Un reconocimiento a Abel Martínez Oliva, profesor asesinado ejerciendo la docencia en Barcelona

La pasada semana un estudiante de 13 años entró armado a su instituto, hirió a cuatro personas y acabó con la vida de Abel Martínez Oliva, un joven profesor sustituto que al oir los gritos en la clase de al lado, acudió a auxiliar a quien lo necesitara.

Abel Martínez Oliva murió por cumplir con su deber como profesor: el de proteger a sus alumnos y compañeros profesores. Y, sin embargo, creo que no se le se está reconociendo lo suficiente. Abel merece un reconocimiento oficial de las autoridades. Hay precedentes y varias opciones para hacerlo. El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes podría otorgarle la medalla de la Gran Cruz de Alfonso X para premiar como el suyo méritos en la docencia, la educación y la cultura. Abel también podría ser reconocido con la Orden del Mérito Civil, creada para premiar las virtudes cívicas de los funcionarios al servicio del Estado, tal y como sucede cuando un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado fallece en acto de servicio. En Cataluña, el Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Cataluña podría también considerar que un instituto público como el que le vio ejercer la docencia lleve el nombre de este profesor leridano a modo de homenaje. Cualquiera de esos reconocimientos ayudaría a recordar a Abel Martínez Oliva como el profesor vocacional y comprometido que fue.

Firma mi petición y pide conmigo este reconocimiento de las autoridades a la labor del fallecido profesor Abel Martínez Oliva.

Lo merece Abel. Lo merece su familia. Lo merecen sus compañeros, los maestros y profesores que cada día nos esforzamos en seguir nuestra vocación y ahora lloramos la pérdida de Abel.

Gracias por tu apoyo para esta iniciativa ciudadana.

CARTA A
Gobierno de España Ministerio de Educación, Cultura y Deportes
Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación
Departament d’Ensenyament – Generalitat de Catalunya

D. José Ignacio Wert, Ministro de Educación, Cultura y Deportes

D. José Manuel García-Margallo, Ministro de Asuntos Exteriores y

ACTUALIZACIÓN
¡Victoria! El gobierno concede la Cruz Alfonso X el Sabio por méritos en la docencia a Abel Martínez, el profesor fallecido por el ataque de un estudiante

Se llamaba Abel y era “profe” de instituto. Su familia y amigos nunca se olvidará de su persona. Ahora, gracias a este reconocimiento que el Gobierno le ha concedido, su labor como docente también perdurará en el tiempo.

Te escribo para contarte novedades sobre la petición que pedía un reconocimiento para Abel Martínez, el joven profesor que falleció hace algunas semanas por el ataque de un alumno en un instituto de Barcelona.

La semana pasada el Ministerio de Educación anunció que el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministro de Educación Jose Ignacio Wert, ha decidido otorgarle a Abel Martínez Oliva la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio a título póstumo por su labor docente. La Gran Cruz en concreto se otorga para premiar méritos extraordinarios como ha sido en este caso el sacrificio de Abel.

Este reconocimiento supone un hito y reconoce la labor de Abel junto con la de otros profesores que han contribuido a modelar y dignificar la labor docente en España, también implica una victoria para la iniciativa que con vuestras firmas habéis respaldado a través de Change.org y no puedo más que escribir estas líneas para expresaros mi más profundo agradecimiento: Quiero dar las gracias a cuantos con su firma dieron apoyo a mi petición, a la petición clamorosa de todo el colectivo de docentes y de la sociedad en general, gracias a Change.org por hacer de las causas perdidas, objetivos alcanzables.

Y quiero expresar también mi gratitud al Sr. Ministro de Educación, Cultura y Deportes, D. José Ignacio Wert, por haber recogido el testigo y llevar la propuesta al consejo de ministros del día 8 de mayo, es justo reconocer que el sr. Ministro ha escuchado el clamor de la sociedad.

Gracias a todos. Nada puede devolverle a su familia a Abel, pero que sus padres lleven bien alta la cabeza. La última lección que Abel impartió, nos hace a todos querer ser mejores.

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