LO QUE SE HA CAÍDO


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18 de noviembre de 2016
LO QUE SE HA CAÍDO
Cuando en una columna anterior he dicho que con las elecciones de EEUU se ha caído un “entramado progre” no sé si me he llegado a explicar bien. Lo que llamo entramado progre no es un mundo propiedad de los progres, sino la plutocracia (o el “establecimiento” como dicen en el programa de Bayly) que ellos han sustentado.

Después de la II Guerra Mundial fueron poco a poco creciendo en Francia ciertos movimientos ideológicos contrarios a las ideologías identitarias. Estos movimientos se basaban en tres principios: feminismo, multiculturalismo y pacifismo. Pronto todo esto acabó confluyendo en el fracasado Mayo del 68 y a partir de ahí pasó a las cátedras universitarias, desde las que se fue enviando gente hacia la educación y los medios de comunicación. El capitalismo no generó estos movimientos, pero pronto entendió que le convenía aprovecharlos en su beneficio. Tanto los judíos que se habían refugiado en los EEUU como la antigua burguesía que aún quedaba en Europa entendieron muy rápidamente lo siguiente:

Feminismo = mano de obra barata.

Multiculturalismo = mano de obra más barata.

Pacifismo = procurar que no nos hostien por los dos puntos anteriores.

Entonces, antes ya de que cayese el famoso muro de Berlín se había entendido que el ideario progre cumplía dos funciones: bloqueaba a la izquierda marxista (porque ocupaba su lugar) y generaba una repulsión hacia los movimientos vitalistas identitarios (a los que temían aún más). Todo el capitalismo siguió por ese camino y vio que, cuanta más moralina progre inyectaba en la sociedad, más se llenaban sus bolsillos y más se vaciaban los de los obreros. Era una cuadratura del círculo muy bien diseñada. Los problemas de insostenibilidad, de límite de la deuda o de invierno demográfico por baja natalidad, les daban igual.

Los progres han estado imbuidos de su propia doctrina como los primeros cristianos. Se han metido en la mente sus dogmas de un modo irreversible y su visión de la realidad es básicamente una distorsión. Sus ideas políticas se han expresado a través de la socialdemocracia, que es un diseño de Keynes basado en dar dinero a la clase obrera y apuntar la factura a la deuda pública para que la pague la generación siguiente. Y esa generación siguiente somos nosotros. Mientras tanto, ha habido barra libre para engordar obscenamente los beneficios de la banca y las grandes corporaciones.

Como toda la socialdemocracia, y por extensión todo el mundo progre, están basados en la deuda pública y en la manipulación mediática, es evidente que no van a poder continuar. Trump gana las elecciones porque Obama ha llevado a EEUU ya por encima del 100% del PIB de deuda (aparte de la expansión monetaria). Todos los periódicos, casi sin excepción, apoyaron a Hillary. Y nadie les hizo caso.

España está en la misma situación y los demás países europeos no andan muy lejos. No vamos a poder vivir bien dejando la factura por pagar a la generación siguiente, como tampoco vamos a poder mantener las paguitas y subsidios subiendo más los impuestos porque ya estamos en un nivel confiscatorio. Es un sistema que ha caído igual como la Unión Soviética. De hecho, la URSS duró 74 años. La chapuza de Keynes ha durado aún menos.

La gente de EEUU y Europa está empezando a entender que, en un mercado de oferta y demanda como el mercado de trabajo, un aporte ilimitado de mano de obra implica una caída de su precio. Además, el 53% de las mujeres blancas votó a Trump, lo que desmonta la idea de feminismo y “empoderamiento” a base de meter al marido en un calabozo y fichar en una fábrica a las ocho de la mañana. Hay la sensación (y esto lo decía también Hillary) de que no se va a vivir mejor recogiendo las migajas del enriquecimiento del 1%.

Como bien dice Roberto Centeno, hay unas “élites depredadoras” que se han apropiado de todo el crecimiento de las últimas décadas. Esto no hubiese sido posible con la antigua izquierda marxista, ni con el nazismo/fascismo/falangismo. Esto ha sido posible sólo en el mundo progre, en el mundo de la autoinhibición, de los complejos y de poner la otra mejilla, en la sociedad de las feministas, los gays y los medios alineados. Las continuas cortinas de humo en forma de moralizaciones y sermones han impedido que veamos la simple realidad: tenemos mucho menos dinero y no hay ningún motivo objetivo para que esto sea así.

Pero Trump sí que ha sabido encontrar el problema verdadero, que se llama establishment, y cortar el círculo de paguitas, limosnas y deuda pública. Ahora lo que habrá será una regulación para que las empresas compitan por la mano de obra, y no al contrario. Los obreros ya no van a poner la mano al Papá Estado, ahora tendrán más empleos, cobrarán más y el viento soplará a su favor.

El nombramiento de Steve Bannon como una especie de hombre fuerte mediático/cultural del gobierno Trump, con una influencia muy transversal, me dice que sí que hay una intención clara de hacer un cambio cultural. No va a ser Trump como el cándido de Rajoy, que aún tiene a las feministas campando a sus anchas en TVE. Trump sabe de qué modo la plutocracia controla los medios, y quiere ponerle fin a eso. Bannon será el encargado de diseñar una estrategia mediática a gran escala para desmantelar el ideario progre. Esto es una gran noticia.

Poco a poco, vamos a ver cómo los medios de línea editorial progre van a ir reduciendo su tamaño, algunos incluso cerrando, mientras que otros en la línea de Breitbart crecen y se hacen fuertes. En las universidades, encontrarán la forma de arrinconar a los profesores politizados. En la educación, se tomarán medidas para evitar el adoctrinamiento ideológico. En Hollywood, se verán más Klint Eastwood y John Wayne que Miley Cyrus y Kim Kardashian. Así como Trump supo apretar las tuercas en los estados pendulares para ganar las elecciones, ahora las sabrá apretar en la cultura para que la corriente social vaya a su favor.

Todo esto se filtrará muy pronto a Europa y España quedará como una isla en su ignorancia. Rajoy no está haciendo nada por un cambio cultural. Sólo maneja para mantenerse en el sillón a duras penas y no entiende la importancia de la cultura. Los progres siguen a sus anchas, sin plumas y cacareando. Sólo con la irrupción de un partido completamente nuevo (porque Rajoy yo pienso que se marchará cuando se muera, como Franco) podríamos empezar a revertir la situación. Pero también puede este pueblo español necio y ladrón tomar el camino contrario, ir en la dirección de Venezuela a través de Podemos y acabar a puñetazos por dos cebollas mientras se le echa la culpa al “austericidio”, al imperialismo yankee y al heteropatriarcado. Hay que hacer ahora un esfuerzo de divulgación y seguir con atención lo que ocurre fuera.

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