La insólita historia de las películas de Marvel antes de su Universo Cinematográfico

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El estreno de Iron Man en 2008 dio el pistoletazo de salida al UCM de Marvel que le ha dado tantos éxitos. Sin embargo, la ligazón de Marvel con el cine se remonta cinco décadas con varias películas bochornosas. Esta es la historia de las películas de la editorial antes de ser lo que son hoy y de las idas y venidas de los derechos de sus personajes.

Hoy el cine de superhéroes es una máquina de hacer dinero. El éxito de Avengers: Infinity War y sus 2.000 millones de dólares de taquilla se ha visto como la consecución de la veintena de películas de Marvel que la editorial ha ido lanzando junto con Disney en la última década. No se trata de que Infinity haya sido una película sublime, se trataba de que comenzaba a cerrar una historia con la que han crecido niños y los padres de estos que han visto a sus héroes de los cómics llevados a la gran pantalla.

Sin embargo, antes de que Marvel de la mano de Kevin Feige comenzara a diseñar todas las conexiones entre películas de su Universo Cinematográfico, y de que Disney viera en ello la próxima gran franquicia de la actualidad, la editorial tuvo una dilatada y en gran parte dilapidada carrera en el cine con más de cincuenta años de historia, treinta de receso, y varios fracasos absolutos. Esta es la historia de las películas de Marvel antes de ser lo que son hoy y de las idas y venidas de los derechos de sus personajes.

Primeras apariciones en cine y televisión de Marvel

Imagen del serial de Capitán América (1944). Republic Pictures

La primera película de Marvel en el cine no fue en sí una película, sino un serial de 15 escenas que se proyectaba detrás de largometrajes. Su inspirador, como no, era el héroe más popular de la época. La primera película del Capitán América (1944) fue realizada por la productora Republic Pictures, su formato secuenciado en varias entregas la hizo relevante y exitosa, pero Marvel –entonces llamada Timely Comics— no acabó del todo contenta con el trato que se dio a su personaje, que usaba armas de fuego en un tiempo en el que en los cómics, muy enfocados al público juvenil, todavía no lo hacía. Pese a esto, este Capitán América ingenuo fue homenajeado en El Primer Vengador(2011), en las escenas en las que Steve Rogers se convierte en una especie de héroe nacional.

Huida del cine durante años después de este primer intento, Marvel prefirió centrarse en la televisión gracias a un acuerdo con CBS para presentar en versión real a sus personajes. De este acuerdo salió una primera película de Spiderman (1977) protagonizada por Nicholas Hammond como Peter Parker, Doctor Strange (1978) y dos cintas más para TV a cargo del Capitán América (1979).

El intento no fue del todo mal para ambas compañías, pero se cuenta que Stan Lee acabó especialmente enojado con el tono excesivamente infantil que se daba a Spiderman, así que Marvel rehusó los derechos del personaje y se los cedió (oh, sorpresa) a Toei. La productora japonesa que llevó a la animación a Dragon Ball usó a Spidey para crear un personaje más japonés: Supaidaman, que a la postre sembraría el germen del género Super Sentai, esos escuadrones compuestos por jóvenes con trajes apretados conocidos mundialmente bajo la franquicia Power Rangers. Las vueltas que da la vida y los derechos de Marvel, y solo acabamos de empezar.

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Howard the Duck (1984), la primera película moderna de Marvel

Con estas idas y venidas, es normal que Marvel se alejara un tanto de las producciones en acción real (sus dibujos animados, eran otra historia) tanto en cine como en televisión. Sin embargo apareció un hombre que se interesó por un personaje especial. Ese hombre no era otro que George Lucas, quien tras American Graffiti (1973) se entrevistó con Marvel con interés por hacer una película de su personaje Howard The Duck.

Howard The Duck es quizá el personaje de Marvel menos Marvel de todos. Teñido de un humor ácido y sarcástico, la historieta creada por Steve Gerber nos cuenta la historia de un extraterrestre con forma de pato que acaba desterrado en la Tierra. Sus aventuras son un simple método para explorar la crítica social. A Lucas al parecer le encantaba, aunque dejó apartado el proyecto para centrarse en una pequeña saga sin repercusiones llamada Star Wars. Una vez estrenadas las tres primeras entregas de La Guerra de las Galaxias, Lucas retomó la idea de Howard The Duck, llevándolo a una cinta de acción real con efectos especiales muy avanzados para le época, pero que acabó siendo un fracaso.

La película acabó con un beneficio cero tras recaudar 38 millones de dólares y unas críticas pésimas, siendo nominada a siete premios Razzie (los que señalan a las peores películas) y sellando la primera película de Marvel para el cine como un rotundo fracaso. Eso sí, de este resbalón con creces se rió Marvel años después, cuando incluyó al personaje en una de las escenas post-créditos de Guardianas de la Galaxia.

Vuelta a la TV y batacazo en el cine mientras DC resurge

Marvel volvió a espantarse del cine tras el experimento con su pato extraterrestre para regresar al resguardo de la televisión. Allí había funcionado bastante bien en los mediados de los ochenta la serie de acción real sobre Hulk, interpretado por el culturista Lou Ferrigno. Visto como un buen activo, alargó los derechos del personaje a New World Televisión para lanzar tres películas para la pequeña pantalla. Estas serían The Incredible Hulk Returns (1988) The Trial of the Incredible Hulk (1989) y The Death of the Incredible Hulk (1990), la última con un título de era pre-spoilers.

Aunque estas películas para televisión seguían siendo muy naíf, dispusieron algunos elementos que son parte del Marvel moderno. En cada una de ellas se introdujo un personaje añadido (Thor en la primera y Daredevil en la segunda) a modo de crossover, mientras que Stan Lee apareció en cameos como hace en las producciones actuales.

Pese a esto, Marvel volvió a intentarlo en el cine. Vendió los derechos de The Punisher a New World Pictures (absorbida después por FOX), aunque problemas de producción acabaron revertiendo estas licencias a Lionsgate y Artisan. Marvel, de todas formas, no quiso entregar a su antihéroe con el pack completo: prohibió por ejemplo que usara su habitual camiseta con la calavera, así que el personaje, interpretado por Dolph Lundgren, acabó quedando descafeinado. La cinta fue otro fracaso más que acabó estrenándose directamente en vídeo en 1989.

A la par, La Casa de las Ideas también había entregado los derechos de Capitán Américaa Cannon, una empresa centrada en películas de bajo presupuesto que estuvo varios años dando forma a la idea de una película del héroe norteamericano. Aunque se quiso lanzar para 1990 con motivo del 50 aniversario del estreno del personaje, su producción se postergó hasta 1992. La cinta, con malas críticas, también saldría directamente al mercado en vídeo.

Marvel acababa de cruzar dos nuevos baches importantes en el cine justo en el momento en el que su competidor directo, DC Comics, acababa de estrenar el Batman de Tim Burton, ganadora del Oscar a mejor dirección de Arte. Alguien tenía que llamar a los Vengadores para que arreglara todo aquello, y rápido, pero aún tardarían un tiempo en hacerlo.

Los duros años noventa hasta Blade

Con su rival en alza en el cine, Marvel encaró los noventa con una regularidad muy marcada: todas sus películas estaban siendo un desastre. Y la primera cinta sobre Los 4 Fantásticos (1994) no iba a ser distinta.

La editorial había vendido los derechos de la familia de investigadores a un productor alemán de nombre Bernd Eichinger, dueño de una pequeña productora que parecía incapaz de sacar adelante el proyecto. Al final, cuando los derechos estaban a punto de expirar, Eichinger consiguió un presupuesto escasísimo para filmarla, aunque nunca llegaría a estrenarse a pesar de completarse el montaje y publicarse un trailer. Hay versiones enfrentadas sobre por qué nunca se llegaría a estrenar estando ya preparada, pero la más aceptada cuenta que Marvel ofreció devolver el importe del presupuesto al productor alemán para evitar que una película de serie B viera la luz con sus personajes. Aunque no se distribuyó ni en vídeo, en internet es fácil encontrar la película completa.

Con otro golpe en su coraza, Marvel volvió a retroceder a la televisión de la mano de FOX. En 1996 lanzó un telefilm sobre Generación X, el nuevo grupo de mutantes sin pena ni gloria, y dos años después, en 1998, una nueva película que si bien no es una obra maestra puede quedar marcada como toda una oda noventera; principalmente porque en Nick Fury: Agent of S.H.I.E.L.D., el papel de Fury lo interpretaba David Hasselhoff.

En ese momento, fue cuando apareció la primera luz al final del túnel, curiosamente gracias a un vampiro. El estreno de Blade (1998) con guion de David S. Goyer y dirección de Stephen Norrington fue el primer éxito de Marvel, en este caso con New Line Cinema (ahora propiedad de Warner) a quien cedió los derechos. Su ambiente violento y oscuro recaudó 131 millones por 45 de presupuesto. Apostar por Blade, un superhéroe de segunda fila en los cómics, y aunque no tenía demasiado que ver con el formato adaptado posteriormente en el Universo Cinematográfico, fue un acierto del que surgieron dos secuelas, la primera dirigida por Guillermo del Toro.

Y llegó el boom anterior al UCM (con sus éxitos y sus fracasos)

Blade coincidió con la llegada al cine de toda la retahíla de derechos que Marvel había vendido para aliviar su complicada situación económica durante los años 90. FOX estrenó primero los X-Men (2000) liderados por la después alargada figura del Wolverine de Hugh Jackman, al tiempo que Sony lanzaba la esperada película de Spiderman (2002) de Sam Raimi. Cuesta trabajo pensar cómo el héroe más exitoso de Marvel no había tenido una película anterior de altura, pero el Spiderman de Raimi fue un éxito de crítica y por supuesto de taquilla.

Pero poco tardaría el cine de superhéroes en volver a las andadas. De la mano también de FOX, el Daredevil de Ben Affleck (2003) consiguió triplicar su presupuesto en taquilla, pero dejó un reguero de malas opiniones que lastraría al personaje hasta que Marvel recuperara los derechos para su serie en Netflix. Pese a esto, la buena recaudación impulsó una especie de spin-off en la película de Elektra (2005) con Jennifer Garner en el papel principal y esta vez sí, completamente ruinosa.

De la misma época son otras películas que aunque recaudaron por la expectación ahora aparecen en muchos rankings como las peores películas inspiradas por Marvel: Las dos entregas de Los 4 Fantásticos a cargo de FOX (2005-2007) y el Ghost Rider de Nicolas Cage con Sony y su secuela (2007-2011). Al tiempo, la franquicia X-Men iba sumando nuevas películas ya con Lobezno como héroe principal.

Unos años antes Marvel intentó relanzar al personaje que más éxito le había dado en acción real: Hulk (2003) de Ang Lee con Eric Bana como Bruce Banner surgió después de la cesión momentánea de los derechos a Universal Pictures. Aunque ahora se recuerda como un fracaso, la producción contó con ayuda de la editorial, y el montaje de Lee, con muchos guiños al lenguaje del cómic, fue alabado por algunos sectores de la crítica. Pese a esto, Marvel no se sintió cómodo con la recepción a pesar de generar ingresos, y retiró los derechos del gigante verde tras el estreno a Universal.

La montaña rusa de éxitos y fracasos de los primeros años del siglo XXI tuvo incluso un cadáver. Artisan, productora independiente, intentó relanzar el personaje de The Punisheren 2004 con una película con Thomas Jane en el papel de antihéroe y cuyos malos réditos acabó llevando al cierre a la empresa. Lionsgate, encargada de la distribución, recogió entonces los derechos y los siguió explotando con cabezonería en The Punisher: War Zone(2008). Esta película, aunque ya se había estrenado Iron Man, no formó parte del UCM, y menos mal porque es recordada como otro de los grandes fiascos.

Y apareció Iron Man

Marvel Studios

Marvel se había plantado en los 2000 sin que la venta de sus personajes les estuviera repercutiendo grandes beneficios, y con una situación económica aún complicada. Fue en ese momento, cuando el actual CEO de Marvel Studios, Kevin Feige, decidió jugársela todo a una carta. El plan era estrenar tres película que ligaran a los personajes en un mismo universo, bajo factura exclusiva del estudio, sin productoras externas, y finalizar la entrega con una cuarta película donde se reunieran todos. Para ello, Marvel solicitó un crédito bancario para producir las dos primeras cintas. Era apostar por remontar o entrar directamente en la bancarrota.

Con sus personajes desperdigados en distintas cesiones, Marvel volvió a recurrir a Hulk(2008), esta vez con Edward Norton en el papel principal. La película, aunque hoy se recuerda como un cabo suelto por el rechazo del actor a continuar interpretando a Banner, marcaría el inicio del Universo Cinematográfico de Marvel con una escena post-créditos en la que aparecía Robert Downey Jr:

The Incredible Hulk logró recaudar 250 millones con 150 de presupuesto. No era un mal comienzo, ¿pero a quién recurrirían entonces? Feige entonces decidió que sería mejor dar entrada a un héroe de segunda fila. Iron Man no había vivido sus mejores horas en los cómics en los últimos 15 años, pero era de los pocos Vengadores históricos sobre los que la editorial mantenía los derechos.

El Tony Stark de Robert Downey Jr, con su carácter descreído y fanfarrón, consiguió en taquilla más de 580 millones y sigue siendo recordada como una de las mejores películas de Marvel. Aquella suma, llamó la atención de Disney, que se haría con Marvelese mismo año por 4.000 millones de dólares. La editorial, ahora centrada como estudio de cine, había solucionado sus problemas económicos y encaraba una época de éxitos. El resto, de Iron Man hasta Thanos, es historia, pero sobre todo, todavía mucho futuro.

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