Oferta de trabajo de cachondeo

No basta con reírse de la gente en cuánto a lo que piden sino que encima se ríen en tu cara:

Experiencia con PHP, MySQL en entornos de producción de alto rendimiento.
Conocimientos de XHTML, Javascript, CSS y técnicas de cacheo.
Familiaridad con Bases de Datos relacionales (MySQL). ¿Sueñas en SQL?
Comprensión de tecnologías de Web Service, como SOAP, HTTP, WSDL o RESTful. Si pudieras APIzar tu casa, ya lo hubieras hecho.
Habilidades para adaptarse a desarrollos nuevos y complejos. Obvio.
Conocimientos de best practices, revisión de códigos, control de fuentes, testeo, seguridad y operaciones.
Capacidad para manejar cambios inesperados en las prioridades y en los requisitos de la compañía. Nos encanta tener una mezcla de proyectos a largo plazo y otros más cortos para obtener hits dopamínicos con frecuencia!
Descripción

¿Te consideras un ninja tecnológico con dotes de malabarista? ¿Disfrutas conectando APIs, automatizando procesos, trasteando con distintas tecnologías y sistemas?

Si te gusta trabajar duro para obtener resultados, eres organizado, tienes disciplina y te encantan los retos, esta es tu oferta de trabajo ideal.

doctorSIM busca perfiles con experiencia sobre todo en programación PHP y MySQL, pero no haremos ascos si te adaptas rápido a nuevos entornos y metodologías. Queremos que hayas tenido contacto en el desarrollo de procesos con aplicaciones web e integraciones con Javascript.

Para ser el candidato que buscamos deberás tener conocimientos de implementación de código en PHP, pasión por el desarrollo e innovación y soluciones escalables. Buscamos un full stack developer experimentado, que nos caiga bien, que le caigamos mejor y con capacidad de liderazgo y conocimientos básicos de sistemas y nuevas tecnologias.

Debes saber utilizar, comprender e interpretar tanto el idioma español como el inglés. La parte de utilizar es importante. No queremos zombies!

Perfil:

Ingeniería Superior en Informática, Máster o estudios técnicos relacionados. Mínimo de tres años de experiencia profesional en el desarrollo con PHP, HTML/CSS y Javascript.
Conocimientos del funcionamiento de webs a gran escala.
Experiencia demostrable en la implementación y desarrollo de código en entornos AWS y CentOS.
Capaz de diseñar, implementar y mantener sistemas basados en PHP y diversos frameworks.
Gran capacidad de trabajo bajo presión. Proactividad.
Ganas de trabajar en equipos pequeños para conseguir grandes resultados.
Habituado a Unix/Linux OSs para el desarrollo de PHP.
Capaz de administrar y mantener sistemas y sistemas básicos de seguridad.

Bonus:

Experiencia con entornos SSL, compliance PCI y pasarelas de pago tipo Stripe, PayPal, Redsys
En ocasiones será importante ser capaz de controlar y supervisar la labor de otros miembros del equipo. Se deberá combinar también las cervezas ocasionales con el resto del equipo.
No se aceptarán solicitudes de candidatos que tengan Internet Explorer y Windows como sistemas de cabecera. (Con Windows hemos hecho alguna excepción, pero vas a tener que vendérnoslo muy bien).
Si te preguntas porqué las cosas son como son y quieres hacer de ellas un mundo mejor, ¡sube a bordo!

Tipo de industria de la oferta
Telecomunicaciones

https://www.infojobs.net/madrid/full-stack-php-mysql-developer/of-i02fd86348d4e7ab2b93e3be4e2a362?applicationOrigin=search-new%7Celement~31115367836

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Corruptos y orgullosos: la destrucción de España en seis libros

Qué asco de país en serio. No hace falta irse a los políticos. Sales a la calle y por todos lados ves a gente que intenta estafarte y pasar por encima tuyo continuamente.  Y si nos ponemos a hablar ya de otros temas más profundos directamente es para vomitar.

http://www.elespanol.com/cultura/libros/20170421/210229421_0.html

El pistoletazo de salida lo dio Rafael Chirbes, en 2007, con ‘Crematorio’. Hoy ficción y no ficción siguen sacando las uñas contra los dirigentes podridos. Aquí seis recomendaciones literarias para no dejar de tener los ojos abiertos.

Ignacio González y Esperanza Aguirre.

Ignacio González y Esperanza Aguirre. EFE

 

 

  1. OPERACIÓN LEZO

En esta romería de coacciones y desvíos, de amiguismos y llamadas en un país podrido desde los cimientos -desde la pena acuosa de Aguirre por su González, mano derecha mutilada, hasta Rajoy testificando en Gürtel para disgusto de la Fiscalía- es de recibo recordar las palabras de Rafael Chirbes: “Hay que esperar que esta derrota no se herede genéticamente y que cada generación tenga derecho a ser derrotada por sí misma. Seguir luchando por la justicia y saber que el mal siempre acabará triunfando”.

El aguafiestas predilecto lo sabía: desinfectar España es como limpiar un pescado imposible, espinoso, lento, y cuando se llega a la carne ya anda pocha y fría. La picaresca nos ha atravesado, es médula ya. Chirbes inauguró la tradición patria -paralela al derrumbe social- que señala las grietas del sistema, y de sus cleptómanos, desde la literatura. Desde que en 2007 publicase Crematorio, entre la predicción y el diagnóstico, todo ha ido a peor, pero la ficción y la no ficción han seguido sacando uñitas contra la desvergüenza, contra la podredumbre moral. Un aquí no nos rendimos. Seis recomendaciones para no dejar de tener los ojos abiertos.

1. ‘CREMATORIO’ Y ‘EN LA ORILLA’

Son las grandes novelas de la crisis. La primera dibujó la putrefacta fiesta, la segunda fue la resaca. Especulación inmobiliaria y escombros. Crematorio (Anagrama, 2007) arranca con la muerte de Matías Bertomeu, el ideólogo que cambió la revolución por la agricultura. El dolor levanta el polvo, afloran las personalidades: la de su hermano -constructor sin escrúpulos-, la de la sobrina bienpensante, la del catedrático, la del mafioso ruso, la de la esposa ambiciosa, la del escritor alcohólico. Una foto incómoda de España.

En la orilla (Anagrama, 2013) son los restos: la vida como salto en el fango de los valores. El invierno que persiste después de aquel loco verano de la burbuja. Qué difícil dar un paso sin pringarse. Pero, como dijo Manuel Vázquez Montalbán de Rafael Chirbes, el escritor “es una isla que se esfuerza por serlo”.

2. BREVE HISTORIA DE LA CORRUPCIÓN

Un poquito de panorámica. En Breve historia de la corrupción: de la antigüedad a nuestros días (Taurus, 2010), de Carlo Alberto Brioschi, se pone de manifiesto que esto de robar es más viejo que el sol. Desde la antigua civilización mesopotámica hasta el Watergate, desde la Italia de Berlusconi hasta cada una de las cuestiones morales irresueltas de nuestros días. Cientos de anécdotas, citas y referencias filosóficas y literarias que cuentan la vida íntima de los sobornos, los cohechos y la política mercenaria de todas las épocas.

Winston Churchill decía que “un mínimo de corrupción sirve como un lubricante para el funcionamiento de la máquina de la democracia”. Si es así, llevan haciéndole caso desde la antigua Roma.

3. DESTRUIR ESPAÑA (ANTES DE QUE ELLA NOS DESTRUYA A TODOS)

“Quiero invitar a los ciudadanos a tirar la primera piedra sobre la España que hay que destruir”, insta Javier Ríos en Destruir España (Los libros del Lince, 2014). Es el texto mordiente de un español que se siente traicionado por su propio país y, medio abatido y sangrante, se dedica a esputar contra el incivismo, la egolatría y la caspa cañí, que es patrimonio cultural. El lector se sentirá como en casa. Todo vuelve a quedar en familia: la niña de Rajoy, la faraona Merkel y la difunta Rita Barberá.

4. GÜRTEL, LA TRAMA

El periodista David Fernández disecciona en Gürtel, la trama (Libros.com, 2015) uno de los casos de corrupción más flagrantes de los últimos años, el que nos familiarizó con conceptos como “sobresueldo”, “caja B”, “testaferro” o “imputado” y puso al Partido Popular contra las cuerdas. No pretende ser una enciclopedia del caso -ya que su sumario ocupa más de un millón de folios- pero no quiere perder la oportunidad de condensar este cuento tristemente real de corruptos y corruptores. De seres humanos vaciados, con una cucharilla mágica, de ética y de moral.

5. JUAN CARLOS I. LA BIOGRAFÍA SIN SILENCIOS

La escritora y periodista de investigación Rebeca Quintans retrata al rey emérito como “el niño del régimen” que Franco quiso hacer de él. En Juan Carlos I. La biografía sin silencios (Akal, 2016) reedita y amplía su trabajo del año 2000, Un Rey golpe a golpe (Ardi Beltza), donde ya pataleó por desmontar la imagen creada en los medios de comunicación y en la nube popular del campechanísimo.

Cuenta que, al año siguiente de la publicación del libro, el juez Baltasar Garzón mandó cerrar la editorial Ardi Beltza, y a su director, Pepe Rei, lo metieron 145 días en la cárcel -se le consideraba un colaborador del aparato de investigación de ETA, aunque nunca llegó a demostrarse y acabaron liberándole-. Desde los dudosos amigos de Juan Carlos a sus negocios millonarios pasando por su participación en el 23-F: éste es un libro que no obvia ninguna parcela. “Aunque ahora”, repone la periodista, “es de Felipe del que no se puede decir nada”.

6. VOTAR Y COBRAR

Aquí la gran novedad. En pocos días podrá encontrarse en librerías Votar y cobrar. La impunidad como forma de gobierno (Capitán Swing), que desentraña la historia del caso Bankia, la filtración de los correos de Blesa y las tarjetas black. Lo firman la autora, directora de teatro y activista Simona Levi (Xnet, 15M pa Rato)y el politólogo Sergio Delgado.

El libro cuenta con detalle y humor cómo estos dos colectivos ciudadanos sacaron a la luz pública miles de correos electrónicos y destaparon escándalos de corrupción tan importantes como el de las tarjetas black.

Austriacos en la intimidad de sus sótanos

http://valenciaplaza.com/austriacos-en-la-intimidad-de-sus-sotanos

El ser humano y sus miserias.

 

RecorRecordamos el último documental de Ulrich Seidl, gran metáfora sobre la realidad social y política de Europa, en las fechas del discreto estreno de su última obra: Safari

 

Es un cineasta polémico, Ulrich Seidl, como su compatriota Haneke. Ambos buscan incomodar con fines poco claros, que corresponden al espectador y la crítica discutir. Y ambos, como dupla austriaca, funcionan perfectamente. Haneke se encarga de la violencia y Seidl tiene más inclinación por el sexo y por algo que parecía patrimonio del comic underground americano: el patetismo.
Ahora Seidl ha regresado a las carteleras con Safari. De su anterior obra solo llegaron a España diez copias y esta vez no parece que haya sido distinto, pero merece la pena centrarnos en su trabajo porque es uno de los documentalistas europeos más originales. En esta ocasión, ha tratado el ambiente de los resorts para el turismo de caza mayor, pero en esta columna nos detendremos en su trabajo anterior, Im Keller (En el sótano) que en 2016 -fecha de su estreno en España- trajo un fresco metafórico muy apropiado sobre la situación europea, tanto social como política. Pero no echemos las campanas al vuelo.

Finalmente, la ultraderecha no ha ganado en Austria. Viena es la ciudad socialdemócrata más vieja del continente. El socialismo democrático llegó al poder en 1919 y hasta hoy, solo los nazis interrumpieron su gobierno. A la hora de trabajar los tópicos sobre los austriacos deberíamos ser mínimamente cautos, o al menos mirarnos en el espejo, pero a veces hay hechos que hablan por sí solos.

Me tocó cubrirlo como periodista en 2008. Un caballero de 74 años, Josef Fritzl, tenía oculta en el sótano de su casa a su hija y a los siete nietos que tuvo con ella tras violarla durante veinticuatro años. De todos los casos de desapariciones, violaciones y asesinatos que hice en aquel periodo, sin duda este fue el más estremecedor. La historia de “La secuestrada de Potiers”, la francesa Blanche Monnier, que estuvo también un periodo similar encerrada en una habitación sin lavarse a principios del siglo XX, no le llegaba ni a la suela. Y eso que el personaje que la encerró, su madre, para impedir que se casara con un abogado sin dinero, merecía un estudio pormenorizado. Pero esto era mucho más escalofriante.

En 2012 se supo que Ulrich Seidl estaba trabajando en un documental sobre este tema, de título “En el sótano”, acerca de lo que ocultamos en nuestros cuartos oscuros. Esta noticia apareció antes de su aclamada trilogía, que le puso en la primera línea del cine europeo, ‘Paraíso’. Pero yo ya le tenía fichado no por cinefilia, sino por su película “Import/Export” que trataba el tema de la inmigración y la emigración entre el Este de Europa, Ucrania en este caso -lo que a mí me interesó- y las supuestamente prósperas Centroeuropa y Europa Occidental, aquí era Viena.

Al contrario de lo que se publicó en todas partes entre 2015 y 2016 con el estreno, incluida España, Seidl no se inspiró en el monstruo de Amstetten para llevar a cabo este documental. Y esto es importante. Porque da mayor gravedad a los sucesos que protagonizó el señor Fritzl. El origen del documental estaba en el rodaje de “Tarde de perros” (Hundstage) de 2001. Seidl, al visitar casas de los suburbios para buscar localizaciones, se dio cuenta de que la mayoría de sus habitantes habían hecho del sótano un lugar más acogedor que la propia sala de estar. Se sentían más cómodos y seguros bajo tierra y en esos lugares, al salvo de cualquier visita, desarrollaban su personalidad sin límites.

Desde entonces, Seidl empezó a recoger material para este documental. Pero de nuevo hay que señalar que cuidado con los topicazos y los estereotipos. Cualquier televidente adicto de hoy en día que se trague sin parar programas de reformas del hogar de los que inundan la TDT, sabrá lo que es una “Man cave”. En Estados Unidos, la mayoría de los hombres que van a hacer una casa siempre detallan a los diseñadores, reformadores u obreros dónde tiene que estar su “man cave”, su rincón de “hombres”, que más bien suele ser de “niños”, pero eso es otra cuestión, en el que se ponen pantallas gigantescas para jugar a la consola, esconden sus puros habanos, hay un generoso mueble-bar y luego ya aficiones a gusto del consumidor. Siempre eligen colores muy oscuros y mucha madera para estos agujeros, a saber por qué. Y la desgracia les llega cuando aparecen los niños y el “man cave” pasa a “playroom” para la prole. En Austria no tienen un hecho aislado.

Seidl, cuanto más visitaba las casas de los suburbios, más le bajaban al sótano. Era una cuestión de confianza. El salón normal y corriente tenía en realidad una función meramente representativa para visitas más protocolarias. Desde entonces fue reuniendo grabaciones para la elaboración de esta película sobre la vida que hace la gente de su país en los dichosos sótanos. La dificultad residió en que los vecinos le mostrasen algo que pretendían ocultar. Tardó años en conseguir lo que aquí ofrecía.

En primer lugar, encontramos a un cazador que enlaza con su último documental, ‘Safari’, como en su día René, personaje del documental de ficción “El amigo de las tetas”(Der Busenfreund, 1997) se coló en “Paraíso: Fe” (Paradies: Glaube, 2012). Es un señor que tiene el sótano lleno de cabezas disecadas de las piezas que se ha cobrado a lo largo de los años en safaris. Una minucia comparado con lo que sigue.

Un caballero canta ópera frente a unas dianas, es una especie de campo de tiro que tiene montado en un sótano en el que da clase a hombres de mediana edad, islamófobos y patriotas, para disparar con armas de fuego. En una conversación, se muestran indignados por el hecho de que haya musulmanes de nacionalidad austriaca que animen a la selección de Turquía en las competiciones internacionales. Una discusión con ribetes de españolidad, no me digan que no.

Luego sigue un caballero que tiene una enorme maqueta con trenes. Una pareja que ha montado toda serie de divertimentos de bar de tiempos pretéritos, con diana de dardos y un viejo tocadiscos. Jóvenes que se hinchan a fumar marihuana. Y lo más notable viene por la violencia y el sexo, lo que al final esperamos en estas cintas.

Por un lado, un músico de banda de pueblo explica que se baja al sótano a tocar y bebe antes, durante la ejecución de la obra y después, porque está “predispuesto” ya que toda su familia bebe, confiesa. Lo llamativo es que el sótano en cuestión es todo un museo de parafernalia nacionalsocialista, que limpia además con un plumero con los colores de la actual bandera de Alemania.

Y por el otro, al margen de personajes que se dedican a la prostitución, Seidl encontró dos matrimonios de sadomasoquistas. Uno, un guardia jurado que cuida un teatro, que luego le limpia la casa a su mujer con la lengua y como premio ella le cuelga de los testículos en el sótano con una polea. Muy hermoso de ver el plano secuencia. Y otra pareja, donde la mujer confiesa que acuchilló a su marido por maltratarla, pero luego se fue con un hombre que la azota en el sótano, con ambos ataviados ad hoc en lencería. Importante aquí la figura del consentimiento.

No es forzada la metáfora. Europa vive ensimismada y aburrida, podrida de hipocresía, bajo escenarios donde solo ofrece representaciones y puro teatro. Del mismo modo, a Seidl, que intenta deliberadamente que con su trabajo uno no sepa si reír o llorar, en sus propias palabras, convendría analizar fríamente, para eso tenemos académicos de lo audiovisual, qué separa su “En el sótano” de lo que hacía Cardenas en “Crónicas Marcianas”. Tal vez sea que todos sus personajes están en plena posesión de sus facultades mentales y por ahí llega el impacto que sin duda logran sus films. Por lo pronto, no hay motivos para no lanzarse una vez más a ver la siguiente, la aludida Safari. “

Firme aquí para salvar el mundo

Diariamente ocurren alrededor del mundo incontables injusticias que permanecen impunes. A la par, muchas personas son testigos de estos actos y desean ser parte del cambio, es parte de nuestra naturaleza querer solidarizarnos, pero ¿podremos hacerlo con un click? ¿Puede una firma salvar el mundo?
Firme aquí para salvar el mundo
Con frecuencia nos encontramos con alguna publicación en Facebook o en nuestro correo que nos invita a firmar una petición online para apoyar alguna causa. Si simpatizas con el planteamiento, es muy probable que hagas clic automáticamente en el vínculo y dejes tu firma, casi por inercia. De ese modo nos convertimos en activistas sin salir de casa: estamos en contra del maltrato animal, queremos que se vaya algún político, queremos que se cambien las políticas o condiciones de alguna empresa, apoyamos las revoluciones políticas en otros países….y así sucesivamente nos transformamos en un superhéroe, capaz de luchar contra las injusticias del mundo, pero ¿realmente estamos haciendo la diferencia?

Peticiones online: ¿un fraude?

Si nos referimos a los pocos números que podemos encontrar en la red, firmar peticiones online no tiene mayor impacto. O mejor dicho, sólo pueden llegar a tenerlo si tenemos en cuenta el tipo de petición, a quién van dirigidas, el alcance del medio utilizado para recabar las firmas, la forma en que está redactada, entre otras. Es complicado obtener estudios académicos que validen esta información, al menos en lo que se refiere a América Latina y España, pero es posible obtener estadísticas de Australia y Reino Unido. En Australia:

“De 2589 peticiones presentadas a la Casa de los Representantes desde 1999, sólo tres han recibido una respuesta ministerial. Desde 2001, las peticiones han sido presentadas y discutidas durante ciertos periodos de asuntos de miembros privados. Sólo el 3.3% de las peticiones presentadas a la Casa desde entonces, sin embargo, han sido presentadas de esta manera. De hecho, un individuo tendría una oportunidad mayor de recibir una respuesta escrita de su carta que un grupo de personas que hayan expresado su disgusto colectivo firmando una petición.”

En una carta dirigida a la Cabinet Office de Reino Unido, Natalie Tuck solicita información sobre la cantidad de peticiones hechas en el año 2009 y cuántas de estas han recibido respuesta, a lo que informaron que habían recibido unas 16000 peticiones electrónicas en ese periodo, de las que sólo unas 500 obtuvieron respuesta; es decir poco más del 3%.Si bien resulta engorroso obtener cifras oficiales en España y Latinoamérica sobre la efectividad de las campañas en sitios web como Change.org, basta con remitirnos a la cantidad de peticiones abiertas en el sitio y revisar posteriormente cuántas lograrán su cometido. Y si a esto le aunamos que las firmas hechas en este lugar no son verificadas, podremos vislumbrar el impacto y seriedad de estos portales.Las firmas hechas en Change.org no son verificadas.
En Change.org no existe un control de identidad serio. Puedes ingresar con una cuenta de Facebook o con una dirección de correo para firmar cualquier petición, incluso puedes usar varias cuentas desde el mismo ordenador sin ningún problema. No exigen un documento de identidad válido ni nada por el estilo. De este modo, cualquiera podría crear cuentas ficticias y firmar su propia petición. De hecho, en el año 2013 uno de los creadores de Menéame hizo un bot para firmar varias veces por minuto en change.org que funcionó a la perfección. Desde esta perspectiva, estos movimientos de cyberactivismo pueden ser un fraude.De hecho, acabo de hacer una prueba utilizando un nombre ficticio, una dirección de correo al azar y logré firmar una petición a nombre de una persona que reside en Valencia, España que no conozco y que está registrada en la plataforma.

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El negocio detrás de las peticiones online

Sitios como Change.org han sabido cómo posicionar su marca. Comenzaron como una organización sin fines de lucro, lograron unas cuantas victorias importantes (para qué negarlo, unas cuantas peticiones logran su cometido) y cimentaron su compañía sobre valores progresistas. Pero un proyecto como este no se mantiene con firmas y esperanzas, es necesario obtener beneficios económicos para mantenerlo.Muchos sitios web obtienen sus ganancias a través de la publicidad, y si lees los términos y condiciones para anunciar en change.org podrías llevarte la impresión de que lo hacen de este modo; pero la verdad es que no venden anuncios en su página; sino que monetizan el activismo social. Lo que venden no es un espacio en su sitio web, sino tu dirección de correo y tu apoyo a ciertas campañas. Cuando firmas una petición, se abre una ventana que te sugiere otras peticiones patrocinadas por los clientes del sitio; es más, te piden tu número de teléfono para recibir llamadas o mensajes sobre la campaña. No está muy claro si venden tu información sólo a estos sitios sin fines de lucro, pero la revista Forbes calculó que las ganancias de change.org en el año 2012 ascendían a unos 15 millones de dólares.Otra ventana de oportunidad para el lucro que se esconde detrás del cyberactivismo tiene que ver con lo que en inglés se conoce como astroturfing. Este término es un juego de palabras que involucra ‘astroturf’, una marca famosa en Estados Unidos de césped artificial y hace referencia a la práctica de hacer ver que un mensaje o causa tiene raíces en las masas, en la sociedad, en vez de ser patrocinada y financiada por los interesados. Es decir, algunas empresas pueden crear una página para defender una causa en las redes sociales, llenas de reviews, opiniones y recomendaciones de usuarios ficticios, capaces de crear y manipular una matriz de opinión.

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Slacktivismo y la autocomplacencia

El slacktivismo es un término derivado del inglés que viene de slack (vago) y activismo. Básicamente, engloba este movimiento que se ha difundido gracias a las redes sociales, se trata de apoyar causas sociales a través de acciones que carecen de una repercusión real: usar una cinta de un color, cambiar tu fotografía de perfil, utilizar un hashtag, firmar peticiones en línea, unirse a comunidades, entre otras. Es un disfraz autocomplaciente que nos permite sentirnos solidarios, humanos y contentos con nosotros mismos, menos culpables si se quiere.Si no es un secreto el negocio de los sitios de peticiones online y lo inefectivos que pueden llegar a ser, entonces ¿por qué seguimos utilizándolos? La respuesta tiene que ver un poco con la biología, pues nuestro cerebro ha evolucionado para recompensarnos con una descarga de dopamina y endorfinas cuando hacemos algo altruista; así que cada vez que alguien utiliza un hashtag o firma una petición, obtiene una sensación inmediata de bienestar y satisfacción. Esto no parece negativo, pero esto en realidad evita que firmar pueda salvar el mundo.Una persona que hace click en “me gusta” en una causa en una red social, tiene menos posibilidades de donar o hacer algo real en beneficio de esa causa.
El problema radica en que esta respuesta biológica que obtienes cuando le das “me gusta” a una página de Facebook o cuando firmas una petición te hace creer que ya has hecho tu parte, que no hace falta que hagas nada más. En efecto, un estudio doctoral hecho en la Universidad de Columbia, Vancouver logró determinar que una persona que hace clic en “me gusta” en una causa en una red social, tiene menos posibilidades de donar o hacer algo real en beneficio de esa causa, porque en su mente siente que ya ha contribuido lo suficiente.

Si todavía quieres salvar el mundo, puedes hacerlo

Las peticiones online no siempre son una pérdida de tiempo. Hay casos en los que se han logrado victorias significativas, por lo que el cambio es posible. El #IceBucketChallenge, la campaña para que el Bank of America eliminara un cargo extra de 5$, se han evitado matanzas de perros, se permitió que las personas invidentes puedan ser jueces en el CGPJ en España, entre muchas otras. Todas estas peticiones tenían ciertas características en común, que las separaron del slacktivismo. Como mencionamos, la efectividad de una petición online no tiene mucho que ver con la cantidad de firmas recolectadas. Basta con recordar el caso de las niñas secuestradas en Nigeria por Boko Haram, la petición online logró recabar más de un millón de firmas, pero las niñas nunca regresaron e incluso, secuestraron más (unas 2000 en los últimos 15 meses).

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En su mayoría, las peticiones que han tenido éxito han estado dirigidas a un organismo pertinente, entre más pequeño y local mejor. Es más sencillo hacer llegar una petición a un ministro o un senador de tu localidad que a un presidente de un país africano, por ejemplo. Asimismo, las peticiones que han tenido éxito han sido muy bien redactadas, presentan una clara exposición de motivos y objetivos que se desean conquistar. Las consignas incendiarias y emocionales no tienen ningún impacto. Del mismo modo, debe tener alcance local masivo. No sirve de nada si deseas un cambio para tu comunidad y difundes en redes sociales que no son populares dentro de ella.Pero si hay algo que garantiza el éxito de una petición online es que quienes la firman deben estar conscientes de su alcance y función: lograr visibilidad y guiar a las personas a la acción real. De nada sirve que la petición se haga viral, si las personas creen que con la firma es suficiente. Es necesario que incluya información de los organismos que pueden recibir donaciones de dinero o insumos, si es posible ser voluntarios, las direcciones de correo a donde se puede enviar una carta personal (que siguen siendo más efectivas que las firmas masivas). Es importante tomar acciones, un pequeño donativo (que puedes hacer desde tu computadora) puede hacer la diferencia, no basta con que alguien firme aquí para salvar el mundo.