Cerco a las apuestas deportivas online

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El 15 de septiembre del año 2009 el Real Madrid de Manuel Pelligrini saltó al césped del Letzigrund Stadion de Zurich para medirse al equipo de la ciudad suiza, en el que sería el encuentro inaugural de la fase de grupos de la Champions League.

Encuadrados ambos con el Milan y el Olympique de Marsella en el grupo C, el equipo blanco terminó por llevarse la victoria por un engañoso 2-5 tras un doblete de Cristiano Ronaldo. El Madrid se fue al descanso 0-3 pero dos goles de los locales complicaron un partido que cerraron el crack portugués y Guti con un tanto por cabeza.

Fue un partido más de los muchos que ha jugado y ganado el Real Madrid. La única diferencia estaba en la camiseta del Real Madrid, oscura, donde no había patrocinio, algo extraño en uno de los clubes más populares del mundo.

Por entonces el Real Madrid llevaba el nombre de Bwin, una casa de apuestas, en su zamarra. Sin embargo, tuvo que vestir un inmaculado uniforme ya que la legislación suiza prohíbe la publicidad relacionada con el juego.

Lo mismo le pasó al conjunto blanco el 8 de diciembre de ese mismo año, cuando visitó el Velodrome para medirse al Olympique de Marsella. Una vez más, ni rastro de Bwin. La legislación francesa de entonces, modificada apenas unos meses después de ese partido, dictaba que la gestión de las apuestas deportivas en Francia era un monopolio estatal que se canalizaba a través de La François de Jeux, mítico patrocinador del equipo ciclista homónimo. Misma situación en los octavos de final cuando el Real Madrid tuvo que viajar hasta Lyon.

Prohibición en España

Viendo el ejemplo de Francia, donde ya sí que se permite la publicidad de casas de apuestas, ahora el Partido Popular quiere hacer lo mismo en España. Desde la oposición tras años en La Moncloa, el PP ha presentado un Proyecto No de Ley para “adoptar las medidas de prevención necesarias para evitar la influencia de las casas de apuestas y los juegos online en los jóvenes”.

En el escrito, firmado por el portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, la formación pide “limitar la publicidad de apuestas y juegos próximos a lugares con especial vulnerabilidad como son los colegios” y además “limitar la comunicación comercial de apuestas deportivas” o “limitar los bonos regalo para realizar apuestas como reclamo publicitario”. Esta medida se une a otro Real Decreto, ya en trámites en el Ministerio de Hacienda, para limitar fuera del horario infantil la publicidad de juegos de azar.

Traducción: el Partido Popular quiere prohibir la publicidad de casas de apuestas y el juego en general, poniéndolas casi al mismo nivel que el alcohol o el tabaco. Hace ya muchas temporadas que se vetaron los anuncios como el clásico Pepe, un purito, y ahora la proposición es hacer lo mismo con las apuestas.

El PP se basa en el Barómetro de la Familia elaborado por The Family Watch este mismo año, del que se desprende que el 80% de los padres considera que el incremento de la publicidad de apuestas deportivas “puede contribuir a aumentar la ludopatía entre los jóvenes”.

Del mismo modo, un estudio de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) de 2017 expone que el 36% de los ludópatas empiezan a jugar cuando son menores.

“El objetivo fundamental de nuestra propuesta es proteger a los menores, no ir en contra de un negocio”, explica a El Independiente María José Olesti, directora general de The Family Watch. “Pero esto hay que protegerlo como se ha hecho con el tabaco”, dice.

Olesti afirma que “los menores son un blanco fácil para las casas de apuestas, sobre todo los adolescentes varones. El juego online tiene la ventaja de ser anónimo, muy visual, se puede hacer a cualquier hora y demanda pequeñas cantidades de dinero”.

El juego en internet no es ni mucho menos anónimo -abrir una cuenta en cualquier portal legal supone identificarse con un DNI y una cuenta bancaria-, pero sí que es extremadamente accesible y “ofrece inmediatez en las ganancias”, como resalta la directora general de The Family Watch.

Invasión publicitaria

Lo cierto es que los críticos de la publicidad de juego tienen muchos argumentos a su favor. La cantidad de anuncios, sobre todo durante los eventos deportivos más populares, llega a saturar a la audiencia. Durante el descanso de un partido normal de la Primera División española pueden llegar a anunciarse hasta cinco casas de apuestas de forma consecutiva, a lo que hay que sumar las conexiones en directo de los narradores o los analistas en plató para promocionar las cuotas de la segunda parte.

La radio tampoco se escapa de esta invasión que llega a ser molesta. Los programas deportivos más escuchados, Tiempo de Juego en la Cadena Copa y Carrusel Deportivo en la Cadena Ser, destinan buena parte de su tiempo publicitario a promocionar casas de apuestas.

Estos operadores de juego, además, no tienen ningún reparo en anunciarse en el mismo espacio y franja que su competencia directa, ya que saben que hay jugadores para todos. Así, en un mismo programa podemos escuchar las cuotas de Bet365, Marathon Bet, Betfair o Sportium en un espacio de apenas uno o dos minutos.

El otro gran reclamo de los operadores de apuestas con licencia es la firma de acuerdo de patrocinio con grandes iconos del deporte, una práctica común dentro del sector. Referentes como el tenista Rafael Nadal, con una imagen pública impoluta, o Cristiano Ronaldo han participado en campañas para PokerStars, y ex jugadores como Fernando Morientes o Santiago Cañizares lo han hecho con Sportium.

Tampoco se libran otros iconos mediáticos. El actor José Coronado aparece en pantalla en el descanso de cada partido de Primera División para contarnos las bondades de Bet365, una campaña que en temporadas anteriores protagonizaba Roberto Álamo, otro de los intérpretes españoles más conocidos.

La facilidad de los menores para saltarse los controles

Las apuestas online han abierto la puerta a los menores, a quienes resulta mucho más fácil registrarse y apostar que hacerlo en una casa de apuestas física. Algo que reconoce hasta el presidente de la Fundación Codere, Germán Gusano, una de las empresas líderes en el sector: “Es mucho más fácil acceder con una identidad falsa tras la pantalla, algo que pese a todos los controles que pongamos no podremos hacer gran cosa más que informar y es importante hacerlo ya a los pequeños, desde los 12 años, antes de que entren en una etapa de rebeldía y mayor crisis de valores”.

La Fundación Codere está de acuerdo con las medidas que se plantean en la proposición de ley siempre que se orienten a la protección de los menores, aunque Gusano pone el foco también en el control de otras aplicaciones como los videojuegos donde se permiten compras. “Este tipo de juegos está sentando unas bases, las de gastar dinero, de una dinámica que luego produce una transición natural a las apuestas”, indica. Para el representante de la Fundación Codere, también resulta complicado hablar de controles cuando “un niño de 12 años tiene un dispositivo mejor que el de un adulto con acceso ilimitado a todo tipo de contenidos. El juego de azar puede ser culpable, pero no de todo”.

Para Ángel Pablo Avilés, jefe de seguridad de la consultora Smart HC y experto en protección de menores en internet, “a los menores se les ha dado un Ferrari cuando no tenían carnet de conducir. Llegan a los juegos de azar desde otras páginas sin estar preparados y no tienen claro el concepto del dinero online”. Para este experto, sí sería conveniente que las compañías de apuestas online incrementaran los controles de acceso “con medidas que intensifiquen la verificación de la persona, a través de una doble autentificación como cuando accedes al banco, por ejemplo”.

Con lo que no está tan de acuerdo el presidente de la Fundación Codere es con el apartado de la proposición que aboga por una mayor inversión de los beneficios del sector en prevención o tratamiento de las adicciones relacionadas: “Somos un sector con una fortísima presión fiscal y entendemos que parte de esos impuestos tendrían que destinarse a estos fines y no exigirnos a nosotros un esfuerzo aún mayor, independientemente de que nuestra fundación ya lo haga, pero de forma voluntaria”.

Responsabilidad de las familias

Aunque los expertos celebran la posible aprobación de nuevas medidas para controlar la publicidad de las apuestas en los menores, el psiquiatra Manuel Faraco, especialista en niños y adolescentes, subraya que no se puede obviar que la gran responsabilidad “recae del lado de las familias”. “Esto tiene que ver con que el menor disponga de una tarjeta de crédito fundamentalmente, que es lo que necesita para apostar”, incide Faraco.

El psiquiatra advierte que la adicción a las apuestas online “es más difícil de detectar que otra, a los videojuegos o las redes sociales, ya que no requieren que el menor esté mucho tiempo conectado para que pueda producirse la adicción. A las familias les suele costar más enterarse y lo hacen, habitualmente, por un desfalco en la tarjeta”. Por otro lado, esta adicción es además más grave, según el psiquiatra, “porque supone una puerta de entrada a la ludopatía”.

Millones de eurosApuestas onlineCantidades jugadas1.0001.0001.9741.9742.8192.8194.0904.0904.9084.9085.2405.240201220132014201520162017050010001500200025003000350040004500500055006000Fuente: DGOJ20164.908

A nivel económico, las apuestas gozan de una potencia que no deja de crecer. En todo el año 2017 los españoles nos jugamos 5.240 millones de euros en apuestas deportivas, y el total rebasa ampliamente los 21.500 millones de euros desde que en el año 2012 se regulara esta actividad.

El comienzo del año 2018 no está siendo diferente a la tendencia que reflejan los informes trimestrales de la Dirección General de Ordenación del Juego. En los tres primeros meses del año, los únicos de los que hay datos oficiales, las cantidades jugadas en apuestas rozan los 1.600 millones de euros, apuntando ya a que se van a pulverizar los registros del ejercicio anterior.

Las apuestas deportivas se han convertido en un negocio multimillonario que es capaz de atraer a miles de personas. Las casas de apuestas ya son un componente más del ecosistema deportivo español, y eso tiene sus cosas buenas, pero también peligros para los menores a los que se debe prestar mucha atención.

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