El ocaso de lo que nunca fue

Y esta historia se acabó para siempre.

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Me voy…donde no pueda encontrarte

No me gusta el pop español actual y menos aún las bandas o solistas prefabricados para adolescentes. Aún  así, dentro de lo malo siempre hay algo decente que merece ser escuchado.

Por ejemplo esta canción de un ex de El Canto del Loco, que, aunque parezca mentira, también tenían alguna canción que mereciera ser escuchada:

Y de regalo una canción de El canto del loco del estilo de la anterior, y una de Julieta Venegas sobre lo mismo:

Porque no supiste entender a mi corazon
Lo que habia en el
Porque no tuviste el valor de ver quien soy
Porque no escuchas lo que esta tan cerca de ti
Solo el ruido de afuera
Y yo que estoy a un lado desaparezco para ti
No voy a llorar y decir que no merezco esto
Porque es probable que
Lo merezco pero no lo quiero
Por eso me voy
Que lastima pero adios
Me despido de ti y me voy
Que lastima pero adios
Me despido de ti
Porque se que me espera algo mejor
Alguien que sepa darme amor
De ese que endulza la sal y hace que salga el sol
Yo que pensé nunca me iría que es amor del bueno
De toda la vida pero
Hoy entendí que no hay suficiente para los dos
No voy a llorar y decir que no merezco esto
Porque es probable que
Lo merezco pero no lo quiero
Por eso me voy
Que lastima pero adios
Me despido de ti y me voy
Que lastima pero adios
Me despido de ti
Me voy
Que lastima pero adios
Me despido de ti y me voy
Que lastima pero adios
Me despido de ti y me voy
Que lasima pero adios
Me despido de ti y me voy
Que lasima pero adios
Me despido de tiiiii y me voooy

Las quejas más ridículas que han recibido los profesores de los padres

http://www.huffingtonpost.es/2017/06/07/las-quejas-mas-ridiculas-que-han-recibido-los-profesores-de-los_a_22104970/

La mayoría de los padres no sienten ninguna envidia por los profesores. ¿Tener que controlar a una clase entera llena de niños? Hay que estar loco…

Sin embargo, parece que hay padres que no tienen ningún pudor a la hora de quejarse, como puede verse en un hilo de Reddit en el que profesionales de la enseñanza comparten las quejas más ridículas que han recibido por parte de los padres de sus alumnos.

A esos padres no les vendría mal pasar unas horitas en un aula…

CAIAIMAGE/CHRIS RYAN VIA GETTY IMAGES

“Un padre se quejó de que hablaba demasiado en francés en clase, una queja que sería legítima si no se tratara de una clase de Francés de instituto”.

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“Unos padres se quejaron porque un día en clase puse un CD de música clásica persa. Lo puse en la clase de Lenguas y Culturas del Mundo, en la que cada día ponía un CD de un lugar distinto del mundo cuando los alumnos entraban en el aula. Me dijeron que lo que había hecho era ‘simpatizar con terroristas”.

“Califiqué una tarea de un alumno con un Suficiente. Sus padres se pusieron en contacto conmigo para quejarse de que le tenía manía. Aunque los padres estuvieron de acuerdo conmigo en que la mayoría de las respuestas estaban mal, me dijeron que debería ‘haber sido menos exigente”.

Van_Herenhuis

“Una madre me amenazó con sacar a su hija del colegio si no le daba el papel principal en la actuación de Navidad para cantar Noche de Paz. Sin embargo, la niña había dejado perfectamente claro ante el profesorado, ante sus compañeros de clase y ante mí que se daba cuenta de que no tenía las aptitudes musicales necesarias para interpretar ese papel y que tampoco quería hacerlo”.

Back2Bach

“Una madre vino una vez a quejarse de su hija, que sacaba muy buenas notas, se esforzaba y era constante en clase y con los deberes.

Yo: [La alumna] se esfuerza mucho con los deberes.

Madre: ¿Te hace la pelota?

Yo: No, quiere hacer las cosas bien y triunfar. Dicho esto, me gustaría que mejorara un poco en gramática.

Madre: Lo sabía. Es una estúpida. No hace nada. Va a ser un fracaso. Qué decepción de niña”.

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“En mi colegio, a los niños que se portan bien durante la semana se les da una piruleta el viernes. No le di piruleta a un alumno porque, entre otras cosas, había escupido a uno de sus compañeros. Sus padres se pusieron furiosos. Vinieron al colegio encolerizados”.

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“Yo enseñaba a leer a niños de infantil. Un padre vino a hablar conmigo después de clase, furioso, y me exigió que le explicara por qué habíamos aprendido a leer las sílabas er/ir/ur antes que el diptongo oi/oy. No quería que su hijo supiera leer la palabra ‘girl’ (chica) antes que la palabra ‘boy’ (chico). Y añadió que ‘boy’ era más importante y más común como palabra”.

DerUrVogel

CAIAIMAGE/SAM EDWARDS VIA GETTY IMAGES

“En el colegio de mi hermana, un padre se quejó porque llovió el día en el que estaba programado hacer una excursión al zoo. ‘Yo no le habría dado permiso a mi hijo para asistir a la excursión si se me hubiera informado debidamente de que podía llover’, argumentó”.

EdgarAetheling

“Estaba preparando a mi clase para hacer un examen de un tema de Física y Química. Había pasado un mes desde el último examen, así que les mandé una hoja con ejercicios de repaso por las dos caras. Estaba corrigiendo los errores y poniendo nota basándome en si estaban completas (el plan era devolvérselas corregidas a los alumnos para que les sirvieran de guía para estudiar) y vi que un alumno solo había hecho una cara. El niño había escrito su nombre en la parte de arriba, pero la había dejado en blanco; había visto que tenía dos caras, pero había decidido no hacerlo. Le puse un 5 porque había hecho la mitad. Una nota razonable, ¿verdad? Pues no. Sus padres se quejaron, pero a los demás profesores del curso en vez de directamente a mí”.

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“Una madre vino a preguntarme de dónde era el personal de limpieza porque no sabía si fiarse de que fueran a robarle objetos personales a su hija en el colegio. Le expliqué que no trabajábamos con ninguna agencia y que el personal de limpieza lo seleccionaba el colegio directamente. ‘No’, aclaró ella, ‘que de dónde son’. Acto seguido la invité a salir de mi despacho”.

WarwickshireBear

“Una vez llamó un padre para decirme que se le había olvidado prepararle la comida a su hijo; me pidió que dejara la clase y saliera a comprarle un bocadillo en el Subway que había enfrente del colegio”.

jackieisgrumpy

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense del ‘HuffPost’ y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

Nueva edición de’ Aquel verano’: crónica del trepidante aburrimiento adolescente

http://valenciaplaza.com/nueva-edicion-de-aquel-verano-cronica-del-trepidante-aburrimiento-adolescente

Vuelve a las librerías ‘Aquel Verano’, de las primas canadienses Jillian y Mariko Tamaki, una obra excepcional para todos los públicos, pero especialmente para los adolescentes que tratan de dejar de serlo

12/06/2017 – 

VALÈNCIA.  La editorial La Cúpula acaba de lanzar una tercera edición de Aquel verano, la novela gráfica de las primas Jillian y Mariko Tamaki. Es una historia sencilla, un simple veraneo en el mar de una familia, y por eso llega tanto. Porque la vida corriente es muy complicada.

Hace años, entre 1994 y 1990, se publicó en seis números de la revista El Víbora la historia La memoria oscura de Jaime Martín. Era el mismo asunto, un simple veraneo. En este caso, de un chico español, pero muy similar a ciertos aspectos de la historia que dibujaron las canadienses. Recientemente, Pablo Iglesias ha estado hablando de los “urbanitas de izquierdas” en contraposición al resto de los mortales, “el pueblo”, o sea, quienes habitan en ciudades más pequeñas que Madrid según sus criterios. Este cómic abordaba esta supuesta dicotomía en sentido inverso y, a mi entender, más ceñido a la realidad. En la obra de Martín, un chico de ciudad se iba al pueblo a espabilar. A descubrir su cuerpo, la vida y el mundo. A liberarse.

La memoria oscura es lo primero que me viene a la mente con Aquel verano. Recordar cómo aquellas páginas reflejaban mi vida. Yo empecé a fumar a y pensar en sexo gracias al pueblo, no a la ciudad, donde los preadolescentes éramos más niños. Como españoles que somos, la obra de Jaime Martín estaba más centrada en el sexo, los vicios y la religión, nuestras obsesiones. Al final, el protagonista hablaba de sí mismo tras las vacaciones como si hubiese descubierto un superpoder en él para sobrevivir al colegio del Opus en el que estudiaba y al cual volvía en septiembre: la intimidad. Todos sabemos que la libertad es un concepto muy relativo si no hay intimidad.

En Aquel verano las Tamaki simplemente hacen que su protagonista se adentre en la adolescencia durante unas vacaciones. La edad en la que vas descubriendo lo que rodea, que generalmente suele ser aciago. Ya sea porque empiezas a ser consciente de los problemas de tu propia familia, si no tienes la suerte de que no los haya, y de tu particular lugar en el mundo de los adultos: un cero a la izquierda. La protagonista, Rose, lo va descubriendo todo adentrándose furtivamente en la intimidad de los que le rodean. Ya no es una niña, ahora se da cuenta.

Viñetas impresionistas 

Hay un aspecto muy bonito en esta obra que todo el mundo podrá reconocer, que es la sensación de paso del tiempo en los lugares de veraneo. Los días pasan de forma confusa, no se sabe en cuál se está, y a través de los recuerdos que quedaron de otros veraneos, uno ve pasar los años de forma irremediable. Es una sentimiento contradictorio y especial. Porque en los periodos estivales media un abismo entre los niños y adolescentes de un año y los del siguiente.

Del mismo modo, las horas muertas de las dos amigas protagonistas sirven para elevar el dibujo de Jillian Tamaki a una categoría superior. Por cuanto evoca, por todo lo que cuenta sin palabras, por esas páginas dobles maravillosas de entrada a cada giro de la historia…

A un nivel más profundo queda el papel de la madre. Su relación con la maternidad y el frustrado nacimiento de un nuevo hermano. Rose, tiene que lidiar con su depresión y tanto ella como su padre reaccionan igual, rechazando a la persona hundida y entristecida. El padre directamente huye y a Rose no le queda más remedio que averiguar por su cuenta qué hay detrás de todo aquello.

La fuerza de la historia también reside en que, como es costumbre en el cómic, está sostenida por los recuerdos de la autora, Mariko Tamaki, sus memorias de cuando era pequeña y los veranos que le dejaron una huella indeleble, como a la mayoría.

Sus mayores influencias son escritores canadienses, entre los que destacan Alice Munro y Margaret Atwood, autora de El cuento de la criada que ha popularizado HBO con una serie. Autores, en definitiva, que cuentan “historias sobre familia, relaciones y pérdidas ,trabajos siempre complejos, con finales poco ‘sólidos’, en que todo queda atado en un hermoso lazo”, declaró en una entrevista en vitralizado.com

Suficiente como para que la obra fuera retirada de algunas bibliotecas públicas en Estados Unidos por el tratamiento que le da y el lenguaje que emplea para hablar de sexo. Recomendada para adolescentes entre 12 y 18, si de algo sirve un cómic como este es para que los adolescentes vayan dejando de serlo y no se queden en ese estado para siempre. Atontados.

Gótica y gorda en el colegio de pago

Puestos a recordar, merece la pena completar todo el trabajo de estas dos autoras leyendo también su primera publicación, Skim. En esta ocasión la historia volvía a desenvolverse en ese mundo tan trepidante que es el aburrimiento adolescente. Y el escenario era mucho más prosaico que las bucólicas vacaciones con su mar, las olas y los recuerdos: era durante el año en un colegio de pago.

Aquí, la inautenticidad de las relaciones entre los adolescentes en este contexto y los delirios de autodefensa de quien no es capaz de integrarse -la protagonista se refugia en la brujería, el tarot y los conjuros mágicos-, son el eje conductor de la peripecia de Skim durante el curso.

Si Rose en Aquel verano tenía que lidiar con la depresión de su madre y su invisibilidad en el mundo de los jóvenes adultos que la rodean, en Skim es al contario. Se enamora de una profesora de literatura que de un modo u otro le sigue el rollo y donde se resiste a entrar es en el mundo de sus compañeros, donde rige la ley del más popular, se espera el baile de fin de curso, etcétera. Como puede ocurrir, Skim es mucho más inteligente para su edad y todo este entorno se le atraganta.

 La adolescencia, una etapa tan importante en la formación del carácter y la personalidad de una persona, nunca es una historia con presentación, nudo y desenlace. A veces se tardan años en entender las cosas que te pasaron durante aquel periodo y muchas de las heridas que deja nunca se superan. El estilo de las Tamaki para abordar estas cuestiones es el idóneo. Y parece que ahora que Mariko, la guionista, ha hecho carrera en Marvel, también está trasladando sus inquietudes al universo adolescente por excelencia del mundo de las viñetas, el de los superhéroes.