Religión desde los tres años

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“La Religión es, entonces, la única materia del currículo educativo que ha de ofertarse obligadamente desde los tres hasta los diecisiete años. ¡Inaudito! “

victor bermúdez

Escribía hace poco sobre el lugar casi infinitamente privilegiado que tiene la religión católica en el sistema educativo de nuestro país. Afirmaba – ingenuo yo – que la materia de Religión era, junto a tres o cuatro más, de las pocas que se ofertaban obligatoriamente en todos los cursos de primaria y secundaria (más el primer curso del Bachillerato, donde también es de oferta obligatoria). Pero el otro día me recordaron que la materia de Religión también ha de ofertarse obligatoriamente en los tres cursos de Educación Infantil (de 3 a 6 años). La Religión es, entonces, la única materia del currículo educativo que ha de ofertarse obligadamente desde los tres hasta los diecisiete años. ¡Inaudito!

Esto quiere decir que los alumnos españoles tienen la opción de formarse en Religión católica durante catorce años, si así lo quieren. Para que comparen y se hagan una idea, piensen que muchas materias, obligatorias u optativas (Música, Cultura Clásica, Tecnología, Plástica, Economía, Física y Química –por ejemplo–), son cursadas por los chicos solo durante dos o tres años en la ESO. O que otras optativas, como Filosofía, o Cultura Científica, se ofertan (si se hace, pues no es obligatorio) en un solo curso de la ESO. O que Educación para la Ciudadanía, o Ética, han sido incluso borradas del mapa por la LOMCE (solo la primera de ellas ha logrado ser implantada posteriormente, en un solo curso, y con una sola hora semanal, por iniciativa de la Consejería y el Gobierno de Extremadura).

Claro que alguien podría decir que, al fin, la materia de Religión, aunque se oferte durante catorce años, es solo una materia optativa. ¿Pero hasta que punto lo es? No lo es, desde luego, como la mayoría de las optativas, que se ofrecen solo en unos cuantos cursos (a veces en uno solo), y no en todos. Muchas de estas optativas, además, se ofertan solo si hay alumnos suficientes y el centro así lo dispone. La Religión, en cambio, es de oferta obligada, y se imparte sea cual sea el número de alumnos que la demanden. De otro lado, la Religión se oferta siempre como parte de un par, junto a una sola alternativa (la mayoría de las otras optativas se escogen de grupos más amplios), por lo que si el alumno, o sus padres, no están interesados en esa otra única optativa (que a veces consiste en “no hacer nada” – ¡pero permaneciendo en la escuela! –), no tienen más remedio que escoger Religión. No hay otra.

Se da además la circunstancia – y esto sí que es grave – que en muchos centros privados y concertados de carácter religioso (son la mayoría) la optativa de Religión se convierte, en la práctica, en obligatoria, en tanto el centro desanima de muchas y sutiles maneras a los alumnos y padres que quieren escoger la alternativa (en cierto modo es lógico, dado que son colegios religiosos, aunque estén financiados por el Estado como si fuesen públicos). El caso es especialmente sangrante en Educación Infantil, en donde la alternativa a Religión es inexistente, ya que, según la ley vigente, el niño que no escoge Religión no puede aprender ningún contenido curricular de ningún área durante la hora en que sus compañeros hacen la catequesis. En la práctica esto significa que el niño se queda sentado en una mesa, junto a su tutor, sin poder hacer nada. No es de extrañar que muchos padres, ante esta perspectiva, apunten a sus hijos en Religión (pues de eso se trata, claro). Y que algunos centros, incluso públicos, así lo recomienden a los padres (en uno de ellos – en Mérida –  con la insólita argumentación, según he sabido, de que “en Religión, al menos, se enseñan valores” – los valores que determina la Conferencia Episcopal, claro, aunque creo que esto no se lo decían a los padres – ).

Sabido todo esto, resulta de una desvergüenza absolutamente increíble que la Iglesia, junto a algunas asociaciones de padres y profesores, pretendan que la materia de Religión Católica tenga aún más horas y esté todavía en más cursos (vamos, en el único que les queda: en 2º de bachillerato). Por esta razón andan pleiteando contra la Consejería de Educación que, en su último decreto, les rebajó (en secundaria) alguna de de las horas (¡dos!) de la generosa ración que habían recibido del gobierno de Monago.

Pero eso no es todo. Resulta que el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura les ha dado la razón, y pretende que la Consejería modifique el currículo de Educación Secundaria y Bachillerato para dar cabida, sea como sea, a las demandas de la Iglesia. Una sentencia, la del TSJEx, que, amén de imprecisa (en ella se manejan datos falsos: la pérdida de horas de Religión en secundaria no es del 50%, como se dice, sino del 28%), expone argumentos que rozan el surrealismo. El más increíble de ellos es el que pretende interpretar los Acuerdos con la Santa Sede (de 1979) de manera literal, exigiendo que la Religión (además de estar presente en todos los cursos y etapas del sistema educativo) sea equiparable en horas semanales al resto de materias fundamentales (o, al menos, al resto de materias específicas). ¡Algo que obligaría a derogar la propia LOMCE!

Nadie puede tacharme de anticlericalismo, ni de oponerme por principio a la materia de Religión. He defendido en varias ocasiones que – por poco que me guste a mi y por pura lógica democrática –  la Religión debe ofertarse en la escuela pública, al menos mientras una porción significativa de ciudadanos así lo demande, y siempre que los alumnos reciban, a la vez, la suficiente formación crítica y racional como para que puedan entender y valorar, de forma reflexiva y autónoma, los contenidos (más o menos dogmáticos) que reciben de aquella (y de cualquier otra asignatura). Pero he aquí que la Iglesia, insaciable en lo que a seducir almas se refiere, pretende mantener con uñas y dientes su posición de absoluto privilegio en la formación de los niños. Que la Conferencia Episcopal quiera seguir ofertando sus valores y su doctrina durante quince años (de los tres a los dieciocho) y sin que, por supuesto, exista nada similar en cuanto a formación crítica y racional (ética, filosofía, cultura científica), es un abuso inadmisible y sin paliativos. Un género, muy grave, de abuso infantil, que hasta debería estar tipificado por las leyes.

Una de las condiciones ideales que creo necesaria para “tolerar” la materia de Religión confesional en la escuela pública (y así lo he escrito en otras ocasiones) es que aquella se ofrezca únicamente en los últimos años de secundaria (no en primaria ni, mucho menos, en infantil). El fuerte contenido ideológico y moral de la materia de Religión, y la forma (necesariamente) dogmática que tiene de exponerlo, hacen de esta materia algo no apto para mentes infantiles. La formación en una confesión religiosa concreta debería ser siempre una decisión lo más consciente posible. Y tanto los padres como el Estado tendrían que evitar que los niños sean adoctrinados de una manera tan insistente (por la religión católica o por cualquier otra doctrina) desde… ¡los tres años! Tal vez una familia crea que sus creencias religiosas son excelentes para sus hijos. Pero, desde una perspectiva más objetiva, es más excelente aún procurar que sean ellos (los propios niños) los que las valoren libremente así, a su debido tiempo. Y es esto último lo que debe garantizar el Estado, y con la misma energía con la que protege a los niños de otros posibles abusos contra su libertad y autonomía, vengan de donde vengan, incluso si vienen de su propia familia.

Si el abuso del cuerpo de un niño por un adulto es algo absolutamente repugnante, no lo debería ser menos el abuso de su mente – o de su alma, como prefieran –. Y a mi juicio, insuflar (insistente y sistemáticamente) dogmas incontestables en las cabezas de niños de tres años, o llenarlas de imágenes, terrores religiosos o sentimientos de culpa, es un abuso tan indecente, execrable y de nefastas consecuencias (o más) como pueda serlo un abuso físico. Ningún niño puede defender su mente de dogmas, valores o emociones que se les inculquen (con las aureolas de lo sagrado y de lo académico a la vez) durante catorce años seguidos. Eso se llama pederastia espiritual. Y eso, exactamente eso, es lo que quiere seguir haciendo la Iglesia. ¿Tan poca confianza tienen en el valor de su doctrina como para querer embutírsela, desde tan pequeños, y durante catorce años seguidos, a todos los niños posibles?

Lo gracioso es que los mismos que defienden que se imparta catolicismo a los alumnos desde los tres años, acusen luego de adoctrinamiento a la extinta asignatura de Educación para la Ciudadanía, materia en la que, durante una o dos horas semanales (y a chicos de 13 y 14 años), se exponían, a través del debate y de forma argumentada, los mínimos valores morales que recoge la Constitución y que todo ciudadano (sea de la confesión que sea) debe conocer y respetar.

Es gracioso esto, decía. Pero la verdad es que es tristísimo. Es la alargada sombra de esa España negra que sigue asombrando y ensombreciendo a este país después de tantos y tantos siglos. Y que quiere seguir proyectándose – con un arrojo y una osadía envidiables – a través de la educación (infantil, primaria, secundaria, y secundaria post-obligatoria) de los futuros españoles… Como bien saben la Iglesia y el diablo, a las almas hay que comprarlas con mucho más tino y paciencia que a los cuerpos. Conviene, pues, empezar pronto. A los tres años, por ejemplo.

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10 años de Pornhub, en cifras

https://hipertextual.com/2017/05/pornhub-en-cifras

Pornhub es visitada por más de 75 millones de personas cada día. Analizamos las cifras más importantes de la web de pornografía más popular de Internet.

10 años de Pornhub, en cifras

Visitada por más de 75 millones de personas cada día, Pornhub es una de las webs más populares de Internet de la que casi nadie habla, que no está en los favoritos de prácticamente ningún navegador, pero que la gran mayoría de las personas que están leyendo este artículo ha entrado al menos una vez.

Pornhub, junto a otras webs de contenido gratuito de este tipo, ha sido responsable de un cambio fundamental de negocio de la pornografía mundial y la caída de imperios de contenido erótico como Playboy; quienes han tenido que replantearse el modelo de negocio para subsistir.

Fundada el 25 de mayo 2007 por Matt Keezer, Pornhub fue adquirida por Manwin (ahora Mindgeek) en 2010, quienes también son dueños de otras webs muy visitadas del mismo tipo como Redtube, YouPorn o Tube8. Mindgeek, de hecho, es dueña de los estudios de producción de contenido pornográfico más populares del mundo: Brazzers, Digital Playground, Reality Kings y Twistys,

Es así como Mindgeek sostiene sus propiedades digitales y hace un negocio sumamente rentable sin cobrar por acceso: por medio de sus estudios produce contenido pornográfico que sube a Pornhub y otras webs pornográficas del conglomerado, las cuales tienen una cantidad tan alta de visitas que se sostienen por medio de publicidad, un casino online y un programa de socios que da acceso a versiones en alta definición del contenido. Es así como se hicieron del control de gran parte de la cadena de valor de la pornografía online.

El crecimiento de Pornhub

El crecimiento de Pornhub

Según Alexa, un medidor de popularidad de webs, Pornhub es la web 40 del mundo en términos de popularidad. Pero no siempre estuvo ahí y no siempre fue tan popular como hoy. Su ritmo de crecimiento se incrementó considerablemente a partir de 2009 con la popularización de conexiones rápidas en todo el mundo.

A partir de 2013, a medida que la adopción de smartphones se incrementaba y las conexiones inalámbricas se aceleraban, Pornhub empezó a ver una rápida tendencia de cambio. Para mediados del año más personas visitaban la web desde un dispositivo móvil, que permite mayor intimidad, que desde un equipo de escritorio.

En septiembre del mismo año, Pornhub hace su aparición en una producción de Hollywood por primera vez: Don Jon, el largometraje dirigido y protagonizado por Joseph Gordon-Levitt.

Tiempo promedio por visita

Productores de contenido y medios digitales mirarán con envidia los tiempos promedio de visita de Pornhub. Aún con el crecimiento desmesurado en tráfico mantienen cifras estables, nunca bajando de los nueve minutos en los últimos cinco años. Más tiempo de visita en una web demuestra el interés en el contenido disponible.

El reto de Pornhub está en la producción y disponibilidad de contenido

Aún con 75 millones de visitas diarias, con un contenido exponencial sostenido, Pornhub no termina de lograr que el crecimiento del contenido subido refleje el crecimiento que tiene en visitas. Aunque el modelo de negocio se basa en mantener control sobre la cadena de valor de la pornografía disponible, saben que la clave está en potenciar su comunidad y el programa para compartir ingresos publicitarios por video original amateur subido a la web.

Muchas visitas, poco contenido

En 2010, Pornhub tenía unos 100 mil videos subidos a la web, en 2017 reportan diez millones de videos. La línea de crecimiento es consistente con la de visitas diarias. 2013 fue el año en que anunciaron que compartirían ingresos con aquellos integrantes de la comunidad que suben sus propios videos caseros, pero tal vez por obvios motivos temáticos no hay millones de personas que se lanzan a subir sus producciones audiovisuales.

Lo que sí ha crecido de forma sustancial son las horas de video subido a Pornhub:

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El crecimiento es particularmente grande entre 2015 y 2016 con alrededor de 40% de incremento año a año. No solo tiene que ver con el número de videos que se han subido, también tiene relación con la duración promedio de cada video subido, que podría reflejar una tendencia en las preferencias de los visitantes. A medida que las conexiones a Internet se hacen más rápidas es probable que no tengan problema en descargar videos más largos.

Los diez millones de videos subidos a Pornhub equivalen a: 684.352 gigabytes de espacio utilizado. Tardaríamos 173 años en ver todos y cada uno de los videos subidos a la web pornográfica.

Dejando a un lado las discusiones éticas sobre el consumo de pornografía, esta suele ser una de las primeras formas de exposición de los adolescentes al sexo. En muchos casos termina siendo parte importante de la educación sexual de jóvenes al tener acceso libre e ilimitado a este tipo de contenidos. Vista la tendencia tal vez sea buena idea, más que prohibir, orientar y explicar. De hecho Pornhub ha creado una sección de educación sexual, que aunque está en inglés, en toda seriedad, es una guía sumamente bien hecha.

Bad Company

Bad Company era una de esas bandas clásicas americanas de los 70-80 y 90 con buenas melodías y buenas guitarras. Tuvieron muchos cambios de cantante, pero la etapa que me tocó a mí fue con Howe.

Yo los conocí en el año 90 al entrar al instituto con esta canción, If you needed somebody, que de vez en cuando sigo escuchando:

Should have told you by now, but I can’t find the words, oh no
If I could show you somehow, but I don’t have the nerve, oh yeah

You don’t see me looking at you, how can love be so blind
Somehow you don’t notice me, sooner or later there will come a time, baby

[Chorus:]
If you need somebody, the way that I need you
If you wanted somebody, the way that I want you

Oh yeah, the way that I want you

If I could hold you tonight, it would last me forever
But the time’s never right, when will we be together, oh no

If I could make you understand, what you’re doing to me
Maybe there will come a time, when sooner or later I will make you see, baby

[Chorus]

Ooh, if I could tell you now, the way you make me feel
Ooh, if I could show you somehow, don’t you know my lovin’ is oh so real

[Solo]

[Chorus]

(If you need somebody) I need you, I want you, I gotta tell you
The way that I need you
And if you wanted somebody, the way that I want you…

 

Y de regalo otra canción que también sonaba por la época y que pertenecía a una superbanda formada por excomponentes de otras bandas míticas. Pertenecieron a las llamadas “hair bands”:

O esta, que siempre fue mi favorita de esta banda: