¿El profesor da igual? (Recuperación de entrada)

Eso es lo que me ha dicho esta mañana una compañera de departamento.

No sé muy bien a qué venía porque no venía a cuento con lo que estábamos hablando, pero me ha sorprendido.

¿El profesor da igual? Pues va a ser que no.

No puede ser igual un profesor que se dedica a sus alumnos que uno que no lo hace.

No puede ser igual un profesor que se pasa la hora sentado en su mesa y con una clase pasiva que uno que hace que su clase sea activa.

No puede ser igual un profesor que tras haberlo tenido unos alumnos estos huyen de él que otro con el que los alumnos quieren repetir. Y no precisamente por regalarles nada. He tenido a varios alumnos de esta profesora que me han pedido por favor que con ella otra vez no. Y he tenido alumnos que venían de otros centros acojonados con la asignatura y de repente el miedo se les ha ido y han mejorado espectacularmente.

Siempre habrá alguien que dirá que el alumno bueno siempre sale hacia adelante y en el 99% de las ocasiones es así. Pero no es lo mismo seguir adelante adorando una asignatura y divirtiéndote con ella que pasar por una asignatura teniéndole miedo y como si fuera una carrera de obstáculos. Ojalá hubiera tenido yo algún buen profesor de Matemáticas (o de lo que fuera porque no recuerdo ninguno bueno) en el instituto y no hubiera tenido las dificultades que tuve después. A día de hoy me sigo preguntando qué matemáticas me enseñaron a mí en el instituto.

Si algo me han reconocido alumnos y padres durante todos los años que llevo dando clase es que soy buen profesor, de los que inspiran. Pero buen profesor no porque les regale nada sino sobretodo porque me dedico a mis alumnos y les guío hacia el éxito, que en el fondo es el objetivo que debe tener un profesor.

No sé porqué los profesores que tenemos ese reconocimiento solemos ser muy odiados entre el profesorado.

No presumo de que los alumnos me hayan regalado muchas cosas estos años porque no es así, pero alguna cosilla sí ha caído (cuando ya son exalumnos, no antes). Pequeños detalles que reflejan que ha habido algo más que simplemente una relación distante entre alumno-profesor.

Hoy me han hecho un pequeño regalo dos alumnas y varios profesores lo han visto, incluida esta profesora. Supongo que a la mayoría no les habrá hecho gracia, pero es lo que hay.

Ya digo que no quiero presumir de nada pero el reconocimiento verbal al menos suelo tenerlo y en todos los sitios que he estado siempre he dejado la impresión entre los padres y barrio/pueblo que soy alguien serio y trabajador que se dedica a sus alumnos, algo que pocos pueden decir.

Estos días he estado tirando cosas que tenía de años anteriores y he encontrado por ejemplo el discurso de 4º de la ESO de una generación de hace unos años con los que sigo quedando para cenar (algo habré hecho bien) y en la parte que me tocaba a mí escribieron “contigo matemáticas y tú sabes que mucho más”.

En la graduación de este año, mientras los de 4º de la ESO ni se acordaron de esta profesora, los de 2º de Bachillerato me dedicaban varias cosas como esta: “no te imaginas las vocaciones científicas que has despertado en nosotros”. Repito que las notas ya estaban puestas y que ya no se juegan nada. Por ejemplo a otra profesora le agradecieron, en modo irónico, los exámenes que les ponía cada semana, y ya, no dijeron nada más  de ella.

No hay nada peor que profesores envidiosos que son incapaces de hacer autocrítica y mejorar en lugar de soltar estupideces para intentar tirar por tierra los logros de los otros.

Es más, un profesor que es capaz de decir que el profesor da igual debería dejar su trabajo inmediatamente ya que está diciendo que cualquiera puede hacer lo que él hace.

Pinta muy mal el departamento desde que esta profesora es definitiva. Se oyen tambores de guerra.

¿Da igual el profesor? Ni de coña.

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