Un gran análisis sobre el tema de la inmigración

Por qué no detenemos el drama de la inmigración

Los movimientos que siembran de cadáveres el Mediterráneo, que en África revisten forma de emigración necesaria y en Europa de inmigración ilegal, tienen tres causas fundamentales: la miseria, las guerras de todo tipo y condición -desde conflictos de universales hasta matanzas tribales-, y el grave desorden político que hace imposibles los controles en origen. Y por eso cabe temer que la gente seguirá cruzando el mar en todo tipo de artilugios hasta que la acumulación de cadáveres les permita pasar a pie sobre las calaveras.

Europa podría impulsar el desarrollo del Norte de África y disminuir la presión sobre el territorio de la UE, pero no quiere. No quieren los Gobiernos y las instituciones europeas, porque piensan que nuestro modelo de vida y desarrollo no se puede compartir. Tampoco queremos los ciudadanos, a los que nos es suficiente la caída de un punto del PIB para levantar grandes oleadas de indignación contra los asesinos de nuestros derechos y del Estado de bienestar. Y no quieren tampoco ni las grandes multinacionales ni las alianzas políticas de alcance global, porque piensan que sin zonas de miseria política y económica no tienen sentido -ni son posibles- las grandes potencias. Así que por ahí no vendrá la solución.

La guerra tampoco se va a acabar, porque todas nuestras intervenciones «pacificadoras» apagan el fuego con gasolina; porque creamos o derribamos dictadores sin lógica ni justicia; porque destruimos hasta los cimientos los poderes institucionales y estables (Libia, Irak, Afganistán); porque el control caótico de África y Medio Oriente nos sale mucho más barato que el control legal y democrático; y porque seguimos armando a los tiranos y a los que derriban a los tiranos, a las milicias multinacionales y a las tribus y religiones, sin que nadie reconozca ninguna enfermedad social o política que no se pueda curar con cazas supersónicos y misiles de alta tecnología. Y tampoco va a aumentar el orden interior de los pobres países afectados. Porque son pasto de matones que solo buscan enriquecerse rápidamente para lograr un plácido y civilizado retiro en una villa de Lausana.

Dirá usted, casi seguro, porque está siendo adoctrinado como yo, que no cito a las mafias de las pateras. Pero no las cito a propósito. Porque las mafias no son causa del caos migratorio, sino consecuencia, y no vale -o «no se vale», como diríamos en Forcarei- desviar los tiros hacia los últimos eslabones del problema. Por no tener, ni siquiera tenemos intención sincera de solucionar el asunto. Por eso carecemos de política común de migraciones y defensa. Para que cada cual describa problemas y soluciones a su medida, interpele a los demás con utopías y cuentos de hadas, e impida la conciencia clara de que en realidad somos los malos. Malos a rabiar, pero con los ojos vendados.

 

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2015/04/23/detenemos-drama-inmigracion/0003_201504G23P14993.htm

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