Más comentarios…

…sobre el decálogo feminista para los centros educativos:

Mariluz

Buen lunes a todos. Soy mujer, doctorada en filología y profesora de secundaria desde hace veinticinco años. En primer lugar me llama poderosamente la atención que se publique un artículo sobre cómo debemos y no debemos comportarnos los profesores y profesoras. También se nos dicta qué debemos o no enseñar y hasta cómo hemos de evaluar. Si no entendemos o no estamos de acuerdo con este decálogo es porque no hemos llegado al profundo nivel de intelectualización y conocimientos de estas dos señoras que generosamente nos recomiendan toda una serie de lecturas y autores musicales para que La Luz se haga en nuestras desdichadas mentes y vidas.

Vamos a ver, yo no sé qué escuelas conocen ustedes pero no se corresponden en absoluto con ese mundo hostil hacia la mujer o hacia orientaciones sexuales diversas que ustedes describen. Desde hace muchos años hemos tenido jóvenes transgenero y a todos se les ha llamado y tratado como ellos querían, a las niñas no se las discrimina, es más, por norma general son mejores alumnas. Las clases de EF son iguales para todos desde que empecé a trabajar así que no sé de donde sacan determinadas conclusiones. Lo de prohibir libros y prescribir otros, ¿ es una broma? Porque de no ser así se aproxima bastante a hechos históricos de muy infausto recuerdo.

Prohibir el fútbol. ¿De verdad creen que se puede coartar la libertad del alumnado? Queremos seres humanos libre pensadores y libres en sus hobbies. Muchas chicas juegan al fútbol. A mi me gusta el fútbol pero es que este ejemplo parece sacado de un diario de adolescentes resentidas de los años 70 u 80.

El idioma lo crean los hablantes, se transforma ,se adapta, evoluciona… pedir eso que piden demuestra muy poco conocimiento y respeto a la lingüística y su función. Una vez más una imposición, estoy que no salgo de mi asombro.

No sé realmente a qué viene este tsunami feminista radical, políticamente correcto que nos inunda en estos últimos meses, diríjase que parece muy pero que muy orquestado. Cómo funciona a golpe de tweet, la gente joven se deja arrastrar y no se informa, así con todo… La lucha por la igualdad comenzó hace mucho, actualmente hay más mujeres que hombres en la universidad y como todo en esta vida, las cosas irán equilibrándose y ese esa la palabra, equilibrio porque no tendría sentido pasar de una sociedad heteropatriarcal a otra homomatriarcal. Los docentes tratamos de ayudar a crear una sociedad justa y sin violencia, sin discriminación. No creo que sea justo discriminar a los chicos, arrinconar a los hombres y crear una especie de raza diferente de supermujeres culpadoras de todos sus males a los hombres, raza inferior.Los hombres y las mujeres tenemos los mismos derechos pero no somos iguales, biológicamente no lo somos, lo cual es una bendición. Ya sé que se reniega de eso una y otra vez y se remiten a roles culturales…. Basta observarnos desde pequeños, de adolescentes… para ver que nuestro funcionamiento no es igual y eso nos enriquece, por fortuna.

Artículos como este dan miedo, mucho miedo. Esta no es la sociedad ni la actitud agresiva que queremos para nuestros jóvenes sean del sexo que sean.

hace 17 horas

Irene

Esto está llegando a tal grado de ridiculez y neofascismo excluyente, que debe ser detenido ya, por el bien de todos. O bien este artítulo es una especie de broma sin ninguna, ninguna gracia, o la mente de las escritoras es realmente muy muy estrecha. Me recuerda a 1984. Falta la policía del pensamiento, para que no se nos escape pensar nada bueno acerca de los hombres, y el proceso de destrucción de la familia, para que todos estemos carentes de roce emocional. Aunque bueno, con las cosas que se dicen de los hombres, y por consiguiente de los padres, el tema de la destrucción de la familia ya lo tienen en marcha. VERGONZOSO

hace 2 dias

Casandra

Estáis enfermas y os lo dice una mujer independiente, libre , formada , con estudios superiores, doctorada, y sin prejuicios. Que daño estáis haciendo a las mujeres.

hace 2 dias

Sátur de Valencia

Bueno, no cabe esperar otra cosa de la universidad española, hace tiempo tirada en la ciénaga de los enchufes, el nepotismo y la pereza intelectual y moral. Me he quedado estupefacto al leer cosas como que se prohiba el fútbol o que se hagan comunes los aseos ¿las autoras quieren compartir váteres con los hombres? ¿Eso no sería machismo? De la censura de libros, de que en lugar de enseñarse ciencias se expliquen los logros de las mujeres en ciencias, que se explique la historia de “los colectivos minorizados” en vez de la Historia con mayúsculas, del código de vestimenta (como si hubiera uniforme en los colegios públicos españoles), de las cuotas de sexo para la elección de las lecturas de clase… ya no digo nada porque no hay por dónde tomarlo. No podía faltar la alusión a suprimir la clase de religión católica; probablemente lEs autorEs del “decálogo” ignoran que se enseña en España también religión islámica en aquellos centros escolares donde un cierto número de padres lo pidan; pero la religión islámica no es machista, así que esa se puede seguir enseñando. Las varias alusiones al conflicto ocasionado por los aseos separados o por el hecho de que haya chavales jugando al balón no consigo entenderlas ¿si hay niños jugando al fútbol ya no es un patio “amigable”? ¿Si las niñas mean en un aseo distinto para ellas, hay un conflicto? Acordes al totalitarismo más rancio de la extrema izquierda , pero que cualquier nacionalsocialista de libro firmaría, obliguemos a lEs alumnEs a que pasen el recreo bailando, en vez de que hagan lo que más les guste en su rato de esparcimiento, que para eso es el recreo, pero se ve que a estas feminazis les molesta la libertad. El adoctrinamiento al profesorado está en marcha, así que lEs autorEs no tienen que preocuparse por eso. Podría seguir criticando semejante excrecencia horas y horas pero realmente no vale la pena, hemos llegado a unos extremos de fanatismo tan grandes que han conseguido que algo en lo que todas las personas razonables estábamos de acuerdo -la igualdad de derechos y de dignidad entre hombres y mujeres- se haya convertido en un problema artificial y en una faceta más de la lucha de clases que no busca ya la dignidad de la mujer sino la destrucción de la sociedad occidental.

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