Artículo muy interesante sobre la autoestima y el “éxito”

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2017/06/la-locura-de-la-autoestima-en-usa.html

John Vasconcellos
Esta entrada es un resumen de un reciente artículo que cuenta la historia de la locura que se desató en los años 80 y 90 del siglo pasado en USA con la idea de que había que potenciar la autoestima de los niños para conseguir un mundo mejor. Creo que no es muy conocida y que merece la pena. La repercusión principal fue en la escuela pero el fenómeno impregnó toda la sociedad, a todo el mundo, desde ejecutivos a receptores de ayudas sociales, se les dijo que mejorar su autoestima  podría abrirles las puertas a más felicidad y éxito. El movimiento, que tuvo su epicentro en California, defendía que aumentar la autoestima podía reducir los delitos, los embarazos en adolescentes y hasta la contaminación atmosférica. Esta moda influyó en cómo se educó a toda una generación: los millenials.
La idea central de este movimiento, que hay una relación causal entre autoestima y resultados positivos está desacreditada (más bien es al revés) pero todavía se sigue creyendo en ella porque es una idea muy satisfactoria e intuitivamente atrayente. En el origen de este movimiento se encuentra un político un tanto excéntrico: John Vasconcellos.  Vasconcellos era un inconformista e idealista que en cierto momento  se encontró con algunas investigaciones sobre la autoestima. Estas investigaciones decían que la gente con alta o baja autoestima reaccionaba de forma diferente ante las adversidades de la vida y los que la tenían alta reaccionaban de formas más positivas. Así que Vasconcellos pensó: si la baja autoestima se asocia a respuestas no adaptativas pues aumentar la autoestima de los niños acarreará un montón de beneficios.
Así que Vasconcellos inició una labor de cabildeo y de presión política para formar una comisión sobre la autoestima y en 1986 consiguió que el Gobernador de California George Deukmejian creara la California Task Force to Promote Sel-Esteem and Personal and Social Responsability, cuyo objetivo era explorar las formas de aplicar la autoestima a un conjunto de problemas sociales y el estado dotó al grupo de trabajo con un presupuesto de 245.000$ por año. Lógicamente, el líder del grupo era Vasconcellos. El grupo tardó en arrancar entre otras cosas porque les costó buscar una definición práctica de autoestima que al final fue: “apreciar mi propio valor e importancia y tener el carácter de ser responsable de mi mismo y de actuar responsablemente hacia los demás”.  Pero la idea sedujo a todo el mundo, republicanos y demócratas, si se invertía dinero en autoestima no haría falta luego tener que invertirlo en delitos y violencia, mejor prevenir.
Pero ya en 1984-1985 Roy Baumeister, que había hecho alguno de los trabajos iniciales sobre la autoestima empezó a ver con recelo toda la burbuja, siguió investigando el tema y fue descubriendo que las cosas no eran tan de color de rosa como se pintaban. Quizás no es la autoestima la que causa una mejor ejecución sino que es al revés, que la gente más inteligente y talentosa tiene mayor autoestima precisamente por sus logros. La evidencia que la Task Force de Vasconcellos había presentado, sobre todo en su libro de 1989 The Social Importante of Self-Esteem, era muy débil.
Pero para entonces el boom mediático y social de la autoestima ya había explotado y la industria de la autoestima se convirtió en una parte importante de la más amplia industria de la autoayuda, que se estimaba en unos 10 billones de dólares (billones anglosajones). Los colegios pusieron en marcha programas y materiales de autoestima y también las empresas para mejorar la moral de sus empleados. Se crearon nuevas compañías que enseñaban autoestima y mucha gente encontró aquí un filón como Jack Canfield fundador de los Self-Esteem Seminar de Los Angeles que daba seminarios de 7 horas con videos, cintas y toda la parafernalia, libro incluido. En algunos estados se hicieron grupos para receptores de ayudas sociales para potenciar su autoestima y estos grupos, evidentemente, alguien tenía que darlos y cobrarlos.
La locura fue más grave en las escuelas. Uno de los ejercicios que se realizaba era el balón Koosh. Un niño le pasa el balón a otro y le dice: ”me gusta tu camisa”. Este niño se lo pasa al siguiente y le dice: “eres muy bueno jugando al fútbol” y así toda una cadena de cumplidos. Algunas escuelas dejaron de usar bolígrafos rojos porque el rojo podía herir la autoestima de los niños…la idea central era que no había que hacer que los niños se sintieran mal porque  eso les afectaría y disminuiría su rendimiento.
El caso es que a finales de siglo el establishment psicológico decidió estudiar críticamente el tema y la American Psychological Society  encargó a Baumeister y otros tres investigadores que revisar toda la literatura al respecto. En un artículo en 2005 contaron las malas noticias. Había muy pocos datos que apoyaran las ideas de Vasconcellos. Incluso en alguna áreas la autoestima se relacionaba con peor conducta, muchos criminales tenían una inmejorable idea acerca de sí mismos, ningún problema de autoestima. En otras áreas la correlación no implicaba causalidad. La autoestima en décimo curso no predice el rendimiento académico posterior, pero el rendimiento académico sí predice una mayor autoestima. Es más probable que la gente exitosa con alta autoestima tenga alta autoestima porque es exitosa que al revés.
Pero este fenómeno por el que estudios psicológicos preliminares son promocionados y se utilizan inmediatamente para vender cursos al estado y a la empresa privada se ha repetido muchas veces. Ocurrió luego con el tema de las poses de poder (que no se ha replicado) o con el test de asociación implícita. Se retiraron los ejercicios de autoestima de los colegios ¡pero se empezaron a usar los de poses de poder! Y ha vuelto a ocurrir lo mismo con el fenómeno del “grit”, que podríamos traducir por perseverancia o fuerza de voluntad. Angela Duckworth señaló que esta característica de personalidad , definida como perseverancia y pasión por objetivos a largo plazo” predecía el éxito académico y en la vida posterior y todo el mundo se lanzó a dar cursos de perseverancia…el Departamento de Educación no tardó en recomendar intervenciones para mejorar el grit. Sólo que esta vez la reacción del mundo psicológico ha sido más rápida y se ha demostrado que el grit es en realidad lo mismo que la dimensión responsabilidad de los 5 Grandes de personalidad (Big Five) y que no se puede enseñar y parece que la fiebre ha descendido.
Todo lo que estamos comentando da para muchas reflexiones y enseñanzas. Una de ellas que la gente está deseando creer en historias bonitas y hay un permanente caldo de cultivo disponible, pero otra es que en el mundo de la psicología, autoayuda y demás hay muchos profesionales  buscando nuevas posibilidades de negocio constantemente y promocionando o subiéndose al carro de cualquier cosa que huela a dinero.
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