Jóvenes, aunque sobradamente… Confundidos!

Hola a tod@s:
En mi faceta de profesor aficionado, creo que en los últimos años estoy asistiendo en directo a lo que espero que sea el fin del sistema educativo actual. Cada vez con más frecuencia, un porcentaje significativo (y también cada vez mayor) de los alumnos que llegan a mi aula lo hacen como si fueran un folio completamente en blanco en el que se supone que yo debo escribir las recetas que les llevarán a aprobar una u otra asignatura. Me resulta muy curioso ver cómo a los chavales de 17 – 18 años les cuesta despejar en las ecuaciones más básicas que yo aprendía en primaria cuando iba al colegio, al igual que no conocen ni dominan prácticamente ninguna materia que ya tengan aprobada (de cursos anteriores o incluso de cosas que han “aprendido” hace escasamente un mes).
No deja de ser curioso que esto suceda en el momento en que más información hay disponible, pues los recursos que hoy día se tienen para acceder a cualquier conocimiento, y más desde la universalización del uso de internet (que los chavales tienen hasta en sus móviles!) son prácticamente ilimitados. Entonces, ¿qué pasa? ¿Qué es lo que no funciona? ¿Es culpa de los chavales o estamos haciendo algo mal? Esta es mi visión de por qué estamos como estamos:

1) En busca de aceptación social:
Los chicos de hoy en día tienen muchas dificultades para encontrar la estabilidad emocional. Ellos, no buscan más que ser reconocidos y aceptados por los demás. Históricamente, la sociedad siempre nos había dado pistas de hacía donde teníamos que dirigir nuestros pasos. En la época de Colón, infinidad de chavales querían hacerse exploradores y lobos de mar, pues la sociedad reconocía a esas personas en un tiempo en el que explorar y descubrir nuevas tierras se tornaba en vital e importante en la expansión del imperio. Del mismo modo, el siglo pasado se caracterizó por ser una época en la que era muy apreciado por la sociedad que hubiese científicos o ingenieros, y era hacia ese ámbito hacia el que se diseñó el actual sistema educativo y hacía donde se encaminaban los chavales en busca de aceptación y reconocimiento social. Pero, actualmente, los chavales no saben qué hacer para encontrar reconocimiento en la sociedad. Ya no lo obtienen de sacar buenas notas. Van al instituto porque es obligado, pero no sacan ningún jugo de allí (y doy fe). Vivimos una época en la que los chavales tienen que redefinirse a sí mismos. Al contrario que hace unos años, en los que había que ser médico, abogado o ingeniero para ser un hombre respetado, nuestros jóvenes de hoy en día tienen la oportunidad de no tener que jugar un papel impuesto. Deben descubrir quiénes son, cuáles son sus talentos e intereses y convertirse en miembros respetados de la sociedad que reinviertan en ella y la hagan a su vez mejor.
El problema es que, para un chaval, esto es muy difícil. Por eso deberíamos ayudar a todos esos jóvenes a que pudieran lograrlo. Y amigos, ayudar a que alguien se convierta en un individuo respetado de una sociedad y sea productivo para ella, es lo que se llama FORMARLO. Bajo esta perspectiva, me doy cuenta que los actuales institutos y colegios no cumplen en absoluto con el papel que de ellos se espera, ya que no forman absolutamente a nadie para absolutamente nada.

2) La estandarización ya no ofrece ninguna respuesta a un montón de nuevas inquietudes:
El sistema educativo actual, es un sistema que yo llamo de estandarización. Aunque dicho de otro modo, y para que todo el mundo entienda a qué me quiero referir, el sistema actual es un generador de cromos repetidos. Imagino que en su día (desde la revolución industrial en adelante) eso fue bueno, porque se necesitaban un montón de copias del mismo cromo (el de “el operario”). Pero ahora, ¿tiene algún sentido? ¿Qué diantres hacen los chiquillos teniéndose que aprender la lista de los Reyes Godos? Y no digo que cada una de las materias en sí mismas sean inútiles. Digo que, ¿no será más importante hoy en día que sepan cómo y dónde buscar esa lista? ¿Tiene algún sentido que yo tenga que explicar el cálculo de áreas mediante el cálculo integral a chavales que no saben qué alimentos son buenos para su salud, cómo afrontar los conflictos sin pelear, la importancia de ahorrar energía, los beneficios físicos y psíquicos del deporte, la importancia de la colaboración y cooperación, cómo trabajar en equipo, cómo reciclar o cómo dar un uso razonable y útil a Internet? Y, por otro lado, ¿qué pasa con las ramas artísticas? ¿Qué pasa con las enseñanzas que deberían fomentar la creatividad? Basta de escuelas que atrofian la capacidad de pensar de sus estudiantes. Basta de asesinar la creatividad de los chavales y empecemos ya a educar en valores.
En la sociedad actual, el papel del profesor ha de cambiar. El aula ya no es ese sitio al que ir a buscar el conocimiento, ni el profesor debe ser el encargado de dárnoslo. El conocimiento está ahí. Fuera de las aulas. Al alcance de todos. En Wikipedia, Youtube o Google. Lo que hay que hacer es generar la inquietud y el deseo de querer obtenerlo. ¡El cerebro de los chavales es una lámpara que hay que encender y no un depósito que haya que llenar!

3) ¿Pueden (podemos) los profesores ser la respuesta a esta problemática?
La respuesta para mi es clara. SI! Aunque con muchos matices…
La mayoría de docentes que ejercen en la actualidad, tienen la suerte de haber cursado sus estudios fuera del lesivo sistema actual. Así que me consta y doy fe de que tienen la capacidad de dar un golpe de timón a la situación.
Se necesitan profesores que sean capaces de inspirar, instruir, detectar y potenciar los talentos de cada uno de los chavales. Profesores capaces de ayudarles y orientarles para que se definan en el ámbito que les permita vivir más felices. Necesitamos líderes en las aulas, pero el sistema actual obliga a los profesores a comportarse como jefes que nos marcan y acechan con enseñanzas de materias que, en muchas ocasiones, rozan lo absurdo. La diferencia entre un líder y un jefe es clara. El líder natural de un grupo consigue que hagas cosas en tu propio beneficio y en el de los demás, simplemente porque su modo de pensar/actuar te convence de que efectivamente hacer lo que él dice es lo mejor para ti. Un líder obtiene su fuerza ante los demás de conseguir y fomentar los talentos individuales de cada uno de los miembros del grupo que lidera en beneficio del grupo. A todos aquellos que practiquéis algún deporte de equipo, seguro que os será fácil identificar a vuestro entrenador o capitán con esa persona. Sin embargo, y por desgracia, seguro que muy poquitos de vuestros profesores tienen el honor de ajustarse a la definición de líder, y sí lo hacen muy bien a la de jefe. El jefe, al contrario que el líder, no busca el beneficio individual y colectivo, si no que busca el suyo propio. Desde sus puestos de poder, ejercen un absolutismo tóxico, nos aprietan las tuercas, nos exigen más horas en la oficina o en las aulas. Más trabajo que hacer, más materia que estudiar… Más, más, más… y más. Esto, a la larga, daña a las personas de forma individual y por ende, a la sociedad de la que son miembros. Los daños que el sistema actual ha traído a nuestra sociedad son ya muy visibles. Podéis poner Telecinco a cualquier hora del día para comprobarlo…
Pero entonces, ¿por qué pasa esto? ¿Por qué es así como es? ¿Quiénes son los jefes y qué beneficio sacan de que las cosas sean así como son?

4) Poderoso caballero es Don Dinero:
Un experimento curioso que cualquiera puede realizar es el siguiente. Acudid a una clase de primaria con alumnos de 5-6-7 años y preguntadles que quieren ser de mayores. TODOS darán una respuesta sin miedo. Futbolista, médico, astronauta, bailarina, modelo, pianista o superhéroe. TODOS tienen alguna preferencia o ilusión, y no valoran nada más que sus gustos a la hora de decidir. Repetid el mismo experimento en un aula de 2º de Bachillerato con alumnos que han pasado gran parte de su infancia y toda la adolescencia metidos de pleno en el sistema “educativo”. Aproximadamente el 60% os dirá que no lo sabe. El otro 40% optará por las carreras que tienen más prestigio u opciones de facilitarles el acceso a un puesto de trabajo bien remunerado. Muy pocos elegirán lo que les gusta, porque, después de tantos años confundidos y adoctrinados, sencillamente, o ya no lo saben, o tienen miedo, porque les han hecho creer que es mucho más difícil ganarse la vida de músico que de abogado (por poner un ejemplo). El sistema actual no es educativo, sino doctrinal. El poder actual, que es financiero y no político como algunos puedan creer, nos educa para no pensar. Hasta tal punto hemos llegado, que la opinión ha dejado de ser pública, para ser mediática. La gente está dejando de tener pensamiento propio y crítico. O se es del Barça o del Madrid. O del PP o del PSOE. A la mayoría ya solo les gusta o puede opinar sobre lo que ve, y no se pregunta qué es lo que no ve y por qué no lo ve. El señor Bush ganó unas elecciones después de invadir un país en el que se demostró que no había armas de destrucción masiva. ¿Por qué? Aquí en España hemos asistido muy recientemente a unas elecciones en las que, entre los dos partidos mayoritarios acaparan el 84,57% de los escaños del congreso. Y sin embargo, las encuestas en las que nosotros puntuamos a los políticos y que publica el CIS (AQUI tenéis la última) indican que el resultado debería haber sido bien distinto. ¿Cómo es posible? La suma de las opiniones individuales, conformaba antaño la opinión pública. Hoy ya no. Hoy la opinión pública la manejan los medios, que a su vez son manejados por los políticos, y que a su vez están al servicio del poder financiero. Eso nos lleva a situaciones tan absurdas y descabelladas como la de elegir mayoritariamente como opción política a aquellas personas que mayoritariamente valoramos como peores. Simplemente porque son las que más salen en la tele.
Vale pero, ¿qué tiene esto que ver con la educación? ¿Qué tiene que ver con lo que enseñamos o cómo lo enseñamos en los institutos? ¡Pues todo! Del mismo modo en que se destruye la creatividad, la inquietud y la ilusión de un niño que de pequeñito quería ser bombero y hoy ya no sabe qué quiere ser, también se destruye la capacidad de tener pensamientos propios y críticos. Es un sistema concebido para ello, y, a la vista de lo que hay, he de decir que, desgraciadamente, funciona de maravilla.
Es necesario que se redefina TODO el sistema. Un sistema que está completamente mal. El dinero, que todo lo mueve, debe dejar de ser un fin en si mismo para todos aquellos individuos que aspiran a convertirse en ciudadanos respetados. Antes cada cual tenía un ideal y buscaba una profesión en la que poder desarrollarlo (enseñar, curar, fabricar, idear, construir…) El dinero era una consecuencia de la actividad en cuestión, o incluso un incentivo, pero no la finalidad de todo. Tenemos que querer algo más en la vida que dinero para gastar.

5) Vale Berto, te creo… ¿Y qué hago? ¿Cómo me salgo de aquí?
Apaga la tele. Abre los ojos. Lee más. Haz deporte. Identifica bien aquellas actividades de tu día a día que te hacen sentir bien y entrégate a ellas con pasión. No tengas miedo al fracaso. Solo fracasan aquellos que no intentan nada. No pierdas el tiempo odiando a los que te odian. Mejor emplea tu tiempo queriendo a los que te quieren. Ten fe en ti mismo. Date cuenta que, para lograr lo que nunca has logrado, tendrás que hacer lo que nunca has hecho. Solo aquello que no intentes, seguro que seguirá siendo imposible (Gracias Sachet!). No tengas miedo a equivocarte. El que nunca se equivoca es porque nunca hace nada. Busca tu talento. Todo el mundo lo tiene. Ayuda a los demás. Valora lo que tienes. Esfuérzate en todo. Intenta ser una persona a la que valga la pena conocer. Sé el mejor amigo para tus amigos. Cuida de tu gente.

Y si ahora que ya sabes lo que tienes que hacer no lo haces, entonces estás peor que antes.

Un saludo a todos.

Berto.

http://planetaberto.blogspot.com.es/2011/12/jovenes-aunque-sobradamente-confundidos.html

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