Qué hacer cuando los niños de los demás la lían en un restaurante

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Sales a cenar fuera y te encuentras con que dentro del establecimiento hay varios infantes comportándose fatal. ¿Qué se debe hacer?

Foto: Foto: iStock.

Hay niños que molestan y mucho. Salir a comer o cenar fuera de casa a veces se convierte en un suplicio. Es cierto que en algunas ocasiones nos hemos convertido en una sociedad poco tolerante, pero también es verdad que no hay razones por las que debamos soportar la mala educación de algunos de ellos.

Corren, chillan, se pelean, saltan entre las sillas. Y ningún niño, ni siquiera el más bueno, está libre de tener una rabieta o un día revuelto en uno de esos lugares. Muchos padres optan por la técnica de la extinción (no hacerles caso mientras chillan y lloran para que se les pase el berrinche) mientras otros los miran pensando “vaya padres que no saben hacer que sus hijos se comporten”.

Unos padres frustrados decidieron escribir a ‘The Salty Waitress’ (‘la camarera salada’), una columna de consejos de ‘The Takeout‘ en la que una trabajadora de hostelería enseña a cómo no comportarse mal mientras se cena fuera de casa, y tal vez también en tu día a día.

Buscando un sushi silencioso

“Ayer decidimos ir a cenar a un agradable sitio de sushi que frecuentábamos antes. Nos sentamos temprano y en cuestión de segundos fuimos atacados por la descendencia maleducada de un grupo que había en otra mesa. Este niño no solo lloraba, también gritaba. Sucedió con la suficiente frecuencia que incluso antes de que abrieramos nuestros menús me excusé para ‘ir al baño‘ y pasar por donde ellos estaban, observar que iban por el primer plato y dejar claro con mi mirada que algo no iba bien.

Estoy realmente sorprendida de que el restaurante no dijese nada

Teniendo en cuenta que estos idiotas solo estaban empezando a comer y los adultos estaban completamente indiferentes a las acciones de sus hijos, decidimos salir. Tras hacerlo le mencioné al personal el porqué nos íbamos. Nos ofrecieron una mesa diferente, pero teniendo en cuenta el tamaño del establecimiento y los decibelios del niño, lo rechazamos.

En mis 51 años, he estado expuesta a niños ruidosos antes, pero nada como esto. Sé que debemos ser tolerantes con las familias con hijos. Es difícil convertir a los niños malcriados en adultos, pero ¿cuál es el límite? Quiero decir que no estaba comiendo en un restaurante de comida rápida, era un buen sitio de sushi. ¿Qué podría haber hecho? ¿Qué puedo esperar que haga el restaurante?

La respuesta

“Estimado buscador,

Ah, niños. Conozco esa sensación. La mayoría de las veces escucho a estos pequeños ángeles en mi zona antes de verlos. Antes se quedaban en casa o con la niñera hasta que podían permanecer sentados durante más de cuatro segundos (aproximadamente a los 12 años) y entonces tal vez sus padres se atreverían a llevarlos a Friday’s o algo parecido. Hoy en día, los hay por todas partes, desde restaurantes de sushi hasta ‘brewpubs’, y el problema del ruido es el más común.

Su caso suena especialmente de gran volumen. Por lo general, en lugares más agradables, puedes contar con algunas miradas de otros comensales y hacer algún truco antes de que un camarero tenga que irrumpir. Pero estoy realmente sorprendida de que el restaurante no dijese nada, francamente. Si una familia es así de inconsciente, creo que es mi tarea como trabajadora del local o mejor aún, el trabajo de mi gerente, llamarles la atención. Puede hacerse de forma educada: ‘¿Podrían tranquilzar a su hijo, por favor?’, pero debe quedar claro que te están pidiendo que te vayas momentáneamente.

Si pides al restaurante que lo solucione y no hace nada, vete y deja de darles beneficios

También encuentro que un signo preventivo en el menú en la entrada del restaurante puede ayudar. Hay un establecimiento cerca del mio que tiene un letrero que pone: “Las familias son bienvenidas, pero podemos pedirles a los niños ingobernables, perturbadores o ruidosos que siempre los escolte un padre“. Creo que es justo y ayuda al personal a señalarlo cuando necesiten llamar la atención. Si un niño realmente no puede ser educado, su familia no debería esperar poder llevarlo a establecimientos tranquilos. El trabajo del restaurante es mantener un entorno razonablemente tranquilo que lo haría más agradable, sin pinturas y manteles individuales. A diferencia de los aviones, las familias pueden decidir dónde ir y elegir uno que sea adecuado para sus hijos.

En cuanto a tu cena de sushi es una lástima que tengas que irte antes de la atracción principal. Si la sala hubiera sido lo suficientemente grande podrías haber pedido que los recolocaran o simplemente poder quejarte del ruido al encargado y que encontraran una solución. Si no pueden, entonces no hay razones para continuar dándoles beneficios a su negocio”.

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