Un domingo en Twitter

Interesante artículo sobre educación, esclavitud y en lo que quieren convertir la profesión.

http://www.xarxatic.com/un-domingo-en-twitter/

La verdad es que ayer, en las redes sociales y, especialmente en la del pajarito, cualquiera al que le interese un poco el mundillo educativo tenía mucha tela que cortar. Ya no es sólo la propuesta del propio Ministerio para reconvertir la profesión docente en algo parecido a la esclavitud ofreciendo formación en domingo. Es la facilidad de algunos de ofertarla (léase los docentes que participaron cobrando por ello) y, por qué no decirlo, esos (…) que con la defensa de estas cosas arremeten frontalmente contra los derechos laborales de los profesionales que nos dedicamos a la docencia. Y todo ello envuelto en esa maravillosa pátina de vocaciones mal entendidas y la necesidad, para algunos, de hacer girar toda su vida alrededor de su profesión. Qué triste. Cuántas familias desatendidas por lo anterior. Cuánto esclavo con ganas de serlo. Incluso uno se permitió contestarme que con su tiempo libre podía hacer lo que quisiera. El problema es que no debería a nadie permitirse ser esclavo o sumiso ni, por mucho que lo quieran, cobrar menos que el salario que se merecen o la jornada laboral que les toca por ley. Ya, lo sé. Algunos están muy interesados en abrir el melón de la posibilidad que ofrecería contratar, a cada docente por un salario diferente, en función de lo que crean que pueden aportar a sus centros. Bueno, seamos realistas… si uno tiene un centro de gestión privada y quiere sacar pasta, ¿alguien se piensa que va a contratarle a precio de mercado o va a buscar a aquellos docentes que, cobrando la mitad, trabajen el doble de horas y siempre le digan sí bwana cuando les obligue a trabajar jornadas interminables o los festivos que le apetezca. Liberalizar el sector es lo que tiene. Algo que algunos intuimos que se desea por parte de determinados personajes u organizaciones empresariales, se avala y fomenta por el Ministerio de Educación y por algunas otras administraciones educativas (léase Escola Nova 21 en Cataluña y el apoyo a esa propuesta por parte de la Consejería de turno) y, por qué no decirlo, mediatizado ampliamente en los medios con la crítica nada sutil a las condiciones laborales de los docentes. Que estamos en un país donde no interesa mejorar las condiciones laborales de uno, interesa empeorar la de los demás. Curioso.

Lo sé. Hay muchas ganas de autoflagelarse por parte de algunos y buscar satisfacción en su profesión porque, lamentablemente para ellos, no tienen a nadie que les acoja en esos momentos en los que salen de sus centros de trabajo. Por cierto, ya que algunos dicen que los docentes trabajamos poco, ¿por qué no hacemos que, por ley, se cumpla el horario íntegro en los centros educativos -las 37,5 horas- y que no se pueda realizar ningún tipo de trabajo en casa por parte de esos profesionales? Ah, que el sistema se iría a la mierda. Pues algo falla si el sistema sólo funciona por los profesionales que dedican muchas más horas que las que deberían hacer legalmente. Y no, no me vengáis a sacar el típico ejemplo del “vago” que conocéis porque no es representativo de nada. Ni tan sólo se representa a si mismo… cómo para representar a un colectivo de cientos de miles de profesionales. Eso sí, queda muy bien vender la excepción para defender determinados postulados neoliberales pero no cuela. Bueno, no cuela para los que tenemos un poco de sentido común y, por lo que se está viendo últimamente, estos deben estar proporcionalmente disminuyendo a marchas forzadas.

Ya, me he dejado de hablar de aquellos asesores que, puestos a dedo en la Comunidad Valenciana, han tenido un corte de digestión al ver que su tan querida Susanita no ha ganado las elecciones a la Secretaria General de su partido. Personajes que han ido borrando tuits y que, curiosamente, van a tener que reformular su camaleonismo para no volver a las aulas. O, simplemente, por desidia, van a permanecer en sus lugares. Eso es lo malo de apostar en Twitter por personas en lugar de por ideas. Que si te sale mal te obliga a borrar tuits pero, por suerte, en este país la memoria dura poco y casi nadie acude a las hemerotecas de las redes docentes porque, al menos en la Comunidad Valenciana, no ha sido la primera vez que va a tocar ver como muchos cambian de chaqueta. Ya pasó hace dos años cuando perdió el PP y muchos que, en principio les hacían la ola, ahora se la hacen a su nuevos amos en forma de tripartito. Por tanto, dudo mucho que no se repita lo anterior a menos que alguien esté interesado en hacer rodar cabezas. Cosa que dudo porque, como bien sabemos, si a la lagartija se le corta la cola, ésta vuelve a aparecer. O, al menos, esto es lo que nos dicen.

La verdad es que hace mucho calor. Tengo ganas de que llegue el verano y poder hacer el vago para demostrarles a algunos que tenían razón 🙂

Me ha gustado mucho este comentario de la página:

Es la primera vez que comento aqui, a pesar de ser un lector asiduo y de disfrutar con la mayor parte de los articulos que aqui se alojan, este mas o menos de acuerdo, asi que queria aprovechar para darte las gracias por mantener este blog tan prolifico.

Queria decir que, segun mi experiencia y la de la mayor parte de los profesores que conozco a nivel internacional, el tema de trabajar mas horas de las que indica el contrato pasa en TODAS PARTES. Yo he enseniado en Madrid, Los Angeles, Chengdu, Dakar, y ahora estoy en Nagoya. En escuelas que tienen mucho presupuesto, poco, o practicamente nada, esponsorizadas e impulsadas por curas salesianos, por padres espaldas mojadas, por la embajada USA, y el Partido Comunista Chino, y en TODAS hay que trabajar fuera del horario escolar para mantener una practica profesional medianamente al dia.

Lo de los lugares de trabajo para profesores, climatizacion y limpieza, ya si que depende de otros factores:

Salesianos en Vallecas: limpio, climatizado regular, sala de profesores ruidosa.
Charter School en LA: hecho una pena, ni climatizacion ni gaitas (caloret faller de morirse), el profesor tiene su propia aula para trabajar tranquilamente.
Escuela Publica Internacional en Chengdu: aunque dirigido a las elites, se limpiaba el suelo con las mismas fregonas que los banios, con el consiguiente olor a orin por todo el edificio, frio de morirse en invierno, calor asfixiante en verano, sala de profesores ruidosa con cubiculos enanos.
Escuela Internacional de Dakar: limpia, climatizada, el profesor con su propia aula para trabajar, archivar, etc
Escuela Internacional de Nagoya: impoluta, climatizada, las aulas son como estar en Disneylandia.

A mejores condiciones, mas curro fuera del horario escolar.”

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