabe para referirse a un no musulmán o “no creyente”. Un predicador salafista, Anas Jalifa, dijo:

¿Significa eso que si te encuentras con un cristiano o un judío debes pegarlo o amenazarlo? No. No hay una guerra entre tú y los cristianos y judíos de tu escuela, por ejemplo. Los odias por complacer a Alá. Odias que no crean en Alá. Pero en tu corazón deseas que amen a Alá. Así que tienes que trabajar con ellos, hablar con ellos, porque quieres que Alá los guíe[4].

Los salafistas, al parecer, se han dividido geográficamente Suecia entre ellos. Según el estudio:

Es interesante que los predicadores salafistas, sobre los cuales se centra el estudio, parecen más bien cooperar entre ellos, en vez de ser rivales. En su lugar, estos predicadores parecen dividirse sus dawas (misiones) en diferentes áreas geográficas […][5].

Estas son algunas de las revelaciones del estudio sobre diferentes ciudades donde están activos los salafistas:

En Borås, algunos niños no beben agua en el colegio o pintan con acuarelas, porque dicen que el agua es “cristiana”. La policía dice que los niños musulmanes les han dicho a sus compañeros de clase que los van a degollar, enseñándoles decapitaciones en sus móviles. Hay por ejemplo “adolescentes que llegan a las mezquitas al final de la jornada escolar para ‘lavarse’ tras haber interactuado con la sociedad [no musulmana]”. Los profesionales [de la salud, de la infancia, etc.] de la ciudad han atestiguado el control que los hombres ejercen sobre las mujeres, a las que vigilan incluso en las salas de espera[6]. Un cuidador dijo:

Me he percatado de que existe una red que controla que las mujeres no se queden a solas con los profesionales. No se les da la opción de hablar con nadie de su situación. La vida de muchas mujeres es peor aquí que en sus países de origen.

Este tipo de control sobre las mujeres parece estar teniendo lugar en prácticamente todas las ciudades suecas mencionadas en el estudio.

En Västerås, la influencia religiosa se mezcla con la delincuencia. “Puede ser un grupo de tipos que entran en un supermercado. Si la cajera no lleva el velo, cogen lo que quieran sin pagar, llaman ‘zorra sueca’ a la cajera y le escupen”, dijo un policía citado en el estudio. En otros casos, sirios y kurdos que dirigen tiendas y restaurantes en la zona son interrogados por jóvenes musulmanes sobre su religión. Si la respuesta no es el islam, son hostigados. En otros casos, chicos de incluso diez o doce años se han acercado a las mujeres mayores de la zona, preguntándoles si eran musulmanas y diciéndoles “esta es nuestra zona[7]“.

En Gotemburgo, según el estudio[8], los salafistas les han dicho a los musulmanes que no voten en las últimas elecciones porque es “haram” (está prohibido). “Han dicho que el día del juicio final serás responsable de los actos de todos los políticos estúpidos si les votas. Se apostaron en las cabinas de votación. […]. En un centro de votación ondearon una bandera del ISIS”, dijo un funcionario municipal a los autores del estudio. Según un imán de la localidad, Gotemburgo ha sido la capital del uahabismo (una versión saudí del salafismo) en Europa desde la década de 1990[9].

De los trescientos musulmanes suecos que se unieron al ISIS en Siria e Irak, casi un tercio provenía de Gotemburgo[10]. (En relación con su población total, han viajado más personas desde Suecia para unirse a organizaciones yihadistas en Siria e Irak que de la mayoría de los países europeos; sólo Bélgica y Austria tienen una proporción mayor[11]). El predicador somalí-canadiense Said Regeah, en un discurso en la mezquita salafista Bellevue de Gotemburgo, “planteó la importancia de que las personas nazcan ‘puras’ y que sólo los musulmanes son puros. Todos nacen musulmanes, pero son los padres los que les educan para ser ‘judíos, cristianos o zoroastras[12]‘”.

El estudio también informa de que los propietarios de negocios no musulmanes han sufrido actos de vandalismo en sus propiedades, con pintadas del Estado Islámico, y que han amenazado a los sacerdotes cristianos con decapitarlos[13]. Un hombre, Samir, dijo: “Si no profesas el islam, la gente te margina. Hay padres que colocan velos a sus hijas de tres años. Es surrealista. No estamos en Irak[14]“.

A otro hombre, Anwar, se le negó el servicio en un restaurante musulmán porque no es religioso. Señala que la sociedad está dejando abandonados a los musulmanes laicos. “No necesito una Biblia o un Corán en mi vida. El único libro que necesito es […] la ley [sueca]. Pero si la sociedad ni siquiera está de tu lado, ¿qué puedes hacer[15]?”

En el área de Estocolmo, el estudio calcula que hay hasta 150 salafistas yihadistas[16]. Los salafistas se concentran especialmente en la zona de Järva, una “zona de exclusión”. A veces los yihadistas y los elementos criminales se solapan, y estos musulmanes aterrorizan a otras personas que viven en la zona. Una mujer dijo que los salafistas y los islamistas han acabado dominando los negocios, los sótanos de las mezquitas y las asociaciones culturales en los últimos diez años, y que “los suecos no tienen ni idea de la influencia que tiene el islam político en los suburbios”. Explicó incluso cómo los niños son segregados por sexos y que los líderes religiosos les dicen a las mujeres que no les cuenten a las autoridades si sus maridos las maltratan. “Las leyes suecas no se aplican en los suburbios[17]“.

El estudio termina con una crítica a las autoridades suecas por su aparente incapacidad para vincular a individuos musulmanes radicales con “los entornos que forman sus ideas y en ciertos casos han facilitado la voluntad de unirse a organizaciones más radicales y violentas”. El estudio menciona el siguiente ejemplo:

Cuando el entonces coordinador nacional contra el extremismo violento dijo que la pregunta de por qué tantas personas optaban por viajar al ISIS desde Suecia era “la pregunta del millón”, era un ejemplo de la incapacidad general de las autoridades suecas (con la excepción de la policía y el servicio de seguridad) para ver que este problema no ha surgido de un vacío[18].

Esta incapacidad —o, posiblemente, ceguera voluntaria— para ver que el terrorismo yihadista no surge de un vacío, sino que se alimenta en entornos concretos, no es ni mucho menos exclusiva de la situación sueca. La insistencia de tantas autoridades europeas y occidentales de describir los ataques terroristas como un “trastorno mental” lo ilustra a la perfección.

Los autores del estudio también dicen que las escuelas y otras autoridades locales no saben realmente cómo manejar los desafíos creados por los salafistas. El estudio habla, por ejemplo, de una alumna musulmana que quería quitarse la pañoleta para jugar a las peluqueras con otros niños, pero el personal sueco no se lo permitió por respeto a los deseos de sus padres. En una escuela de preescolar sueca, una niña pequeña no quería llevar la pañoleta, pero el personal sueco le obligó a llevarla, “aunque les pareciese mal”, porque ése era el deseo de sus padres. Los trabajadores de las escuelas suecas también explicaron que no saben qué hacer cuando los niños quieren comer y beber durante el Ramadán pero los padres les han dado instrucciones de que deben ayunar[19].

Este estudio es un primer paso importante en Suecia para reconocer por fin que hay un problema, pero a menos que las autoridades suecas pertinentes —incluido el Gobierno sueco y los líderes políticos, que se niegan a reconocer la realidad en Suecia— lo lean y lo interioricen, el estudio habrá sido en vano.


[1] “Between Salafism and Salafist Jihadism – Impact and Challenges for Swedish Society”, publicado el 28 de junio. El estudio fue encargado por la Agencia Sueca de Contingencias Civiles.

[2] “Between Salafism and Salafist Jihadism – Impact and Challenges for Swedish Society”, pág. 14.

[3] Íbid., pág. 24.

[4] Íbid., pág. 132.

[5] Íbid., pág. 223.

[6] Borås se explica a partir de la página 162 del estudio.

[7] Västerås se explica a partir de la página 168.

[8] Íbid., pág. 186.

[9] Íbid., pág. 182.

[10] Íbid., pág. 103.

[11] Íbid., pág. 107.

[12] Íbid., pág. 131.

[13] Íbid., pág. 186.

[14] Íbid., pág. 187.

[15] Íbid., pág. 187.

[16] Íbid., pág. 210.

[17] Íbid., pág. 213.

[18] Íbid., pág. 109.

[19] Íbid., pág. 194.

Anuncios

Cómo el tonto del pueblo de antes es el ‘influencer’ de ahora

https://blogs.elconfidencial.com/mercados/de-vuelta/2018-07-16/tonto-del-pueblo-influencer_1592981/

No paran de decirnos que tenemos a la generación mejor preparada de toda la historia y esos mismos individuos hacen viral el vídeo del ‘tonto del pueblo’ venido a ‘influencer’

Foto: Dos usuarios utilizan un ordenador y un 'smartphone'. (EFE)
Dos usuarios utilizan un ordenador y un ‘smartphone’. (EFE)

Si hace no muchos años me hubieran contado que hoy, en pleno disfrute de vacaciones en una zona remota del mundo, podría estar escribiendo y discutiendo sobre esta tribuna con mi amigo Manolo, gracias a un acceso más o menos rápido y eficiente a internet vía satélite, no me lo hubiera creído del todo. Pero si en 2012 eran 2.200 millones de personas las que tenían acceso a la red, en 2017 el número activo superaba los 3.800, cerca del 48% de la población mundial y hasta en este paraíso, uno ya puede conectarse sin problema. Si miramos el ‘big data’ generado por los usuarios, en 2020 serán 1,7MB los que se crearán cada segundo y, en pleno 2018, cada minuto del día se visionan más de 4,3 millones de vídeos en YouTube, se envían 473.000 tuits, los norteamericanos utilizan 3,1 millones de GB de datos en internet, en Google se realizan 3,8m de búsquedas, se envían más de 159 millones de mails o The Weather Channel recibe 18m de peticiones de predicción meteorológica.

Me perdonará el lector por repetir más veces de las deseadas la palabra “millón” pero, en un entorno donde el tráfico intercambiado por minuto de datos por la red supera los 3.13m de GB, no logro dar con un sinónimo que me permita mostrarle la importancia de las magnitudes aquí enunciadas. Siempre utilizando como fuente el informe que Domo publica cada año al respecto.

En toda la historia de la humanidad, nunca se había podido acceder ni intercambiar tanta información como hoy día, sin importar el lugar, la fecha o la hora. Además, esto se consigue de forma instantánea y a coste casi cero sobre todo tipo de materia y temática. Esta fácil disposición de información y contenidos está provocando una verdadera revolución que va desde la aplicación de nuevas técnicas de ‘marketing’, hasta el uso de nuestros datos con fines comerciales.

Una de las figuras que ha emergido en este contexto son los ‘influencers’ o personajes que, unas veces con real conocimiento y dentro de una estrategia de ‘marketing’, y otras más aprovechando la debilidad de una sociedad que cada vez se mueve más bajo el efecto rebaño, consiguen dirigir las acciones y decisiones de consumo de una parte no menor de esa gente. En este sentido, no es raro ver cómo el que antaño era el ‘tonto del pueblo’ pueda ser ahora un pequeño dirigente de hábitos de consumo. Tras unos cuantos vídeos subidos a Youtube y logrados varios millones de visionados, se convierte en una especie de personaje popular al que se quiere imitar.

Los blogs, como medio principal para lograr esta influencia son a día de hoy, el vehículo más creado y consumido por los usuarios. Según datos de WordPress, una plataforma de buena relevancia, allí se publican más de 76 millones de ‘posts’ al mes y se visionan 22.000 millones de páginas en ese periodo. En Tumblr, existen hoy unos 360 millones de blogs frente a los 17,5 millones de 2011 (ver gráfico de evolución). Y estos son solo unos pocos ejemplos de las plataformas existentes.

Según unas estadísticas de Orbitmedia.com, éstos blogs se escriben en unas 3,2 horas de media, se sacan publicaciones varias veces al mes, un 81% lo hace desde la comodidad del hogar y a modo de actividad laboral (61%), se introducen ya imágenes (31%), una parte (20%) utiliza a ‘influencers’ para lograr mayor promoción y un 30% parece que ya consiguen “fuertes resultados” de sus acciones.

Si esto lo bajamos a los mercados financieros, este tipo de fenómeno de ‘influencers’ y bloggers no ha pasado desapercibido y existen casos de todo tipo. Tenemos desde los blogs de economía y finanzas con buenos argumentos, hasta los tuits que el presidente Trump lanza cuando está inspirado, y sin olvidarnos de lo que celebridades como Oprah Winfrey, John McAfee o Kylie Jenner comentan en un momento dado en sus respectivas cuentas de Twitter. A éstos no les hace falta ni dedicar las 3,2 horas antes mencionadas para lograr un impacto real pues, dado el gran número de seguidores con lo que éstos cuentan, terminan provocando un efecto rebaño y variaciones significativas en los precios. Kylie Jenner por ejemplo, tiene 25,2m de seguidores y ante un comentario negativo que hizo sobre Snapchat, provocó una caída del 7% en el precio de sus acciones. O. Winfrey hizo subir un 14% las acciones de Weight Watchers (WTW) tras un discurso que se hizo viral en los Golden Globes. J. McAfee, un enamorado de los criptoactivos, provocó un alza del 92% en un criptotoken (SAFEX) al sacar en un tuit que lo tenía en cartera. Conocimiento e impacto económico no van siempre de la mano y a esto me refiero con el ‘tonto del pueblo’ y el peligro que éstos tienen.

Tenemos a la generación mejor preparada de toda la historia y esos mismos individuos hacen viral el vídeo del ‘tonto del pueblo’ venido a ‘influencer’

Pero no hace falta ir tan lejos ni buscar ese tipo de celebridades en el extranjero, pues en España también tenemos un poco de todo. Desde el blog de Daniel Lacalle, que está entre los 30 más recomendados, hasta el bueno de Josef Ajram, cuya sicav no levanta cabeza, y sin olvidarnos de los personajes que pusieron de moda las hipotecas fijas a finales de 2017 con un vídeo que lleva más de 4m de visualizaciones. No creo que tengan el impacto de los anteriores, dado el tamaño de nuestra masa inversora, pero en el último caso comentado, sí se produjo cierto revuelo en algunas entidades bancarias.

Entiendo que cuando un vídeo se hace viral y no tienes mucho conocimiento de algo, puedes acabar por creer lo que ahí te cuentan. Se trata de un uso de la información que mal gestionada, puede deparar daños económicos de cierta envergadura, y la triste conclusión de que no por tener más y mejor información disponible, ésta se termina utilizando de forma inteligente.

Y mientras eso sucede en un lado del campo de juego, en el otro y por lo que a la industria de inversión se refiere, la parte de análisis (‘sell side’) ha entrado en clara situación de crisis. Sea por cuestiones de conflicto de intereses, porque ya nadie quiera pagar por los informes generados, por la llegada de la gestión pasiva o por la incapacidad de muchos gestores por generar rentabilidad por encima del índice de referencia los inversores ya no acuden como hacían antaño a estos servicios. Y pese a que surgen oportunidades para aquellos que saben moverse en este terreno (cada mes nos sorprende una nueva gestora ‘value’ que inicia su actividad), esto provoca en el medio plazo un empobrecimiento del conocimiento del inversor que, en definitiva, cambia un análisis y gestión detallada, por un vídeo de unos fumados en un momento de éxtasis.

Así las cosas y mientras nuestro mercado sigue en una zona de absoluta indefinición, cada vez son más los inversores que se dejan llevar por esos ‘influencers’ en busca de la máxima rentabilidad. Y mientras estamos rodeados de valiosa información a golpe de clic, preferimos pasar más tiempo viendo vídeos en YouTube, que leyendo el blog detallado del economista que muestra las ventajas e inconvenientes de endeudarnos a un tipo variable o fijo de por vida. Algo falla cuando no paran de decirnos que tenemos a la generación mejor preparada de toda la historia y, sin embargo, esos mismos individuos hacen viral el vídeo del ‘tonto del pueblo’ venido a ‘influencer’.

No hay vuelta atrás

Sick Puppies es una banda usana de rock más bien suave que han tenido un par de éxitos en USA pero sin llamar mucho la atención. Una de sus mejores canciones es este ‘There’s no going back’.

I had a plan and it made God laugh
It didn’t work, should’ve checked the math
I hit the wall ‘cause I live too fast
I didn’t know it could hurt that bad

I clung to hope when there was none
I should’ve known that was so dumb

(Whoa oh oh oh)
(Whoa oh oh oh)

I was a dick when I was seventeen,
I thought the world owed me everything
But who I am and who I’ll never be
Is all the shit that happens in between

(Whoa oh oh oh)
(Whoa oh oh oh)

There’s no going back,
When life’s a loaded gun, you pull the trigger, trigger
There’s no going back
The past is in the past
Thank God it doesn’t last forever

There’s no going back
Fuck that going back
There’s no going back
Fuck that going back

Yesterday was another life
Turning left didn’t turn out right
Stuck in hell when I was twenty-five
You can’t regret what you don’t decide

I should have stayed, should have let go
Should’ve, could’ve means you’ll never know

(Whoa oh oh oh)
(Whoa oh oh oh)

There’s no going back
When life’s a loaded gun, you pull the trigger, trigger
There’s no going back
The past is in the past
Thank God it doesn’t last forever

There’s no going back
Fuck that going back
There’s no going back
Fuck that going back

The future I’m living now
Is not what I’d thought it’d be
The person I was before
Is nothing like me
The future I’m living now
Is the way that I want it to be
The minute I walk through the door
I slam it behind me

There’s no going back
When life’s a loaded gun, you pull the trigger, trigger
There’s no going back
The past is in the past
Thank God it doesn’t last forever

There’s no going back
Fuck that going back
There’s no going back
Fuck that going back

Segunda oportunidad

No recordaba ya esta canción de Shinedown de la década pasada.

 

My eyes are open wide
By the way
I made it through the day
I watched the world outside
By the way
I’m leaving out today

I just saw Halley’s comet
She waved
Said, “Why you always running in place?”
Even the man in the moon disappeared
Somewhere in the stratosphere

Tell my mother
Tell my father
I’ve done the best I can
To make them realize
This is my life
I hope they understand
I’m not angry, I’m just saying
Sometimes goodbye is a second chance

Please don’t cry one tear for me
I’m not afraid
Of what I have to say
This is my one and only voice
So listen close
It’s only for today

I just saw Halley’s comet
She waved
Said, “Why you always running in place?”
Even the man in the moon disappeared
Somewhere in the stratosphere

Tell my mother
Tell my father
I’ve done the best I can
To make them realize
This is my life
I hope they understand
I’m not angry, I’m just saying
Sometimes goodbye is a second chance

Here’s my chance
This is my chance

Tell my mother
Tell my father
I’ve done the best I can
To make them realize
This is my life
I hope they understand
I’m not angry, I’m just saying
Sometimes goodbye is a second chance

Sometimes goodbye is a second chance
Sometimes goodbye is a second chance

Los sorteos por apellidos de la administración pública dan a algunos candidatos muchas más probabilidades que a otros

https://www.eldiario.es/sociedad/injusticia-hacer-sorteos-apellidos_0_816818570.html

Diferentes personas cruzan por un paso de peatones en la calle Colón de Valencia

Son muchas las administraciones en España que realizan sorteos por apellidos entre los aplicantes cuando hay empates a la hora de adjudicar plazas en algún proceso. Ocurre, por ejemplo, a la hora de elegir los miembros de un tribunal que juzgue unas oposiciones porque no suele voluntarios suficientes. Pasa también para determinar qué niño entra a un determinado colegio si la puntuación entre varios pequeños es la misma.

El sistema es sencillo. Se coge a todos los candidatos a la/s plaza/s y se ordenan alfabéticamente a partir de sus apellidos. Por sorteo se elige una letra (o dos) que determinan el apellido de la lista a partir del cual, por orden, se empiezan a adjudicar las plazas disponibles hasta que se agoten. Parece justo, cada letra tiene las mismas opciones de salir que las demás. No lo es. Ni de lejos.

Probabilidad de que en un sorteo por apellidos salga una determinada letra en el concurso con 20 aplicantes.
Probabilidad de que en un concurso con 10 plazas y 20 aspirantes salga una determinada letra. Fuente: TEMat

“Aunque la elección de la pareja de letras sea uniformemente aleatoria, la distribución de las primeras letras de los apellidos en la población no es homogénea y tampoco lo será en un grupo concreto de participantes”, explica Ramiro Martínez Pinilla, doctorando en Matemática Aplicada en la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC).

“Esto hace que, dada una lista, si realizamos el sorteo, no todos tengan la misma posibilidad de obtener una plaza y el sorteo sea manifiestamente injusto”, añade el autor de  un estudio pionero sobre este tipo de sorteos que por primera vez pone en cifras las diferentes probabilidades que tiene cada apellido de salir en un concurso en función de la letra por la que comience, publicado en la revista TEMat de divulgación de trabajos de estudiantes de matemáticas.

En resumen: “Antes de que se realice el sorteo ya se sabe que hay personas que tienen muchas menos opciones. Si tu apellido empieza por detrás de una letra común (la G es la más presente) es muy posible que no te toque”. Un Sancho, por ejemplo, siempre irá detrás de todos los Sánchez.

Simplificando un poco, porque el asunto es complejo y más si se incluye una segunda letra, los apellidos que comienzan por H, N, S y T son los más perjudicados en este tipo de sorteo porque son las letras consecutivas a los apellidos más comunes (o beneficiados, si la idea es que no te toque, como por ejemplo en los tribunales de oposiciones, donde los docentes suelen preferir no estar).

Probabilidad de que en un concurso por apellidos con 10 plazas y 40 aspirantes salga una determinada letra.
Probabilidad de que en un concurso con 10 plazas y 40 aspirantes salga una determinada letra. Fuente: TEMat

En el otro extremo y por la misma razón, los apellidos que empiecen por la letra A siempre son los que más opciones tienen de salir, ya que si en el sorteo aparecen las letras V, W, X, Y o Z (cuando se llega al final se da la vuelta otra vez) apenas habrá candidatos con esos apellidos.

Hasta siete veces más probabilidades

Martínez ha plantado varios casos teóricos a partir de toda la población española. Le pidió los datos de los apellidos al Instituto Nacional de Estadística y empezó a realizar simulaciones de diferentes tipos de sorteos, cambiando el número de candidatos y el número de plazas para observar cómo afecta a las probabilidades de cada apellido según varían las condiciones de la convocatoria.

“Si los apellidos se escogen al azar [como ocurriría en un concurso de este tipo], lo que más influye es la proporción de plazas y candidatos. Con el triple de solicitantes que de plazas ya empieza a haber apellidos con el doble de probabilidades que otros. Me parece mucho. Y si aumentas el número de solicitantes, la diferencia se incrementa”, expone sus hallazgos. Si se sube la proporción a siete aspirantes por plaza, hay apellidos con un 32% de posibilidades de salir y otros con un 7%, cinco veces menos.

Las razones de esto son fáciles de entender. Aunque en un sorteo cada letra tiene las mismas opciones de salir (1 entre 27), los apellidos no se distribuyen uniformemente por el abecedario. Resulta obvio que en la sociedad hay muchos más Martínez, García o Sánchez que Burgos, Pozo o Villasante. Esto se verá reflejado en un concurso y lo condicionará.

Observe los gráficos que ilustran este artículo. Son dos concursos teóricos en los que se quiere otorgar 10 plazas. En uno hay 20 solicitudes, en el otro 40. Ambos se hacen a partir de una elección aleatoria de apellidos. En el que tiene 20 aspirantes, cada candidato debería tener a priori un 50% de probabilidades de que le tocara. Pero no es así. El gráfico claramente señala que los apellidados con la A están por encima del 60%, mientras que los de la N o la S están más cerca del 40%.

Álvarez vs Huertas

Aumentando el número de candidatos las diferencias aumentan, según señalaba Martínez. Se observa en el segundo gráfico, con 40 aspirantes y por tanto cada uno debería tener un 25% de opciones de salir. Sin embargo, de nuevo, los apellidados Álvarez o Zapatero rozarían el 40% de opciones, mientras que un Huertas apenas superaría el 15%, casi tres veces menos.

Cierto es que los sorteos se suelen hacer a partir de dos letras para dar más opciones (si fuera solo una, un Luengo siempre iría detrás de un López), pero esto no afecta tanto al resultado, explica Martínez: “La diferencia de hacerlo con una letra o dos solo es que hay un poco más de variabilidad”.

Este doctorando ha estudiado situaciones teóricas en todas las Comunidades Autónomas y ha llegado a la conclusión de que apenas hay diferencias entre ellas. La distribución de apellidos no varía tanto y lo importante, lo que afecta, siempre es la letra del apellido, cuenta.

La administración se desentiende

Martínez realizó el estudio movido por la curiosidad a partir de un proceso por este método en el que participó él para ingresar en una Escuela Oficial de Idiomas (EOI). Aunque en su caso sacó la plaza (y eso que la M no es de las mejores letras, según se ve en los gráficos), el concurso le abrió los ojos sobre la injusticia de estos métodos.

“En cuanto aprendí programación me puse por mi cuenta a ver las opciones de cada uno”, cuenta. Cuando acabó el estudio, se puso en contacto con el Procurador del Común de Castilla y León para explicarle por qué el método es injusto. “En su respuesta me dejó claro que ni entiende de Matemáticas ni siquiera había entendido la pregunta”, explica. “Me envió una carta con los apellidos más comunes en la comunidad”, se sorprende, “y diciéndome que como la ley dice que es así, pues es así. Es común, en todas las comunidades [que emplean este método] hay quejas todos los años que se archivan”.

También matiza el doctorando que “hay alguna excepción positiva en la que se ha dado la razón a quien planteaba los problemas”, y  cita un ejemplo de 2004 en el que el defensor del pueblo aragonés dictaminó que deberían sustituirse estos sorteos por otros que dieran las mismas probabilidades a todos los candidatos.

En este momento, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla y León, Extremadura, Galicia, Madrid (en el primer ciclo de Infantil, en el resto de etapas utilizan el método que se explica a continuación), Murcia, La Rioja y Valencia emplean este método.

¿Qué alternativa propone Martínez? Su propuesta es sencilla. Primero se ordenan los candidatos en una lista a partir de cualquier criterio (apellido, DNI, orden de inscripción…) y a cada uno se le asigna un número (el primero el 1, el segundo el 2, y así sucesivamente).

“Lo importante es que todas las posiciones tengan las mismas opciones de salir. Esto es lo que falla en los concursos en los que se extraen dos letras. Si no hay nadie cuyo apellido empiece por W, X, Y o Z, todas las parejas de letras que empiecen por ellas corresponderían a alguien apellidado Azaña, mientras que un Matute no podría tener ninguna papeleta si ya hay un Martínez”, explica.

Una vez ordenados y adjudicado un número a cada aspirante, se obtiene un número del 0 al 1 con decimales. Para ello se meten en un saco diez bolas numeradas del 0 al 9. Se extrae una al azar y ese será el primer decimal. Se mete la bola de nuevo en el saco y se extrae otra, el segundo decimal. Se pueden sacar tantos decimales como se quiera.

Si se hace ocho veces obtendremos un número entre 0,00000000 y 0,99999999 al que llamaremos r (pondremos de ejemplo que r=0,63807077). Se multiplica r por el número de aspirantes. Pongamos un caso teórico con 42 aspirantes. 42×0,63807077=26,79897234. Se empieza por el siguiente número, al que se le asigna la plaza. En este caso sería al candidato número 27. Luego a la 28 y así sucesivamente.

“El error de redondeo que se puede cometer decrece exponencialmente con el n´mero de decimales que tenga el número entre 0 y 1 que salga. Esta es la ventaja”, explica Martínez. “Una diferencia de 0,0000001 puntos porcentuales en la probabilidad de asignar la plaza puede ser asumible, una diferencia de 20 puntos porcentuales no lo es”, argumenta.

Este método ya lo utilizan algunas administraciones, cuenta Martínez. Para otras parece demasiado complejo de entender.