La generación abandonada y los jetas que se suben al carro del éxito

Bueno, llegamos al final del curso y hay que hacer recapitulación de lo acontecido. Además la semana pasada fue la graduación de los alumnos de 4º de la ESO (a la que no hubiera ido) y la de los alumnos de 2º de Bachillerato (de los que he sido tutor). Una graduación larga, con hasta 7 discursos, con frases de halago más falsas que un billete de 2 euros y con profesoras que ejercen más de madres que de profesoras.

En este artículo quiero hacer referencia a mi grupo, el 2º de Bachillerato de este año: la generación abandonada. Estos chicos empezaron en el centro en el curso 2008-2009. Fueron los primeros que empezaban en el centro desde 1º de la ESO y por tanto son la primera generación del centro en recorrer los seis años completos. Aquel primer año llegábamos todos nuevos al centro, que ni siquiera existía. El curso se llevó a cabo en unos barracones que nos puso la Consellería en una parte del colegio del pueblo. Los alumnos de 1º de la ESO eran los únicos “privilegiados” que no estaban en barracones sino que podían tener una clase de verdad.
Aquel curso empezó con dos primeros de la ESO, y ya desde el principio algunos nos dimos cuenta que de aquellos 60 chavales poco se iba a poder sacar. Asignaturas como Matemáticas o Inglés fueron el terror de aquellos alumnos, con porcentajes del 40% de aprobados. En mi caso, en el 1º B teníamos desdoble, pero en 1º A no había tal privilegio. Yo tenía unos 15 alumnos de los que al final del curso aprobaron unos…5-6 (contando Septiembre). Cuando los porcentajes son tan malos siempre tienes montones de alumnos, padres y profesores que te lo recriminan, pero…oh…que casualidad que aquellos aprobados son los que han llegado hasta el final. A ver si va a ser que los demás aprueban con mucha facilidad aunque no sepas hacer la O con un canuto.

Me cansaron mucho, aunque no eran malos chavales. En 2º no quise cogerlos, pero me tocó dar el Taller de Matemáticas y repetí con 7 de ellos. La asignatura es lo que es, pero nos lo pasamos bien.

En 3º no los cogí, y ahí es donde se encontraron de verdad con la secundaria. Las notas de casi todo cayeron en picado y empezaron ya a ir en masa a Septiembre.

En 4º cogí la opción B de rebote, para no tener que coger cosas peores, y la cosa no funcionó. Fue un año muy malo. La opción B es dura ya que es la primera vez que se enfrentan a unas matemáticas mucho más elaboradas y donde hay que empezar a utilizar la lógica. Además era un grupo no muy trabajador y sin las ideas muy claras. Todo el curso fueron a remolque y el último trimestre se dejaron llevar del todo. Con los datos en la mano tendrían que haber suspendido todos, pero las rebajas de última hora hacen milagros. En este curso hubo muchas disputas entre ellos y entre ellos y los profesores, con denuncias por en medio incluso. Y aquí es donde los profesores definitivos del centro decidieron abandonarlos.

En 1º de Bachillerato ya se encontraron con un grupo de profesores prácticamente todos interinos, profesores de paso, que no los conocían ni tenían ningún interés por ellos. Únicamente la tutora se interesó por ellos (demasiado quizás), los aprobaron a todos y se fueron. Dejaron el marrón para los siguientes.

2º de Bachillerato no ha sido una excepción. Decidí volver a cogerlos y ser su tutor. Por lo menos yo los conocía y a mí no me podían tomar el pelo. El resto de definitivos volvieron a abandonarlos. Mejor buscar grupos de alumnos “buenos”, ponerles mesas con patatas y cocacolas y llevárselos de excursión a la cochinchina para ganárselos ya que con sus clases no pueden hacerlo. Únicamente otra profesora definitiva ha estado con ellos, pero porque no le ha quedado más remedio, en su departamento son dos definitivos.
El curso ya empezó mal, el poco trabajo de este grupo empezó a reflejarse en sus notas. Por mucho que se les avisó que este curso es diferente y que iba a ser un infierno, no se lo tomaron en serio. Llegaron los lloros, tanto de ellos como de algunos profesores, que se veían impotentes para sacar algo de provecho de aquel grupo. Y llegaron las notas de la 1ª evaluación: horribles. Solo 1 alumna lo aprobaba todo. El curso se veía muy negro, y el consejo escolar se nos tiró encima. La culpa era de los profesores claro.
En la 2ª evaluación la cosa mejoró algo. El tutor intentó hacer un calendario de exámenes, pero fue imposible porque algunos profesores no querían renunciar a sus 6-7 exámenes por evaluación o a sus múltiples recuperaciones y re-recuperaciones. Los chavales empezaban a estar agobiados y empezaban a darse cuenta de donde se habían metido.
El tercer trimestre no mejoró mucho más las cosas. En la evaluación final se acabó salvando a 7 alumnos, un milagro teniendo en cuenta los resultados de navidad.

Y llegó la Selectividad, donde le tocó también al tutor ir con ellos, ya que nadie más quería hacerlo. Y nadie pasó por allí. Estábamos solos. Ningún profesor fue capaz de pasarse por allí a darles ánimos. NINGUNO. Los chavales veían como decenas de profesores arropaban a sus alumnos de otros institutos, pero en el nuestro NADIE.

Dos semanas más tarde salieron los resultados de la Selectividad y llegó la sorpresa. Una generación bastante mala, poco trabajadora, a la que todos los profesores del centro habían abandonado y por la que nadie había dado un duro, esa generación había sacado una media de 6,97 en la Fase General de la PAU, la mejor en la historia del centro, y por bastante, y nos habían situado en la 10ª posición de los centros que habían hecho la selectividad en la UMH. Nuestro centro aparecía en el mapa del trabajo bien hecho, cuando normalmente aparecemos por todo lo contrario. Nadie ha sido capaz de felicitar y agradecer al tutor y a los profesores del grupo por el trabajo bien hecho. NADIE. En años anteriores con generaciones mucho mejores se habían hecho selectividades bastante por debajo del nivel de los chavales que mandábamos. Nadie ha pedido responsabilidades a los que gestionaban a esos grupos. De hecho algunos de ellos son de los profesores mejor considerados en el centro y con más privilegios. Nada que ver con los profesores que han llevado al grupo de este año, profesores a los que se ponen zancadillas y obstáculos para hacer su trabajo, y a los que nunca se les agradece de ninguna forma el trabajo realizado.

Pero llegó la graduación de la semana pasada y tardaron algunas de las profesoras de los discursitos a apropiarse del éxito cosechado. SÍ, esas mismas que los habían abandonado. Hay que tener mucha cara. No señoras, el éxito no es vuestro, el éxito es de estos chavales, de sus padres, de sus profesores de este año y del tutor.

Enhorabuena señores, y mucha suerte en todo lo que hagáis.

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