Dumping laboral y malas artes en la empresa española: Pagando con cacahuetes. Mi (lamentable) experiencia con una constructora española

Hoy tenía planteado tratar un tema de WordPress, pero tras recibir un email un tanto desconcertante he decidido cambiar de rumbo y hablaros acerca de una experiencia vivida en la red con una constructora española. Algo que lamentablemente ni es la primera vez que me pasa ni será la última (intuyo).

Si bien aún no he comenzado a ofrecer mis servicios en este blog, más de uno de los que andáis por aquí sabréis que me dedico a la redacción de contenidos web; o siendo algo más moderno y flamante, al mundo del “content marketing” (ojú). De hecho incluso hay algún que otro “new age guru” en la red que prefiere llamar al asunto “copywriting”. Por lo visto suena más profesional. ¿Me habré quedado en la época de piedra?¿Seré un claro ejemplo de salvajismo para L.H. Morgan? Me la suda, así que cojo mi pluma de dodo untada en tinta para explicaros mis penas.

La oferta, ¿o quizá el chiste?

Os pongo en situación. Hace unos días me contactaron del departamento de comunicación de una conocida constructora nacional para ver cuáles eran mis tarifas, trabajos previos, condiciones y demás cosas que habitualmente se preguntan. Pues bien, como no podía ser de otra manera les respondí cordialmente, con toda la elegancia que uno sabe manejar y ofreciendo unos precios ajustados teniendo en cuenta que se trataba de un proyecto considerable. Tenían en mente levantar un portal online para difundir contenidos en su sector, y mi función sería crearlos y coordinar un equipo editorial. ¿Mi tarifa? Pues nada del otro mundo, 20 euros por texto de 1.000 palabras. Algo escueto si tenemos en cuenta lo que se tarda en investigar, redactar y maquetar un artículo de este volumen.

Ahí va la respuesta, recibida esta mañana (omito identificaciones, pues no tengo mucho presupuesto para abogados):

Hola Jon

Gracias por responder tan rápido. Te comento lo que vemos.

Hemos visto los ejemplos de tu trabajo, están muy bien. Se ajustan bastante a lo que andamos buscando. ¿Que disponibilidad tienes para trabajar a partir de este mes? El portal no está aún terminado, pero ya se puede subir contenido. No obstante tendríamos que explicarte cómo va, pues tenemos una web desarrollada desde cero y tiene su miga.

Ahora bien, hay una cosa que nos gustaría tratar contigo, el tema de las tarifas. Nuestro presupuesto para esta función no se ajusta mucho a lo que pides. Es más, contamos con dos redactores salvadoreños que nos gestionan el contenido por 30 centavos de dólar las 100 palabras; es decir, a 3 dólares el artículo completo (y sin contratos, como tú nos proponías). Podríamos ofrecerte cinco euros por textos de 1.000 palabras y uno por cada artículo que revises y corrijas de os otros redactores del equipo. Consideramos que es lo adecuado. ¿Qué opinas? No haría falta que nos factures.

Quedamos en espera de tu respuesta

Atentamente

xxx xxxxxx

Dept. Comunicación

xxxx xxx xxxxxx S.A.

Tras planificar un presupuesto y mostrar interés por su compañía me encuentro con que lo que buscaban era un esclavo dispuesto a trabajar por cuatro cacahuetes y en condiciones ajenas a la ley. Y lo peor es que encima se vanaglorian de que tienen en plantilla a individuos sin contrato laboral o mercantil. ¿No hay vergüenza en este país?

Esto, queridos amigos, es el pan nuestro de cada día en Internet. Una jungla donde nos encontramos a “expeltox en comunicazihones” que tratan de tomar a los demás por imbéciles. Y que conste que, como os he dicho más arriba, no es el primer caso que me encuentro del estilo.

Como os podréis imaginar, y aún con ganas de decir a esta señorita lo que pensaba realmente, tuve que responder declinando cordialmente la oferta. Más que nada porque si le decía lo que pensaba quizá os estaría escribiendo desde Alcalá Meco (¿tendrán wifi ahí?).

Comprendo que haya personas a las que el precio les pueda resultar elevado. No hay problema, vale con decir que no se puede (y de hecho en ocasiones puedo negociar). Pero de ahí a humillar hay un trecho. ¿Decirme que tiene a salvadoreños haciéndoselo por 3 míseros dólares, y encima comentándome que yo tendría que corregir sus cagadas? A pastar, señorita; a pastar. Y por si no fuera ya suficiente va y me suelta que en B, ¡sin facturar! ¿Qué pasa?¿Habéis destinado todo el presupuesto a untar el bolsillo de vuestros amigos de las “Cortes generales”? ¡Las migajas para el pueblo, claro que sí! País…

La importancia de valorar vuestro trabajo

¿Sabéis cuál es el problema? Que este tipo de gente sabe que hay muchos trabajadores y emprendedores con necesidades, personas que con tal de meter algo en la caja están dispuestas a poner el culo al primero que venga. Y señores, qué quieren que les diga, pero conmigo lo llevan claro. Antes prefiero quedarme sin trabajo y tener que ir a darlo todo en una esquina por voluntad propia que tener que aguantar tratos de este calado.

Hay quienes consideran que trabajar online es como estar todo el día en casa tirado en el sofá rascándose los huevos mientras en un ratín uno se hace todas las tareas de la jornada. ¡Si vivimos como reyes! Si es que nos quejamos de vicio. Otra vez: país…

Debéis ser conscientes de que vuestro talento y tiempo valen, por lo que si sois buenos haciendo algo, ¿por qué no ibais a cobrar justamente por ello? Decían aquello de que el trabajo dignifica a las personas; y no, la cosa no va así. Dignidad ya tenéis desde un inicio, el asunto está en no perderla por el camino. Así que sentaros en la mesa y calculad cuánto debéis cobrar a vuestros clientes para vivir de lo que os gusta y sabéis hacer. Y claro está que para poder ofrecer al comprador un producto de calidad y no algo hecho a la carrera.

Cómo poner precio a vuestros servicios

Esto es sencillo, la verdad; no tiene mayor complicación y casi todos sabemos la formula. Pero ahí no radica la cuestión, sino más bien en si seréis capaces de defender la tarifa ante los piratas de la red (y con piratas no me refiero a hackers y demás, sino a los jodidos bucaneros que rondan cazando presas desde los despachos de las empresas más lamentables del país).

La formula para poner precio ello es sencilla, pues valdrá con dividir el salario que os gustaría obtener a final de mes entre las horas que calculáis que trabajaréis. A ese resultante le sumáis la parte correspondiente de todos los gastos fijos mensuales y un plus para compensar el IRPF, los gastos variables y los imprevistos. Obviamente tendréis que calcular cada partida dependiendo de vuestra actividad, pues no será lo mismo para el señor que se dedica a vender artesanías hechas a mano en la red que para el que escribe o el que vende a través de dropshipping y se deja los cuartos en Adwords.

Os pondré un ejemplo. Imaginad que queréis ganar 1.500 euros al mes. Un salario digno que tampoco es que sea nada del otro mundo. ¿Bien? Pues divididlo entre las horas que estimáis que trabajaréis, pongamos que 150. La hora sale a 10 euros. A ello sumadle 3 euros en gastos fijos por hora trabajada (13 euros), un 20% en IRPF (15 euros), 3 euros por gastos variables (18 euros) y 2 euros para imprevistos. Al final os encontráis con que tendréis que cobrar aproximadamente a 20 euros la hora (más IVA, claro está).

Como os comentaba se trata de un cálculo hecho a mano alzada, por lo que tendréis que afinar el asunto a vuestra situación.

No os dejéis engañar

Sed conscientes de que al inicio os costará cobrar lo que pedís, por lo que os encontraréis con individuos como la tipa del email (y casos aún más sangrantes). Os ofrecerán cifras irrisorias que os tentarán en un inicio (cash es cash), y después, si os descuidáis, seguirán regateándoos. ¿Y sabéis por qué? Porque si ya habéis cedido una vez lo volveréis a hacer. Debéis haceros respetar desde un inicio, no hay otra.

Y por cierto, como es obvio y coherente, cuando vayáis a contratar servicios de otros profesionales no os vayáis a poner a regatear cochinamente. Es de cajón, sí, pero ya sabéis que hay personas que cuando les rascas el bolsillo…

http://www.diarioempresa.com/pagando-con-cacahuetes-lamentable-experiencia-una-constructora-espanola/