Me ha llegado esta carta del banco (HUMOR)

Apreciado señor Rubio:

Nos ponemos en contacto con usted porque después de revisar de forma detenida nuestra base de datos, hemos constatado con sorpresa y también con una profunda tristeza, que usted no es cliente nuestro.

El presidente de la entidad, don Ezequiel Redondo, llamó a la directora de la oficina de su barrio, doña Sofía Piñol, y ambos comentaron esta lamentable situación durante casi dos horas. No le engañaremos: la conversación fue tensa y la señora Piñol estuvo a punto de ser despedida y, algo más tarde, de dimitir. Don Ezequiel pudo evitar ambas situaciones primero con sangre fría y después con su proverbial calidez humana.

Si en alguna ocasión ha visto los carteles publicitarios de nuestra entidad ya sabrá que no somos solo un banco, sino también una gran familia. Por este motivo nos hemos tomado tan en serio la ausencia de su nombre en la lista de nuestros clientes y hemos llegado a una solución que esperamos sea satisfactoria para todos. A partir del próximo día 20, le enviaremos a su actual banco una orden de cobro de 15 euros cada mes, con la que nos compensará, aunque solo sea parcialmente, por el negocio que estamos perdiendo por el hecho de que haya preferido los servicios de otra entidad bancaria.

Esta decisión se enmarca en una ambiciosa operación que estamos llevando a cabo en toda España y que más adelante ampliaremos a los 17 países en los que tenemos oficinas, con el objetivo de dar un mejor servicio no solo a nuestros clientes, sino también a los que aún no lo son.

Piense que en España hay, aproximadamente, 45 millones de personas que no son clientes de nuestra empresa, por lo que estamos dejando de ingresar varios millones de euros en concepto de intereses de todo tipo. Consideramos imprescindible que estas personas nos compensen por el perjuicio económico que nos están causando al haber optado por otras entidades.

Se trata de una iniciativa pionera que hemos puesto en marcha junto a otros bancos europeos para compensar lo que, en cierto modo, podríamos llamar robo, ya que si usted no recurre a nuestros servicios, nos está quitando lo que de otra forma sería nuestro. Así lo han entendido tanto el Banco Central Europeo como la Comisión Europea, que han acogido con los brazos abiertos esta iniciativa y han aprobado la creación del Canon de Compensación Bancario Jaime Rubio, así llamado porque fue su situación la que nos empujó a sacar adelante esta propuesta.

El perjuicio no es solo económico, ni mucho menos. Hemos visto su nómina y no es que nos vaya a dar muchas alegrías. El problema principal es que usted está hiriendo nuestros sentimientos con su fría indiferencia.

Nuestro presidente pasa noches en vela pensando qué está fallando, por qué usted y otros tantos como usted están obviando las ventajas, por ejemplo, de nuestro depósito Redondo, llamado así en honor a don Ezequiel, a quien se le ocurrió la idea en un sueño: usted nos deja su dinero, no lo puede tocar en cinco años y, transcurrido el periodo, lo recupera tal cual, sin haber perdido ni un solo céntimo (¡ni uno!). Por no hablar nuestra hipoteca con dación en pago. Si usted no puede devolver el dinero, solo tiene que darnos su casa, medio millón de euros, tres vacas y todos contentos.

Deseamos con todo nuestro corazón no cobrarle este canon, a pesar de que consideramos que es justo. Porque lo que realmente queremos es que se una a nuestra entidad y pase así a formar parte de nuestra gran familia. La directora de la sucursal de su zona, doña Sofía, estará encantada de recibirle cuando usted quiera (el próximo jueves a las 10:30 h.) y de ofrecerle una solución que, como mínimo, le ahorrará 20 euros al mes.

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