Cuéntame… lo que no tenías

La llegada a España de la sociedad de consumo se produce en unos tiempos de falta de libertades, pero quien más, quien menos, quería tener en su casa una lavadora… o una televisión. Hace algo más de 50 años, en los domicilios españoles no había casi nada y ahora hay de casi todo.

El 20 de julio de 1969  el hombre llegó a la Luna. Desde la llegada a América no se producía una “conquista” similar. Aquella proeza representaba una época y el poder de la tecnología puesta al servicio del ser humano. Por la televisión retransmitieron aquel “un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad”. Sin embargo, la realidad es que muy pocos lo vieron, al menos en España porque un televisor no estaba al alcance de todos –en realidad de muy pocos— bolsillos.

Ha pasado poco más de medio siglo y el país estaba aún quitándose los pañales. Había quedado destruido tras la Guerra Civil y el extraño alineamiento de las autoridades durante la guerra mundial había acabado por dejarnos al margen del mundo. Hubo hambre. Hubo falta de libertades. Hubo pobreza. Hubo retraso.

A PARTIR DE LOS AÑOS 60, se produjo un desplazamiento de la gente del campo a la ciudad. A la gente no le movía otra cosa más que mejorar su situación. Las diferencias sociales entre el mundo rural y el urbano eran muy notables.

Lo pone de manifiesto el reportaje de nuestro director, Bruno Cardeñosa, en el número de julio de Historia de Iberia Vieja.

Las estadísticas dicen que en 1960 sólo un 1 % de las familias tenían televisión en el ámbito rural. Eran los momentos previos a que España se convirtiera en algo así –salvando las diferencias– como la China de entonces.

Apenas una década después, un tercio de los hogares ya tenía televisión. Fue la época en la que se pasó de la cocina de carbón a la cocina de butano, de la fresquera a la nevera, de lavar a orillas del río a las lavadoras… Los datos avalan esta catapulta: en 1960, sólo el 19 % de los hogares tenían frigorífico y apenas el 24 % disponía de lavadora, pero seis años después esas cifras subieron al 36 % y el 42 %, es decir, casi se doblaron los datos. La primera piedra del crecimiento, aunque faltaba mucho por conseguir, se estaba poniendo por entonces, si bien ya empezaba a sentirse la enorme diferencia entre las zonas rurales y las industrializadas. No fue hasta 2005 que la tenencia de estos electrodomésticos alcanzó la casi totalidad de hogares. La nevera –y también la lavadora– se ha convertido hoy en el electrodoméstico con más penetración en los domicilios.

Cómo hemos cambiado

Fumar no sólo estaba socialmente aceptado, sino que no hacerlo llegó a estar mal visto. El hábito estaba brutalmente extendido: en 1971, quemaban colillas el 63 % de los hombres y el 44 % de las mujeres.

Aunque parezca increíble, en 1971 sólo el 65 % de los hombres creían necesario usar desodorante. Sobran comentarios.

En 1956, el gobierno todavía imponía el impuesto de lujo para los aparatos de televisión. Y es que en todo el país sólo existían 600. En 1972, un 40 % de los españoles consideraban que el turismo estaba arruinando la moralidad de nuestros jóvenes.

Sin embargo, en esa fecha y más en años posteriores, el turismo fue la principal fuente de ingresos económicos en España.

Anuncios