Hemos vivido un sueño

http://elpais.com/elpais/2012/07/19/opinion/1342710838_352755.html

Un artículo de Juan Goytisolo.

Hoy, en el vertiginoso salto atrás a la pobreza, paro y ladronería bancaria, cuando los españoles vuelven a emigrar, dependemos enteramente de la Dama de Acero alemana

Hemos vivido un sueño
EVA VÁZQUEZ

Hace poco más de un decenio, el llamado milagro español nos exaltaba y provocaba la admiración del mundo entero. Nuestro presidente del Gobierno, el héroe de la reconquista del islote de Perejil y miembro del famoso trío de las Azores que emprendió la noble y fructuosa (¡cifras cantan!) cruzada de liberación de Irak y la neutralización de sus armas mortíferas, aseguraba a quien quisiera oírle que España se había zafado de la funesta influencia francesa y había recuperado la grandeza perdida desde la época del emperador Carlos V. Los hechos o, por mejor decir, la información de los hechos, le daban la razón. España era la octava potencia mundial en términos económicos, los mercados alentaban nuestro imparable crecimiento y la marca España no era solo, como hoy, la de Nadal, el Real y el Barça, sino la de todo un país que caminaba con paso firme y resuelto por la recta vía del progreso y de la prosperidad.

Eran los tiempos del ladrillo y del crédito fácil, de la feliz llegada del euro, de la culminación gloriosa de una transición democrática que servía de modelo urbi et orbi, de proyectos y obras faraónicas y de dinero derramado a espuertas.

Pero los milagros —con excepción de los científicamente demostrables por cámaras ultrasensibles en Lourdes y Fátima, según su Santidad Benedicto— no existen y en 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers, inesperada para los accionistas crédulos, pero no para sus directores ni para las hoy célebres agencias de notación, aquellos apresuraron a privatizar los beneficios de la venta de sus activos tóxicos en favor de los responsables de la bancarrota y a “socializar” las ingentes pérdidas a costa de los estafados. Después de una sarta de noticias funestas a los largo de 2009 y 2010, abrimos finalmente los ojos y, como dicen en Cuba, “caímos del altarito”. El sueño se había desvanecido y el despertar fue amargo.

Lo de un país rico pero pueblo pobre es una constante de nuestra historia. En la época imperial evocada por José María Aznar, el oro de las Indias recalaba en España. No obstante, lo que no era invertido en la construcción de palacios e iglesias y en gastos suntuarios pasaba directamente a manos de los negociantes y banqueros de Génova y Ámsterdam. A diferencia del pragmatismo luterano, calvinista o anglicano forjador del moderno capitalismo según señaló Werner Sombart, el catolicismo hispano acumulaba sin medida fincas rústicas y heredades inmobiliarias y rechazaba por razones de hidalguía el comercio y la fabricación de bienes útiles. España, pese a los esfuerzos de los ilustrados y regeneracionistas y las actividades productivas de los llamados indianos, se descolgó del progreso europeo y quedó rezagada en su furgón de cola. A fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta del pasado siglo, la conjunción de la salida masiva de emigrantes a una Europa a la que política y económicamente aun no pertenecíamos, con la entrada igualmente masiva de turistas procedentes del todo el Viejo Continente, y la llegada al Gobierno de los ministros tecnócratas del Opus Dei, cambiaron las cosas. Estos últimos fueron nuestros calvinistas: desculpabilizaron al catolicismo de sus siempre ambiguas relaciones con el sistema de producción y espíritu de empresa del capitalismo, y asumieron el lema de “por el dinero hacia Dios”. Como previmos algunos en fecha tan temprana como 1964, el régimen franquista se desplomaría a la muerte del Caudillo no por la acción de una izquierda aferrada al recuerdo de su lucha heroica durante la Guerra civil, sino por la transformación de una sociedad que nada tenía que ver con la que se había alzado a poder por la fuerza de las armas 25 antes.

Estamos al cabo de un ciclo histórico y una crisis de civilización. Habrá que exigir responsabilidades

Los logros de la transición que acabó con el ciclo de revoluciones, guerras civiles y dictaduras de espadones están a la vista de todos y recibieron el aplauso unánime de una Unión Europea que no tardaría en acogernos con los brazos abiertos y favorecernos con sus fondos de ayuda para el desarrollo. Pero sus limitaciones no tardarían en manifestarse mientras los sueños de grandeza se nos subían a la cabeza. Hubo una transición política de “borrón y cuento nuevo”, pero no educativa ni cultural. Los hábitos mentales creados por la rutina y el temor a las ideas frescas pero desestabilizadoras de las verdades consagradas se perpetuaron. Los sucesivos gobiernos de las tres últimas décadas no tuvieron unos la voluntad y otros el valor de denunciar el Concordato, de abolir las exorbitantes partidas presupuestarias y privilegios fiscales eclesiásticos y de crear un Estado verdaderamente laico, liberándose así de las recurrentes presiones y chantajes de una jerarquía ideológicamente retrógrada. Convertidos ya en nuevos ricos, nuevos libres y nuevos europeos, nuestra clase política, surgida al socaire de la bonanza económica y de un optimismo sin mácula, fundó sus criterios de la gestión pública en el clientelismo con el aplauso de unos ciudadanos que, confortados por el acceso a un crédito fácil, asumieron que este era un pozo sin fondo. El paso de una pobreza real a una riqueza ficticia no se produjo gradualmente sino con una brusquedad que no permitió la creación de una cultura amortiguadora de tan vertiginosa mutación. De ser un país de emigrantes en busca del pan que no ganaban en casa nos convertimos en otro que acogía a millones de fugitivos de la pobreza oriundos de Iberoamérica, Magreb y África subsahariana.

El ejemplo más extremo pero sintomático de lo que ocurría en nuestras “enladrilladas” costas mediterráneas, lo hallé en El Ejido. El país misérrimo que visité hace poco más de medio siglo saltó de un brinco a ser uno de los municipios más ricos de Europa. En medio del mar refulgente del plástico de los invernaderos bajo el que se apiñaban en condiciones indignas millares de magrebíes y subsaharianos, la ciudad improvisada sin planificación alguna albergaba según un informe del Foro Cívico Europeo que cito de memoria, una cuarentena de agencias bancarias, ciento y pico prostíbulos y una librería a todas luces superflua a ojos de una comunidad para la que la educación era algo inútil de cara al logro y al manejo del dinero. ¿Quién iba a decir en 1997 que esta sociedad derrochadora y caciquil, fruto de la megalomanía de especuladores de toda laya a cargo de las Autonomías y Diputaciones —verdaderos reinos de Taifa— iba a convertirse de pronto en el nuevo “hombre enfermo de Europa”, como lo fue hace un siglo el imperio otomano?

Los ciudadanos no distinguen ya entre el partido que originó la ruina y el que la tapó

Al despilfarro y delirio de grandeza de la época de Aznar —el de la boda principesca en El Escorial, con un yernísimo que a diferencia del esposo de la infanta Cristina ha dejado misteriosamente de ser noticia— sucedió para alivio de muchos la llegada al poder de un joven y prometedor José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Sabía este en marzo 2004 la envenenada herencia que recibía en manos? Quienes creíamos que no, dado su tenaz optimismo y negación obstinada de la crisis que se nos venía encima después de la quiebra fatídica de Lehman Brothers, nos equivocamos de medio a medio. Un reciente artículo de Francesc de Carreras (La razón moral del indignado, La Vanguardia, 29-5-2012) me puso sobre la pista del libro de Mariano Guindal, El declive de los dioses, cuya lectura aconsejo vivamente, en la que su autor entrevista a quien pronto sería ministro de Industria de Zapatero en vísperas de las elecciones de 2004, y en la que Miguel Sebastián declara: “Menos mal que no vamos a ganar porque la que viene sobre España es gorda […]Tenemos una burbuja inmobiliaria y es inevitable que estalle y cuando esto ocurra se lo va a llevar todo por delante incluyendo los bancos”. Si, como admite el entrevistado, Zapatero y su equipo no estaban preparados para empuñar el timón en la tempestad que se avecinaba, cabía esperar al menos que dieran a conocer la “tremenda” situación que heredaban. La culpa no era suya, y lo razonable hubiera sido coger el toro por los cuernos y afrontar con urgencia la previsible catástrofe.

Por desgracia no lo hicieron y al desmadre especulativo y saqueo del erario público sucedió su incomprensible ocultación. Todo iba bien, seguíamos en el mejor de los mundos, hasta el momento (abril 2011) en el que ya resultó imposible negar la vorágine en la que nos anegábamos y, con dicho reconocimiento tardío, Zapatero cavó su propia tumba.

Hoy, en el vertiginoso salto atrás a la pobreza, paro y ladronería bancaria, cuando los españoles vuelven a emigrar a Inglaterra, Norteamérica, Suiza o Alemania y másters en mano se ven obligados a asirse al empleo que sea en medio del naufragio; cuando liberados de la influencia francesa (¡ah, el sublime Aznar!) dependemos enteramente de la Dama de acero alemana y de las voraces agencias de notación; cuando los mineros de Asturias en huelga marchan a pie hasta Madrid y sacuden con sus justas reclamaciones los fundamentos éticos de un Estado presuntamente democrático, ¿que hacen Rajoy y su flamante Gobierno? Negar ya no la crisis sino el rescate hasta el último momento y presentar luego la capitulación como una victoria; aclarar que “donde digo digo,digo Diego”; sostener que si accedió a agarrarse al salvavidas fue cediendo a las súplicas de quienes se lo arrojaban; imponer los recortes brutales a la educación y asistencia sanitaria y dejar impunes a los causantes de la ruina y a quienes se aprovecharon desvergonzadamente de ella.

El rechazo casi general a la clase política e instituciones estatales, incluido el Poder judicial encarnado por el Dívar de los fines de semana marbellenses —por cierto, ¿por qué y por quién fue nombrado a tan alto cargo en tiempos de Zapatero?— traduce la perplejidad de unos ciudadanos que, desbordados por la magnitud de los problemas que les acucian, no distinguen ya entre los dos partidos políticos, el que originó la ruina y el que la tapó y, a falta de expresar su cólera a gritos, se refugian en la fatalista resignación. Estamos al cabo de un ciclo histórico y una crisis de civilización, y habrá que exigir responsabilidades como claman los indignados. Como se pregunta Josep Ramoneda en un reciente artículo en estas mismas páginas (Poco pan y peor circo, EL PAÍS, 14-6-12), “¿hasta cuando aguantarán los ciudadanos que nadie defienda sus intereses?”

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El instituto de Valladolid que supera a Singapur en el Informe PISA

http://www.elmundo.es/especiales/educacion/escuelas-publicas.html

Educación facha donde las haya (Ironía)

Así funciona el centro educativo más demandado de Castilla y León, la autonomía que saca mejores notas en la prueba de la OCDE

El Instituto Núñez de Arce es un centro educativo de los de antes. Masificado, con profesores duros y padres poco dados a participar en una huelga de deberes. Sin moderneces. No tienen pizarras digitales, ni programa de excelencia, ni bilingüismo. Los alumnos de 15 años son conscientes de las ventajas pedagógicas de escribir a mano; saben lo que es un hemistiquio, un sexteto isométrico agudo o una cesura y diferencian perfectamente entre mediatrices y medianas.

No aplican ninguna pedagogía de las supuestamente innovadoras, tienen exámenes y utilizan sin sentirse culpables los libros de texto. Los profesores se encogen de hombros cuando les preguntan por qué en el informe PISA han quedado muy por encima de la media de Singapur, Corea del Sur o Finlandia y, por supuesto, a años luz de los resultados españoles. Se ríen con modestia. Y responden que se limitan a hacer «lo que se ha hecho toda la vida». Pero observando desde fuera lo que ocurre en el día a día de una clase, la de 4ºC de la ESO (alumnos de 15 y 16 años), aparecen matices que dicen mucho. Por ejemplo, el diccionario de la RAE puesto encima de la mesa de cada profesor, a modo de declaración de principios, o el dominio escénico y la seguridad en sí mismos que muestran los docentes.

Los profesores son, de hecho, la principal razón de su éxito. Forman una plantilla más estable y cualificada de lo normal, muy interesada en seguir aprendiendo, que se junta por las tardes a hacer grupos de trabajo aunque no cuente para los sexenios y que habla sin complejos de la importancia de exigir, de evaluar y de impartir conocimientos concretos. Seguro que influyen también los 20 minutos que cada día dedican a leer en clase los alumnos de 1º y 2º de la ESO, una idea que ahora les ha copiado el Gobierno central. 
Estas señas de identidad, unidas al alto nivel de implicación de las familias, hacen que este instituto de 98 profesores para 1.238 alumnos con siete líneas en Bachillerato y cinco en la ESO alcance una tasa de graduación del 90% y se haya convertido en el más demandado de Castilla y León, que es la región con mejores resultados en PISA:

8.30-9.20 h. LENGUA Y LITERATURA

La profesora Luisa Armenta inicia la clase analizando varios versos de Rubén Darío siguiendo el esquema clásico de comentario de texto. Que si la métrica, que si las figuras retóricas, que si el contexto histórico… La clase es muy densa, con muchísima información teórica, pero la maestra va conduciendo a sus alumnos a la manera socrática, haciéndoles preguntas e introduciéndoles en el poeta modernista con términos sensoriales y sugerentes. Se nota que le gusta lo que hace, que vive lo que explica. Nada queda fuera de su control y a la vez todo es fluido. Engancha a sus alumnos, prácticamente los hipnotiza. Recita al poeta con deleite, saboreando las palabras. Lo haría muy bien en una charla TED. «Yo creo que a los chavales hay que exigirles y hay que darles una información seria. Hoy puedo hacer esto con ellos porque ya se sabían la lección. Las claves son una sólida formación del profesorado e ir a lo que se tiene que dar en la materia», resume. «Aquí los docentes estamos muy preparados y esa solidez de contenidos se transmite en las clases. Disfruto mucho con mi trabajo y no he dejado de formarme desde que terminé la universidad».

9.25-10.15 h. FÍSICA Y QUÍMICA

Susana Rubio pone a sus alumnos un vídeo de la BBC en el que se explica la caída libre con el experimento de la pelota y la pluma que se dejan caer, primero en condiciones normales y después en una cámara sin aire. El vídeo es en inglés sin subtítulos, pero ella les va traduciendo. Después reparte una hoja con problemas en los que hay que averiguar el tiempo que se tarda en llegar a una calle de Londres utilizando distintos medios de transporte público. Para ello sigue las mismas fórmulas que emplea Google Maps. En el Núñez de Arce utilizan con frecuencia ejemplos de la vida real, algo que también hace la OCDE cuando evalúa en PISA. Rubio guarda las distancias con los alumnos. Como la profesora de Lengua, trata a los chicos de usted. Nadie la interrumpe.

10.20-11.10 h. GEOGRAFÍA E HISTORIA

Toca examen y los propios alumnos, sin que nadie les haya dicho nada, han movido las mesas para estar separados unos de otros. La profesora Ana Manso, que también es la coordinadora de Convivencia, les pide que relacionen por escrito la Primera y la Segunda Revolución Industrial y pongan ejemplos. Los alumnos aprovechan el tiempo del recreo para terminar el control, que supone el 30% de las pruebas escritas de la evaluación, que, a su vez, significan el 60% de la nota final. El 40% restante procede de los ejercicios y de lo que preguntan en clase. Ana Manso muestra su cuaderno de evaluación, que es todo un sudoku de positivos, negativos, notas con decimales y anotaciones al margen.

«Hay que evaluarles, porque es la forma de forzarles a estudiar. Se necesita trabajo detrás, y ese trabajo lo consigues intentando que lo que explicas tenga interés. Yo tardo 20 minutos en corregir el examen de cada alumno, son cuatro o cinco folios por persona. Pero ninguno deja la prueba en blanco y el 90% titula con nivel alto», señala. 
¿Por qué son tan buenos estos chicos? «La mayor parte de los padres son profesionales; muchos tienen estudios universitarios y el interés por la educación en las familias es alto. Los estudiantes han asumido que tienen que estar atentos en clase porque desde el primer día en que llegaron al instituto se les dejó claro. Tienen que aprovechar las clases al máximo y valoran mucho el estar en el aula porque, si no, lo tienen que estudiar por su cuenta». Ana Manso intenta enseñar a sus alumnos «a pensar por sí mismos» y a «relacionar conceptos». Parte de una «base teórica sólida» –«Para que puedan aprender, tienen que hacerlo con unos contenidos concretos; si no, aprenden en el vacío»– y a partir de ahí trabaja en casos específicos con mapas y esquemas. «Las pizarras de toda la vida siguen siendo lo más útil y es importante el ritmo que adquieren los alumnos escribiendo a mano. Hay un proyector, pero no hacemos uso de las pizarras digitales. Si les llega una avalancha de imágenes, se terminan saturando y no atienden».

Esta profesora lleva casi una década en el Núñez de Arce, que tiene un 85% de la plantilla formada por funcionarios de carrera. «Es muy importante la estabilidad del profesorado porque permite planificar a largo plazo lo que vamos a hacer. Lo que yo doy en mi clase lo dan también mis dos compañeros de departamento. Llevamos juntos nueve años y tenemos perfectamente delimitado lo que tiene que conocer un alumno a los 12, a los 13, a los 14 y a los 15 años».

Ana Manso no ha dejado de formarse desde que aprobó la oposición. «He trabajado muchos años elaborando unidades didácticas y también he dado cursos sobre cómo irrumpir en el aula y tratar los conflictos. Hay que saber cómo mantener siempre la calma porque un profesor que se pone nervioso lo tiene todo perdido», afirma. Días después, facilitará al periódico los resultados del examen: cuatro alumnos han suspendido; tres han sacado entre un 5 y un 6,5; 12 han estado entre el 6,6 y el 8,5, y cuatro han obtenido entre un 8,6 y un 9,4.

11.35-12.25 h. MATEMÁTICAS

Margarita, que lleva en el instituto desde 2010, imparte hoy una lección de Geometría. Explica las diferencias entre medianas y mediatrices, entre el circuncentro y la bisectriz. Les hace muchas preguntas para mantener su atención y se muestra muy segura de sí misma. Joaquín Fartos, el director del centro, explica que le dan mucha importancia a las materias instrumentales (Lengua, Matemáticas y Ciencias) y a los idiomas, que son las áreas que tienen los departamentos más grandes. La oferta de optativas es reducida.

¿Qué opinan de todo esto los alumnos? «Hay profesores muy buenos que son muy exigentes, pero me parece muy bien que nos exijan, prefiero que lo hagan porque es la forma de sacar buenos resultados», responde Eva, de 15 años. «En comparación con otros institutos, salimos muy bien preparados con la Selectividad, pero, cuando el profesor es demasiado estricto, existe el riesgo de que cojamos manía a la asignatura», añade Carmen, de 16 años. «Eso de que estudiar no cuesta esfuerzo es mentira. Incluso el deportista de elite tiene mucho que entrenar para llegar a donde llega. Nosotros no podemos permitirnos regalar un título de Bachillerato y que a los tres meses el chico abandone la carrera porque no puede con ella», apunta Fartos. La queja más repetida por los padres de este instituto es que a sus hijos les cuesta sacar buenas notas para entrar, por ejemplo, en Medicina. A cambio, están más preparados. «Es más cómodo ser benevolente, pero nosotros hacemos lo que debemos, somos leales a las familias», insiste el director.

12.30-13.20 h. INGLÉS / FRANCÉS

Cuando llega la hora de los idiomas, el aula se desdobla entre los que estudian Inglés y Francés, quedando dos grupos reducidos. El de Francés, que está a punto de irse unos días de intercambio a un liceo del sur de Nîmes, estudia con YouTube. El profesor, Juan Supiot, que lleva un blog con las clases, les pone un vídeo de una chica que cuenta cómo es su vida en Burkina Faso. A partir de ahí inician una conversación en francés. El docente les corrige con frecuencia y los alumnos se esfuerzan en hacerlo bien. La lección es muy dinámica, se va pasando de unos temas a otros con mucha fluidez y todo el mundo participa. Con frecuencia recurren a la Wikipedia.

13.25-14.15 h. EDUCACIÓN FÍSICA

La clase de Educación Física la dirige una alumna. Cronómetro en mano, Ángela va indicándoles a sus compañeros el número de vueltas y flexiones que tienen que dar. Se la ve decidida. El profesor Francisco Ortiz explica que es un componente del aprendizaje. Como parte teórica de la asignatura, les ha mandado que elaboren una tesina con un programa de calentamiento y dirigir la clase es la forma que tienen de exponerla. Cada día le toca el turno a uno. El método no es nuevo, pero convertir a los estudiantes en docentes sirve para reforzar su autonomía.

LOS RASGOS DEL CENTRO

  • Profesores bien formados
  • Plantillas estables
  • Familias implicadas
  • Exigencia
  • Pocas moderneces
  • Aprendizaje de conocimientos concretos
  • Refuerzo de la Lengua, las Matemáticas y las Ciencias
  • Uso de ejemplos de la vida real
  • Evaluaciones
  • 20 minutos de lectura diaria en clase

Otro paso más en la destrucción planeada de lo poco que queda del sistema educativo

 

El fin del profesor ‘funcionario’

Están nerviosos. Es la primera vez que se reúnen para presentar el primer máster experimental de innovación educativa lanzado por una universidad pública española. Se llama Laboratorio de la Nueva Educación y pretende resolver las carencias del grado de Magisterio, que sigue empleando el mismo programa académico de hace 20 años. “No queremos hablar de asignaturas. Aquí no se forma al profesor convencional, sino al educador del siglo XXI”, cuenta el profesor de la Universidad Carlos IIIAntonio Rodríguez de las Heras, uno de los impulsores del nuevo máster. Es experimental porque los contenidos se terminarán de definir con la participación de los alumnos. No hay nada cerrado.

El fin del profesor ‘funcionario’

 

 

 

 

 

 

 

 

El objetivo es formar a los profesores del futuro. El principal desafío al que se enfrentan los sistemas educativos en diferentes países del mundo es la calidad de los profesores, según la encuesta La escuela en 2030, en la que han participado 1.550 profesores, estudiantes y responsables políticos en materia de educación de la organización WISE (la Cumbre Mundial por la Innovación en Educación, en sus siglas en inglés), creada en 2009 por la Fundación Qatar. Ese documento esboza cómo será la educación en 2030 y señala que los conocimientos académicos ya no serán tan importantes y se valorarán mucho más habilidades personales como la empatía o la toma de decisiones. El rol del profesor ya no será el de transmitir sus conocimientos al alumno, sino el de actuar como guía para que el propio estudiante construya los contenidos a partir de diferentes fuentes, y los métodos de enseñanza tendrán como base la creatividad.

Teniendo en cuenta todos esos cambios, ¿están los grados en Maestro en Educación Infantil y Primaria a la altura? Varios profesores de Educación de la Universidad Complutense opinan que no. “Tenemos una herencia muy teórica. Puede haber profesores más pragmáticos, pero no sabemos si los alumnos están aprendiendo o no métodos más innovadores”, asegura Carmen Alba, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense desde 1987. No existe un proyecto de innovación impulsado por la Universidad ni la pretensión de actualizar los contenidos del grado, que según informa la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación(ANECA) solo llevaría unos tres meses.

Ante la inactividad de las universidades, un grupo de pedagogos, educadores y arquitectos se han unido para lanzar el Laboratorio de la Nueva Educación, un título propio de la Universidad Carlos III en colaboración con la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y el Colegio Estudio que se pondrá en marcha el próximo octubre. Una de las grandes diferencias de este programa con respecto a los másteres oficiales, que deben ser impartidos por personal universitario, es que participarán como docentes profesionales en activo de distintas ramas, como la experta en espacios educativos Rosan Bosch. “Al ser un título propio hemos podido salir del corsé de los másteres oficiales. No lo hemos creado para cumplir requisitos y trámites, sino para revolucionar la forma de enseñar”, explica Carlos Wert, patrono de la ILE e impulsor del programa.

Los creadores del Laboratorio de la Nueva Educación Antonio Rodríguez (iz), Carlos Wert, Jerónimo Junquera y María Acaso.
Los creadores del Laboratorio de la Nueva Educación Antonio Rodríguez (iz), Carlos Wert, Jerónimo Junquera y María Acaso. ÁLVARO GARCÍA

El programa, que cuesta 5.500 euros -se ofrecerán becas- y consta de 60 créditos y prácticas, no se dirige únicamente a profesores, sino a educadores de museos o investigadores del cambio de paradigma educativo. La idea es probar con los alumnos nuevas metodologías de enseñanza y que estos a su vez las prueben en sus clases. “Si Giner de los Ríos estuviese vivo, este sería el máster que querría”, apunta María Acaso, profesora de la Complutense e impulsora del máster. Precisamente es la figura de Francisco Giner de los Ríos y su concepción de la educación la inspiración de este programa. “Si veis en la escuela niños quietos, callados, que ni ríen ni alborotan, es que están muertos”, afirmó el pedagogo y director de la ILE. Su apuesta por la transformación de las aulas, la supresión del estrado del profesor y la formación de estudiantes seguros de sí mismos e independientes son la clave del curso, de un año de duración.

“El profesor está acostumbrado a las rutinas escolares y a la tranquilidad de contar con un público cautivo, además de estar inmerso en la carrera funcionarial. Eso hay que cambiarlo”, apunta Mariano Fernández Enguita, profesor de la Complutense y autor del libro La educación en la encrucijada. “El actual modelo de formación del profesorado está anticuado; lo que necesitan aprender los niños en primaria no se reduce al saber acumulado de los maestros”, añade.

UN PROGRAMA INNOVADOR

Aunque prefieren no hablar de asignaturas, estos son los módulos que componen el máster:

Suelo. Cada alumno identificará nuevas herramientas para aprender. De esta forma, participará en la creación de los contenidos. “En este módulo reflexionarán sobre la función de la educación, para que no conduzca a la certificación”, señala el profesor Antonio Rodríguez de las Heras.

Poder. Se tratarán las manifestaciones de poder y conflicto en el aula. “Los profesores ejercen micropoderes dentro de la clase y tienen que aprender los modos de regular ese poder”, indica Rodríguez de las Heras. Se trata de gestionar el espacio social del aula sin aplicar la disciplina como método.

Cuerpo. “Hoy en la escuela no se habla de inteligencia emocional, ni de la importancia del mobiliario o la educación afectiva y sexual. Los problemas con el porno”, apunta la profesora María Acaso. “Un niño que se mueve aprende mejor que uno que está sentado. De eso va también el aprendizaje con el movimiento”.

Experiencias. Aprenderán metodologías activas como el aprendizaje por proyectos. “Tienen que formar a individuos inquietos, que quieran seguir aprendiendo durante toda su vida”, dice Rodríguez de las Heras.

El profesor como investigador. Investigarán y probarán nuevos sistemas de evaluación. “Hay que salir de la evaluación con números, basada en el castigo. Evitar la ansiedad y el dolor asociados a los exámenes”, recalca María Acaso. En el máster de formación del profesorado (el antiguo CAP) solo se enseñan los métodos tradicionales de evaluación.

Herramientas. “Los alumnos de hoy son casi hackers. Los profesores entenderán cómo aprenden los jóvenes hoy y manejarán herramientas para saber moverse en ese ecosistema”, informa Rodríguez de las Heras.

No soy yo eres tú

Y vuelvo a poner una canción de esas poco correctas y que en España no sonaría ni en radios clandestinas. La banda es Skillet, una banda “cristiana” pero que de vez en cuando tienen estos ataques de cordura:

“It’s Not Me, It’s You”

Let’s get the story straight
You were a poison
You flooded through my veins
You left me broken
You tried to make me think
That the blame was all on me
With the pain you put me through
And now I know that it’s not me, it’s you

[Chorus:]
It’s not me, it’s you
Always has been you
All the lies and stupid things you say and do
It’s you
It’s not me, it’s you
All the lies and pain you put me through
I know that it’s not me, it’s you, you, you
It’s not me, it’s you, you

So here we go again
The same fight we’re always in
I don’t care so why pretend
Wake me when your lecture ends
You tried to make me small
Make me fall and it’s all your fault
With the pain you put me through
And now I know that it’s not me it’s you

[Chorus:]
It’s not me, it’s you
Always has been you
All the lies and stupid things you say and do
It’s you
It’s not me, it’s you
All the lies and pain you put me through
I know that it’s not me, it’s you

[Bridge:]
Let’s get the story straight
You were a poison
Flooding through my veins
You’re driving me insane
And now you’re gone away
I’m no longer choking
From the pain you put me through
And now I know that it’s not me it’s you

[Chorus:]
It’s not me it’s you
Always has been you
All the lies and stupid things you say and do
It’s you
It’s not me it’s you
All the lies and pain you put me through
I know that it’s not me, it’s you

You
It’s not me it’s you [repeat]